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Full text of "El cardenal Benlloch en el Perú : reseña completa de las recepciones, discursos, ceremonias religiosas, homenajes y fiestas sociales"

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EDÍCION ILUSTRADA CON 186 GRABADOS 



fcíbxaxy of tht Cheolo$ícal geminar y 

PRINCETON • NEW JERSEY 

lí*1 



EL CARDENAL BENLLOCH EN EL PERU 



EL GARDENAL BENLLOGH 

EN EL 

PERÚ 

RESEÑA COMPLETA DE LAS 

RECEPCIONES, DISCURSOS. CEREMONIAS RELIGIOSAS. 
HOMENAJES Y FIESTAS SOCIALES 

RECOPILACION DEL 

Dr. FAUSTO E. LINARES MÁLAGA 

CANONIGO DOCTORAL DE LA BASILICA DE LIMA 

Profusamente ilustrada con 186 grabados 

BAJO LA DIRECCION ARTISTICA Y EDITORIAL DE 

JUAN BOIX FERRER 




LIMA 

IMPRENTA Y LITOGRAFIA, T. SCHEUCH 
Calle de Amazonas 183 
1924 



PREFACIO 




t'e la venida al Perú del Eminentísi- 
mo Cárdena] Dr. D. .luán Benlloch 
y Vivó, Arzobispo dé Btu&os y Se- 
1 1 a 1 1 1 1 1* del Reino de España, por de- 
rucho propio, y su brillante comiti- 
va, es evidente que, tuvo resonan- 
cia incuestionable revistiendo carac- 
teres de acontecimiento nacional. 
Durante su permanencia entre nosotros, que fué solo 
de 12 días, Su Eminencia realizó intensa labor, y de vas- 
tísimas proporciones, para eil mayor acercamiento hispano- 
peruano. 

Con actividad inusitada, celebraba la-misa diariamente 
en la capilla del Palacio Torre-'Tagle, recibía en seguida 
a las comisiones de nuestras instituciones católicas, oficia- 
les y particulares, (pie querían saludarlo, asistía a las ac- 
tuaciones literarias, recepciones oficiales en su honor, y 
a los homenajes que se leí tributaba. 

Visitó los centros más representativos de la vida y del 
arle nacional, monumentos, conventos, colegios y lodos los 
lugares donde puede admirarse el arta de la colonia y con- 
temporáneo. 



M ♦> ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ M ♦ » M ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ * ♦ ♦ M ♦ > ♦ M M ♦ M M ♦ ¡* 



III 



PREFACIO 



»»*■•*■#«'»♦'..•*'.♦'♦.#»'**'♦*»»♦*♦*#•»»♦*»»»****♦♦*»♦♦»**♦*»*»»*»#»♦***•*»»#*»*»*♦*»*»»#*■#*»«»*»»•♦»»* 



En las ceremonias y fu stas a que asislió el homena- 
jeado, intervino con tal afectuosidad, quei conquistaba el 
cariño aún de los más indiferentes. El esplendor do eslas 
recepciones y de estas fiestas, lia dejado un recuerdo im- 
perecedero, no solo por la suntuosidad en que se desenvol- 
vieron, sino por la gentileza de los invitantes, sirviendo de 
marco feliz, a tan generosos agasajos, nuestro mejor mun- 
do social. 

No era posible que un suceso tan extraordinario que se 
realizaba por primera vez en el Perú, como es la visita de 
un Príncipe de la Iglesia, quedara circunscrita su reseña, 
a la mera información periodística; liemos querido que. 
como un dato para la historia, quede esta modesta obra. 



realizado sea uno de los más notables en obras de •; , >e género. 

■Completando la información ilustrada, hemos creído, 
en mérito a las visitas realizadas por el ilustre Purpurado, 
insertar entre los grabados, las bellezas artísticas «pie en- 
cierran nuestros templos, en sus portadas, pulpitos, altares, 
retablos y ensambladuras, muchos de ellos dignos de los 
más ricos templos florentinos. 




Comprendiéndolo así. el 
Dr. Fausto E. Linares, Ca- 
nónigo doctoral de la Ba- 
sílica Metropolitana, ha he- 
dió una recopilación afor- 
tunada, de conformidad con 
las informaciones publica- 
rlas por los órganos más au- 
torizados de la prensa na- 
cional. 



/)/•. D. Fausto Linares Málaga 



Esmero especial hemos 
tenido en su parte gráfica, 
y croemos que. el esfuerzo 




IV 



P R E F AC IO 

» ♦♦♦>♦♦♦♦#♦♦•♦♦#♦♦♦♦♦#♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦>♦>#> ♦.♦ * * * * * * * * * * » » * * * * * * * * * . * ♦ * * . * * * * * * * * * * * * . * ♦ . * ♦> •> ♦. * ♦ * M 

El arle de Ghurriguera, y el Párroco, como en la mayor 
parle de los templos españoles, es el qua domina en los 
edificios coloniales. 

Nada más inquietante que un aliar churrigueresco. Dis- 
puesto generalmente en forma de nicho y ocupando un 
muro fronterizo, asciende hasta su cima, tal parece que de 
cilla descienden las estalactitas áureas. Cada columna con- 
tiene en su forma mil representaciones diversas. Entre sus 
flancos dorados un querubín sonríe, una virgen se mar- 
chita, un mártir brutalmente colorido muestra impasible 
tremenda herida todo tallado en cedro, o caoba, que más 
bien parece un poema al oro. 

Estos caracteres generales, se encuentran lo mismo en 
los ricos altares de los templos de la capital, que en los 
pequeños retablos de los pueblos más apartados. Algunos 
fueron obra de artistas insignes. 

El espíritu inquieto y modernizador de los costructo- 
res actuales, tiende a que. por conveniencias mercantles, 
desaparezcan muchos de estos tesoros, tan portentosos como 
los aliares y retablos de la Magdalena, Jesús María. San 
Garlos, etc.. etc., que insertamos, y de los cuales será esla 
obra en un porvenir remolo, testimonio finí de lo (pie fueron. 

Este libro será además, el verdadero exponente de lo 
avanzadas que se encuentran las artos gráficas en el Perú; 
impreso en los importantes talleres de D. Teodoro Scheuch. 
sin disputa, los más completos de la república, es demos- 
tración palpable de que. no es preciso acudir al extranjero, 
para las ediciones más lujosas y artísticas (¡ue. las impe- 
riosas necesidades del momento demanden. 

.hnni Boix Fevrer. 



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Y 



Emmo, CARDENAL Dr. D. JUAN BENLLOCH y VIVO 

Embajador de S. S. el Papa Pío XI y de S. M. D. Alionso Xill 



EL EMINENTISIMO 



CARDENAL BENLLOCH 



Nació pvl Eminentísimo señor doctor don Juan Benlloch y 
Vivó en Valencia, el día 2D de diciembre do 1864. Fueron sus 
padres don Juan Benlloch y David y doña Carmen Viví) y Sa- 
bater. teniendo en sus abolengos paterno y materno esclareci- 
dos testimonios de religiosidad, pues por los datos que hemos 
entresacado de la historia eclesiástica de España nos cerciora- 
mos que las dos únicas hermanas de su padre fueron religio- 
sas, su madre tenía un hermano sacerdote, tres hermanas mon- 
jas y varios primos y sobrinos sacerdotes, frailes y religiosas 
también . 

El Seminario Conciliar del Turia fue la cuna intelectual de 
este Prelado; le contó entre sus alumnos como el más aventaja- 
do de su tiempo y le concedió beca de colegial, ganada en re- 
ñida oposición y conservada hasta el fin de la carrera desde el 
primer curso de Filosofía, que es propiamente donde empieza 
la carrera eclesiástica. 

En este plantel cursó, desde 1874. las asignaturas corres- 
pondientes a seis años de Latin y Filosofía, siete años de Sa- 
grada Teología y dos años de Derecho Canónico, obteniendo los 
más altos calificativos y los primeros premios. 

En 1887. después de brillantes exámenes, se graduó de Ba- 
chiller. Licenciado y Doctor en Sagrada Teología obteniendo 
el calificativo nomine discrepante, que es el mayor de dicha 
Facultad. 

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1 



E L C A R D E N A L BEXLLOCH 



En 1890. con la misma nota sobresaliente, la Universidad 
Literaria de Valencia le confirió el título de Bachiller en Artes. 

Su carrera de estudiante fue fecunda, ejemplar y merito- 
ria, pues siempre se distinguió por haber hermanado en todo 
momento la piedad y la ciencia. 

El 25 de febrero de 1888 fue ordenado de Presbítero, pre- 



VALENCIA 




Vista panorámica de* esta bella ciudad del Mediterráneo, con mas de ¡¿80 mil ha- 
bitantes — cruzada por el Turia; entre sus munuitieiitos notables se cuenta la Catedral, 
destacándose desde gran distancia el campanario llamado el Miguelete, torre octógona 
de ~> 1 metros de altura. Ks Valencia una de las ciudades españolas que mas ha progre- 
sado en los últimos años. 

via dispensa Pontificia de un año próximamente de edad y a 
título de patrimonio. 

Medio ambiente de su vida consagró a la enseñanza; fue 
profesor auxiliar del Seminario del Furia desde 1883 a 1885 y 
numerario de Latín y Humanidades. Retórica y Poética y Mc- 
tafisica, doce años ? desde 1887 1891). 



E N E L P E R U 



Durante el curso de iso 1 .) a 1900 explicó de la Summa de 
Sanio 'Pomas, las cuestiones más difíciles. En esta cátedra el 
joven profesor, según testimonio de sus discípulos y de los 
alumnos todos, dio una espléndida y cumplida manifestación de 
aquella universal suficencia que le caracteriza, razón por la 
cual sus antiguos discípulos, comprofesores, compañeros y 
cuantos le. conocían presintieron y auguraron con rara unani- 
midad los destinos que le estaban señalados. 

A su paso por el Decanato de los colegiales, dejó huellas 
inextinguibles de su deber, que ya auguraba el elevado puesto 
que como orador se ha conquistado. 

Socio activo de la academia científico-literaria de la Ju- 
ventud Católica valenciana y muchos años vicepresidente de su 
sección literaria y musical, es, en aquel centro, perdurable e-1 
recuerdo de sus iniciativas y prestigios, y profunda la gratitud 
hacia el joven presbítero, quien, no obstante las fatigas de 
continuada y pesada labor, supo marcar una época esplendoro- 
sa al calor de la oración y la ciencia. 

MENTALIDAD DEL CARDENAL 

Literariamente considerado, el doctor Benlloch es una perso- 
na de relevante mérito y de una cultura 'amplia y profunda, en 
la que se destacan, perfectamente equilibradas, las concepcio- 
nes do la ciencia más abstrusa y los gustos más exquisitos del 
verdadero artista, pues como hijo de la poética región levanti- 
na, es de fecunda y brillante imaginación, ferviente cultor del 
arte, y entusiasta por lo bello y por lo bueno en todas sus ma- 
nifestaciones. 

Profesor de nota, escritor de relevante estilo, polemista 
convincente, poeta de originalidad, canonista de alto vuelo, 
orador inconfundible, filósofo de profesión. Sus pensamientos 
profundos están contorneados de una sonrisa elegante; sus 
consejos paternales llevan un sello musical; el deber le herma- 
na con el amor y en todo se manifiesta grande, pero siempre 
amable . 

Las espina^ del deber que cumple llevan siempre la rr,sa 
del amor que alienta. Así nos lo declaran el libro, la pastoral, 
la revista, el periódico, las lecciones, los consejos donde exlien- 
de su radio de acción. 

♦ ^« ^» ♦ **♦ C*X 

3 



EL C A R D E N A L BENLLOCB 



Director de la revista "Anales de Felicitación Sabatina". Vo- 
cal de los tribunales de oposiciones a escuelas elementales y 
superiores de niños del Distrito Universitario de Valencia por 
nombramiento de la Dirección general de Instrucción pública: 
vicerector. a los 17 años, de un colegio incorporado al Instituto 
de la provincia de Almería: diversas veces premiado con meda- 
lla de oro y plata en los memorables certámenes literarios ce- 
lebrados por la Sociedad Económica de Amigos del País, de Va- 
lencia: miembro de la Junta General y. más tarde, vicepresi- 
dente del Conservatorio de Música de la misma ciudad, en el 
que se conserva grata memoria del paso de tan culto sacerdote; 
fehacientes pruebas de su sabiduría musical y elevado concepto, 
de su reconocida competencia artística: Vocal de la Junta Gé- 
neral de la Exposición Segovi'ana y de su Comisión Ejecutiva; 
Presidente del Jurado Sei/ovia retrospectiva, no habiendo quien 
0 i recuerde en España con fruición la maravillosa elocuencia del 
doctor Benllocb en las memorables noches de la primera Junta 
y en el día de la inauguración. 

Estos breves rasgos basten para dar una idea, no sólo de 
su absoluta universalidad científica, literaria y artística, sino 
también de su prodigiosa actividad, pues sería interminable se- 
guirlo en el camino de sus merecidos triunfos, detallando tí- 
tulos, méritos y servicios. 



SU CARRERA PARROQUIAL 

Durante su carrera de vida parroquial, el ilustre sacerdote 
luí' Coadjutor de Almácera (Valencia', desde el lo. de marzo 
al 31 de agosto. Heneliciado de la Iteal Parroquia de los Santos 
Juanes de la capital, cargo colativo para el que fué nombrado 
desde el 20 de noviembre de 1888. En el año de 1894, a los 29 
años de edad, fué designado Gura Rector en una jurisdicción de 
más de 32,000 feligreses. Al trente de este delicado cargo el 
Inven párroco supo electrizar con su palabra y deslumhrar con 
la sublimidad y esplendor de las funciones religiosas a toda su 
feligresía que miraba en él a un amigo entrañable, un consejero 
leal, un tierno bermano y un amoroso padre. 

Como párroco, su caridad fué inagotable para con todos los 
infelices desheredados que lo asediaban para participar de las lar- 



'i 



guezas de su bondad. De aquí la gran corriente de simpatías que 
siipn captarse en todas las esferas "le la sociedad española. 

SU ACTUACION EN LA ARQUIDIÓCESIS 
DE VALENCIA 

A los 25 años de edad fué nombrado Fiscal General de la Ar- 
quidiócesis de Valencia, cargo que desempeñó a satisfacción 
durante cuatro años. Poco después recibió los títulos de Provisor, 
Vicario General de la mencionada Arquidiócesis, y Delegado Ge- 
neral ile las Capellanías del obispado de Segovia. El 10 de agosto 
de 1889 fué nombrado Subpromotor de la Fe en la causa de beaf. 
ficación de la Vizcondesa de Jorbalán, María Micaela Desmassié- 
res: En este proceso, desde el principio hasta el fin, acreditó, 
una vez más. su exquisita prudencia, la sutileza y notable poder 
de su entendimiento, y una fuerza de voluntad y constancia ina- 
gotables. 

Tanto al frente de SU parroquia como en los demás impor- 
tantes cargos públicos que desempeñó, el joven presbítero adoptó 
por sistema el ejemplo, por arma la caridad, por castigo y vengan- 
za la misericordia y el perdón, por escudo la fe. por guía la cien- 
cia. En id terreno de la ludia y de la paz. en el palenque de la 
discusión, en el pulpito^ en la academia y basta en la conver- 
sación particular, su herniosa palabra respondió siempre a su in- 
menso corazón. Orador de fama, como lo hornos dicho, nunca 
brotan de sus labios sino concepciones encantadoras. luminosas 
ideas, imágenes esculturales. 

Su alma siente con toda intensidad la belleza y el bien; y así 
hace llorar porque llora, y hace gozar porque g.iza. 

Sus grandes ideas las vierte en brillantes períodos de inimi- 
table factura. 



PROMOCIONES MERECIDAS 

Tan extraordinarias cualidades del ilustre sacerdote no po- 
dían menos de llamar la atención de los altos poderes de la Igle- 
sia y del Estado; tan grandes méril s no debían tardar en encon- 
trar recompensa. Y así fue. El 16 de noviembre, cuando el doc- 
tor Benlloch no había cumplido 37 años de edad, el Nuncio Apos- 



E L CAR D E N A L BENLLOCH 

tólieo, especialmente facultado por Su Santidad León XIII. lo elo- 
gia y nombraba Administrador Apostólico de la Diócesis de Sol- 
sona. Al año siguiente, el 16 de diciembre, fué preconizado Obispo 
Titular de Hermópolis. 

El ilustre biografiado tuvo la alta honra y dicha singular 
de entrar en el Episcopado por espontánea elección y libre nom- 
bramiento de la Santa Sede, con el beneplácito de la Corona y el 
Gobierno; cosa que no es común en España y en los países que 
mantienen el Concordato con Roma. 

Prueba muy elocuente de las simpatías que se había conquis- 
tado fué la solemnidad de su Consagración Episcopal. Tuvo lugar 
ni .Madrid, en la iglesia de San Francisco el Grande, el 2 de fe- 
brero dé 1902. 

Comn prelado de esta diócesis, el Boletín Oficial del Obispado 
de Solsona dice lo siguiente: "Padre solícito y extremadamente 
cariñoso, consejero sabio y prudente, guía experimentado en to- 
dos los negocios relativos a la dirección de las almas y gobierno 
de los pueblos, con el corazón lleno de sanio entusiasmo y rebo- 
sando energía, empuñó el timón de la nave de la iglesia de Sol- 
sona con la maestría y buen lino, que cada uno de sus actos y cada 
nueva disposición provocó siempre una salva de aplausos de la 
Diócesis entera". 

SU TRASLACION A LA DIOCESIS 
DE URGEL 

Después de haber desarrollado gran actividad en beneficio po- 
sitivo di' la doctrina de Solsona, id celoso pastor fm'' preconizado 
obispo di> Urg&l en el Consistorio de 0 de diciembre de 1906; lomó 
posesión di' su nuevo obispado el día I I de julio de 1907 y el 25 
del mismo mes hizo su entrada, cuando sus feligreses conmemo- 
raban la festividad del Apóstol Santiago. 

Aunque reconocieron los solsononses que su obispo, monseñor 
Benlloch, tenía muy merecido o] ascenso, sin embargo, el dolor fué 
universal y profundo cu toda la Diócesis, que no sabía resignarse 
a tan sensible pérdida . 

En Urge! era ya conocido y admirado por haber estado allí en 
otra ocasión. Su tama era mundial y por eso su acción fue siem- 
pre benéfica y provechosa en su nueva diócesis, donde supo acre- 
ditar, una vez más las importantes obras de su glorioso episcopado. 




EN EL PRINCIPADO DE ANDORRA 

El día 19 do agosto do 11)08 tomó posesión del Principado de 
Andorra, do cuyo acontecimiento se ocuparon todos los periódicos 
del reino de España en términos halagüeños, pues aquel acto su- 
peró a todos lo.s verificados anteriormente. El nuevo Soberano de 
Andorra dirigió al pueblo su elocuente palabra en un discurso que 
arrastró a las muchedumbres consigo, en medio do frenéticas acla- 
maciones. 

Bajo su gobierno y amparo. Andorra tuvo días gloriosos de 
paz y bienandanza, pues aparto del fruto espiritual que cosechó 
entro sus gobernados, realizó muchas obras do mejora local, abrien- 
do carecieras, extendiendo alambres telegráficos y telefónicos, 
levantando odilicios públicos, mejorando los métodos de instrucción, 
reglamentando los servicios do administración pública, favore- 
ciendo la industria y el comercio y dictando sabias disposiciones 
para hermanar el capital y el trabajo. 



CONDECORACIONES QUE HA RECIBIDO 

Las singulares dotes que distinguen al cardenal Benilcch le 
han hecho poseedor de varias condecoraciones y especiales dis- 
tinciones de parto de España y do otras naciones extranjeras. Son 
las siguientes: Caballero Gran Cruz de la S. M.„ Orden del Santo 
Sepulcro y do la del Mérito Militar. Gran Placa de la Cruz Poja. 
Capellán de Honor y Predicador de S. M.. Capellán de Honor de 
la Maestranza de Caballería de Valencia y del Cuerpo Colegia- 
do de la Nobleza de la misma. Arcado de Romano. Socio correspon- 
diente de las Reales Academias de Historia y de Bellas Artes de 
San Carlos do Valencia y de la de Buenas Letras de Barcelona, 
título y medalla de académico de la Real Academia de la Historia, 
«ocio correspondiente a la Academia de Bollas Artes de San 
Fernando de Madrid. 

Aparte do estas condecoraciones muy merecidas por el cons- 
picuo biografiado, recibió muchas ofrendas de las instituciones 
civiles y religiosas de Solsona. Andorra y Urgel, y posteriormente 
de Burgos, donde sus altos merecimientos le han conquistado la 
fervorosa admiración do los hombres. 



£ /. CARDE N A L B E Y L L O C H 



SU AMOR ESPECIAL POR LA CLASE 
OBRERA 

Durante su carrera episcopal muchas son las obras que em- 
prendió y llevó a cabo en favor del proletariado. Con espíritu 
avizor comprendió que la instrucción del pueblo es el fundamen- 
to de la prosperidad nacional y de ahí que su primer cuidado 
fue siempre la fundación de escuelas gratuitas y la protección 
eficaz a las ya existentes en los territorios de su jurisdicción. 
Entre la< muchas obras de esta naturaleza, podemos citar el 
Instituto Obrero, que lo organizó admirablemente y que hasta 
hoy viene dando opimos frutos en T'rgel. Esta Sociedad consta 
de las secciones siguientes: Propaganda. Conferencias. Defensa 
de los derechos e intereses de la Iglesia y del obrero. Económica. 
Sindicato Agrícola y Caja do Ahorros, Socorros a los socios po- 
bres y enfermos. Patronato de obreros y aprendices. Música. 
Excursiones y recreos para los jóvenes. 

La cátedra, el teatro y la prensa preocuparon siempre su 
atención, a Rn de proporcionar al pueblo buenas doctrinas, di- 
versiones honestas y sanas lecturas. Cultor del Arle de Orfeo. es- 
tableció un centro musical de provechosos resultados, pues de allí 
han salido muchos compositores de música profana y religiosa. 

Fundó, además la Caja de Pensiones para la Vejez, las 
Mutualidades Escolares, círculos Católicos y el Homenaje 1 la 
Vejez y oirás instituciones de Auxilios Mutuos, tendientes 1 be- 
neficiar a las clases menesterosas. 

EN EL PARLAMENTO ESPAÑOL 

El 10 di> julio ile mm. cuando se celebraba el séptimo cen- 
tenario de la consagración de la iglesia Catedral de Burgos, fué 
elegido, por unánime votación.. Senador Vitalicio del Reino. Tn- 
vestide el doctor Benlloch con este alto carácter de Padre de la 
Patria, no escatimó esfuerzo alguno para cumplir su delicada 
misión, apodando el contingente de su saber y hermanando los 
intereses de la Iglesia y del Estado. Jamás fué político; jamás ha 
figurado en partido alguno: no lia tenido más filiación que servir 
— como él dice — a la causa de Dios y de la Patria, sin pasiones 
de ninguna clase. 



E N EL PERU 

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I.as pncas veci's que lia lenido ocasión de intervenir en los 
debates del Senado, han sido admiradas la brillantez de su pero- 
ración y su habilidad en ceñirse al asunto que se discutía, romo 
luir su Cocina netamente parlamentaria y natural en que la desen- 
volvió, reveladora de conocer los m &s secretos resortes de esta 
dase de contiendas, que parecía serle habitual. 

1.a "Gaceta Administradora" de Madrid detalla al respecto, 
en términos altamente elogiosos, la actuación del doctor Benlloch 
oomo orador parlamentario, profundo raro e inimitable, razón 
por la cual sus colegas le tienen en el alio c incepto di' admiración 
y respeto. 

Siempre llevó al Parlamento la voz del obrero y consiguió 
que se dieran leyes beneficiosas a la situación de la clase proleta- 
ria. De este modo, haciéndose tod i para iodos e interesándose efi- 
cazmente por el bienestar del obrero, sin detrimento de los dere- 
chos del capital, ganó admirables triunfos para el progreso ma- 
terial y espiritual de sus representados. 

EN EL ARZOBISPADO DE BURGOS 

Después do diecisiete años de Pontificado y antes de cumpla 
cincuenticuatro de edad, fin'' mimbrado Arzobispo de Burgos poi 
Real decreto de 21 de noviembre de 1 *J 1 8 y preconizado el día 7 
de enero de 1919. 

Los burgalenses. al saber que su ilustre mitrado debía de 
pasar a la arquidiócesis de Burgos, exteriorizaron sus senti- 
mientos ile dolor; pero al mismo tiempo decían: "Acatemos re- 
signados los divinos designios. La Iglesia y la Patria lian que- 
rido dar público y solemne testimonio de la alta estima en que 
tienen las egregias cualidades y grandes merecimientos del exce- 
lentísimo doctor Juan Benlloch y Vivó, poniéndose de acuerdo la 
cabeza visible a mayor dignidad y confiarle una misión de esta, pa- 
ra elevarle a mayor dignidad y confiarle una misión de superior 
importancia. Ello es sumamente honroso para su excelencia re- 
verendísima y es para sus hijos poderoso motivo de satisfacción y 
consuelo"' . 

En la Sede Metropolitana de Burgos, así como en rodos los 
lugares basla donde extendió su radio de acción, supo siempre 
hermanar la virtud y la ciencia, el dogma y el progreso, la fe y Ins 
conquistas de la razón humana, las solemnidades religiosas y los 
adelantos científicos. 




CATEDRAL DE BURGOS 



.A' 



E l. 



I' E H U 



Por eso las multitudes lo adamaban y seguían; lo amaban 
y bendecían. Por eso también el Rey y el Papa so fijaron en él 
para cubrirlo de honores >' encumbrarlo a la altísima dignidad 
de Cardonal, designación que provocó un regocijo inefable en \o< 
círculos católicos del mundo y. especialmente en la legendaria 
Patria del inmortal Cervantes. 



LA PUERTA REAL O DE SANTA MARIA 




Fernando III trl Santo y el Obispo D. Mauricio, que lo era de Burgos de 1214, colo- 
caron la primera piedra. En L240 Dudo celebrarse el Divino servicio en el Coro.— La be- 
llísima lachada déla Catedral de Burgos, tiene tres cuerpos; en el primero se abre la 
Puerta Real, o de Santa María. Las innumerables bellezas artísticas y el rico caudal de 
reliquias históricas que hay en esta Catedral, hacen de este monumento uno de los más 
gloriosos del arte español. Describir todo el prodigio de arte que se encierra en este 
templo, sería labor para cientos y cientos de páginas, porque la Catedral de aquella vieja 
capital castellana es uno de los más inmortales relicarios de nuestra raza. Fué cons- 
truida por el arquitecto Juan de Colonia, siendo el primer ejemplar en España de iglesia 
de tipo francés. 

DE ARZOBISPO A CARDENAL 

Los hechos no pueden dejar do ser lo que son y. por consi- 
guiente, en ellos no caben exageraciones, cuando se impone la 



11 



E L C A R D E N A L B E N L L O C H 



realidad. El Arzobispo di* Burgos no solo tuvo grandes concepcio- 
nes e inmejorables proyectos al frente de su elevado magisterio; 
desde que se inició en la vida clerical con la recepción de la sa- 
grada tonsura, supo convertir en hecho real todo cuanto de bien 
ideaba para cumplir con la sagrada misión de velar por la fe de 
sus antepasados. Sus hechos mismos le fueron confiriendo grado 
a grado los más altos cargos de la jerarquía eclesiástica. Ideal 
y acción fué norma durante su vida como seminarista, párroco, 
canónigo, obispo, soberano, senador y hoy como Cardenal. Así 
laboró con amor y constancia admirables, y por eso. sin él saberlo, 
en el Consistorio celebrado por Su Santidad el Papa Benedicto XV. 
el 7 de mayo de 1921, fue preconizado Presbítero Cardenal del 
título de Sania María de Aracoelí. 

Recibió el capelo cardenalicio en el Consistorio público cele- 
brado en Roma en junio de 1921. 

Esta nueva y altísima dignidad eclesiástica vino a sellar lo* 
altos merecimientos del apóstol abnegado; debiendo decirse que 
el excelentísimo señor Benlloch es el más joven de los cardena- 
les que. al lado del S iberano Pontífice, orientan los destinos de la 
Iglesia Universal. 

No obstante la altísima dignidad que inviste el ilustre purpu- 
rado, su molo de ser no varía: grande con el grande, chico con 
el chico. La afabilidad es su característica y posee el supremo 
don de al raerse a las gentes. 

Al respecto dice un conocido escribir argentino: ""Su prócer 
figura f'í-uea. realmente imponente y realzada con los hábitos pur- 
púreos de su elevada dignidad eclesiásticá no sólo no encoge los 
ánimos, ni impresiona por ío exótica en este país donde no se 
conocen los cardenales, sino que en breves instantes, como si de 
éi emergiera un efluvio de franca atracción y simpatía, convierte 
en adictos a los indiferentes y suelda definitivamente a los adic- 
tos como en una amalgama de afectos recíprocos de tiempo atrás 
cult ¡vados". 



EL CARDENAL BENLLOCH ORADOR 

Quedan gratamente impresionados y disfrutan de suave de- 
leite los tpie alcanzan a conocer la sublimidad y excelencia del 
arte en sus mútipleg manifestaciones y saben estimarla en su 
justo valor. 



Si hernioso y sublimo es contemplar una obra de pintu- 
ra trazada por mano de hábil artista, o una escultura artísti- 
camente modelada o escurliar una pie/a musical, fruto de la 
inspiración del genio; hermoso y sublime es también y algo 
que 'embelesa, que arrastra, que fascina ver al auna asomarse 
a los labios de un orador, expresando ron arte maravilloso cuan- 
to ella piensa, siente o quiere. 

Por eso. dignos son de admiración y de loor los oradores 
de verdadero nombre, que. saben interpretar y reproducir ad- 
mirablemente por medio del lenguaje, aquella belleza infinita, 
aquella hermosura siempre antigua y siempre nueva de que 
habla el águila de Hipona y que constituye la vida y el ali- 
mento de las grandes almas, de los corazones tiernos y delica- 
dos quo palpitan y sienten nostalgia por todo lo bollo, gran- 
ito y bueno. 

No ha mucho, tuvimos oportunidad de admirar y apre- 
ciar en lo que merecen, las relevantes cualidades oratorias del 
Eminentísimo Cardenal Benlloch y Vivó, que. sin duda alguna, 
es uno de los más notables cultivadores de la cadenciosa y 
enérgica lengua de Cervantes, razón por lo que. goza de mere- 
cido renombro universal. 

Hemos admirado en él, junto con su gallardo continente, 
la galanura y flexibilidad do su estilo, la vibración y potencia 
de su voz. la fecundidad y lucillo/, de sus prensamientos, tan 
oportunos, bellos y delicados, la majestad y naturalidad de su 
acción: en una palabra, hemos sido altamente honrados y com- 
placidos sobremanera, con la presencia de uno de los prínci- 
pes de la más perfecta y acabada elocuencia. 

Pocos son. en efecto, los oradores que. como el Cardenal 
Benlloch, hacen derroche de verdadera elocuencia. En un mis- 
mu día y en diversas oportunidades, hacia uso de la palabra 
ante selecto y numeroso auditorio y sin la preparación que 
reclamaba la solemnidad de las circunstancias, debido a sus 
múltiples atenciones, que le restaban el tiempo necesario 
para preparar sus brillantes alocuciones. 

A todos cuantos le agasajaron con la exquisitez y elevada 
cultura, cual correspondía al doble y altísimo carácter del que 
estaba investido, contestó siempre con amabilidad, con genti- 
leza y natural desenvoltura. 

Lástima, sin embargo, que todos sus discursos, que pode- 

♦'* ♦*♦ ♦*# **♦ ♦*♦ ♦'♦ **♦ **♦ ♦'♦ ♦*♦♦*♦ **♦ **♦ ****** ♦** ♦*♦ *** »*# *V *V **♦♦*♦ ♦'♦ ♦> 

13 



E L C A R D E V A L B E N L L O C S 



mos calificar justamente de magistrales, de modelos acabados 
de elocuencia: no hayan sido totalmente reproducidos, con la 
fidelidad y exactitud que hubiera sido de desear. Imágenes bri- 
llantísimas, pensamientos sublimes y períodos de exquisito 
sabor artístico, que pasaron desapercibidos, nos hubieran ser- 
vido de un recuerdo, sumado a los numerosos que ha dejado 
entre nosotros. Y hubiéramos poseído, además, un tesoro lite- 
rario de inestimable valor, cuya lectura hubiera deleitado a 
¡os que con entusiasmo y tesón, cultivan id arte de bien decir. 

Su Eminencia que tantas y tan evidentes demostraciones 
ha dado del prestigio de que goza como orador, no solo sagra- 
do, sino también parlamentario. deja en nuestro ánimo re- 
cuerdos imborrables, y quiera el cielo depararnos nuevamente la 
dicha de tenerlo en nuestra patria, iluminándonos con los des- 
tellos de su preclara inteligencia y haciendo vibrar plácidamente 
nuestros corazones con el mágico acento de su insuperable" y 
prodigioso verbo. 



EL CARDENAL BENLLOCH 

(Boceto de semblanzai 

Levantino de recia contextura, 
alma de artista, corazón ardiente, 
es la grandeza el adecuado ambiente 
de esta noble y simpática figura. 

Kstaba donde está, siempre en la altura. 
Incitando con fervores de creyente; 
que el nimbo de la gloria está en su frente 
más que en la egregia y santa vestidura. 

Quiso en él la Divina Providencia 
fundir en haz de mágica armonía 
fortaleza y bondad, virtud y ciencia. 

Lleva en el alma fe. luz. alegría. . . . 
y vibran en su cálida elocuencia 
los fulgores did sol del Mediodía. 



Antonia Chapuli Navarro. 



t: N E l i' e n u 



LA COMITIVA DEL CARDENAL BENLLOCH 

Acompañaban al Emm. Cardenal Benlloeh y Vivó, las si- 
guientes personalidades: el 11. P. Calasanz Reba/.a. primer 
orador de la embajada, sacerdote escolapio elocuentísimo, pe- 
riodista y poeta; el R. P. Luis Urbano, dominico, literato y 
orador; id 11. P. Silverio de Santa Teresa, carmelita, oriundo 
«le Burgos, literato y crítico, comentador de la gloriosa doctora 




R. P. Carmelo Blay 

de Avila Sta. Teresa de Jesús y confesor del Cardenal: el R. P. 
Adulfo Villanueva. escolapio y lingüista, matemático distinguido 
y galano escritor, que viene investido como cronista de la Emba- 
jada, siendo también un virtuoso de la pintura y caricaturista fe- 
liz; el Superior General de los mercedarios, R. P. Inocencio López, 
que viaja con su secretario, e] P. Delgado; el R. P. Sr. D. Carme- 

15 



EL CARDE Y A L B E N L L O € H 
t*x*^K$^$^^*^*^^*^^*^*^*^*^*^*^*^*^^$^^*^*s^^*^^*^* »y * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * ** * * * * * * * * * * * * * ** * * * ♦ * * * * * » * * * * 

i'.- Blay. que actúa como Secretario de Cámara; el Sr. D. José 
Vivó, camarero secretarlo; el Sr. Don Francisco de Estévanez, 
Gentil hombre de su eminencia Monseñor Benlloch. y el R. P. 
de la orden de San Ignacio de Lovola. don Antonio Oráa. 



LAS ROSAS DE LIMA 



Vengo, en viaje mundial, desde Valencia. 
La ciudad española de las flores. 
]>o crecen las más bellas en colores. 

Y triunfan las más ricas en esencia. 

l»el sol primaveral la transparencia 
Allí bordó los cármenes mejores: 

Y vistos de Valencia los primores. 

No admiten de otras flores competencia. 

Asi pensó mi apasionada eslima: 
Qüe mi patria fue tierra de jardines. 
Mas al correr del mundo los confines. 

Gózase en consignar mi pobre rima: 

Que en Valencia no hay Rosas como en Lima. 

[Que en Lima son las Rosas serafines! 

Calasátiz fí&baza, {Esculapio.) 

de la limbnjada Caidenalicia. 




EL PRESIDENTE LEGUIA 
PATROCINADOR DE LA VISITA DEL 
CARDENAL BENLLOCH 



Entro lais personalidades más eminentes con que cuenta el 
Perú, dotadas de capacidades extraordinarias y revestidas de esa 
superioridad energética y espiritual, indispensable para el go- 
bierno de los pocilios, descuella majestuosa y con lincamientos 
inconfundibles, la del eximio y probo repúblico, don Augusto 
B. Leguía. 

Sin pretender escribir una bivgrafía completa de tan distin- 
guido ciudadano, quiero concretarme únicamente a trazar a gran- 
óos rasgos su patriótica gestión gubernativa, y las dotes que re- 
quiere el desempeño do tan importante y trascendental misión. 

Los pueblos de incipiente formación, que se ecban a andar 
?on paso vacilan! o por la senda de la civilización, necesitan im- 
periosamente, jiara realizar su futuro destino en la vida compleja 
do las nacionalidades, del concurso eficaz de bombees providen- 
ciales, que, con miras levantadas y ennoblecedoras. consagren el 
-contingente de sus energías al engrandecimiento do la patria que 
meció su cuna y que ha de servirles de teatro de sus hazañas 
en el curso de su vida pública. 

Si se tiene, además, bien entendido que los pueblos jóvenes, 
carecen de la discreción y madurez do juicio necesarios para 
gobernarse bien y do aquella cohesión y solidaridad, que debe 
existir entre los elementos que los constituyen, pa- a afianzar más 
3 más el robustecimiento de la conciencia nacional, m ge puede 
menos de reconocer la necesaria cooperación de los grande-:, hom- 
bres, que por sus merecimientos y virtudes cívicas, intelectuales 
y morales, son los grandes factores de impulsión y dirección so- 
eial . 

A esa falta de discreción, de espíritu colectivo y de sacrificio 
patriótico, se debo en gran parte, la vida azarosa y anémica que 
ha llevado el Perú en la primera centuria de su vida independien- 
te. Las luchas fratricidas inspiradas en egoísmos bastardos y mez- 



EL C A R D E N A L BENLLOCH 

quinos intereses; la crítica mordaz y venal que desdora las re- 
putaciones más inmaculadas, que deprime los valores más en- 
cumbrados y desvirtúa la bondad y excelencia de personas, lie- 
dlos y cosas que enaltecen y hacen honor a nuestra nacionali- 
dad; todo esto, entorpece la marcha ascendente del Peni y difi- 
culta la pronta solución de los problemas tanto infernos como ex- 
ternos, que más deben preocupar la atención de los gobiernos, a 
quienes toca la conservación del orden y de la defensa de los 
bien entendidos intereses nacionales. 

Estas deficiencias que son el cortejo inseparable de los pue- 
blos que no lian entrad > aún en la época de su completo desa- 
rrollo, lo han sido también del nuestro, que presa de horribles 
convulsiones políticas, y postrado por el desorden y la indisci- 
plina de sus hijos, se detiene hoy en medio del caminí, vuelve 
atrás la mirada y no encuentra mas que míseros despojos, es- 
combros, ríos de lágrimas y de sangre. Tiende su vista al por- 
venír y vislumbra espesos y negros nubarrones, precursores de 
horribles tempestades. 

Todo esf i es triste y amargo, es verdad: pero no hay que 
desmayar. Antes bien, sírvanos el pasado di 1 lección para el 
porvenir y de estímulo etica/., la infatigable labor evolutiva de 
otros pueblos y naciones, si queremos de verdad que nuestra pa- 
tria sea grande próspera y feliz. 

Si es cierto que nuestra vida republicana ha estado sujeta a 
mil azares, contratiempos y peligros, no lo es menos que. de vez 
en cuando hemos visto surgir del seno de la patria hombres 
privilegiados, que. a la manera de esos faros quf en la inmensi- 
dad del océano señalan seguro derrotero a los navegantes, disi- 
pando las tinieblas e indicando los escollos en donde fácilmente 
se puede naufragar: no de otra suerte, esos hombres marcan a 
las naciones los rumbos que deben seguí'!': con su esclarecido ta- 
lento imprímenles nuevas y luminosas orientaciones, y venciendo 
obstáculos y sorleand > peligros, los conducen a la realización de 
sus gloriosos destinos. 

Uno de los hombres a quien la mayoría de los peruanos 
rinde homenaje sincero de cariño y veneración, en quien cifra 
sus esperanzas la Nación y de quien depende, en gran parte, en 
los actuales y difíciles momentos, su resurgimiento y prosperi- 
dad, es 1). Augusto B. Leguía. El, en medio de las odiosas renci- 
llas domésticas y del estado de indecisión y desmayo en que han 
caído los espíritus, se yergue altivo y enérgico para conjurar los 



18 



E Y 



E 



L 



r e n O 



graves peligros que amenazan reducir a escombros al edificio de 
nuestra nacionalidad. 

Patriota de recia contextura espiritual, de voluntad indo- 
mable y resuella, de un optimismo eficiente y de una inquebran- 
table perseverancia, es. sin disputa alguna, en la actualidad, el 
único ciudadano capaz de salvar a la nación de un espantoso ca- 
taclismo y de preparar la formación de la conciencia nacional. 

Cuno patriota, el señor Leguía luchó en la aciaga contienda 
del 79 por la integridad nacional, en los reductos de Miraflores. 

Desde que fué exaltado al solio presidencial por voluntad 
unánime de lo* pueblos del Perú, dió a conocer su admirable ta- 
lento diplomático, en la enérgica defensa dp los intereses naciona- 
les y en el vivo interés que lia desplegado por solucionar todos 
ios problemas fronterizos que tenemos pendientes con las repú- 
blicas vecinas, y sobre Lodo; en su patriótica actitud, digna del 
aplauso de sus conciudadanos, obligando al infame detentador 
de nuestros territorios, a someter la causa del Pacífico al arbitra- 
je de Washington. 

Este litigio adquirió mayor relieve y se torne) más espinoso, 
desde la época en que el señor Leguía. celoso guardador de los 
fueros de su patria y consciente de la importante misión que le 
encomendara el pueblo peruano, rechazó el irónico ofrecimiento 
que Chile liabía hecho de depositar en la Cripta de nuestros héroes 
mientras que nuestros compatriotas, en Tacna y Arica, eran víc- 
timas de toda clase de atropellos. 

Si se toman en cuenta, además, las apremiantes exigencias 
del Brasil para solucionar la cuestión de límites y la enfática 
declaración del Ecuador, desconociendo el laudo arbitral de Espa- 
ña y la tirantez de relaciones con Colombia y la actitud airada 
de Bolivia, negándose a reconocer el fallí del Presidente argenti- 
no. Figueroa Alcorfa y los maquiavélicos manejos de Chile, azu- 
zando a las demás repúblicas a declarar guerra al Perú, prome- 
tiéndoles su apoyo material y moral, como lo demostraron los te- 
legramas secretos que publicó oportunamente, gracias a la habili- 
dad de nuestra cancillería "El Comercio" de esta capital; si se 
considera todo esto. digo, bien se echa de ver. que el primer pe- 
ríodo presidencial de Leguía estuvo cercado de peligros y que 
él fué quien desbarató los planes chilenos y salvó la Nación de 
un gravísimo peligro. 

Estos hechos comprueban su ascendrado patriotismo; estas 
son sus más brillantes glorias, estos sus mayores triunfos. 

♦ ♦♦♦♦>♦♦♦♦♦>♦♦♦♦♦ ♦♦♦♦♦♦ 

19 



E L CARDE y AL BENLLOCR 
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Al poco tiempo, el conflicto coa el Brasil fue definitivamente 
8 'íiirionado; Bolivia entabló negociaciones diplomáticas con nues- 
tra cancillería; llenador, temeroso de sufrir mayores desastres 
ante el gesto heroico de nuestra juventud, olvidó su grito de 
"Tuiíibes-Marañón o la guerra": Colombia, decepcionada con la 
artera política del Mapocho, juzgó necesario cultivar relaciones 
<'o cordialidad con el Perú, al que está unida por unos mismos 
ideales y unas mismas tradiciones. 

Fuerza es también reconocer que, a su preclaro talento diplo- 
mático se debe la elegancia regia y tino exquisito y delicado de 
que dió elocuente testimonio, con motivo de la celebración del 
primer centenario de nuestra independencia, mereciendo por ello, 
el señor Leguía. las más cordiales y entusiastas felicitaciones de 
los representantes y embajadores de las demás naciones, que con 
su presrncia dieron mayor realce y solemnidad a las fiestas cen- 
tenarias. 

He aquí en pocas palabras sintetizada la labor patriótica y 
diplomática del señor Leguía. quien pone en juego todos los re- 
cursos que están a su alcance, para llevar a feliz término la so- 
lución de todos los problemas de carácter internacional. A tal 
punto, que; podemos afirmar, para consuelo y satisfacción nues- 
tra que. boy por hoy, no falta casi ningún litigio que plantear 
en el terreno diplomático, pues, los que tenemos con el Ecuador 
y Colombia, pronto se pondrán en elam. y con éxito halagador 
para el Perú, como fundadamente esliéramos. 

Gomo gobernante, lindemos afirmar sin faltar a la verdad, 
estudiando esta faz de tan eminente personalidad a la luz de 
la crítica severa e imparcial, que Leguía posée excepcionales do- 
tes de gobierno, que lo coloca en la categoría de los hombres su- 
periores de poderosa capacidad orientadora. 

Profundo conocedor de la sicología de su pueblo, observador 
atento de los misteriosos resortes del corazón humano, y cons- 
ciente, a la vez. de su propio valer, para regular sabia y pruden- 
temente la marcha de la colectividad. Leguía no puede menos 
de ser un inteligente y merilísimo mandatario. 

La dirección suprema de los pueblos, requiere una gran 
capacidad y una voluntad enérgica y Leguía posée estas cualida- 
des en altísimo grado. 

Desde la condición de simple ciudadano, ba ascendido gra- 
dualmente, desempeñando con lustre, mérito y general beneplá- 
cito de sus compatriotas, los puestos que le fueron encomendados 

20 



EL C A R D E N AL RE N L L O C H 



hasia ocupar el alto situal do primer magistrado de la naeión. Y 
la rapidez de su ascenso y la brillantez de su carrera política, la 
debe, no al favor ajeno ni a las influencias privadas, isino a si mis- 
mo, a sus merecimientos. Y quien es capaz como él de labrar su 
fortuna personal con esfuerzo tenaz e inteligente, lo es también 
de llegar a los más altos puestos de la administración pública, 
por su labor sustantiva, por sus dotes excepcionales de gobierno, 
de que dio palpable testimonio, como Ministro primero, y como 
Presidente después. 

Y ¿quién se atreverá a poner en tela de juicio su poderosa 
energía de carácter que arr iba como torrente impetuoso las di- 
ficultades que encuentra a su paso: que se ríe de los peligros y de 
!a misma muerte: que tiene la firmeza de las rocas, el empine 
del huracán, la serenidad de las cumbres? 

Leguía tiene aquella fuerza de voluntad poderosa e invenci- 
ble que distinguieron a los conquistadores que sojuzgaron imperios 
con la punta de su espada: de las grandes inventores que a tuerza 
de sacrificios, sudores y trabajos, asombraron al mundo con 
su s maravillosos triunfos; de los descubridores de nuevos mundos, 
de tierras desconocidas por los geógrafos y de razas desconocidas 
por los antropólogos: de los políticos de voluntad terrea, que cam- 
biaron la faz de los pueblas dándoles nueva forma, imprimién- 
doles nuevas orientaciones y luborando eficazmente por su gran- 
deza v prosperidad; de k>s apóstoles de la religión y de la ciencia 
que e n admirable constancia, sometieron al mundo al imperio de 
la sabiduría y de la virtud . 

Es inflexible su voluntad cuando se discuten los grandes inte- 
reses de la nación y es condescendiente y elástica!, en tratándose 
de pequeneces. Así piensan y así obran los hombres de carácter, 
ruino Leguía. 

De esa dase de caracteres que nunca se rinden, que no se do- 
blegan jamás ante los reveses de la fortuna que de pié ante la tem- 
pestad permanecen siempre firmes y serenos, nos dio ejemplo lu- 
minoso el ¿'.i de Mayo de 1909, día aciago, que pasará a la historia 
como una lección importantísima de li> que son y valen los hom- 
bres de carácter, que, antes de traicionar a su conciencia, de faltar 
a su deber y de mancillar el decoro de su altísima investidura, 
prefieren sacrificarlo todo, hasta su propia vida. >«'i las amena- 
zas, ni las cobardes afrentas de que se le hizo objeto, nada, nada 
bastó para arrancarle la firma de su dimisión. "Mi vida nada 
vale. Si muero aquí, decid a mi madre, a mi esposa y a mis h¡- 

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99 



E N 



E L 



E R U 



jos. que surumbo cumpliendo rou nii deber" . lisias fueron sus 
palabras, que demuestran su carácter de hierro, que salvó la Cons- 

EL MONUMENTO A SAN MARTIN 



r 




Inaugurad ■> por el Presidente déla República O Augusto B Leguía. 
La más imponente de las ceremonias en las Fiestas Centenarias. 

titución de una catástrofe horrible y contuvo la formidable re- 
volución que amenazaba al país. 



23 



h L CARDENAL BENLLOCH 



Poro, al mismo tiempo, digna es de admiración y aplauso su 
excesiva bondad, llegando al punto de rechazar las insinuaciones 
que se le hicieron para que ordenase el inmediato fusilamiento 
de los facciosos apresados, concretándose tan sólo a entregarlos 
al juzgamiento de un tribunal, nombrado al efecto. 

Una prueba más aún de su acerada voluntad y de su carác- 
ter bondadoso y magnánimo. 

Leguía creyó llegado el momento de señalar a los partidos el 
deber de disolverse y los partidos se disolvieron, humilláronse 
ante la superioridad del hombre que regía los destinos de la pa- 
tria, y hubi'eron de reconocer que no fueron ellos quienes eleva- 
ron ¡a Leguía. sino Leguía quien los mantuvo a ellos, hasta 
desaparecer del escenario político, llevando una vida de esteri- 
lidad y de inacción 

Pero, a la vez que impone a los partidos la obligación de di- 
solverse, con el sano propósito de evitar luchas y odiosidades en- 
tre ellos, que eran verdaderos resortes de antagónicas corrientes 
de dirección pública, concede amnistía a los autores del movi- 
miento revolucionario de Mayo, encabezado por el que fué Dr. 
Augusto Durand. 

Y un poco más tarde, en 1909. da pruebas de un amplio es- 
píritu conciliador: realiza la unificación de ta familia peruana, 
otorgando a los diferentes partidos políticos derechos de repre- 
sentación en el parlamento nacional, política que díó en llamarse 
en aquel entonces, de ubicación. 

Ya hemos visto, cómo correspondieron sus conciudadanos el 
29 de Mayo de esc mismo año, a sus anhelos de paz y fraterni- 
dad y a sus elevados ideales patrióticos, y cómo él, domeñando 
innobles deseos de odio y de venganza, tomó una actitud noble y 
caballeresca y se mantuvo en un estado de ecuanimidad y de 
grandeza que inspira el respeto y la admiración. 

Importante y fructuosa fué mi primera gestión administrati- 
va, dando muerte a la oligarquía preponderante, en torno de la 
cual giró cerca de medio siglo la masa colectiva, asi como antes 
se había dejado deslumhrar por La gloria que algunos caudillos 
militares adquirieron en las jornadas épicas de la emancipación; 
t'ió de mano a los inadaptables moldes arcaicos de sistematiza- 
ción democrática y echó los cimientos de una nueva organización 
republicana. Arrojó la simiente de la prosperidad nacional en los 
surcos de la fé popular, y hoy estamos viendo y palpando la 



E .V E L P E R V 

í'í t** t*5 ♦** **♦ **♦ *v **• ♦> **♦ *v v# »#»"• **♦ ♦*# 

fructificación de esa simiente, generadora de bienes positivos pa- 
ra la colee! ivídad. 

Consagró sus esfuerzos a la construcción de vías férreas, 
fomentó la instrucción, inició diversas obras de pública utilidad, 
mejoró las condiciones del ejército e incrementó nuestro poder 




El General argentino Martínez al mando de la línea en la gran parada militar del 2 7 de Julio de 1921 
Desfile de la marinería del acorazado "España" 

naval, firmando un contrato, que fué anulado por quienes le su- 
cedieron en el gobierno. 

Nio realizó otras obras de mayor importancia, debido a la ruda 
oposición de sus enemigos políticos, que. no pudiendo resistir la 
superioridad de su formidable adversario, sembraban de estor- 
bos la senda de su gloriosa carrera política y decretaron su ex- 
patriación, cual si fuese un elemento nocivo y enemigo de la pa- 
tria, siendo, como lo es. en el concepto de la opinión pública for- 
mada por toctos los ciudadanos justicieros y bonrados. el factor 
primordial del engrandecimiento patrio y elemento de sólida y 
bien merecida reputación. 

Pero no se crea, sin embargo, que Leguía, al ser condenado 
al ostracismo, hubiese cejado un solo punto, en su firme propósito 
de realizar su vasto programa de política sana, patriótica y pródi- 
ga en toda suerte de buenas obras. No; mientras permaneció 
en Europa, desempeñando honrosos y elevadísimos puestos, da- 
da su reconocida capacidad intelectual y probidad integérrima, 
no olvidó a su patria, seguro de la lealtad y buena fe de sus 



EL CARDE N AL BE N L L O C H 

conciudadanos, quienes en día no lejano, reclamarían nuevamen- 
te su valiosa cooperación, para asumir la suprema dirección del 
país . 

Leguía comprende que la obra de reconstrucción nacional 
que le va a confiar el pueblo peruano, requiere un supremo es- 
fuerzo de voluntad; que reina por doquiera el desorden y la in- 
disciplina, y se hace preciso, por tanto encauzar el país, por las 
vías normales, haciendo respetar la Constituci'ón o reformándola 
en lo que tiene de arcaico o defectuoso. Se da cuenta de la mag- 
nitud y trascendencia de la obra, para cuya ejecución es llama- 
do por el pueblo con vehemencia y con afán. Y no obstante, 
todo esto, sacrifica su tranquilidad y sus negocios personales, pa- 
ra verse envuelto en un mar di- inquietudes y zozobras, poniendo 
remedi'o eficaz a la enfermedad del organismo social quebranta- 
do; castigando injusticias y abusos inveterados, y trabajando in- 
fatigablemente por la prosperidad y bienestar de su amada patria. 

El acrilio de Leguía al Perú fué un triunfo completo, una 
verdadera apoteosis. El homenaje de simpatía y de inquebran- 
table adhesión que le tributó el pueblo peruano, fué estupendo, 
magnífico. Y creo fundadamente, que no lo ha tenido ni tendrá 
otro igual, ningún otro político, porque todos veían en Leguía al 
futuro regenerador de la nación. El régimen imperante, en aquel 
entonces, que veía en el probo ciudadano un temible competidor, 
le hizo por todos los medios posibles, la más cruda oposición. 
Pero c/ pueblo, que juzgaba como una necesidad nacional, la 
exaltación di' Leguía al mando supremo, hizo prevalecer su vo- 
luntad, favoreciendo a su candidato con una mayoría aplastan- 
te de sufragios. 

Elegido presidente Leguía. el gobierno a todo trance y por 
medios indignos, pretendía descartarlo, favoreciendo al candidato 
oficial, a quien quiso hacer aparecer como legítimamente consa- 
grado por voluntad nacional. En lal estado de cosas y convenci- 
dos los pueblos de que el Gobierno contravenía a las leyes cons- 
titucionales, delegaron sus facultades en un grupo de ciudadanos, 
(pie. con patriotismo y altura de miras y sin derramar una sola 
gola di* sangre, llevaron al poder en la histórica y memorable 
jomada del i do julio de 1919, a quien, entonces, simbolizaba las 
má> caras aspiraciones nacionales. 

Ya en el poder, ante el concurso de representantes de toda 

la nación, el 2'i de setiembre de HUI), fecha en que fué nombrado 

presidente constitucional, Leguía anuncié) su programa de gobi'er- 

**» ♦ ♦ ♦ # ♦ v l v *'# ♦# ♦*# « v **# ♦> ♦*♦ ♦*#•*♦ » ♦ ♦*♦♦*♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ « v • v ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ 

26 



E N 



E I. 



P 



E n u 



no, cuya realización viene llevándose a feliz término, con mere- 
cido aplauso de sus compatriotas. 

He aquí sus palabras que sintetizan maravillosamente los 
grandes problemas y los sanos y patrióticos propósitos, endere- 
zados a la pronta y etica/ reorganización del edificio nacional. 

"Solamente me cabe hablaros de la alta significación del mo- 
vimiento nacional que me na traído al cargo de mandatario su- 




PLAZA SAN MARTIN: EL DIA DE LA INAUGURACION 

premo por el querer unánime del Perú: no porque lo ignoréis 
vosotros, sino que en esta solemne ocasión, es mi deber enun- 
ciarla . 

"La primera y más honda de sus importancias, es la demo- 
cratización del régimen político nacional, que reposa en las 
cláusulas del voto plebiscitario, emitido en el propio acto que os 
lia conducido al seno de esta asamblea. 

"Los otros esenciales objetivos de la reacción nacional, pue- 
do resumirlos así: la industrialización del país, basta obtener el 
equilibrio económico interno de todas las clases y componentes 
sociales; la vigorización del organismo nacional, persiguiendo la 
consolidación de sus elementos de defensa armada, a los que debe 
dedicarse preferente atención: el restableciminto de la respeta- 
bilidad exterior del Perú, mediante el prestigio que procure la 
obra de su progreso y de su gestión internacional, resuelta y se- 
rena: el perfeccionamiento cívico en virtud de la educación de 
las masas sociales y del desarrollo en la instrucción pública; el 
imperio definitivo de la justicia, no tan sólo en las diferencias de 

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EL C A R D K N A L B É .V L L O C H 



orden jurídico, sino en la satisfacción cada vez más apremiante, 
de la armonía y cooperación sociales. 

Esto es el programa de Leguía. ¿Ha cumplido su elevada mi- 
sión? ¿Ha desempeñado satisfactoriamente su cometido histón'co? 
¿Su gestión gubernativa lia correspondido a log anhelos y aspira- 
ciones nacionales? Veámoslo. 

A pesar de la complicación de los muchos problemas de or- 
den político, social y económico, algunos de los cuales están to- 
davía por solucionarse, Leguía, con la confianza que le inspira 
su robusta mentalidad espiritual y su reconocida entereza de ca- 
rácter, prometió a los pueblos del Perú realizar su programa po- 
líííco, v bien podemos afirmar, en honor a la verdad, que lo ha 
realizado casi en su totalidad. 

En primer lugar, para hacer efectiva la democratización del 
régimen político, ha tenido que luchar enérgicamente con sus 
enemigos, condenados en su mayoría al ostracismo, por exigirlo 
así, la prudencia de s u gobierno, a fin de impedir que las malas 
arles y acechanzas de 1 is conspiradores, entorpezcan su actividad 
gubernativa y para salvaguardar los intereses nacionales y velar 
por la salud de la prosperidad y salud de la República. 

Kslas medidas enérgicas de represión, han soliviantado, como 
se sabe, ciertos espíritus y dado pábulo a la campaña de difa- 
mación y desprestigio que se ha hecho en contra del actual man- 
datario. Peco nadie podrá desconocer la necesidad de adoptar es- 
tas medidas cuando se ve amenazado gravemente el bienestar pú- 
blico y en peligro de venir a menos el prestigio de la nación. 

Es verdad, y no se puede negar, que alguna vez se ha proce- 
dido con extraña ligereza acusando de revolucionarios y casti- 
gando con (d destierro a ciudadanos inocentes, muidlos de ellos 
partidarios del actual régimen. Pero también no hay que olvidar, 
que, en esto como en otras muchas cosas, han estado de por me- 
dro las enemistades y odi.ts personales, a (pie, se debe las injus- 
ticias, abusos y deportaciones cometidos por algunos gobiernistas 
subalternos. Además, está en la conciencia cíe todos que. el mismo 
íiobierno ha condenado esa política raslrera y ha cuidado de po- 
ner valla a esos desmanes que redundan en desprestigio de su 
•propia labor gubernativa. 

Para realizar la democratización del regimén político, ha 
dictado algunos postulados democráticos que rezan en el texto 
de reforma constitucional y que se relacionan con la libertad 
del sufragio popular, con la fijación de las condiciones del Ira- 



bajo y la cié los salarios, con la obligatoriedad del árbí traje en 
los conflictos entro capitalistas y obreros, con la limitación do los 
intereses en los préstamos, ron la prohibición absoluta ele los 
monopolios y acaparamientos, ron la reorganización do la Asis- 
t ene ra Pública, con la creación del Sifilicomio y el saneamiento de 
las ciudades; con la autonomía económica de los municipios. 

Por lo que mira a la industrialización del país, son obras 
de vital importancia y exponentes objetivos de la realidad, las 
irrigaciones do la costa, principalmente de las pampas del Impe- 
rial y pronto, de las de Olmos; la creación del Banco de Reserva, 
encaminado a equilibrar las finanzas del país y a flexibilizar la 
moneda a las exigencias del medio económico; la organización de 
colonias en nuestras montañas, con éxitos promef odores; la pro- 
tección dispensada a la industria rural, mediante las granjas mo- 
delo: el impulso y estímulo que da con su ejemplo y acción a 
las actividades privadas: la ley tío conscripción vial, para facili- 
tar las transacciones comerciales y procurar la más estrecha vin- 
culación espiritual de las diferentes zonas de nuestro territorio. 

Ha emprendido la vigorización del organismo nacional, per- 
feccionando el régimen de la instrucción pública y prodigando 
el apoyo gubernativo a todos los empeños educacionales; velando 
por la disciplina y mejor capacidad orgánica del elemento mili- 
tar; ideando y formalizando la previsora ley de Defensa Nacional; 
reorganizando los servicios de aviación, tan abandonados por an- 
teriores gobiernos, dotándola de los elementos exigibles en mo- 
dernos institutos de esta Índole: contratando la más brillante 
misión militar francesa que jamás baya venido al Perú, presidida 
por el esclarecido militar general Pellegrin. de cuya capacidad 
profesional tenemos mucho que esperar en bien del Ejercito 
Nacional: perfeccionando el instituto de aprendizaje naval, basta 
Constituirlo en un plantel modelo en Sud América: fundando y 
robusteciendo la escuela de Hidroaviación que alcanza significado 
de importancia capital, instituyendo la Escuela de Policía, a cu- 
yo frente se baila una misión especialmente traída, del meritorio 
instituto de la Guardia Civil española. 

El restablecimiento de la respetabilidad exterior del Perú, lo 
ha realizado con alteza y amplitud de miras. Fruto de su labor 
diplomática certera y eficiente, es el sometimiento de Chile al 
arbitraje, el restablecimiento de la cordialidad con los paises ve- 
cinos y la brillantez y suntuosidad de la celebración de las fies- 
tas del Centenario de nuestra libertad y la solemne y jamás vis- 



EL C A R D E N A L 



B E V L L O C H 



ta recepción que hizo al Eminetísimo Cardenal Benlloch y Vivó 
personero del Pontífice Sumo y embajador del Rey de España. 

Sus constantes esfuerzos desplegados en pro del perfecciona- 
miento cívico, dejan ver claramente en el incremento de la edu- 
cación e instrucción de la colectividad, adoptando los métodos 
más apropiados al espíritu de la raza y en armonía con los ade- 
lantos de la época. 

El imperio de la justicia social lo va introduciendo paula- 
tinamente, dictando sabias leyes reguladoras del movimiento so- 
cial y enderezadas a establecer el equilibrio que debe existir en- 
tre el capitalismo y el proletariado: atendiendo benévola y equi- 
tativamente los justos reclamos de la raza indígena: compensando 
los esfuerzos del empleado, factor poderosísimo del adelanto de 
los pueblos. 

Estas y otras reformas llevadas a cabo por el probo manda- 
tario que hoy nos gobierna, demuestran palmariamente la supe- 
rioridad de su espíritu organizador y creador y sólo él. fa- 
vorecido por la naturaleza con tan singulares dotes, pues tiene 
autoridad de maestro, intuición de convicto, alma de apóstol, for- 
taleza de luchador y íirmeza de gobernante, solo él, repifo, es 
Superior a todos los prestigios políticos, para quienes el Perú tie- 
ne contraída sincera deuda de gratitud, y no ha sido por nadie 
hasta boy igualado. 

Su gloria -personal y la de muchos políticos, débese al in- 
menso caudal de sus energías. 

Su espíritu dinámico, lo abarca todo, todo lo escudriña con ojo 
avizor y penetrante y los más difíciles problemas los aborda 
con serenidad, lucidez y prontitud. Su verbo es convincente y 
persuasivo; su frase, sintética, brillante y viril. 

Como ciudadano, es modelo ejemplar; como amigo, un te- 
soro; como conductor 'le pueblos, un milagro y un exotismo en 
esta tierra en (pie son pocos lis gobernantes sin taclia, porque 
se echan de menos los corazones honrados, las voluntades de 
hierro, los talentos preclaros. Por eso la excelsa figura de Le- 
guía. despierta en todos vivo interés y product» el sentimiento 
de la admiración. 

Para muchos LegUÍa no es lo (pie debe ser. porque no le 
conocen, o porque no quieren conocerle. Pero a la postre, que- 
darán convencidos de que la pers malidad de Leguía es un va- 
lor tan sustantivo y tan fundamental, (pie. no sin razón, se lo 




B /. C A ¡\ D E N A L H E N L I. O C H 



considera oomo una do las más preciadas glorias nacionales y 
más elevado expolíente del espíritu de la raza. 

Por esto los pueblos del Peni, lo han consagrado su can- 
didalo, por su espíritu de abnegación y de sacrificio, p ir su va- 
ronil entere/a. patriotismo exaltado y honradez acrisolada y liar, 
visto con suma complacencia id proyecto de reforma constitu- 
cional, presentado al Congreso por un grupo de distinguidos 
parlamentarios, para que el Jefe del Ejecutivo pudiese ser 
reelegido por un nuevo periodo, única forma 'le llevar a ca- 
li i su programa definitivo. Porque sólo así. puede prepararse 
no solo el resurgimiento económico del país, asentado sobre 
las bases del trabajo y de la honradez, sino también la regene- 
ración moral, sólida y permanente, que destierro del medio que 
nos envuelve, tos odios partidaristas, el egoísmo entronizado, la 
envidia rastrera y cobarde, alentadora de todo lo malo y fus- 
tigadora de todo lo bueno. 

Estos y no utros son los patrióticos ideales de Leguía. es- 
tas las bases de su programa regenerador y salvador de la pa- 
tria. 

Pluga al cielo depararnos siempre gobernantes de relevan- 
te prestigio, como Leguía. y abrigaremos la seguridad de que 
lian de ser gloriosos, en día no lejano, los destinos del Perú, 
llamado a ocupar por sus ventajosas condiciones geográficas, 
riqueza porverbial e inteligencia y laboriosidad de sus hijos, 
un sitial preeminente en el concierto de los pueblos civilizados. 



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31 



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C A R D E \ A L 



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MONS. EMILIO LISSON 

ARZOBISPO DE LIMA 



El Iltmo. y Rdmo. Dr. D. Emilio Lisson nació en la ciudad 
de Arequipa, el 24 de Mayo de 1872. 

Bajo la hábil dirección del R. P. Hipólito Duhamel, laza- 
risia, hizo sus estudios en Arequipa, con notable aprovechamien- 
to. Después se trasladó a París, en 1892, para ingresar en la 
Congregación de la Misión. 

El año 1895, se ordenó de sacerdote, antes de cumplir 23 
años, y vuelto al Perú ejerció el magisterio sucesivamente en los 
Seminarios de Arequipa y Trujillo que estaban encomendados 
a los PP. Lazaristas. 

En 1895. se matriculó en ia Facultad de Ciencias de la Uni- 
versidad de Arequipa, y después de brillantes pruebas, recibió 
ei grado de Bachiller, sustentando una interesante tesis sobre 
Geología. 

El Congreso de 1908 lo designó para Obispo de Chachapo- 
yas; el Santo Padre aceptó la presentación que hizo nuestro Go- 
bierno y lo preconizó el 1G de marzo de 1909. y el 19 de se- 
tiembre de ese año. recibió la consagración episcopal de manos 
del lltmo. y Rdmo. Mons. Manuel García Naranjo, a quien suce- 
dió en la silla de Santo Toribio. 

En el gobierno de su diócesis, se distinguió por su ardoroso 
celo y carácter emprendedor. Das veces visitó su extensa dió- 
cesis, que comprende los departamentos de San Martín y Ama- 
zonas: y celebró tres sínodos diocesanos. 

Repelidas veces estuvo también en Roma, para exponer al 
Santo Padre las necesidades de su diócesis y pedirle su bendi- 
ción y apoyo. Consiguió traer doce religiosos pasionistas espa- 
ñoles, para el servicio parroquial, y últimamente se proponía 
traer religiosos franciscanos. 

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32 




MONSEÑOR EMILIO LISSON 

^Arzobispo de Lima 



E L C A R D E S AL B E N L L O C H 

Restauró la Catedral, el Seminario y el Palacio Episcopal. 
Instaló al lado del Seminario talleres de Tipografía, Mecánica y 
Carpintería y por sus esfuerzos se hizo una buena instalación 
eléctrica, que da luz no solo a la Catedral, Seminario y Palacio 
Episcopal, sino también a parte de la ciudad. 



Desde el día en que por beneplácito de la Sede Apostólica, 
se hizo cargo del Arzobispado de Lima, Mons. Lisson, no ha 
cesado de trabajar infatigablemente en beneficio de la grey, 
que por voluntad divina le fuera encomendada. 

Por medio de cartas pastorales, saturadas de verdades dog- 
máticas y morales, expuestas en lenguaje claro, sobrio y senci- 
llo, accesible a toda clase de inteligencias; de laudables y pater- 
nales consejos, dados a los feligreses y a los sacerdotes sus coo- 
peradores en la propagación de la causa católica: y de sabias 
y prudentes medidas encaminadas a procurar la observancia de 
la disciplina eclesiástica, la organización de las parroquias, a 
dar mayor impulso e importancia a la defensa de los intereses 
«lid Catolicismo, y a combatir id Protestantismo y toda clase de 
doctrinas perniciosas y heréticas; Mons. Lisson. ha dado pruebas 
inequívocas ele que es digno sucesor de los virtuosos y esclareci- 
dos prelados que han ocupado la silla de Santo Toribio de Mo- 
grovejo. mereciendo bien, por consiguiente, de la religión y de 
la patria . 

Pero sobre todo, obra de trascendental importancia, es, 
la que se refiere a la administración di' los bienes eclesiásticos. 

Tan luego que tomó posesión del Arzobispado, se dió cuenta de 
los defectos de que adolecía la antigua administración eclesiásti- 
ca. No pasaron desapercibidos a su mirada escudriñadora é in- 
teligente previsión, los abusos que de tiempo atrás se venían co- 
metiendo, con grave perjuicio de los bienes monásticos y reli- 
giosos, por cuya razón, tuvo el acierto de concentrar la adminis- 
tración de los bienes del Arzobispado, encomendándola a una en- 
tidad comercial de gran prestigio, con la cual ha celebrado un 
contrato, cuyas bases y condiciones vienen cumpliéndose con re- 
gularidad y con beneficio positivo para la Iglesia. 

Desgraciadamente toda empresa laudable, por pequeña que 





BASILICA DE LIMA 



E L 



C A ¡í 1) E N A L 



B E N L L O C H 



parezca, tiene- siempre sus dificultades y tropiezos. Peco Mons. 
Lisson ha sabido afrontarlos con serenidad, buen tino y energía 
de carácter y lia triunfado hasta hoy, llevando a la práctica la 
realización de su programa administrativo, a pesar de las resis- 
tencias, que. no faltan jamás, dondequiera resplandece el mérito, 
e! tálenlo v la virtud . 




BASILICA DE I.IMA. — Coro Metropolitano 

Mons. Lisson, en su último viaje emprendido a Huma, ha me- 
recido, por su fructuosa labor administrativa, las más sinceras 
felicitaciones de Su Santidad Pío XI. y lia obtenido amplias fa- 
cultades para continuar su obra de reconstrucción económica, ala 
que deben deificar especia] atención, por muchos capítulos, los 



36 



prelados de la iglesia, sin que por oso sufra menoscabo la obra 
de evangelfisación y perfeccionamiento espiritual de los feligre- 
ses, i l • . •' ¡i 
Su carácter exquisito y amable le lia grangeado la simpatía 
de Inda clase de personas; su modestia ejemplar huye de los a- 
plausos del mundo y de los bálagos del aura popular; es infati- 
gable su laboriosidad, digna de imitación y encomio. A su acerada 
voluntad, úñense una gran suavidad de carácter y una admira- 
ble prudencia. 



Mons. Lisson. como claramente lo manifiestan los cablegra- 
mas que le dirigió al Eminentísimo Cardenal Bénlloch, a su lle- 
gada al Perú, sintió de veras no haber podido prodigarle perso- 
nalmente las atenciones debidas a un Principé de tantos mere- 
cimientos como él. Sin embargo, estuvo dignamente representado 
por id Iltmo. Mons. Sánchez Díaz. Vicario General de la Arqu i dió- 
cesis, quien, con el tino y exquisita amabilidad que le distin- 
guen, tributó, en nombre de Mons. Lisson y de todo el Clero 
Peruano, el bomenaje de sincero afecto y de adhesión inquebran- 
table, de que era justamente merecedor, tan ilustre huésped. 

CABLEGRAMAS CURSADOS 

New York, I'.)— 11. 
Exemo. Cardenal Benllooh. — Lima. 

Asuntos urgentes Arquñdiócesis prívanme honor recibir 
personalmente V. E. Ruégole disculparme, deseando V. E. feliz 
permanencia Perú. 

A rzobispo Lisson. 



Cima. 19—11. 

Arzobispo Lisson. — New York. 

Desde ciudad de Santa Rosa envióle afectuoso abrazo ma- 
nifestándole agradecido indescriptible entusiasmo (recepción 
pueblo limeño. 

Cardenal Bénlloch ■ 



EL C A R D E N AL BENLLOCH 



Sr. Dr. D. ALBERTO SALOMON 

MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES 

El doctor Adberto Salomón, os una de las figuras parlamen- 
tarias más brillantes que tiene el Perú. Jurisconsulto eminente. 
Maestro de la Universidad Mayor de San Marcos, publicista fecun- 
do, político viril y batallador, reúne — las dotes suficientes para 
ser — como lo es ya — una figura importante de la política na- 
cional . 

Habiendo terminado en muy temprana edad sus estudios 
de Instrucción Media, ingresó a la Universidad, pasó por las Fa- 
cultades de Letras, primero, y de Jurisprudencia y Ciencias Po- 
lícas y Administrativas, después. 

En 1902 se recibió de abogado y desde entonces comenzó 
a brillar en el foro, obteniendo señalado;; triunfos. 

En 1905 fin'' designado para dictar el curso de Economía 
Política como Catedrático Adjunto de la Facultad de Ciencias 
Políticas y Administrativas: y en 1908 fin' 1 nombrado Catedrático 
Principal interino de Derecho Constitucional. 

Esta Cátedra la relmo el doctor Salomón basta 1911. en que 
renunció Después ha sido Catedrático de Derecho Diplomático 
y Finanzas. 

Como prueba di' lo apreciada que es la labor del doctor 
Salomón en las distintas manifestaciones del saber y del pensa- 
miento humano, nos basta decir que es miembro de las más no- 
tables instituciones científicas y literarias de Estados Unidos, 
Inglaterra, España y otros países europeos, que ha visitado en 
varias oportunidades. Pertenecí', entre otras, a la Sociedad 
Geográfica Nacional, de Washington: a la Academia de Ciencias 
Políticas, de New-York; a la Sociedad Carnegie para la Paz Uni- 
versal, de Washington: a la Sociedad Americana de Derecho In- 
ternacional; a la Academia Calina de Ciencias. Bellas Arles y 
Letras de París: a la Sociedad Académica de Historia Interna- 
cional de Francia; a la Real Academia de la Historia, de Madrid: 



£ .Y E L P E ¡i U 

a la Academia de Ciencias y Artes, do Cádiz; habiendo sido de- 
signado últimamente como miembro Honorario de la Sociedad 
Geográfica de México.. 




Sr. Dr. D. ALBERTO SALOMON 

En mil ingresó al Parlamento, formando parte de la Cá- 
mara de Diputados como Representante por la provincia de An- 



39 



E L C A 11 1) E V A L B E \ L L O C 11 

dahuaylas, representación que hasta la focha conserva, después 
do dos reelecciones sucesivas, en las que se puso de manifiesto 
en furnia tangibie la" adhesión de sus comitentes. 

En 1914 da al país una muestra de su carácter y de sus con- 
vicciones, que lo c amueve por la hermosa significación de ella. 
En uno de los días del mes de marzo; fuerzas armadas impe- 
dían a determinados representantes el acceso al Congreso. El 
doctor Salomón trató varonilmente de forzar el paso que le ce- 
rraban las turbas, cayendo herido de un balazo en la frente y 
siendo trasladado al Consulado de Boiivia. en donde se lo hizo 
una ligera curación. .V> obstante lo delicado de su estado, el 
doctor Salomón se hizo conducir en una camilla al Congreso, a 
fin do c mtribuir con su presencia a formar el quorum de la sesión 
que debía realizarse. Terminada aquella histórica tarde par- 
lamentaria, fué llevado al Hospital Francés, cargando la camilla 
sus mismos compañeros de Cámara y seguido por una multitud 
de ciudadanos que. hondamente emocionados, lo acompañaban. 

En 1919 fué elegido Primer Vice¿-Presidente de la Cáma- 
ra de Diputados, formando paite, en tal carácter, de la Asam- 
blea Constituyente convocada para reformar la Constitución y 
presidiendo en algunas ocasiones, las sesiones de la Cámara. 

El 6 de diciembre de 1919 os llamado para desempeñar la 
cartera de Justicia. Culto, Instrucción y Beneficencia. Nadie 
disculo la labor realizada por el doctor Salomón en Is ramos de 
Justicia e Instrucción . En poco tiempo transformó la Peniten- 
ciaría y las cárceles, en establecimientos de orden y moralidad: 
impulsó la construcción de la nueva Cárcel de Lima y de la Colo- 
nia Penal del Frontón, trente al Caliao. No menos eficaz y enér- 
gica fué su acción sobre los establecimientos de enseñanza. Con- 
trató especialistas extranjeros y gracias a las disposiciones que 
dictó, pudo ser seleccionado el personal de maestros. Los profe- 
sores de Lima y Calla', como manifestación do cariño y respeto, 
íe obsequiaron, el 25 de julio de 19?0, con una tarjóla de oro y 
un álbum en eí que Armaron la totalidad de los preceptores. Pero 
el rasgo más simpático de su tránsito por el Ministerio de Jus- 
ticia fué, sin duda, la amplia protección que prestó a los intelec- 
tuales y artistas, pues, merced a su valioso apoyo se publicaron 
y reeditaron importantes obras nacionales — entre ellas las del 
insigne don Ricardo Palma- -y fueron a perfeccionar sus estu- 
dios a Europa y Estados l uidos numerosos artistas de mérito. 
Por ausencia del Ministro de Hacienda señor Fuohs, que se 

+0 



MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES 



EL CARDENAL BENLLOCH 



dirigió a tomar parte — como delegado del Perú — en el Congreso 
Financiero Pan — Americano, el doctor Salomón se encargó durante 
los meses de enero, febrero y marzo de ese despacho. 

El 4 de octubre de 1920 fué nombrado Ministro de Relaciones 
Exteriores. En enero de 1921 desempeñó, interinamente el Mi- 
nisterio de Marina. Al finalizar el año 1920 el doctor Salomón 
es interpelado por la minoría de ambas cámaras para contestar 
delicados puntos relacionados con la política externa. El resul- 
tado de estas interpelaciones, fué primero en la Cámara de Di- 
putados y después en el Senado, un voto de confianza unánime. 

Posteriormente en ele urso del año 1921. ha tenido también 
•que presentarse en las cámaras a contestar interpelaciones, ob- 
teniendo siempre éxitos, como el alcanzado con el discurso que 
pronunció en la Cámara de Diputados, en la sesión secreta del 
20 de setiembre, contestando únicamente con argumentos de 
publicistas e historiadores chilenos las aseveraciones hechas en 
el Parlamento de ese país por el Canciller señor Barros Jarpa. 
¡discurso que la Cámara premió con un voto de confianza unáni- 
me, acordando la publicación de los párrafos más interesantes 
de él. 

El doctor Salomón es autor de una importante obra titula- 
da "Perú Potentialites of Economíc Deyelopment" escrita en 
inglés. 

El doctor Salomón lia merecido las siguientes condecora- 
ciones : 

Gran Cruz de la Orden de Orange Nassau, de Holanda. 

tiran Cruz de la Real Orden Española de Isabel la Católica. 

(irán Cruz de la Orden Pontificia de San Gregorio Magno. 

(irán Cruz de la Corona de Italia. 

Gran Cruz de la Orden de Leopoldo II de Bélgica, 

Tiran Cruz de la Kspiga de Oro de la China. 

Gran Cruz de la Orden de Cristo de Portugal. 

Comendador de la Legión de Honor de Francia. 

Gran Cruz de la Orden de Dancbrog de Dinamarca. 

Oran Cruz de la Estrella Polar de Suecia. 

Gran Cruz de la Orden del Mérito de Cuba. 

(irán Cruz del Sol Levante del Japón. 

Condecoración de la. clase del Libertador de Venezuela. 

Gran Cruz de la Orden de Jorge I de (¡recia. 



♦ . . » # ♦ ♦ > éjk ** M ♦ ♦ » # ♦> ♦> 

42 



s 



u 



MADRE E HIJA 




Hay un pue- 
dIo que fué, 
os y será siem. 
pre grande y 
poderoso en- 
tre 'todos los 
pueblos de la 
tierra, en cu- 
ya fren le pa- 
rece haber de- 
ja/lo el soplo 
de Dios una 

estela de luz para señalar al 
do tos derroteros de su verdadero des- 
tino, elevando como lema de su ban 
dera desplegada, como ideal de su vida de 
sacrificio y como único amor de su co- 
razón profundamente religioso, la gloría 
de Dios, fuente y razón de todo progreso 
legítimo, de todo progreso verdadero. 

Hay una nación, que si bien es cierto. 
tío ocupa boy el puesto de honor en el ("in- 
cierto de las grandes potencias, por cul- 
pa de algunos hijos suyos desnaturalizados 
que la han puesto en cruz y abrevado con 
la hiél y vinagre de sus ingratitudes y 
perfidias; no lo es menos que esa misma na- 
ción, en medio de sus quebrantos y desdichas presentes, s^ im- 
pone al mundo por la majestad augusta del dodor que se dibuja 
en su rostro y en sus mejillas, caldeadas por el llanto, porque el 



43 



EL CARDE N A L B E ¿V L L O C H 

♦*♦ W V# **♦ **♦ *'* **♦ V* *** *'* *'* **♦ ♦** **♦ **# %'* /♦ *'* ♦'♦ ♦** **♦ ♦** 

dolor es la única medida para apreciar la excelsitud de las nacio- 
nes y la única escuela di 1 las grandes almas. Y siendo como os. 
además, madro formula, do pochos uhórrimos o inagotables, cuyo 
néctar dio vida y alimentó más do veinte repúblicas florecientes y 
lozanas que se honran y ufanan di 1 llevar ol nombre de hijas, muy 
digna os, desde luego, do que se Ir tribute él homenaje do la más 
profunda gratitud, respeto, veneración y amor. 

Eso pueblo, esa nación, la hahóis adivinado ya. lectores míos, 
llámase España. 

¡España!: la que tuvo dos mundos por corona o hizo por 
la humanidad lo que no hizo ninguna do las naciónos; la que tu- 
vo la hegemonía en lodos los órdenes, y la vidorra en todas las 
luchan y la corona en I idos los triunfos y la palma en lodos los 
certámenes do la espa la; aquella, cuyo vasto poderío, fui' 
antaño menos grande que su nombre y que su fama, la que su- 
po luchar por su Dios, su religión y su territorio; la que des- 
cubrió un mundo ofreciéndole a Di vs, lleno di' los perfumes de 
un incienso virgen, lleno di 1 armonía, y de plegarias, y mil ve- 
ros más hermoso que los tabernáculos de Israel; la que supo 
dar su dinero, su lengua y su sangre romo ninguna otra nación 
por dilatar la gloria de Dios y de la Iglesia Católica y que defen- 
diendo su ideal altísimo, fué a sembrar huesos de caballeros y de 
mártires en lo s ¡'ampos de América, en las orillas del Albis, en 
Jas dunas de Klandes y en los escollos del mar de Inglaterra. 

.Mas. ¿quién podrá narrar todas su s maravillas, y cantar, con 
inspirado acento I idas sus glorias, su floración espléndida de ener- 
gías intelectuales y morales, aún más exuberante y magnífica 
que la. de los bosques vírgenes de nuestro suelo, proverbialmente 
rico y hermoso? ¿quién podrá descubrir minuciosamente las 
brillantes cualidades del carácter español, émulo del espartano, 
robus! ) y viril, noble y generoso, valiente hasta la temeridad, 
del que da elocuente testimonio una constelación do bravos y 
bizarros militares, como aquel famoso Rodrigo Ponce de León, 
Marqués di' Cádiz, rayo de la guerra, y aquel (¡onzalo de Córdoba, 
llamado, no sin razón, el Gran Capitán, y aquel don Juan Rivera, 
que rechazó los obsequios de un monarca francés, y aquel don 
Antonio de Fonseca, que en Velotri. rasgó el tratado de alianza 
con el mismo Carlos, y ante su s propios ojos y mil otros más 
legendarios guerreros, que desde Pelayo y el Cid Campeador has- 
la Isabel la Católica, cubrieron ron ios laureles de sus victorias 



44- 



/' E R U 



los campos de Orán y las Alpujarras, de Nápolcs y Lombardía, 
las riberas del 11 h i n. las dunas dé Flandes y las costas del mar 
Mediterráneo? 

¿Quién que no ignore la historia de España, no admira i'a 
PIZARRO Y LOS TRECE EN LA ISLA DEL GALLO 




Sacó su espada y trazando con ella una raya en el suelo de poniente a críente, dijo: 
"Camaradas: esta parte es la de la muerte, del hambre, de la desnudez; la otra mirando 
al suri la del gusto. Por aquí se va a Panamá a ser pobres; oor allá al Perú a ser ricos, 
después de correr peligros, y de pasar trabajos escoja el que sea buen castellano." Y di- 
ciendo esto pasó la raya. 

Pizarro se irguió entonces a la mayor altura moral que alcanzó en su vida, y reali- 
zó uno de los actos más hermosos de la historia." — (Oleo de Lcpianij. 

grandeza y el valor, la generosidad y senlimientos caballerescos 
de aquella raza potentísima de sabios, de héroes, de santos y 
guerreros, aquellos corazones indomables, aquellas voluntades 
enérgicas, aquellos esforzadísimos espíritus, aquellos aventure- 
ros que se llaman Alonso Pinzón. Hernán Cortés. Vasco Núñez de 
Balboa, Sebastián de Elcano Magallanes, el Cardenal Jiménez de 
Cisneros y otros más que en pobres barcos de madera, se lanzan a 
las rugientes olas de mares desconocidos y conquistan islas re- 
motas y continentes apartados? 

¿Quién no queda atónito y suspenso, contemplando las fa- 
mosas y nunca bien ponderadas hazañas de aquellos misioneros, 
que inflamados sus corazones por las llamaradas de los divi- 

♦*♦♦*♦ ♦*# **♦ **♦ **♦ **♦ ♦*# **♦ X'é **♦ *** **♦ *"♦♦*♦ **♦ ♦** **♦ **♦ *v **♦ **♦ **♦ **♦ *** **# ♦** ** - 

45 



S L CARDENAL BENLLOCH 



nos incendios y por la fe que traslada las montañas, recorren 
ignotos y dilatados territorios y van a clavar la cruz en las es- 
paciosas llanuras, en ias cumbres de escarpados montes, en las 
hondonadas de los valles y bajo todos los cielos y en todos los 
climas y latitudes; y con la cruz redentora, enarbdan la glo- 
riosa bandera de Castilla, haciendo resonar su lengua en las ver- 
tientes del Tolima y el Gotopaxi, en las márgenes del Amazonas, 
i 1 Magdalena y el Orinoco, en las selvas vírgenes de la Florida 
y la California, dejando la tierra y el mar llenos de su gloria, que 
es la gloria de Dios y la de España? 

¿Qué espíritu justiciero y de horizonte dilatado y sereno 
podrá negar que la incomparable cultura castellana fué y seguirá 
siendo, mientras el sol de Felipe II y de Isabel la Católica no deje 
de alumbrar y España no deje de existir, la admiración del mundo 
y el modelo de las naciones civilizadas? 

LA FUNDACION DE LIMA 




Llamada la "Ciudad de los Reyes", fué fundada por Francisoo Pizarro el 1 8 de Iinero 
de 1 BM5.— ( Oleo de Lepiani). 

Olí pueblo grande, noble y fuerte; nación privilegiada, cuna 
de esclarecidos varones, mananlial de sabiduría, santidad y for- 



46 



E V E L i' E R ü 

taleza. brazo derecho del Altísimo, baluarte poderoso de la fé 
que consuela, vivifica y enaltece a los individuos, a los pueblos 
y a las razas: yo te saludo, lleno de noble altivez y orgullo e in- 
clino mi frente ante el milagro de tu historia, a tu historia que 
es primavera de triunfos y de glorias! 

Después de contemplar a la Madre colocada sobre pedestal 



ALMAGRO SALE DEL CUZCO A LA CONQUISTA DE CHILE 




Dice el historiador JTerrern. que el frío era tan intenso, que ninclios perdieron las uñas 
délos dedos y los dedos mismos: que llegaron los expedicionarios a Coquimbo, muertos 
de hambre, sosteniéndose de los cadáveres de sus caballos; que en vista de tanta desola- 
ción y pobreza, resolvieron regresar al Perú. ( 1536). 



de mayestática grandeza y nimbada; sus sienes con destellos dé luz 
soberana, volvamos los ojos a la hija de su predilección': a ta 
muy noble y gentil República del Perú. 

Es innegable que según los padres son los hijos y que el 




CLAUSTROS dei. CONVENTO deu MERCED nx el CUZCO 

Soberbio monum.-nt > do picira. uno los más notables de la arquitectura coloni 



E ÍS EL PERU 

**♦ í *♦ ♦** í ** X'íX'J í ♦*» C*í 

buen nombro y la lama de los primeros es la fama y buen nom- 
bre de los segundos. 

Ahora bien; el Perú nació de España a la vida de la fé y de 
¡a civilización, creció bajo su maternal providencia y heredó de 
ella C-uanto posee de más noble, de más grande y bello, a saber, 
mi religión, la más sania y pura de las religiones, su lengua ar- 
moniosa, hecha para hablar con Dios y la sangre más noble y 
generosa que circula por las venas de la humanidad, juntamente 
con todas aquellas cualidades extraordinarias que son el dis- 
tintivo de la hidalga y tuerte estirpe española. 

Para aquilatar el valor y la grandeza de nuestro carácter 
68 peruanos, que no desdijo ni torció jamás de su alto abolengo 
y noble condición, basta recordar que fué esta Metrópoli la 
fuente en donde bebieron los demás pueblos de Süd América, los 
raudales de la fé y la civilización; que aquí fué donde se alzó la 
Cátedra primera de donde se difundieron por todos los ámbitos 
de la América las doctrinas que forman al cristiano y al ciuda- 
dano; que fué' la tres veces coronada ciudad virreynal de Lima, 
el faro gigantesco que en esa larga noche de la barbarie y de la 
ignominia, derramó la luz sobre las tribus errantes y sobre mil 
pueblos salvajes que dormían sentados a la sombra de la muerte; 
que del tronco de esla Metrópoli, como de vieja y robusta enci- 
na, plantada aquí por sacerdotes y guerreros, nacieron como 
verdes retoños los pueblos todos de la América Latina. 

Fué aquí, en este suelo, donde la cruz de Cristo y la espada 
de Pizarro. que constituyen la base y el coronamiento del edificio 
nacional hispano y la síntesis de su brillante historia, reali- 
zaron hazañas de extraordinario relieve, asentaron los funda- 
mentos de nuestra nacionalidad, fundaron universidades y cole- 
gios, promulgaron nuestros códigos y establecieron nuestras cos- 
tumbres; levantaron templos y altares al verdadero Dios, forma- 
ron hermosas y rientes ciudades, embelleciéndolas con monu- 
mentos y palacios con paseos y jardines. 

Y por eso en todas partes se vé. se palpa y so admira el sello 
de puro españolismo impreso en los rasgos fisonómicos de sus 
habitantes quo denuncian el gentil y hermoso tipo castellano; 
Pn el estilo arquitectónico y vial quo nos trae a la memoria 
aquellos suntuosos edificios y anchurosas ramblas de las ciuda- 
des españolas. Y en las artes y en las letras, y en el sentimien- 
to religioso, profundamente cristiano, que equivale a decir pro- 



40 



EL CARDENAL BENLLOCR 



fundamente español; en todo, en una palabra, España vive en el 
Perú, porque su sangre es sangre nuestra, su vida es nuestra 
vida, su lengua es nuestra lengua y en nuestra alma piensa, 
siente, palpita y vibra el alma de la raza, el alma de la Madre 
España . 

El Coloniaje pasó. Alboreó la época republicana y el es- 
píritu español que enalteció sobremanera al Perú colonial y lo 
llenó de gloria y esplendor, ha seguido testimoniando su mara- 
villosa fecundidad y extraordianrias virtudes intelectuales, mo- 
rales y sociales que han traspasado las fronteras y en alas de la 
fama han recorrido todos los ámbitos del mundo. 

Tarea poco menos que imposible sería hacer un recuento 
:'e todas sus glorias y laureles conquistados en todos los cam- 
pos de La actividad humana. 

Brillante es la pléyade de sus héroes, vastagos ilustres de 
aquellos tercios castellanos, más duros que el hierro y más in- 
vulnerables que el acero, que se paseaban por Europa en mar- 
cha triunfal; ilustres son los nombres de los Que en el foro, en 
la cátedra y en el pulpito y en todos los ramos y disciplinas del 
saber humano, alumbraron las inteligencias, cautivaron las mu- 
chedumbres con el mágico acento de su elocuencia arrebata- 
dora y dictaron lecciones luminosas, cual convenía a su condi- 
ción de hijos de aquel pueblo que iluminó al mundo con la sa- 
biduría de sus i eidogos de Trento. de exégetas videntes, de ma- 
temáticos insignes;, de jurisconsull is incomparables, de poetas, 
músicos, pintores y sabios en todas la s artes y ciencias ecle- 
siásticas y profanas. 

Pero sobre todo, id tesoro más preciado de este suido, id 
monumento que descuella entre i das sus glorias, la joya que 
más fulgura en su corona, (d sol que no lia tenido ocaso en su 
cielo, es llosa de Santa María. Rosa virginal, encendida por el 
fuego de la caridad divina y que concentra en sí. como ninguna 
otra, los matices, perfumes y mieles del pensil americano, los 
resplandores del gol del mediodía y la gracia y geni ¡le/a de las 
bijas de esla patria privilegiada, semillero de sanios y de sabios, 
ornameni i de la Iglesia y prez de la humanidad. 

He ahí lo que vale y représenla la Madre y id tesoro de sa- 
biduría, heroísmo y virtudes que ha heredado la Hija. 

No importa que el Perú no esté sujelo al mismo cetro y a 
la misma corona. Al separarse de España, entonando id himn i 



50 



E Y /•; V E R 

(Jo la independencia y de la libertad, no hizo en esto más que 
obedecer a aquella ley universal de la naturaleza, que obliga al 
hijo, llegado el tiempo de su mayoridad, a desligarse de la po- 
testad paterna para asentar las bases de una nueva familia; ley 
que impulsa y mueve a los polluelos de las aves a abandonar 



ARCO LEVANTADO EN SI HONOR 




brado Obispo en 1907. (Pág 6 > . 

el nido para desplegar sus alas en los espaeios libres.fabricar 
otros nidos en otras florestas y enramadas, alegrándose con sus 
arpados trinos. 

S. E. el Cardenal Benlloch confirma lo dicho con elocuentes 
frases pronunciadas en nuestra Basílica, el día de su llegada 
triunfal: "España envió en las carabelas a descubrir y con- 
quistar América, a leones: sois vosotros hijos de leones y co- 
mo tales, cuando os sentisteis, ya no cachorros sino leones 
poderosos sacudisteis la melena y Os declarasteis emancipados 
de la patria potestad. Sed Hbre s y permaneced libres". 

Poco importa, repito, que la obra de nuestra emancipación 
sellada con heroicas hazañas, se hubiese llevado a feliz término, 
sin que por eso ella signifique una humillación para España, 
ni vana jactancia respecto al Perú y a las demás repúblicas 

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51 



E L CARDENAL B E N L L O C H 



blicas ibero-americanas que conquistaron gloriosamente su li- 
bertad; porque la libertad es don del cíelo, digno de celebrarse 
ron cánticos de loor y de perpetua memoria, y es fuerza podero- 
sa que favorece e impulsa el desarrollo progresivo de los pueblos. 

Lo que importa y conviene grandemente, por ahora, así a 
españoles como a peruanos, dada la mancomunidad de lengua, 
di religión y de raza que entre ellos existe, es poner en juego 
todo el contingente de sus esfuerzos y energías para mantenerse 
estrechamente unidos con vínculos de sincera cordialidad, salva- 
guardando así eficazmente los intereses de ia América Latina, 
cuya homogeneidad, no es aventurado temerlo — puede ser des- 
lustrada o dividida, por otras razas y otras lenguas, avarientas 
de dominación y poderío. 

Jamás hemos dudado, ni un solo instante de la aproximación 
\ concordia que debe reinar entre España y el Perú, ya que- 
no cabe suponer que una madre pueda repulsar a sus hijos en 
eterno olvido, o que los hijos, si no es que salen monstruos de 
ingratitud y de perfidia, se olviden y renieguen de la madre 
del alma, de la madre cariñosa y solícita que les dió el ser. 

Alégrese la Madre y entone cánticos festivos e himnos de 
triunfo, al ver llegar por encima, de las hondas alborotadas del 
Atlántico, las brisas impregnadas de cariño y de amor filial, los 
gritos de la sangre y los acentos de la lengua con que el Hijo 
quiere orear la rugosa frente y fortalecer los fatigados miem- 
bros de su anciana madre. 

Y tú, patria mía. regocíjate también porque ha llegado para 
tí la hora de tu empinación y resurgimiento teniendo como maes- 
tra y protectora a la que es tu propia madre, a la que te alimentó 
en sus pechos y te acarició sobre sus rodillas y a cuyo lado to- 
rnaste asiento en el concierto de las naciones civilizadas. Y si 
a esa madre puedo llamar bienaventurada, valiéndome de las pa- 
labras de aquella humilde mujer de Galilea, de que nos halda 
el Evangelio — porque te llevó en su seno y al calor de sus en- 
! rañas maternales, le formó cristiana, sabia y noble, bienaven- 
turada también eres mil vece s tú. ¡oh patria mía! porque eres 
Hija predilecta di' tal Madre. 



E .Y 



EL CARDENAL BENLLOCH 

LLEGA AL TERRITORIO NACIONAL 




ecibida en Moliendo la nave que. 
conducía al Eminentísimo Carde- 
nal Benlloch, después de una 
corta permanencia en las repú- 
blicas del Sur, fué cariñosamen- 
te saludado por las autoridades 
militares constituciones sociales 
de aquella Idealidad. 

Expresamente había llegado de 



Arequipa con el mismo objeto el 
frustrísimo Sr. Obispo de aquella diócesis, acompañado de di- 
versas comisiones, del Cabildo. Prefectura, instituciones católicas 
y de obreros. 

Desembarcó el Cardenal y su séquito con todas las distingui- 
das personas que habían pasado a bjrdo para saludarlo dirigién- 
dose 'a la iglesia parroquial del puerto. 

Allí el ilustre viajero, hizo uso do la palabra, con su elocuen- 
cia peculiar, causando viva emoción. 

Invitado por el Concejo Provincial a una sesión extra- 
ordinaria declarándolo huésped ilustre, pasando después al Club 
Social de Moliendo donde fué galantemente atendido por sus dis- 
tinguidos miembros y especialmente por el Alcalde señor Carlos 
Benavides. 

53 



EL CARDENAL BEXLLOCH 



El siguiente es el discurso pronunciado por el Ilustrísimo 
Monseñor Holguín. Obispo de Arequipa: 

Excelentísimo Señor : 

Vuestra presencia en el territorio del Perú es motivo de la 
más viva complacencia para todos los peruanos, y especialmente 
para los hijos de Arequipa. 

Sois. Excelentísimo Señor, una luminosa cumbre de la Jerar- 
quía Católica; y la ciudad y Diócesis de Arequipa se lian distin- 
guido siempre por su adhesión inquebrantable a la Cátedra de 
Pedro y a esa pléyade de Príncipes esclarecidos que la circundan 
como brillante corona; por eso, el Obispo, el Señor Vicario Gene- 
ral, comisionados por el V. Cabildo Eclesiástico y los represen- 
tantes de las instituciones oficiales y sociales de Arequipa y Mo- 




MOLLENIX). — El puerto 



l'endo, venimos a presentar a vuestra augusta persona, el testi- 
monio de nuestra fidelidad ul Supremo Jerarca de la Iglesia. 

Sois miembro prominente del glorioso Episcopado Español; 
y en la ciudad blanca que reposa a las faldas del majestuoso Mis- 



54 



EN EL PERU 

ti se cultiva con esmero el cariño más ascendrado. la gratitud más 
sincera a la Madre Patria; por eso venimos a saludar a España, 




AREQUIPA. — La cumbre de las torres dé la Catedral. 

en vuestra egregia persona, con los afectos niás ardientes de nues- 
tros leales corazones. 

¡Que vuestro paso por la patria de Santa llosa sea iluminado 
por el sol esplendoroso de su fe y embalsamado por el aroma 
exquisito de sus virtudes! Hago votos por que al retornar a la 
Patria Madre, cargado de inmarcesibles laureles, llevéis. Excelen- 
tísimo Señor, los recuerdos más gratos de esta Patria Peruana! 



55 



E C A R D EN A B E N L L O C H 

Al saludar a S. E. en nombro del pueblo do Moliendo, el 
Alcalde Señor Carlos Bcnavides pronunció el siguiente discurso: 

Eminentísimo Señor : 

Vuestra visita, por corta que ella sea. viene a honrar este 
piadoso suelo peruano, que se siente orgulloso de dar albergue, 
aún sea solo por breves momentos, a uno de los más egregios re- 
presentantes de la Iglesia Católica. 

Probablemente. Eminentísimo Señor, no encontraréis en este 
país, que aún no ha entrado en el período de su completo desa- 
rrollo, grandes monumentos que admirar, ni nada quizás que, en 
el orden material, sea digno de atraer vuestra atención pero, en 
oambio, sería capaz de aseguraros que. en otra esoala más ele- 
vada, hallaréis a cada paso corazones nobles y sinceros, que al 
brindaros modesta hospitalidad y un alecto respetuoso, se pon- 
drán en transparencia, manifestándose como son en realidad, sin 
hipocresías ni' reservas. 

Venís, Eminentísimo Señor, a un país esencialmente creyen- 
te y encarnáis para nosotros, por lo mismo, un símbolo sagrado, 
en razón de. vuestro augusto ministerio y de vuestra alta investi- 
dura; así como también, en razón de vuestra nacionalidad, signi- 
ficáis un nuevo vínculo de unión entre el Perú y España, nuestra 
madre muy amada. 

; España 1 

¿Cómo no amarla Eminentísimo Señor, si a ella debemos 
cuanto somos? 

No podemos olvidar, en efecto que España, al transmitirnos 
su sangre generosa, supo infiltrarnos, con la caballerosidad pro- 
verbial y reconocida de sus hijos, las virtudes propias de la raza: 
ni podemos olvidar tampoco que España nos dio, como presente 
inestimable, además de los consuelos e inefables dulzura- de su 
augusta religión, las bellezas y excelencias de su idioma, el más 
armonioso y expresivo de cuantos idiomas se conoce, que es se- 
gún las circunstancias, música que cautiva o poesía que deleita, 
verbo que conmueve o rayo que fulmina! 

La estela que en su histórico viaje dejaron tras de sí las 
legendarias carabelas; no se ha perdido. Eminentísimo Señor, ni 
se perderá tampoco en el transcurso del tiempo y las edades. Ella 
perdura y perdurará por muchos siglos, sin que haya fuerza moral 



56 



K N E L P E R V 

■■< material que sea capaz do destruirla, manteniéndose incólume-,, 
como un emblema permanente, como un lazo de unión eterna en- 
tre América y España, en forma tal que, mientras no se extinga 
la vida de este nuevo mundo, esa estela será el guía que encamine 
sobre la inquieta superficie de los mares, el afecto y el reconoci- 
miento de todo un continente hacia la madre patria; hacia esa ma- 
dre ideal, que supo cobijarlo en su regazo, al calor de su cariño 
y que. al regenerarlo, por medio del bautismo, lo lanzó, pictórico 
de fé de entusiasmo y de esperanza, en la bendita senda de la ci- 
vilización cristiana. 

Es justo que estemos, pues, agradecidos a la madre generosa 
que nos legó el presente más valioso que madre alguna hizo j'a- 
más a su linaje y no podemos dejar de expresar nuestro recono- 
i ¡miento en toda circunstancia favorable, con mayor razón cuan lo, 





AREQUIPA. — Los portaos de la Plaza de Armas 



como en esta ocasión solemne, uno de I03 más preclaros hijos de 
España "e ilustre Príncipe nos dispensa el honor de su visita. 
Repito. Eminentísimo Señor, que sois para nosotros un sím- 



.17 



EL CARDENAL BENLLOCH 



bolo y un vínculo : nos inclinamos reverentes al primero y nos 
plegamos al segundo con todas las efusiones de nuestra alma. 

En nombre del pueblo de Moliendo, que me honro representar- 
lo en este acto, os doy, (Eminentísimo Señor, la más respetuosa 
bienvenida y hago votos muy sinceros para que vuestra perma- 
nencia en tierra peruana os sea grata. 



El Cardenal Benlloch contestó, estos brillantes discursos, 
con frases afectuosas, llenas de sinceridad y fué estruendosamen- 
te ovacionado. 

Después de haber recibido toda clase de atenciones de parte 
de todas las personas que lo rodeaban, el Cardenal y su comitiva 
regresaron a bordo del •"^anta Luisa" que debía conducirlos al 
Callao. 




El Cardenal Benlloch a bordo del transatlántico español "Reina 
Victoria Eugenia" oí viaje n la América del Sur. 



58 



E Y E L I> E H U 



EL CARDENAL BENLLOCH 

DESEMBARCA EN EL CALLAO EL 7 DE NOVIEMBRE DE 1923 



El Cardenal Benlloch, uno de tos hombres contemporáneos 
más preclaros por la brillantez de su fantasía y la delicadeza de 
sus sentimientos, por su profunda y vasta cultura y por su acti- 
vidad y elevadas virtudes cívicas y morales, llegó en misión de 
paz; portador del abrazo del augusto monarca Alfonso XIII y de 
la bendición del egregio Pontífice romano Pío XI. 

Desde el vapor "Santa Luisa" en que navegaba s aludó al se- 
ñor Presidente de la República, al señor Ministro de Relaciones 
Exteriores y al Señor Vicario General de ta Arquidiócesis. por 
ausencia del Señor Arzobispo, con dos días de anticipación a su 




El Ilustre purpurado desembarca en una lancha <>l¡r¡nl 
• »»»•**•*•»♦••#*»*»»*•»*«»♦»♦»»*»»♦»**»»#*#»•♦#*.»♦.-»*»#.*»»*♦•#»•»**.♦♦»»»♦*.»#».*♦»-#.** 

59 



E L C A R D E N AL BE .V L L O C R 

arribo, quienes a su voz correspondieron en extensos y afectuo- 
sus radiogramas de bienvenida. 

Una vez en el puerto la comisión de recibo, formada por 
el introductor de ministros, el capitán del puerto y altas digni- 




El Cardenal Benlloch, es recibido en el muelle de //tierra 



dados eclesiásticas, subió a bordo. A esas boras. la zona ubicada 
'■n el muelle olieiai. estaba invadida por el público. Para que 
la aglomeración do ta gente no obstaculizase el paso al Eminen- 
tísimo Cardonal las tropas de la artillería de costa y las tuerzas 
de policía formaron, abriendo amplia calle en el centro del Par- 
que de las Palmeras. 

Los buques do la armada surtos en la rada, anunciaron oí 
momento del desembarque con 21 cañonazos. Y al iniciar el ilus- 
•tro huésped la ascensión do la escalinata, la batería do tierra hi- 
zo la salva reglamentaria. Ya en el dintel del puerto el Eminen- 
tísimo Cardonal, recibió el saludo del Gobierno y del pueblo del 
Callao por medio do su Alcalde señor don Carlos Alt'aro. cuyas 
palabras fueron recibidas con verdaderas muestras do aprobación- 

00 



EN EL PERU 

**»»»**'♦»»*'♦*»*»»'*»#•»»»♦»»*»*♦•*»»#*♦***»*•»**•*♦»»*♦**»#»#*•»*•'♦*•*♦-»»*#♦'•«'#*'.»'♦.'#»'•»'**'»♦'*«'♦*'- 

A continuación, el señor Manuel Ráez, en representación deí 
Centro Católico de Caballeros, pronunció el siguiente discurso: 

Eminentísimo Señor : 

¡Bienvenido soais a este hospitalario suelo! 

El Centro Católico del Callao, del cual soy humildísimo 
miembro y bulos los habitantes de este legendario país, descen- 
dientes di' Manco Capac y Atahualpa, prototipos de nobleza y 
profundos conocedores de la verdadera hospitalidad, por una par- 
le, y herederos del valor, hidalguía y caballerosidad de los Iberos 
portadores del símbolo sagrado de la Cruz, principio y fin de toda 
verdad y justicia, deseárnosle venturosos días, durante vuestra cor- 
la permanencia entre nosotros. 

Eminentísimo señor: tened la seguridad de que en este ins- 
tante, de un confín a otro de mi amada Patria, resuena el aplauso 
•sincero de bienvenida que se os tributa, deseando, a la vez, se 
prolongue, indefinidamente los instantes que os contamos como 
ilustre huésped, y que cuando retornéis a vuestra hermosa Pa- 
tria, llevéis un recuerdo grato de vuestra estadía entre nosotros. 

El discurso contestación del Cardenal Benlloch fué caluro- 
samente aplaudido. El trayecto basta la estación estaba ocupa- 
do por los alumnos de los colegios uniformados y por las co- 
misiones de las instituciones religiosas, que ostentaban sus es- 
tandartes. 

Entre vítores al Eminentísimo Cardenal Benlloch, al Papa, a 
España y el Perú, se embarcó el ilustre- huésped para Lima, en 
el carro presidencial. 





EL CARDENAL EN LIMA 

Desdo mucho antes de las 11 de la mañana, hora señalada 
para la entrada de su Eminencia en ia ciudad de Lima, se había 
congregado enorme gentío, que esperaba ansioso la visita del 
egregio Cardenal. A lo largo de la Avenida Piérola sí situaron los 
alumnos de los colegios y escuelas oficiales y particulares, las 
sociedades obreras y numerosas fuerzas de policía. 




El Ministro di' Relacionen Exteriores, <•/ Alcalde <l<' Lima ¡/ los 
miembros de /" Comisión di 1 recibo 



♦.♦ ♦.♦ ♦> *> ♦.♦ ♦.♦ ♦.♦ ♦> •> ♦.* ♦.* *.* 

62 



EN EL PERU 

Faltando cinco minutos para las 11 llegaron a la estación de 
la Colmena, en carruajes oficiales, los miembros de la cancillería 
el ministro de gobierno, el alcalde de la ciudad, acompañado de 
varios concejales, los obispos residentes en Lima y la comisión 
de recepciones. Cuando el carro especial del Presidente de la Re- 




El Cardenal Renlloch, en la estación de la Colmena, rodeado de 
las distinga idas personalidades, que lo saludaron, en nom bre del 
gobierno, de] clero y del pueblo de Lima 



pública, donde venía desde el Callao el Cardenal, en compañía del 
señor Nuncio Apostólico, del Excmo. Sr. Ministro de España, el 
Introductor de Embajadores y otro s distinguidos caballeros, se 
detuvo en la Colmena, fué saludado con una grandiosa ovación, 
confundiéndose los vivas a España, al Papa, al Perú y al Carde- 
nal Benlloch con los acordes de las bandas de música y el repique 
de las campanas. 

Tan pronto como se acallaron lo s aplausos y los ecos de las 
bandas, el alcalde de Lima dirigió la palabra al ilustre huésped, 
al que contestó Su Eminencia entre grandes ovaciones. 

Habló también el doctor Salomón, Ministro de Relaciones Ex- 
teriores, y el señor Guillermo Basombrío en nombre de la Unión 



63 




El Cardenal Benlloch agradeciendo l<>s discursos de bienvenida 
El gran desfile en su honor 



£ X E L PERU 

*»..»***#•«♦»»#%*,#.».»...*.♦.♦•#*♦»»»•, »w ♦♦•#♦.»**..#...**».#»»»•»•*#»#•*»•»•»**». **♦»♦»♦*»»•» 

Católica, pronunciando el siguiente discurso que fué muy aplau- 
dido : 

¡Bien venido seáis, Eminentísimo señor! 

Bien venido seáis a esta hija amante de vuestra ilustre Pa- 
tria, que ha esperado impaciente vuestra feliz llegada y que. se 
apresta entusiasta a tributaros el homenaje que merecéis por 
vuestra altísima investidura de Representante Extraordinario de 
quien es Soberano de soberanos; por la gentil y delicada misión 
especial que traéis de Su Majestad el insigne Rey Alfonso XIII; 
por vuestra elevada dignidad de Príncipe de la Iglesia Católica 
v por vuestro doble carácter de hijo preclaro de la gloriosa España. 

Bien venido seáis a esta tierra privilegiada de Rosa de San- 
la María, dé Taribio de Rlogrovejo, de Francisco Solano, de Mar- 
tín de Porres, y de tantos otros astros del cielo de la Iglesia, 
donde la fe heredada de sus mayores se conserva incólume co- 
mo precioso patrimonio y donde a pesar de las vicisitudes de los 
tiempos, reina e impera en todos los corazones, principalmente 
porque las madres cuidan de trasmitirla a sus hijos unificada con 
la savia vivificante del amor maternal. 

Bien venido seáis a esta región de la América Latina, que en 
todo tiempo supo distinguirse por su respeto y veneración filial, 
al Augusto Vicario de Cristo, y por su acendrado fervor a la Madre 
Patria: que proclamó en toda circunstancia, sin resistencias ni 
vacilaciones, su adhesión incondicional al Pontificado Romano y 
confesó en todo momento, con la arrogante espontaneidad de ios 
hijos que se enorgullecen de sus padres, su constante, invariable 
y honda predilección por la nación que le dio la vida; y que. en 
Fuma, se rindió siempre culto singular a la justicia y el dere- 
cho, reconoce deber estos sentimientos al legado que recibiera 
de las doctrinas y enseñanzas de la Iglesia, de esa Iglesia divini- 
zada por el holocausto de un Dios, que para satisfacer las ofen- 
sa~ humanas al supremo derecho y a Ja justicia absoluta quiso 
voluntariamente padecer los más oprobiosos dicterios y los más 
crueles martirios hasta la muerte de Cruz. 

Venís a una ciudad en otra época emporio de riqueza y biza- 
rría, admirada de propios y extraños y llamada por antonomasia 
"Perla del Pacífico", de cuyo antiguo esplendor y señorío le res- 
tan aún sus honrosas tradiciones, su aspecto virreynal y las vir- 
tudes caballerescas de la raza, entre las cuales descuella la virtud, 
tan rara hoy en el mundo, de la sinceridad. 

No hallaréis, por cierto. Eminentísimo Señor, ni pompa ni 



EL CARDE N A L B E N L L O C H 

boato en las manifestaciones y tiestas que os ofrende, pero ha- 
llaréis en todas ellas sin excepción, el grato ambiente del íntimo 
y arraigado sentimiento que las inspira. 

Aceptad magnánimo. Eminentísimo Señor, el saludo de este 
pueblo, rebosante de júbilo sincero, que os rinde respetuoso, y 
en nombre de la Unión Católica del Perú tengo a honra interpre- 
tar, y aceptad, también sus ferventísimos anhelos de que las efu- 
siones de su simpatía y de su amor hacia vos. modestas pero sen- 
tidas, perduren en vuestra memoria, con caracteres indelebles,, 
a través de los tiempos y a través de las distancias. 



Por segunda vez, su Eminencia habló al público, respon- 
diendo í»l anterior discurso, escuchando nuevamente los incesan 
tes vivas de la muchedumbre alborozada. 

Dijo que "el Perú tenía fama en España de ser el hijo que 
mejor había sabido perpetuar las tradiciones de la Madre Patria. 
Encomió el espíritu religioso de la nación peruana, la sinceridad 
y nobleza de sus hijos. Expresó que en la historia de los pueblos 
había momentos de crisis que eran siempre precursores de gran- 
dezas y que el Perú estaba considerado con bastante derecho en- 
tre esta clase de pueblos. Agregó que nuestra patria es- 
taba llamada, además, a grandes destinos por su acendrado amor 
a Dios y al suelo de sus mayores, ideas que n¡> podían separarse 
nunca, pues quien ama a la patria aína también a la alteza divi- 
na de la que es emanación el amor al suelo en que se ha nacido. 

Refiriéndose a la grandeza pretérita de la tierra de Santa Ro- 
sa de Lima, aludida por el señor Basombrío en su discurso, ma- 
nifestó, que esta no había perdido su derecho a seguir siendo, co- 
mo antes, la perla del Pacífico, y que s i la concha que la encierra 
pudo sufrir algún desmedro, la perla misma se conserva intacta 
con sus hermosas irisaciones y el bello oriente que constituyen 
el objeto de admiración de cuantos la contemplan, y con los 
gérmenes fecundos que permiten augurar que. la capital del Pe- 
rú, volverá á tener la grandeza que tuvo en otros tiempos, no 
del todo í'dos. 

Agregó, que se complacía hacer ante el Ministro de Relacio- 
nes Exteriores, doctor Alberto Salomón, representante del Go- 
bierno, y el Alcalde Municipal señor Dasso, la declaración de su 
gratitud por el afecto y entusiasmo con que se le recibía y aco- 
gía, en su doble carácter de representante de la Santa Sede, como 



ce, 



miembro que es del Sacro Celegio, y de España y su ilustre Rey. 
y ciiia* traía las manos llenas de las bendiciones que el Sumo Pon- 
tífice le había encargado." 




La grandioso, manifestación, dirigiéndose a la Basílica 

Terminados- los- discursos, el Principe de la Iglesia subió 
al coche de gobierno, en el que lomaron asiento a si; lado, el 
ministro de relaciones exteriores, el alcalde de Lima y el minis- 
tro ile España y comenzó ¡enlámenle el deslile hacia la Catedral. 
Ün río humano incontenible se lanzó detrás y alrededor de és- 
te y de los cinco ruches que le acompañaban, vivando incesan- 
temcnl e 

En el trayecto desde los halcones que se hallaban atestados 
<¡e gente y engalanados c in guirnaldas, arrojaban flores y aplau- 
dían frenéticamente el paso del Cardenal. Desde el carruaje a- 

67 



EL CARDENAL BENLLOCH 

gradería Su Eminencia con una sonrisa de complacencia y ma- 
nifestaba su satisfacción saludando a diestra y siniestra. 

Al arribar a las graderías de la Basílica, que se bailaban 
invadidas por la muchedumbre., como las aceras de las calles de 
Baquíjano. la Merced. Espaderos y Mercaderes., el cabildo metro- 
politano se acercó hacia el atrio, que estaba alfombrado de ho- 
jas de laurel y de rosas blancas y después del saludo de bienve- 
nida. Su Eminencia se dirigió al presbiterio, bajo palio, o.'upan- 
do el solio pontificio. Acto seguido Mons Parfán. obispo del Cuz- 
co, subió a la sagrada cátedra y con dicción correcta y frase ga- 
lana hizo el elogio del ilustre purpurado que nos visita. 

Eminentísimo Príncipe: 

En esta solemne hora en que la Patria de Santa Rosa con 
inmenso júbilo, con aquella alegría que ella sabe reservarse pa- 
ra sus grandes fiestas, tiene el altísimo honor de recibiros y ha 
acudido a vuestro encuentro haciendo ostentación de su fé, de 
su cultura y al mismo tiempo de su amor a España, en este 
momento, digo, en que los brazos del pueblo peruano os estre- 
chan con admiración y veneración, toca al obispo de la Sede de 
Valverde, de esa Sede gloriosamente levantada sobre la s ruinas 
de la idolatría, dirigiros la palabra de bienvenida, amplia, en- 
tusiasta, eminentemente peruana, en nombre del Episcopado, del 
Clero. Comunidades y líelos del Perú. 

Seré feliz si esa palabra brota de mi s labios inspirada y cal- 
deada en los latidos de esos dos corazones — el vuestro y el del 
pueblo peruano — que en estos mismos instantes, sin tocarse, se 
confunden, se compenetran en tal grado, que forman uno solo. 
¡Corunum! 

Eminencia: I\'o es una conveniencia artificiosa: no es un plan 
político por noble que sea su fin. no son las miradas del ojo de 
¿a diplomacia, ni los estudios del turista, los que han inspirado y 
guiado vuestros pasos a la América española; no. 

¡Tras de los velos de la prudencia humana hay una luz se- 
rreta. Tras de las nubes de lo externo hay una estrella de la 
Providencia, que evidentemente, aunque pequeña, acaso dimi- 
nuta e imperceptible, pero al fin y al cabo estrella, ella es la que 
os ha conducido hasta nosotros. 

Es, en efecto, de grande y vital importancia para nuestra 
historia y para nuestra raza el acercamiento cada día más cre- 



G8 



EL CARDENAL BEXLLOCH 

♦ ♦♦♦♦>♦>♦♦♦♦♦*♦*♦♦♦>**♦>♦♦♦>♦♦♦♦♦>♦>♦>♦>♦>♦>♦>♦.*♦> 

******************* ** r* ** ** ** ** ***********************-************************ * * * * ** ** ** ** * * ** » 

cíente de estas repúblicas hijas a las caricias de la madre: que 
>a misma madre reacerque a las hijas: que ella sea la primera en 
locar las puertas de sus moradas: es Madre! 

Sí; que se nos acerque por medio de sus hermosos transatlán- 
ticos para que aquella prodigiosa bandera que. en fecha memora- 
ble, flameara en las carabelas de Colón sea siempre acariciada 
por las suaves brisas del Pacífico, sea presente y entusiastamente 
saludada por el bicolor de la Perla del Pacífico. 

Sí: que se nos acerque por medio de sus grandes hijos que 
nos abrace por los brazos de ellos: que nos hable en nuestra 
hermosa lengua; que nos recuerde nuestra historia, nuestras tra- 
diciones, nuestro nombre y apellido; que no deje de señalarnos 
¡a cuna donde se meció nuestra civilización, la pila de nuestro 
bautismo regenerador, el gran libro donde se asentó la partida 
y Los padres de quienes descendemos en línea recta, para no 
perder ni arrancar los hilos de oro de nuestra filiación. 

Y si en el himno patrio cantam >s ser libres con la dulce li- 
bertad de los pueblos grandes, en el himno del hogar, que es el 
himno de la sangre, y de la raza, de la historia y de la gratitud, 
siempre gozamos mecernos en el regazo de la Madre Patria y 
permanecemos unidos a ella por los vínculos del amor, del res- 
peto y de la gratitud. 

He aquí que esta unión providencial venís a realizar con vues- 
tra doble misión. Eminentísimo señor. 

¿Levantáis la mano para bendecirnos? 

En esa actitud entendemos ver y contemplar la blanquísi- 
ma imagen de nuestro Padre Común, el Vicario de Jesucristo; 
a quien ama entrañablemente el pueblo católico del Perú y a 
cuyos representantes venera y enaltece como es de su deber. 

¿Nog habláis? 

Con vueslra< palabras llega por los oídos al corazón la Ks- 
paña del siglo XVI, con todo aquel glorioso séquito de sus vic- 
torias y conquistas, que en esplendor quisieron opacar la luz del 
Sol; llegó al corazón la admirable España del siglo XX. con la 
aureola de su fe grande, de su exquisita diplomacia, con la sim- 
pática figura de -u Alfonso XIII. 

V esto que siento yo ron vuestra presencia, lo halléis sentido 
vos al esparcir vuestra mirada en tierra americana: por eso al 
llegar a a cumbre di- los Andes ahí donde América redina ma- 
jestuosa su frente, recordasteis el Cerro de los Angeles: y al con- 
templar en esa cumbre, la augusta imagen del Salvador, reeor- 



E X E L ¡> E R U 

dásteis también la dulce imagen del Corazón de Jesús colocada con 
universal aplauso por la majestad católica en el Corro de los An- 
geles, imra la defensa de la nación española, cuino sublime co- 
ronación de las glorias españolas. 

Mientras tengamos el honor de que permanezcáis entre noso- 
tros, en virtud de esa unión íntima a que he hecho referencia, 
vos viviréis vida peruana, y nosotros cerca de vos. viviremos vida 
española y de esta suerte se realizará algo parecido a una feliz 
expresión vuestra. 

En medio de la pompa sagrada que no ha mucho, como má- 
gica luz inundó brillantemente a Valencia, vuestra amada tierra, 
•en las fiestas de la Coronación de la Augusta Madre de los valen- 
cianos, la Virgen de los Desamparados, tuvisteis e sla bella fra- 
se: "las horas vividas en Valencia para la Coronación, han sido 
horas vividas en el Cielo". 

Así podamos nosotros decir hoy de vos: las horas vividas 
en Lima en la visita del Cardenal Benlloch, lian sido hora- vivi- 
das en Kspaña, horas vividas en eJ Vaticano. 

¡Casa del Padre! ¡Casa de la Madre! 

Justo es que los hijos, al encontrarse bajo un mismo techo, 
prorrumpan en unísono concierto de acción de gracias al to- 
dopoderoso : 

Te Deum laudamos! 



Terminado el discurso de bienvenida del elocuente prelado 
euzqueño. Su Eminencia avanzó hacia la gradería del presbiterio 
3 dirigió una hermosa e inspirada improvisación a la concurren- 
cia que llenaba las amplias naves de la Basílica, siguiendo punto 
por punto al anterior orador. 

"Habéis puesto, dijo, el corazón en vuestros aplausos para el 
que viene a vosotros en nombre del Rey y del Papa y el alma en 
los labios para saludar a los que venimos en misión de paz. 

No me trae a América un afán de turista, ni el espíritu di- 
plomático; venimos al Perú atraídos por la fragancia de una flor 
•que fué. es y será exponente de vuestra alma ibero-americana: 
Santa Rosa de Lima. 

La manifestación que acabáis de hacernos compromete nues- 
tra gratitud y quedará grabada en Indeleble recuerdo. Las flores 
que me habéis arrojado desde los balcones me han emocionado en 
gran manera, porque son indicio de una planta de valor incal- 

^♦♦•♦••♦♦•♦♦'♦♦•♦•••♦■♦♦•♦♦•♦♦•♦«■♦& 

71 



EL CARDENAL BENLLOCE 
*♦♦'»•»«■»*'♦♦»»#♦*+♦»*»#*»»#.»»♦»•«♦»#»•*♦»»♦••♦*»•#»**••*«♦»♦♦**.♦♦•♦»♦*»»♦*#*#♦•»•»•»'♦♦'•»'#»*♦'#»/ 

eulable, la virtud y el afecto hacia el augusto Pontífice de Roma 
y la Madre Patria. España. Con ese gesto revelador de una cul- 
tura excelsa, las damas de Lima han evidenciado, una vez más. 
que son dignas continuadoras de la magna obra de Rosa de Santa 
María. Hemos llegado a la muy noble ciudad de los Reyes. Perla 
del Pacífico que si bien es cierto que la concha que sustentaba 
se ha roto en alguna parte, pero la perla sigue brillando con 
su mágico oriente. 

Con las carabelas de Colón vino a esta bendita tierra la fe de 
Cristo y con los leones de Castilla el vigor de la raza. Mientras 
no se eclipsen los rayos de un sol. que no se eclipsarán nunca, 
el Perú sei'á siempre lo que fué en su pasado. No fuerais buenos 
si no conservárais la fé; no fuerais fuertes sino fuéseis hijos de 
esos leones". 

Terminó haciendo una invocación a la patria y dijo: que a 
esta se le ama tanto más cuanto mejor se conservan las tradicio- 
nes religiosas. 

Esta felicísima improvisación tuvo tal fuerza y sentimiento 
que la muchedumbre, rompiendo el silencio sagrado del templo, 
vitoreó y aplaudió delir antemente al elocuente y eximio pur- 
purado. 

A continuación se cantó el Te-Deum, himno de acción de gra- 
cias. Terminada la ceremonia religiosa. Su Eminencia seguido 
de su séquito se dirigió al Palacio de Torre - Tagle. en donde 
fué alojado. Una vez en la regia mansión, accediendo a la peti- 
ción que a gritos formulaba id gentío* desde la calle, salió a los 
balcones para agradecer ai público la manifestación que le tri- 
butaba, siendo de nuevo ovacionado. 

El preclaro huésped recorría con visible complacencia los sa- 
lones del Palacio Torre Tagle. lujosa mansión, que habría de al- 
bergarlo durante su permanencia, en Cima. 

El público mientras lanío continuaba ovacionándolo sin ce- 
sar, desde la calle, viéndose obligado a presentarse nuevamente 
para agradecer la manifestación, que entusiástamente continua- 
ba y dirigiéndole la palabra, dijo: 

"Amados hermanos: agradezco al Perú entero y especial- 
mente a Lima, que me ha recibido en forma tan cariñosa. Esti- 
mo que ya no es hora de hablar, sino de proceder con hechos: 
¡Altó va mi corazón"." Y al decir estas palabras el Cardenal lle- 
vóse una mano al corazón e hizo significativo y cariñoso ademán. 



EX EL PERU 

El público volvió a aclamarlo estruendosamente, retirándose 
momentos después . 




Monseñor Benlloch, asistido por los prelados, '■/( el Te Dciuii 

Por la tarde el Eminentísimo Cardenal recibió la visita de 
gran número de comisiones religiosas, instituciones católicas y 
personas de todos los círculos sociales qucJ acudieron gentilmen- 
te a presentarle su saludo de bienvenida. S. E. tuvo para todos 
delicadas frases de simpatía y profundo agradecimiento. 



73 



K L 



CARDE X AL 



BEXLLOCH 



EL PALACIO DE TORRE TAGLE 
RESIDENCIA 

DEL 

CARDENAL BENLLOCH 



Según remota leyenda, el fundador dei solar en España, 
debió su nobleza a un acto de valor. Recorriendo un día las 

espesuras de un monte, vio a 
una gentil dama dando gritos 
de terror y en grandes atren- 
zos para librarse de la muer- 
te cruel que le amenazaba, 
porque un descomunal sierpe 
— espantosa y medio infernal 
como todas las de las leyen- 
das- — . quería manducarse a 
la cuitada doncella. El caba- 
llero, presa de generoso ardi- 
miento, arremetió contra la 
feroz bestia y la mató gallar- 
damente, siendo probable que. 
con la gentileza heroica que 
acostumbraban los valientes de 
leyenda fuera a depositar la 
cabeza del monstruo a los pies 
de la bien amada joven, quien, 
al volver en sí. sintió que la 
gratitud y el amor comprome- 
tían su corazón por el arrojado mozo. V la dama no era cualquie- 
ra sino que era nada menos que una infanta de León. Tan bien 

♦>♦>•>♦>♦>♦ MMM ¡HUM *♦ ♦♦>*>#>*>#>#>*>*>«>»A*> # .^>*>*>*. W .* 

74 




El blasón de l<i casa de 
Torre- Tagle . 



lo s 



EN EL PERU 

i::::-:::::::::::::::::::::::::::::::» 

hablaría a sus padres, y tan recomendable sería el salan, que pron- 
:Id se efectuó el enlace, y el rey concedió al que vino a ser su pa- 




Evoeaciones del pasado; m los corredores del palacio Torre-Tagle 

riente por ehtroncamiento, el título de nobleza por un sugestivo 
lanzón, cuya divisa y mole serviría para eterna recordación de la 



75 



K 



.V 



E 



E 



R 



hazaña: — "Tagie se llamó el que la sierpe malo y con la infanta 
casó.*' 

Corriendo los siglos y uno de los descendientes de la raza 
primogénita, por los que se trasmitía el título, vino a dar por es- 




Arcada <t<i patio principal, vista rfi-stlf <■! fondo ií^i rtlipri > 



fos andurriales con un cargo de la corona. Rico debía ser don José 
de Tagie Bracho cuando, en 1719, contribuyó con inertes sumas 
de dinero para los gastos de la guerra contra los piratas, y en el 
barco "'Nuestra Señora del Carmen" tuvo la suerte de apresar un 
buque holandés pirata, id "San Luis". La corona de España se- 



mostró agradecida con don J< 



Tagie y Brarlio y le concedió- 



76 




mi 



E 1\ EL PERU 

el derecho de fundar solar en la (lindad de los Heves, según eje- 
cutoria de 1730. 
Y en efecto, ya 
en 173 í estaba 
construida esa 
joya de arqui- 
tectura colonial 
que nos resta, 
y que hemos te- 
nido oportuni- 
dad de visitar 
recie ntem ente, 
admirando 1 a s 
bellezas y el no- 
ble confort que el 
hidalgo dio a su 
solar, tan distin- 
to del que estila- 
mos en estos tiempos de fox- 
trot y gramófonos. 

El señor de Tagle y Bra- 
cho supo hacer su casa nobi- 
liaria con todo el arte y co- 
comodidad de un gran señor, 
y en los. ámph'os corredores 
ricamente embaldosados, en 
techos profundamente talla- 
dos, en la desahogada escali- 
nata de piedra, en las puer- 
tas y ventanales espaciosos, 
en los muros anchos y cubier- 
tos de azulejos que Bárrelo 
colocó en 1735. en su riquísi- 
ma y pequeña capilla comu- 
nicada con el refectorio de la 
casa en sus numerosos salo- 




detalle 
arco de 



artístico 
entrada 



del 



ne 3 se siente aún ei vago ambiente señorial que perdura como una 
recordación del viejo espíritu que ha impregnado las paredes. Se 
oiría al comunicar por las vastas salas — . que los actuales ocupan- 
tes de la casa han procurado profanar lo menos posible con los 
artefactos de la vida moderna, — que de pronto va a abrirse una 



77 



EL CARDENAL BENLLOCB 

puerta y nos van a saludar las sombras de los anti'guos marqueses 
con un '"Guarde Dios a vuesa merced'" . 

Esta es la tradicional morada, que el Gobierno presidido por 
el señor don Augusto B. Leguía, con tan buen acierto destinó pa- 
ra residencia del Príncipe de la Iglesia Católica, Eminentísimo 
Cardenal Benllocb. durante su estadía en Lima. 

Para el efecto, nuestro Gobierno dotó de todas las comodida- 
des apropiadas al rango de Su Eminencia. Consta de un espacioso 
salón de recepciones y de varios compartimentos que hacen de 
salas de espera, lujosamente amuebladas. Un comedor, dos dor- 
mitorios y cocina, así orno también otras habitaciones para es- 
critorio y conferencias particulares, e s todo lo que constituye eE 
alojamiento del ilustre purpurado. 




LA CAPILLA DEL PALACIO Escena <!<■ antaño). 




CARDENAL BE.XLLOCH, EN LAS GALERIAS ALTAS DEL 
PALACIO TORRE-TAGLE 



EL CARDENAL BENLLOCB 



LA MISION DEL CARDENAL 



Venimos al Perú atraídos por lo? perfumes de una flor 
que fué, Os y será el más preciado exponente de nuestra alma 
ibero — americana: Santa Rosa de Lima". 

Estas palabras equivalen a un poema y va comprendido en 
ellas, este eariñoso y tierno saludo: 

"Salve! Oh Patria grande y gloriosa, madre de todo corazón 
peruano y también del mío: (patria de Rosa de Santa María y 
de Toribío de Mogrovejo) ; patria de santos y de héroes, la paz 
del Señor sea contigo. Me inclino reverente, para besar, en señal 
de paz. tu bermoso pabellón, porque como prelado católico, rey, 
no <olo centinela avanzado del santuario, sino también Príncipe 
de la paz. mensajero de anuir entre los hombrea. Recibe las ben- 
dieiones de tu madre la Iglesia Católica, a quien debes tu naci- 
miento a la vida de la verdadera fe; recibe la expresión cordial 
> nobilísima de España, madre tuya también, pues por ella lias 
visto la luz de la verdadera civilización; reribe lo s ósculos y abra- 
zo-, las caricias y ternuras de esas dos madres que tienen contigo 
una misma historia, unas mismas tradiciones, legendarias y están 





"No me han traído a la Amé- 
rica — dijo él mismo, en uno de 
sus elocuentes discursos, — el afán 
del turista, ni el espíritu del di- 
plomático. A'enimos en misión de 
paz y amor, trayendo el corazón 
de España y la bendición del 
Augusto Monarca de la Cristian- 
dad. 



Estas tres solas palabras sinte- 
tizan la fecunda misión de Su 
Eminencia el Cardenal Benlloch. 



az. Amor Fraternidad! 





80 



EL CARDENAL BEXLLOCH 



unidas a lí. por los vínculos de una misma lengua y de una mis- 
ma sangre. Vengo a tí a fin de estrechar más. si cabe en lo po- 
sible, esos vínculos amorosos, para afianzar esa unión de inteli- 
gencias, de corazones y voluntades sobre base firme imperecedera, 
de isuerte que España y el Perú, a pesar de la distancia que las 
separa y la diversidad de su forma política, estén siempre unidas 
y alentadas por un solo espíritu y un solo corazón"'. 

He aquí el saludo y la misión del eminente purpurado, mi- 
sión bendita, llena de consuelos, de alegrías y de fiemas emo- 
ciones de justos y halagadores esfuerzos. 

Como Embajador del más alto poder espiritual que existe 
en cuanto baña el sol y se dilata la tierra, nos ha hablado de paz,, 
de amor, de unión, de fraternidad; ha bendecido nuestros hoga- 
res, nuestra bandera y nuestra patria. 

Como Embajador de Alfonso XIII, el Rey bueno, cristiano y ca- 
ballero, el más gallardo paladín de la raza, nos ha traído el salu- 
do cariñoso de España, abrazos de madre, dulces y gratos re- 
cuerdos de hermana, y de amiga. 

El Supremo Jerarea de la Iglesia y el soberano Monarca es- 
pañol, con sus corazones plefóricos de ingénita bondad, nos sa- 
ludan tierna y efusivamente por intermedio del ilustre Cardenal, 
y nos invitan a rendirles en todo tiempo los homenajes de nuestra 
adhesión filial, profundo amor y sincero reconocimiento y a man- 
tenernos impecablemente ligados a la real corona española y al 
¡roño pontificio, el más grande y más 'augusto trono de la tierra. 

Así lo reclama imperiosamente nuestro espíritu ferviente 
de verdaderos católicos, nacidos a la sombra benéfica de la cruz 
que ha embaisam'ado nuestra atmósfera con celestiales aromas, 
y así lo exige también nuestro carácter de peruanos, dignos he- 
rederos del carácter y virtudes de la Madre España. 

En la personalidad del Excmo Cardenal Benlloch y Vivó- 
escogida atinadamente para desempeñar su Irascendental misión, 
de vastas proyecciones para el porvenir, hemos reconocido her- 
mosas y excepcionales prendas de inteligencia y de corazón, de 
energía y de carácter, de prudencia nada comunes de laborio- 
sidad infatigable y de 'ardoroso celo apostólico, juntamente con 
una elocuencia arrebatadora, mirada perspicaz y penetrante, fe- 
cunda y brillante invaginación y exquisito trato social, realzados 
con sus ademanes aristocráticos, grave continente y movimientos- 
majestuosos; cualidades todas que hacen de Su Eminencia, una 



82 




83 



EL CARDENAL BENLLOCH 



de las más simpática? y prominentes figuras de la Iglesia 
Romana . 

Como prelado católico y como hijo de España, nos ha traí- 
do lo mejor y más valioso que poseen esas dos poderosas enti- 
dades. En su espíritu nos ha traído la fe, que dio temple de acero 
a! carácter ibero-americano, resplandor de epopeya a sus he- 
chos y tonalidad de gloria a sus virtudes: nos ha traído en sus 
labios los divinos y armoniosos acentos del inmortal idioma de 
Cervantes; en su cerebro, relámpagos del genio creador y en su 
corazón, un manantial inagotable de ternuras y de bondades. 

Era. pues, muy natural y juslo. que un personaje de tan ele- 
vada jerarquía, como el Cardenal Benlloch y de tan lidia- pren- 
das personales adornado, al arribar a nuestra.- playas, investido 
de un doble carácter representativo, fuese benévolamente acogido 
con demostraciones de simpatía y de sincero afecto, con que la 
proverbial gentileza limeña suele acoger a los hijos preclaros, 
verdaderos valores representativos de la ilustración y cultura de 
las naciones hermanas. 

Por eso los cañones de nuestras baterías atronaron los es- 
pacios con su fragoroso estampido: las banderas y gallardetes fla- 
meaban alegres 'a los cuatro vientos: las campanas llenaban los 
arres con sus metálicos sonidos: las muchedumbres delirantes 
de entusiasmo y alborozo estallaban en vivas y aplausos ensor- 
decedores a España y a la Iglesia, al Perú y al Embajador: las 
dores cubrían, la senda del ilustre príncipe: el ejército, vestido 
<¡c gala, rendía honores al digno representante de la fe y de la 
raza; innumerables comisiones acudían festinantes a presentarle 
sus respetos y saludos y el Perú, en una palabra, púsose en mo- 
vimiento para atender galantemente y honrar, como era justo a 
su distinguido huésped. 

La visita del Eminente Cardenal Benlloch a las naciones ibero- 
americanas, que fué motivada por la invitación hecha por el H. P. 
López Santa María. Superior General de la Orden Mereedaria. con 
el Objeto de bendecir solemnemente la iglesia de la Merced de 
Chile, que ha sido elevada recientemente a la categoría de Ba- 
sílica tiene — como él mismo declara en un relato hecho a guisa 
de reportaje — mucho de providencial. El viaje del primer Carde- 
nal español, dice, aunque sea el humilde Cardenal Benlloch. es 
un acontecimiento, y creo que tiene mucho parecido con ei de 
Colón. E s el isaludo oficial de la Iglesia española y vea usted si 
no hay afinidades. Cuando levantaban anclas en Cádiz, me tra- 

84 



E Ñ E t r E h ú 




DORMITORIO DEL SECRETARIO DE SU EMINENCIA 



jeron una imagen de la Virgen que fué ía que acompañó a los 
españoles en los primeros viajes: viene conmigo esa imagen y 
espero en Dios que ha de volver conmigo. Más aún. en Tenerife, 
I ajé a rezar anle el Santo Cristo de La Laguna y allí me ¡postré 
ei£ el mismo lugar en que estuvo Colón orando antes de venir 
a América. Yo llevo la medalla de oro del Santo Cristo que me 
regalaron allí como un recuerdo. Por eso creo que Dios me pro- 
tegerá en este viaje que hago. 

Seguros estamos de que al dejar Su Eminencia nuestros la- 
res, y al presentarse ante el Rey espiritual] del mundo y ante el 
Monarca representante de la raza, les dirá: el Perú os católico y 
español; sigue siendo hijo fidelísimo de la Iglesia, profesa in- 
quebrantable adhesión a la Cátedra de San Pedro y e s también 
y lo será siempre Hijo nohle e hidalgo del solar hispano. Les dirá 
que aquí se respeta y se veneran fervorosamente las tradiciones 
de ía Madre Patria y las creencias religiosas que fueron legíti- 

85 







mo orgullo de hues- 
tros mayores y cons- 
tituyen hoy nuestro 
más preciado blasón. 

Su Eminencia ha- 
brá sentido poseído 
su espíritu de indeci- 
ble complacencia, des- 
pués de haber puesto 
término honrosa y sa- 
tisfactoriamente a la 
elevada misión a que 
nos hemos referido y 
que le fuera encomen- 
dada en hora felfó, y 
el Perú, sentirá tam- 
bién el orgullo y la 
íntima sal isfaeción de 
haber cumplido con el 



86 



sagrado deber de ren- 
dir pleitesía de amor 
filial y profundo re- 
conocimiento en la 
persona del Eminen- 
tísimo Purpurado, a 
sus dos madres, a 
quienes debe la luz 
y la vida y la vida de 
la verdadera fé de la 
real y verdadera ci- 
vilización . 



Ejecutorio fiel Mayom 
razgo de los Torrc- 
Tor/ie, otorgada por 
lo reino doña Jnono 
La Loco. 





»»•»♦»»»»»♦♦♦»»»♦»»»♦♦^»^»^♦^♦^♦^♦♦>«^♦^*^*^♦^♦M^♦♦.♦♦.*^♦♦.♦^*♦.*».♦♦.*•.»♦>♦>♦.♦♦.♦♦.♦^♦♦>^♦^*^♦^♦«>♦.' 




EL C A ñ D E N AL BENLLOCB 




AL PISAR 
LA BENDITA TIERRA PERUANA 

Llegamos a tus cosías; salud tierra peruana, 
Cuajada de leyendas, de fe y de libertad! 
Los sueños que forjamos en tierra rastel lana; 
La tradición gloriosa de la odisea indiana 
Son ante nosotros brillante realidad. 



I 




88 



DORMITORIO DEL CARDENAL 



/•: n e l i> e n v 




DESPACHO DEL CARDENAL 



Si un día en oslas playas del mundo colombiano 
Sus besos reverentes dejó el descubridor. 
En esta Morra sania de Ilusa y de Solano. 
Igual que las reliquias besó e>I labio cristiano, 
Dejamos nuestros besos de fe, 'piedad y amor. 

Cuando la luz del día tornasoló la esfera, 
Ciando tendió sus rayos por el espacio el sol 
Mis oj 'S encantados, miraron la bandera 
Peruana, tan querida, gloriosa y hechicera, 
Que igua¡l que su bandera parece al español. 

Al par de un pueblo heroico nos recibió en el puerto 

El bravo Grau, que sigue frente al mar de pie 

Y entre Incas y Virreyes, que al parecer no han muerto 

89 



EL CARDENAL BENLLOCB 
«*« J'# ?*• *** S **♦ »*♦ ♦*♦ **♦ ♦*♦»'»•• v* »*# 

Legiones de patriotas, en cuya faz advierto 
La sangre de mi España, los gritos de mi fé. 

Miré a tus puertas, Lima, marcando un Dos de Mayo 
De tu alta independencia, magnífico el blasón 
Y. "¡viva el Pero libre!" como hijo oV Pelayo. 
Grité, ron alma hispana donde se forja el rayo; 
Que el hijo de leonés debía ser león. 

¡Qué bravos y qué grandes luchasfcérs, peruanos, 
Por esa independencia que brilla en vuestro sol! 
¡Y qué abrazos tan recios nog damos romo hermanos! 
A San Marlín modela Benlliure entre sus manos 

Y al magno Bolognesí glorificó Que-ral. 

No muere aquí la estela feliz del tiempo viejo; 
Perdura aquí p] empaque de hispánico solar. 
Tu catedral realza Pizarro y Mogrovejo; 
Son Porres y Masías de santidad espejo, 

Y llena el alma ibera tug plazas y tu lar. 

Y cual joyel preciado de insuperable estima. 
Llenando espacio y tiempo de galas y esplendor, 
Cual genio que preside, espíritu qué anima. 
Compendio de tus glorias, está llosa de Lima. 
Cual rosa de los cielos, que es angelí, astro y flor. 

Hierve en el pocho el alma del español que llega 
Sintiendo las ternuras de aflfecto fraterna 1 ; 
¡Peruanos y limeños! el alma se os entrega 
Con ta emoción profunda que el corazón anega. 
Con bendición de amores que os brinda un Cardenal. 

Calasanz Rebaza {Escolapio). 



**• t*S **♦ **♦ **♦ *■# **♦ **♦ **♦ **♦ **♦ **♦ **♦ **♦ **♦ **♦ *** *** *** *■* *** *** *•* *•* *•* *** *** *•* *** *** *** *** *•* *** *** 



B M ÉL P É ti ti 



EL HOMBRE DE LA TROMPETA 



Es un momento sublime 

de] palacio Torre Tagle 

las espuelas, cascos y sables. 

la esculla del Presidente. 

Se oye una voz, luego un ruido 

se cuadra rígida y grave. 

Un monosílabo impera 

une lodos traducir saben 

y el coronel, señor Bazo, 

como aguerrido Ayudante 

se adelanta con imperio 

y anuncia que Benlloch sale. 

y el egregio purpurado 

como un príncipe Me sangre 

desciende por la escalera. 

Como un ascua que pasea. 

• leí palacio Torre Tagle, 

juega el viento con su traje. 

y la púrpura refleja 

como arreboles fie tardo. 

De la escolla sé destaca 

un hombre grande, muy grande 

<le cara negra, muy negra, 

muy lioso, enjillo de carnes. 

y oprime con recios labios 

una trómpela ríe alardes 

v el loque lo liona todo 
con vibraciones marciales. 
Se advierte en aquellos ojos 
ríos cenleila s penetrantes...... 

que enlre las pestañas arden, 
dijera que es una esfátua 
di> un héroe de oirás edades 
puesta en honor de Benlloch 
en la puerta de la calle. 
Estátua ile hermoso bronce 
oxidada por el aire; 
eso me parece el negro 
en la casa Torre-Taglc 
ruando anuncia la trompeta 
que el Cardenal Benlloch sale. 

A. Viltanueva (.Escolapio). 

D.- la Kmbajada Cardenalicia. 

91 



ÉL C Á R D E ¿Y AL BE Ñ L L O C II 

♦*# t*# ♦*♦ **♦ ♦*♦ ♦'♦♦*♦ ♦**♦'♦ t*# •»"♦ 



SALUD Y AMOR 



A LOS PUEBLOS DE LA GRANDE RAZA IBERO- 
AMERICANA 

Salud, pueblos y genios de la alta raza ibérica: 
Salud, olí madre Hispania; salud hijos de América; 
Alza tu frente y óyeme, clara estirpe imperial: 
Dios vuelve; Dios ñus llama con voz de bendiciones; 
¿Quién teme? Arriba espíritus y arriba corazones! 
Hermanos, en pife, alcemos el canto fraternal. 

[Todos unos! Que en todos alíenla un heroísmo, 

Y sangre, una vida, y una te y un bautismo, 

Y una es nuestra esperanza y unas las glorias son 
Todos, sí; Dios lo quiere surge una edad dorada 

Y hora es de amor: llamémonos! V una cruz y una espada. 
Una alma, toda en lodos, y un sólo corazón. 

Unos y grandes fuimos; y en tierra y mar impera 
F.i nombre de la Patria que en tierra y mares era 
La fe que vence al mundo y id brazo del Señor: 
La que del sol la rula siguió en triunfal carrera 
La que dió a los vencidos su Dios y su bandera. 
Su sangre y s u Evangelio, su heroísmo y su honor. 

Patria grande entre grandes, cierna en su memoria; 
.lamas vieron los siglos brillar tu alta gloria, 
Nunca poder más fuerte llevó en triunfo la cruz; 
Cielos >• i ierra oyeron su canto de victoria, 
Cuando al salvar un día las cumbres de la historia. 
'"Haya luz." gritó al caos, y a su miz fué la luz.... 



*•* *** *•* *** *•• 5** *•*- *** ***■ *•* *** *•* *•*• *** *•♦ *•*. *** *.*♦ *•* ****** *•* *•* *•♦ *•* *** *•* *•* *•* *•* *•* *•* *•* *** *•* *•* *•* *•* *•* *•* *•* *•* **♦ *•* *•* *•* *•* *** 

92 



EL CARDENAL BENLLOCH 



Es tu madre y es grande: Dios renovó su aliento. 
Hierro infundió en su sangre, hierro en su pensamiento. 

Y vida en sus entrañas y en su alma un ideal. 
Tras sombras de Calvario, brilló su alba gloriosa. 
Ya sobre el hueco túmulo., volteada está la losa. 

Y alzó la Hispani'a vietrix su aleluya triunfal 

¡Todo por ella, hermanos! Y abriendo un nuevo oriente 
Vuelva el sol de la raza magnánima y potente: 
El sol de nuestras glorias, el sol que fué español: 
Triunfe el amor: ¿qué falta? Un grito y un abrazo. 

Y el Dios de nuestros padres selló el eterno lazo 
Al besar nuestras sienes con besos de aquel sol. 

Hora es de amor: grande cual su destino. 
Torne el pueblo en cuya alma vibra un beso divino: 
Torne el pueblo de pueblos, de un Dios y un corazón; 

Y aliente, toda en todos, la raza soberana. 

Y el alma de dos mundos vibre en cada alma hermana. 

Y rujan cien leones en la voz de un león. 

¡Salud! Hermanos: alcémonos unos, fuertes y grandes; 
Todo. sí. por la patria que de Auseba a los Andes 
Su espíritu y sus brazos tendió de mar a mar. 
Trémulos de esperanzas, se abren do s continentes: 
Dio s en lenguas de fuego desciende a nuestras frentes. 
Por Cristo y por Castilla volvamos a triunfar. 

¡Sus! Hermanos: alcémonos unos, fuertes y grandes; 
Salud, oh madre Hispania: Salud, hijos de América 
¡Excelsior! clara estirpe de un alma y una fe. 
Todos en pie cantemos la aurora del gran día: 
Dios está con nosotros, y hoy como ayer nos guía 
Si unos, fuertes y grandes, hoy como ayer nos ve. 

/'. IV-stitiit» del Valie Rui*. 
(Aglutinó). 



Ü4- 



EL EMMO. CARDENAL BENLLOCH Y VIVO 



EN LA SOLEMNE RECEPCION OFICIAL 



La ceremonia do la recepción oficial del Eminentísimo Cardonal 
Benlloch on el palacio do Gobierno, que tuvo lugar ol día siguien- 
te de su llegada, revistió caracteres de extraordinaria solomnidad. 

Pocas voces hubo acontecimiento más emocionante en la vie- 
ja casa de Pizarro. Todo fué solemne y evocador. La concurren- 
cia selecta, la ceremonia grandiosa, el entusiasmo desbordante 
y el júbilo sin par. El histórico abrazo y el efusivo apretón de 
manos que allí se dieron los compatriotas del Cid y los enviados 
del Jefe de la Cristiandad, con el Supremo Mandatario de la Na- 
ción peruana y fueron la más pura cristalización do los senti- 
mientos de fraternidad y amor que deben perdurar eternamente 
entre españoles y peruanos; dieron margen a una compenetra- 
ción de ideales y afectos francos y sinceros, muy distantes del 
frío formulismo de los cumplimientos protocolarios y antojase- 
nos haber asistido, en aquellos supremos instantes do nuestra 
vida nacional, al renacimiento de la historia de la raza, deslum- 
brante por sus proezas inmortales. 

Su Eminencia, dió lectura, ante el Presidente, al siguiente- 
discurso : 

Excelencia: 

Todavía llevamos nuestra alma embriagada por ol perfume 
de las flores con que alfombraron ayer mañana nuestro camino 
las manos delicadas de las bellas y piadosas damas peruanas: fio- 



EL C A R D E N AL B E N L L O C H 

res fragantes en cuyos pétalos percibíanse envueltos los efluvios 
del tierno corazón de la mujer siempre pía y patriota, su religio- 
sidad y su gentileza, su profunda veneración al Cardenal y su en- 
tusiasta afecto al Español. 

Aún vibran los vítores y las estruendosas aclamaciones de 
vuestro noble, legendario y heroico pueblo, tan clamorosas e ingen- 
tes que apagaron el estampido de las salvas de los cañones, el mar- 
cial toque de las trompetas y el batir de las músicas militares, 
cuando recorn'mos en paseo triunfal las calles y plazas_que desde el 
puerto nos conducían al grandioso templo Catedral para entonar 
el solemne Te Deum, himno oficial de gracias de la iglesia y 
darlas muy cumplidas y cabales al Altísimo por la dicha inefa- 
ble que nos ha deparado de traernos en brazos de la Divina Pro- 
videncia a estas benditas tierras peruanas. 

Sí benditas, porque siempre fueron eminentemente religio- 
sas aunque en aquellas memorables dominaciones del gran im- 
perio incaico, cuya civilización se pierde en la lejanía de los si- 
glos sombrearon esa religiosidad, a pesar de divinizaría en el es- 
plendoroso vivífico sol, los negros cendales del paganismo; dono- 
sa preparación la de la tierra peruana para que cayera en ella 
la semilla del evangelio de Cristo, verdadero sol. luz de luz. luz 
eterna, sol nacido de entre los puros arreboles de una aurora in- 
maculada la Virgen Madre. 

Vírgenes tuvo a su servicio aquel rey de los espacios sidé- 
reos; aquel solí era adorado, porque, padre de la naturaleza a su 
aparición todo lo hermoseaba con su luz y todo lo vivificaba con 
su calor. Pero una sola rosa fecundizada y hermoseada por el 
otro sol rev de los cielos inmateriales, una rosa crecida en los 
hermosos vergeles de esta Lima incomparable vuestra amada y 
venerada Santa Rosa de Lima ha perfumado con la fragancia de 
.-iis virtudes, no solo a vuestra patria sino a España y hasta el 
jardín mundial de la Iglesia Católica. Ella es la mayor gloria de 
Lima y a rendirla pleitesía de devoción y amor. Nos envía el Sumo 
Pontífice, bendiciendo por nuestro conducto a la nación peruana 
que cifra sus glorias religiosas en la enamorada Virgen con el 
Divino Niño desposada. En su honor ofrecerá solemnes fiestas 
esta embajada en vuestra augusta Catedral y honra que casi no 
merecemos sería el que os dignarais presidirla si en ello no viera 
el más leve obstáculo vuestra excelencia. 

Pero es que además venimos enviados de aquella gran pa- 
tria del inmortal Pizarro. a deciros, excelencia, y con vos su pri- 



96 



HIMNO NACIONAL DEL PERU 




EL CARDE N AL BE N L L O C H 

mor mandatario, a toda la amada nación peruana que de nu ovo- 
osla pronta la sangre de los españoles para, unida con la vuestra, 
volver por los fueros de la raza. Nuestra misión es de paz, unión 
y amor. A deciros cuánto os ama, Nos envía el Soberano Pontífi- 
ce de liorna, llenándonos las manos de sus gracias y bendiciones. 
Para repetiros cuánto os ama. también, nuestro Augusto Monarca 
< ¡ Hoy Alfonso XIII (q. D. g.) Nos comisiona en especialísima 
Embajada: me honro en haceros entrega de su Real Carta: y 
España entera que en espíritu Nos asiste en estos solemnes mo- 
mentos os trae por Nuestra mano su corazón con el encargo de- 
procurarle el vuestro. Nunca pudo soñar tamaña gloría como Pre- 
lado y como español este Cardenal que fijará en su corazón, la 
fecha memorable de su vida, de ser el primero que junta las 
huellas de sus pisadas en estas tierras con las de aquellos intré- 
pidos navegantes, valientes guerreros y celosos y abnegados mi- 
sioneros que os trajeron la fe, la civilización y el progreso, tro- 
cando el sol do los incas por el sol de; la verdad que es Cristo que- 
e s el que libra y redime a los pueblos. Nosotros, señor, no veni- 
mos ci'ñendo la espada al cinto: más bien aljaba llena de flechas 
de amor para conquistar, más si es posible, corazones para Cris- 
to y para España. Hacemos fervientes votos que depositamos hoy- 
en vuestras manos, Excelencia, y mañana sobre el altar de 
Sania Rosa por el engrandecimiento moral y material de la no- 
bilísima nación peruana. 

El señor Leguía contestó al Eminentísimo Cardenal, en los- 
siguientes términos : 

Km Itientísimo Señor : 

Excepcional regocijo experimentan el Gobierno y el pueblo- 
del Peni, al recibir la visita de Vuestra Eminencia que. por su 
doble carácter de Príncipe de la Iglesia y de hijo de España y 
para nosotros, Embajador de «los altísimas entidades, con las 
que mi patria está más cariñosamente ligada por vínculos histó- 
ricos y morales: la Iglesia Romana a cuyo poder espiritual nos- 
prosternó, para siempre, la fe de nuestros mayores, y la Nación 
Española a quien debemos nuestra civilización y nuestro idioma. 

La Religión, más aún que el Estado y la familia, e s la mejor" 
forma de comunidad moral entre los hombres. Pretender, como 
quieren liberalismos ingenuos, aflojar los lazos espirituales con* 
Ies que ella liga las creencias y los sentimientos colectivos, es 

98 



E L € A R D E N A L B E .V L L O < E 

cometer un atentado contra la solidaridad humana, más absurdo 
aún que destruir e] estado o disolver la familia, ya que -el radio 
de la confraternidad religiosa, desbordando los vínculos consan- 
guíneos y las fronteras nacionales, forma el círculo más vasto 
de amor entre los seres, a quienes hace participar de la comuni- 
dad de una sola creencia, de una sola esperanza y de un consuelo 
común. 

De allí Que los sentimientos de simpatía y estabilidad fa- 
miliar, de cohesión política y de unidad religiosa, sean lazos que 
el moralista, el sociólogo y el hombre de Estado, deben preo- ( 
coparse por fomentar y estimular en todas las colectividades., que 
no han adoptado por ideal la disolución o la anarquía. 

Si estas consideraciones tienen una indiscutible evidencia pa- 
ra todos los pueblos, de todas las raz*as y de todas las civilizacio- . 
nes. la tienen mayormente para estas nacionalidades jóvenes de .. 
América, cuyas condiciones físicas, raciales e históricas, son a 
veces adversas a la cooperación, y en las cuales es obligación del 
estadista afirmar los vínculos espirituales, capaces por su recón- 
dita intensidad, de avasallar las tendencias que hacia la desunión . 
y el fraccionamiento despiertan en estes pueblos, la variedad 
del territonv». la heterogeneidad de las razas y la brevísima y y 
turbulenta historia que han vivido. 

Mantener, pues, en estos pueblos la comunidad religiosa y 
la comunidad lingüística que son los principales factores que. los j 
.¡untan y asimilan, es. no sólo conservar su fisonomía y su tradi- j 
cíón y. por lo tanto, favorecer su perpetuación como nacionali- ^ 
dades, sino mantener encendida en nuestra alma colectiva, la gra- ( 
ti'nd histórica que debemos a esos dos grandes nexo s morales, 
qüe han sido los portadores de nuestra civilización y de nuestra . 
cultura. i 

La América Latina no e s una unidad geográfica, sino una 
abstracta unidad espiritual, creada, mantenida y proyectada ha-^, 
cia el porvenir, por dos grandes símbolos morales: la divina per- . 
sonalidad de Cristo en la que toda ella cree y la humana persona- 
lidad de Cervantes, cuya lengua casi t dos estos países hablan. 

Vuestra visita a estos pueblos, tiene, pues, un alto significado 
y un hermoso simbolismo sentimental. El cálido homenaje que, 
tributamos a Vuestra Eminencia se halla, por eso. muy distante : 
del frío formulismo de los cumplimientos protocolarios. T>tá. 
ludo él. saturado de emoción, porque deriva deLfon.lo. más íntimo; 
del alma nacional que recibe conmovida las bendiciones del Pon- 



100 




101 



EL CARDE A A L B E A L L O C H 

tíí^ce Romano y que corresponde el efusivo abrazo maternal que 
en nombre de la Madre Patria, trae Vuestra Eminencia a esta 
tierra que fue el florón más preciado de la diadema colonial de 
los Reyes de España y que enorgullecida cada vez más de su abo- 
lengo hispánico, conserva inalterables las virtudes caballerescas 
y el fervor religioso que han inspirado en nuestro suelo aque- 
llos gestes varoniles de los proceres de nuestra vida indepen- 
diente y aquella flor de devoción y de pureza que fue Santa Rosa 
de Lima en los fastos de nuestra historia colonial. 
Eminentísimo Señor: 

Decid al Sumo Pontífice y al Monarca Español que han con- 
fiado a Vuestra Eminencia la misión de llevarles nuestro corazón, 
que éste ha estado siempre con ellos y expresadles nuestro re- 
conocimiento por el mensaje de amor que nos envían. 

Acepto vuestra gentil invitación, y dichoso me senti'ré de 
presidir la fiesta con que se enriquecerá la historia religiosa de 
nuestra Basílica rindiendo vuestro alto homenaje a la Virgen 
Limeña cuya memoria ha sido santificada por la Iglesia y por la 
Patria. 

Que vuestra permanencia en esta tierra creyente y española 
sea tan grata a vuestra persona como lo es para nosotros, es el 
más férvido deseo de quien en nombre ae un pueblo regocijado 
con vuestra visita, da a Vuestra Eminencia la más cariñosa bien- 
venida. 



Al terminar su discurso el señor Presidente, el Cardenal se 
acercó a él lo abrazó, pronunciando, poco más o menos, estas 
palabras: "Excelencia: No sé si lo impide el protocolo, pero per- 
mitidme que cumpla el encargo de daros un abrazo maternal, en 
nombre de España". 

El señor Presidente respondió: "Eminencia: Aun en el caso 
de que el protocolo prohibiera esta expansión que provoca Vues- 
tra Eminencia. lo romperíamos a fin de saborearla, como lo hago 
yo ahora, en toda su intensidad". 

En ese instante le retribuyó el abrazo, en medio de las más 
calurosas ovaciones de la multitud que invadió el elegante salón 
de recepciones. 

Mientras se departían horas de intensa emoción en el Salón 
Dorado, las bandas ejecutaron, afuera., el Himno Pontificio y 
la Mamlia de Banderas dando al acto un matiz de perdurable re- 
cordación . 

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102 



E N 



E 



L 



P E R Ü 



EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA 
SR. D. AUGUSTO B. LEGUIA 
VISITA AL CARDENAL 



El Jete del Estado, en compañía del Ministro de Relacio- 
nes Exteriores, doctor Alborto Salomón, de los miembros de la 
Casa Militar, presididos por el Coronel señor César Zorrilla, y por 
el Introductor ilc Embajadores y Ministros, doctor Javier Correa 
y Elias, retornó la visita de S. E . el Cardenal Benlloch. 

A la entrada, fué recibido por el Secretario de Cámara de Su 
Eminencia, H. P. Carmelo Blay. por el Ayudante del Cardenal 
Coronel Carlos Bazo y por el Olicial de Ordenes, teniente Martínez 
Merizalde. 

El señor Leguía departió un cuarto de bora con el Cardenal, 
quien se mostró alf amenté satisfecbo — como lo dijo — con la vi- 
sita di' nuestro ilustre Mandatario, para quien tuvo, una vez 
7iiñs, frases de cariño y franco aplauso. 



OTRAS VISITAS 



PALACIO TORRE TAGI.E 



S. E. el Cardenal Benllocb fué 
visitado por el Presidente de la 
Cámara de Senadores. Sr. Gui- 
llermo Rey. por los Ministros de 
Estado y por varios miembros 
de la Cámara de Diputados, por 
el Preterí o del Departamento de 
Lima. Coronel Pedro P. Martí- 
nez, a quien Su Eminencia dijo: 
"'Estoy muy agrá- -iáélí 
ilerido a la ciu- 
dad de Cima y a su t^>^'\'A- 
S'enfe. debiendo ' 
manifestar que me ', aJ* 

parece estar entre ^jH; 
españoles. La ^hHP^^ 
no pierde su ues- a "WJ 
t,o característico : ■ • -m «• ] 
la bondad" . G ¡ 2¡l# 




— o — . 



V* »** ♦** « 



103 



E L CAR D E N AL BE N L L O C B 



A los representantes de nuestro Epército les dijo lo siguiente:. 
"Yo también amo al Ejército peruano por obligación y con de- 
voción" . 

A varias señoras y señoritas que le presentaron sus más 
cordiales saludos y respetos, les dijo: '"La mujer peruana por sL. 
piedad y patriotismo, ha comprometido mi gratitud eterna. Voso- 
tras sabíais que el Cardenal venía de Valencia, la región de las 
flores, y por eso quisisteis ahogarlo entre flores. Yo sé vengarme 
de este modo: Salud y bendición" (Dtóles la bendición apostólica^.. 

Su Eminencia tuvo para todos frases de cálido 'afecto que le 
conquistaron muy pronto hondas simpatías en nuestro medio. 

Cerca di" las nueve de la noche terminaron las vi'sitas y Su 
Eminencia pasó al comedor del regio palacio colonial y allí co- 
rnil) en compañía de monseñores Carlos García Irigoyen. obispo- 
de Trujillo; Pedro Pascual Farfán, obispo del Cuzco; Pedro P. 
Drinol y Piérola, obispo de Basilinópolis: Fidel Cossío. obispo de 
Puno; doctor José Sánchez Díaz. Vicario General de la Arqui- 
i!:ócesis; H. P. Carmelo Blay. Secretario de Cámara de Su Emi- 
nencia: señor José Vivó, miembro de la Embajada, y coronel 
Garlos P. Bazo, ayudante de Su Eminencia. 

A la derecha del Cardenal tomó asiento el excelentísimo se- 
ñor José Pelrelli. .Nuncio de Su Santidad. 



104 



E 



.V 



E L 



p e n ü 



HOMENAJE DEL CARDENAL 
BENLLOCH 
A LOS HEROES DEL PERÚ 

A las 8 a. m. del día i) de noviembre Su Eminencia el Carde- 
nal Benlloch y Vivó, celebró una misa rezada en el elegante ora- 
torio del palacio de Torre Tapie, en honor de los héroes del Perú. 
Este acto religioso revistió carácter sugestivo, por la sencillez de 
su liturgia, pero grandioso por su significado. 

A las 10 y media comenzaron a llegar al regio palacio co- 
lonial, las comisiones del Consejo de Oficiales Generales, de la Mi- 
sión Naval Norteamericana, del Estado Mayor General del 
Ejéicito, «le la Misión Militar Francesa. Misión de la Guardia 
Civil Española, del Estado Mayor General de Marina, de la Escue- 
la Militar ile Chorrillos y de oíros cuerpos destacados en esta ca- 
pital, para acompañar ¡|1 Excelentísimo Cardenal Benlloch en el 
homenaje que se propuso rendir a los héroes de la guerra del 
Pacífico. 

En el salón de recepciones esperaban: el doctor Alberto Sa- 
lomón, Ministro de Relaciones Exteriores; el doctor Benjamín 
IJuamán de los Heros. minist.ro de guerra: y el doctor Juan Ma- 
nuel de la Torre, ministro de marina. 

Asistieron también distinguidas personalidades de nuestro 
mundo social; entre las que se destacaban las comisiones de la 
Benelicencia Pública di 1 Lima. Beneficencia y Casino españo- 
Ifs, etc. 

Poco después se presentó Su Eminencia revestido con la ca- 
pa cardenalicia y ostentando las numerosas condecoraciones que- 



105 



EL CARDES AL BENLLOCH 



ha recibido tanto de su patria como de las nacione s extranjeras. 

Los allí presantes saludaron a Su Eminencia y éste, al re- 
tribuir el saludo, indicó que se podía partir al cementerio. 




I.A CRIPTA 



Acto continuo el Cardenal y los miembros de la Embajada, 
asi como también lo s señores ministros, ios altos jefes y oficia- 
les del ejército y la marina, abandonaron el galón de recepciones, 

106 



E N E L PERU 

para tomar los automóviles Que debían conducirlos al cementerio 
general . 

En s r\u u ¡da los miembros de la comitiva tomaron sus respecti- 
vos asientos y se dirigieron al cementerio, llevando cuatro her- 
mosas coronas, en las que aparecían los coluros le los emblemas 
<lc España, La Sania Sede y el Perú. 



EN LA NECROPOLIS 




Estatua yacente del Cristo 
de la Capilla 



A La llegada, la banda del 
regimiento Ko. 13 ejecutó 
la Marcha dp Banderas y el 
Himno Pontificio. 

El Cardenal y su selec- 
ta comitiva se dirigieron a 
la Cripta de los Héroes. 

El Príncipe de la Iglesia 
al llegar hasta el pie del 
Cristo Crucificado, que se 
halla en el testero de la 
Cripta colocó al pie de él 
las coronas destinadas a los 
héroes peruanos, pronun- 
ciando en seguida el si- 
guiente discurso que la 
concurrencia interrumpió 
varias veces con nutridas 
salvas de aplausos: 



' Señor de ludo lo creado! 

Vos presidís este acto solemne. Desde esa cruz, donde dis- 
téis la vida por la salvación del mundo, escucháis nuestra oración 
por los héroes cuyos restos aquí reposan y cuyas almas viven 
-aureoladas con los cayos de la inmortallidad. Vos fuisteis el hé- 
roe del mundo entero, porque os ofrecisteis en holocausto para 



EL C A R D E .\ A L B E X L L O C H 

salvar a todos los hombres. Proper nos homines et proster nos- 
tram satutem deseendit de coelis. Sois el primer héroe y con ese 
carácter coronáis la tumba de todos los hombres. Espontáneamen- 
te os ofrecisteis para la redención del mundo y con vuestra vida 
de Dios Hombre sellasteis el pendón de los triunfos inmortales. 
Ah mors, ubi rst victoria tua? 

Nuestros héroes no mueren: viven, porque s p asemejan al 
héroe de los héroes. Cristo Crucificado. 

Compatriotas, permitidme que así os diga. Ayer en el mo- 
mento de la recepción en el Palacio de Gobierno, saltó una chis- 
pa. Esa chispa produjo su efecto, ya lo sabéis: la fusión de dos 
a'mas en el crisol de la fraternidad. 




El Cardenal depositando una corona al pie de la tumba 
dr los héroes 

i 

Por eso aquí tenéis al Cardenal y a los miembros todos de 
eu comitiva, uuienes hemos venido en peregrinaje de amor a 
rendir culto a los héroes que rindieron su vida por la santa cau- 
sa de vuestra libertad Los que aquí yacen. > han muerto: Viveí 
en nuestra memoria, pues se ofrecieron en holocausto para re- 

^♦**»»»#»#»#»#*»»«»#»»**»#»#*#*#*#*#*# *'»♦#»'*♦'♦*♦*♦•'#*••'»«.'♦♦»♦#»'*♦#*'**'**'# »*»•»»»*»#»»»♦»»«»♦••#»* 

108 



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109 



E L CAR D E Y AL BE N L L O C R 



verdecer perennemente íos laureles de vuestra querida patria, la 
nobilísima nación peruana. 

El soldado español y el soldado peruano, ni eo la vi. la ni en 
la muerte, ni más allá de el'la se pueden separar. Con el rojo de- 
Mi sangre, con la palidez de su muerte y con la blancura de su 
gloria, dibujan en todo instante los hermosos colores de nues- 
tras banderas: rojo, blanco y amarillo, lazos indestructibles que 
ligan nuestras alma.s gemelas. 

Estos héroes a quienes venimos a rendir nuestro sincero y 
especial homenaje, defendieron los colores de su bandera; por 
ésta, ofrendaron su vida y es muy justo que nosotros los vene- 
remos elevando una plegaria de ternura y depositando en sus 
tumbas un sencillo pero afectuoso recuerdo. 

Dios y la Patria es el lema del soldado. Ante el Dios de los 
Ejércitos he ofrecido esta mañana la santa misa por los héroes 
del Perú, y en mis plegarias he invocado la memoria de vues- 
tros genios militares, pidiendo lumbres para sus dignos continua- 
dores. 

Señor de las Alturas: Vos distéis la medida y. como primer 
héroe, distéis también el ejemplo: inclinastéis vuestra augusta 
frente cuando se" presentó la muerte y distéis permiso." Recibid 1 
mi oración por los héroes dei Perú y dignaos bendecir a sus 
dignos sucesores .para que ellos, iluminados por la luz de vues- 
tros elevados designios, sepan imitarlos en su amor y patriotismo". 

Al terminar el Cardenal fué estruendosamente aplaudidn. 
y muy felicitado por los asistentes. 

A continuación hizo uso de la palabra, impresionando gran- 
demente al auditorio, el señor Ministro de la Guerra, don Ben- 
jamín Huamán de los Heros. 

"¡Señor de lodo lo creado! 

Eminentísimo señor Cardenal: 

El amor y la gratitud de un pueblo, han erigido este santua- 
rio, destinado a guardar los preciosos despojos de quienes, al' 
igual de los mejores di' lodos los tiempos y de ludas las patrias, 
supieron defender la suya con denuedo y heroísmo en izarle al- 
guna superados. Todos los años. Eminentísimo Señor, los perua- 
nos -destilamos por este sagrado lugar, a fortalecer con el recuer- 
do de hechos gloriosísimos nuestro amor a la Patria y nuestra fe- 

no 




111 



EL CARDENAL BENLLOCH 

inquebrantable en el advenimiento de la Eterna Justicia. Nuestros 
clamores y nuestros sollozos so detienen en sus umbrales, y. aquí 
penetramos silenciosamente, y nuestros espíritus postrados de 
hinojos ante esas tumbas, comulgan, ante el altar de la Religión 
y la Patria, con las almas de los héroes y los mártires que tan 
bien ganaron la inmorl aliviad y la gloria. Es la primera vez. se- 
ñor, que este silencio.se rompe, y la voz justiciera, elocuentísi- 
ma e inspirada de Vuestra Eminencia, como raudal ^le purísima 
luz y celeste armonía, se difunde por todos , los ámbitos do esta 
serena mansión, penetra en nuestros espíritus y levanta nuestros 
corazones. Los peruanos que aquí yacen cayeron en defensa de 
su Patria y de'l Derecho, y Vos. en vuestro doble y elevadísimo 
carácter Ies rendís el homenaje a que por el fallo inapelable de 
la conciencia universal son acreedores, firaeias muy rendidas, 
Eminentísimo Señor. El Perú jamás olvidará vuestra gentileza, y 
junto con los resplandores que de estas tumbas emergen, perdu- 
rarán en este recinto, el eco di 1 vuestra voz y el recuerdo de vues- 
tra presencia, que constituyen la consagración suprema y- defi- 
nitiva de nuestras glorias nacionales. .Y- saber. Eminentísimo Se- 
ñor, que esta hermosa ofrenda, por su pureza y sus perfumes. 1 es 
oí símbolo delicado y bello de algo eterno que acabáis de forjar: 
el eslabón último de la indestructible cadena que vinculará por 
siempre a nuestras patrias; y como Vos. Eminentísimo Señor, 
a mi amado pabellón, con toda la unción que impone lo grande 
y lo sublime, con todo ebamor y, la ternura de una gratitud sin 
límites, en nombre de mis conciudadanos, beso ardientemente es- 
te hermoso emblema de la eterna unión moral y espiritual del 
Perú y España. [Gracias, Eminentísimo Señor! 

Una salva de aplausos, coronó el soberbio discurso del Señor 

Ministro de Guerra. 



El señor Juan Francisco .Pazos Varóla.- 'habló en seguida, en 
nombre do la Sociedad de Beneficencia- Pública . Este discurso 
produjo intensa impresión en los oyenf es. ¡ que lo aplaudieron 
calurosamente . 

He atpií su discurso : 
"Eminentísimo Señor Cardenal:, 

Acabáis de decir, señor., que . ayer, t ¿al .^estrechar nmlra&ol. 
Vuestro el pecho del Primer Mandatario del Perú, saltó una chis- 



EN EL P E 11 U 



pa que tundió, en los vuestros, los corazones ibero-peruanos. 
Pues bien; escuchad entonces sus latidos y sus ideales. 

La Sociedad de Beneficencia Pública de Lima, a quien la Na- 
ción ha confiado el cuidado de esla Cripta, en donde reposan los 
restos de esa legión de héroes, "que avergonzó a la Victoria con 
el fulgor de su heroísmo", como muy bien lo dijo un eminente 
Arzobispo de Lima, en la guerra sin cuartel, con que manchó 
la historia americana, el detenlador de nuestro territorio y de 
nuestras riquezas, la Sociedad de Beneficencia Pública de Lima, 
repilo, mi* encarga manifestaros su profunda gratitud ante el 
homenaje que acabáis de rendir al valor y a la heroicidad 
peruana . 

Y no podíais dejar de proceder de otra manera. Eminentísi- 
mo señor. Hijo de la raza de Don Pelayo. sentís en vuestras ve- 
nas esa sangre que ha sido, es y será, madre de todos los heroís- 
mos y de lodas las grandezas: y ¡claro está que quien es capaz de 
practicarlos, es capaz de comprenderlos y aplaudirlos! 

Aquí. Eminentísimo Señor, duermen el cristiano sueño de 
la muerte, gran parle de los que fueron muertos, pero no venci- 
d is, en la guerra de 1879; y aquí esperan el día en que. el Dios 
o'e los ejércitos, baga sonar para el Perú el clarín de la Victoria, 
para que así su muerte haya sido fecunda a través de la Historia. 

La cierna justicia de Dios, su sabiduría infinita es tanta, 
que hace brotar el bien del fondo del mar: y e s así. como este 
país, cuyos hijos vivieron de la riqueza fácil que nos dio la Na- 
turaleza, al perderla con la guerra entregó ail vencedor, con ella, 
los vicios que constituyen su consecuencia. 

De entonces. Eminentísimo Señor, los peruanos vivimos del 
esfuerzo de nuestros músculos, del fósforo de nuestros cerebros, 
di' la s energías de nuestra voluntad, y. firmes en nuestro empeño, 
hemos abierto para nuestros hijos, los senderos del trabajo, a cu- 
yo término se encuentra la riqueza, que así obtenida es madre 
fecunda de justicia y de reparación! 

Y en esa labor, papel principal le cabe a la mujer peruana, 
que. en la cuna enseña al niño, junto con el ga/nto amor a Dios, 
el santo amor a la Patria, exigiéndole la promesa de la recon- 
quista, como durante ocho siglos lo hizo la gran mujer española, 
ocho siglos que principiaron en la cueva de Govadonga y termi- 
naron con la toma de Granada por los Reyes Católicos. 

Ya podéis, Eminentísimo Señor, decir a lodos los españoles. 

113 



EL C A R D E X A L BENLLOCH 



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que aquí también como allá, en otros tiempos, hemos levantado el 
pendón de la reconquista: y que los peruanos juramos y jura- 
remos hasta triunfar, sobre la tumba de nuestros héroes, que ha 
dé llegar el día — no importa el tiempo — en que reivindiquemos 
toda nuestra herencia colonial. Que hijos dignos de la Raza, no 
tenemos otro ideal, y que, por lo mismo, nos hemos inclinado 
emocionados ante Vuestra Eminencia, al contemplar esas coro- 
nas de flores que vuestras manos de apóstol patriota, ha colocado 
sobre la tumba de esos cachorros, hijos de los leones de Castilla. 

Cuando terminó de hablar, el Cardenal le estrechó la mano 
y casi' todos los presentes lo abrazaron con efusión. 



El R. P. Adolfo Yillanueva. leyó a continuación los si- 
guientes versos que fueron escuchados con religioso silencio: 

Este fragor de tropas y corceles 
no vienen a demandaros nueva hazaña, 
no es el grito marcial de la campaña, 
es la Patria trayendo más laureles. 

Es la Madre, que viene a estos vergeles, 
con la hueste de amor que la acompaña, 
y es que la pobre en el jardín de España 
no halló bastantes rosas y claveles.... 

Y ha venido a la luz de vuestros soles, 

trayendo bendiciones en las manos 

de un PRINCIPE vestido de arreboles 

Tranquilos descansad, héroes peruanos, 
abrazados a genios españoles.... 
tranquilos descansad, que sois hermanos! 

Lima. 9 de noviembre de 1923. 



114 



EN EL PERU 

Antes de abandonar la Cripta, el Cardenal Benlloch avanzó 
hasta el centro do la misma, allí rezó un responso por los héroes, 
acompañado por el Nuncio Apostólico, Monseñor José Petrclli. 

El Ministro' de Relaciones Exteriores, doctor Alberto Salo- 
món, invitó en seguida a Su Eminencia y a todos los concu- 
rrentes a visitar la tumba de lo§ españoles que murieron defen- 
diendo la causa de su patria en el combate que se realizó en el 
Callao, el 2 de Mayo de 1866. 

El Canciller colocó allí una corona de flores enlazada con una 
cinta peruana y pronunció el siguiente discurso: 

"Eminentísimo señor: 

Permitidme que en vuestra presencia, la de los distinguidos 
miembros de vuestra ilustre embajada, la del estimabilísimo re- 




Aníe el mausoleo de los españoles que murieron en la jornada del 
2 de mayo de 1866. En primer término, de izquierda a derecha: 
Excmo. Mons. José Petrelli, Nuncio Apostólico; doctor Alberto 
Salomón, Ministro de Relaciones Exteriores; Su Eminencia el 
Cardenal Benlloch; y el Ministro de Guerra, doctor Benjamín 
Huamán de los Keros. 

«MRMfe ♦ /«WMVtWn'HH W#*VVW#*V *W<M>W«V<M><» wimwm» >♦♦♦>♦♦♦♦♦ 
jímjk y : H5 



E L C A R ü E N AL B E N L L O C H 

presentante de vuestra patria y la de los caracterizados elemen- 
tos de la colonia española aquí presentes, rinda un homenaje- de 
veneración y recuerdo a las sagradas cenizas de los valientes pro- 
ceres hispanos que en fecha memorable rindieron sus vidas en 
defensa de su bandera y en noble lid en la que rivalizaron el co- 
raje de los combatientes y los gestos caballerescos de ambos 
bandos, como si se hubieran querido poner a prueba las virtudes 
inextinguibles de la raza, como si se hubiera querido demostrar 
que lodos llevaban en las venas la misma sangre hidalga y ge- 
nerosa de los descendientes del Cid y de Pelayo, que en suma, 
eran leones y cachorros, como lo decíais ayer en nuestra Basí- 
lica, con insuperable elocuencia. Nunca hemos opacado las ha- 
zañas de vuestros osados guerreros y marinos, no sólo porque al 
hacerlo habría sido grave injusticia, sino porque ello sería tam- 
bién indigno de quienes tienen orgullo de que sus progenitores, 
próximos o remotos, hayan sido iberos y de quienes por vivir en 
esta antigua metrópoli, que fué durante larga época la predilec- 
ta de vuestra España, siguen considerándose sus hijas amantísi- 
mas y agradecidas y cuidan con el mismo afán y orgullo del te- 
soro sagrado de las glorias españolas. 

Con vuestra clarividencia de intelecto y vuestra generosidad 
de corazón ya lo habéis expresado, eminentísimo señor: no fue- 
mu ingratos estos pueblos al separarse de España, según lo ma- 
nifestaba en ocasión solemne uno de nuestros hombres eminen- 
tes, como no son los hijos que al llegar a la mayoridad se eman- 
cipan, se constituyen por sí solos y trabajan para la consisten- 
cia y bienestar de la colectividad, buscando en otras familias 
elementos reparadores y condiciones de perpetuidad en nuevas 
y vigorosas generaciones; ni reniegan de su sangre los que echa- 
ron los brazos a sus padres tan luego como se apagaron los fue- 
gos del cómbale, los que se jactan de su procedencia y se entusias- 
man hablando el más armonioso ¡diurna de la tierra. 

Existe, pues, entre nuestros pueblos, la comunidad de padre 
e hijos, que tienen hogares distintos, pero el mismo viejo (roñ- 
en común, y ante las cenizas venerandas de estos heroicos espa- 
ñoles, permitidme señor, hacer presente, con especial autoriza- 
ción del presidente de la república, (pie esla corona que deposito 
ahora en nombre del gobierno del Perú p s sólo precursora del 
tríbulo mayor (pie el gobierno se propone realizar mediante ía 
erección de un monumento que perpetúe mejor el recuerdo de 
estos proceres gloriosos". 



110 



E N EL P E R U 

*♦♦♦♦•♦•♦>♦>♦.♦♦.♦♦.♦♦>♦.♦♦.*♦.•♦.♦♦.*•«*♦>♦.♦*.*♦»♦♦.♦♦.♦•.♦♦,♦♦.•♦.•♦.♦•.♦♦.♦♦**♦.♦♦.♦♦.«*,♦♦.♦♦.»•.•♦.♦».♦♦-•♦.♦•.»♦>».♦♦ 

El doctor Salomón fué muy felicitado por Su Eminencia y por 
todos los miembros de la Embajada y comisiones de la colonia 
española, prolongándose la ovación por algunos minutos. 

Cuando estuvieron por retirarse tos concurrentes a esta 
significativa ceremonia, el Cardenal, volviéndose, al mausoleo, 
y parodiando al popular personaje de Zorrilla, dijo: "Héroes: oíd 
al Perú: Si buena vida os quité, mejor sepultura os di". 

En la cripta y en el mausoleo a que hacemos referencia, eí 
Cardenal rezó la oración litúrgica del Responso, que fué escu- 
chado con recogimiento. 

A las doce y media terminó la ceremonia en el Cementerio 
General, donde Su Eminencia admiró las nliras de arte que allí 
so destacan, regresando al palacio de Torre Tagle, 

Al salir la concurrencia por el cementerio antiguo, detúvose 
el ilustre purpurado delante de la tumba de José Gálvez, y al 
contemplar su estatua, exclamó: "Héroe, descansa en paz, que 
descansas en brazos de la gloria". 




117 



EL CARDENAL BENLLOCH 



EXCMO. MONS. JOSE PETRELLI 



El Excmo. Mons. José Petrelli, nació en Montífgiorgio, de la 
Arquidiócesis de Permo, en Itallia, el año 1873: fué nombrado 
Obispo de Lipa, en 12 de Abril de 1910; fué promovido a la Dele- 
gación Apostólica el 30 de Mayo de 1915 y después a la Nun- 
ciatura, ostentando, además, la dignidad de Arzobispo titular 
de Nisibi (Mesopotamia) . 

Adornado de hermosas y preclaras virtudes, Mons. Petrelli 
se ha hecho acreedor a la estimación del Supremo Gerarca de la 
Iglesia y de cuantos han tenido oportunidad de tratarlo per- 
sonalmente. 

Por su amabilidad y sencillez de carácter; por su delicado 
tacto diplomático para arreglar acertadamente los más difíciles 
negocios relacionados con el desempeño de su honroso cargo; y 
señaladamente, por su lealtad e invariable adhesión al Vicario 
de Jesucristo, amor a la Sagrada Eucaristía y compasión hacia los 
pobres y miserables, virtudes todas de las que ha dado elocuente 
testimonio durante su vida, el Excelentísimo Señor Petrelli, es 
modelo de prelados y digno, desde luego, del más profundo res- 
peto y admiración . 

Con motivo de la visita hecha al Perú por el Eminentísimo 
Cardenal Benllocb. quien ha dejado entre nosotros gratos e impe- 
recederos recuerdos, Mons. Petrelli. ha dado a cono cer una vez 
más, sus brillantes prendas personales, brindando generosa aco- 
gida, en su palacio, al Embajador de S. S. Pío XI y del' Rey de 
España. Alfonso XIII. con una esplendorosa recepción a la que 
concurrieron elementos connotados de nuestros mejores círculos 
sociales. 

Mons. Petrelli. es. sin duda, uno de lo s más dignos prelados 
de la iglesia, y esperamos que su meritoria labor, como repre- 
sentante de S. S. ante el (¡obierno del Perú, país de creencias ca- 



lis 



E N 



E L 



PERU 



tólicas profundamente arraigadas, será copiosísima en frutos de 
buenas obras y contribuirá grandemente a unir con amorosa la- 




E.rrno. Mons . José PetHelli 



zatla a todos los católicos de buena fé. con el Pontífice Supremo 
que tiene en sue manos e.'l cetro de la soberanía espiritual del 
mundo, . 



tu:»:::::»»:::::::::» 

119 



EL CARDENAL BENLLOCH 



V# < 



RECEPCION 
EN LA NUNCIATURA APOSTOLICA 

En la tarde del domingo 11 de noviembre. S. E. el Cardenal 
Benlloch y su séquito se dirigieron a la Nunciatura Apostólica pa- 
ra asistir a la recepción que ofreció allí el Excmo. Monseñor Jo- 
sé Petrelli . 

Dada la suntuosidad que revistió dicha recepción, se tuvo es- 
pecial cuidado en arreglar artísticamente el local de la Nuncia- 
tura. 

Una artística pila, cuyo surtidor arrojaba finísimos hilos de 
agua, a una altura de dos metros, y a cuyo rededor habían sido 
colocados varios maceteros de heléchos y enredaderas, presenta- 
ba un aspecto atrayente. Las columnas que sostienen la parte 
alta del edificio, ostentaban hermosas guirnaldas y en sus capi- 
teles se destacaban artísticos rosetones de flores naturales coa 
los colores de los emblemas de la Santa Sede. España y el Perú. 

Palmas, flores y luces adornaban el Salón del bar. Los de- 
más Salones de la Nunciatura descollaban por su boato. Todo 
allí era elegancia: cuadros de inapreciable valor, muebles lujo- 
sísimos, cortinas valencianas, alfombras de gran mérito artís- 
tico, maceteros, brillantes arañas, profusión de luces y llores po- 
lícromas. Todo respondía a la solemnidad del acto. 

Era estrecho el local para contener todo lo selecto, todo lo 
representativo de nuestra sociedad. El (demento oficial, el cuer- 
po diplomático, el alto clero, el ejército y la marina y damas y 
caballeros de nuestros más altos círculos sociales acudieron a cum- 
plimentar a S E.. en la Nunciatura, con muestras de extremada 
gentileza y bondad . 

A esta magnífica fiesta social, que hará época en los anales 
de las recepciones diplomáticas de nuestra urbe, dió mayor real- 
ce la presencia del Presidente de la República, señor Augusto 
B. Legufa, acompañado de su (lasa Militar, 

Reiné en la recepción un ambiente aristocrático y delicado, 
digno de tan emitiente concurso. 

Nos complacemos en insertar la poesía dedicada al Cardenal 
y declamada por la Srta. Consuelo Rivera y Pié.rola. 

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120 



EL C ARDENAL BENLLOCR 



SALUDO 

Al Eminentísimo Señor Cardenal, 

Salud. Príncipe ilustre, dignísima Eminencia, 
que a nuestra cara Patria habéis venido a honrar, 

con vuestra majestuosa y muy grata presencia 

¡Jamás favor, como este, podremos olvidar! 

Más tarde entre los fastos de la peruana Historia, 
veremos consignada, egregio Cardenal, 
con áureos caracteres de plácida memoria, 
la fecha en que llegasteis a nuestra capital. 

Cuando ante el altar santo del Mefroplitano 
os vi ceñir al pecho la condecoración 
del bicolor de España que unisteis al peruano, 
por poco no me estalla de gozo el corazón. 

Y al ver allí a mi hermano Alfonso, a vuestro lado, 
pensaba que atraído de irresistible imán, 
atento os escuchaba a Vos. noble Prelado, 
cual a Jesús oyera, extático, San Juan. 

En la ciudad de Lima y en esta Nunciatura, 
donde Petrelli actúa con tan brillante rol. 
vos sois el astro magno que espléndido fulgura, 
enviado por el Papa y el gran Rey español. 

El Rey que de la España es digno soberano, 
pues supo hacer alarde de fe y de religión; 
la gloria de monarca unió a la de cristiano, 
su reino consagrando de Dios, aí Corazón. 

Dios mío! aí Santo Padre reorna, generoso, 
la honra que otorgarnos él ha tenido a bien, 
y sea el sacro solio que ocupa aquí, glorioso, 
escala que lo eleve muy aillo, en el Edén. 

122 



E N 



E L 



PERU 



Y a Yus. ilustre huésped, que nuestra linda llosa, 
y la divina Virgen, del Cielo Emperatriz, 
bendigan y conduzcan por sonda luminosa 
y os hagan cada día más sanio y más feliz. 




La señorita Rivera y Piérola, leyendo su composición 



Son estos mis deseos, dignísima Eminencia, 
que a la Patria Peruana habéis venido a honrar; ' 
creed que vuestra noble y muy grata presencia, 
es un honor tan grande que no hemos de olvidar. 



La señorita Rivera y Piérola. fué bastante aplaudida y el 
Embajador al felicitarla, dijo lo si'guiente: "Cada día me con- 
venzo que la mujer peruana, lleva como característica el sello 
de la grandeza La mujer en todas partes: sólo ella acompañó al 
mártir del Gólgota cuando los hombres lo abandonaron''. 

123 



EL CARDENAL BENLLOCR 



EN LA ESCUELA NORMAL 
DE MUJERES 



iesta interesante, la que tuvo lugar 
el día 10 por la mañana, en la Es- 
cuela Normal de Mujeres, fiesta 
que fué, sin disputa, una de las más 
hermosas que se ofrecieron a S. E. 
el Cardenal Benlloch . 

La Madre Superiora del estableci- 
miento y algunos miembros del cle- 
ro recibieron gentilmente a S. E. 
y a su comitiva, conduciéndolos a la 
capilla del Colegio, en donde S. E. 
rezó, breves instantes ante el altar. 

Luego se dirigid el Cardenal a 
uno de los amplios corredores del 
plantel, en el cual, alineadas a lo largo y vestidas de blanco, se 
encontraban las alumnas. dejándose ver en el fondo un altar im- 
provisado, rodeado de ángeles encarnados en bellísimas niñas, que 
en sus manos sostenían las banderas de España y del Perú. 

Una de las alumnas leyó allí mismo un hermoso discurso, 
.saludando al ilustre Prelad > y agradeciéndole por su inolvidable 
visita; saludo que. escrito en elegante, pergamino, fué puesto en 
manos de Su Eminencia por su lectora, junto con un artístico ra- 
mo de llores nal tírales. 

— Su Eminencia, haciendo uso de la palabra, dijo que, las 
almas infantiles que le hacían lan gracioso obsequio, "eran tan 
puras, hermosas y perfumadas como las flores Que había recibi- 
do: que. debían siempre tener presente «que el alma que empujó a 
Colón a eslas tierras de América, fin 1 el alma de una mujer: la 
de Isabel la Católica. Fué una mujer — añadió — . la que trajo la 
fe. la civilización y el progreso a este continente-; esa ilustre da— 




124- 




ANTIGUA PORTADA DEL TEMPLO DE LA MERCED DE LIMA 



E V 



E L 



PERO 



ma que. si se sentó on el trono, fué más por sus misericordias y 
virtudes que le valieron el nombre de Isabel la Católica. Voso- 
tras, niñas, debéis seguir sus huellas, y la fe que os dejó como- 
su mejor legado*'. Y diciendo esto, dióles la bendición. 

A continuación, pasó Su Eminencia al salón de actuaciones en 
donde le esperaban sencillamente uniformadas ias señoritas nor- 
malistas, quienes saludaron la aparición del Cardenal, con una 
prolongada salva de aplausos. 

Luego que S. E. hubo ocupado el asiento de honor que- 
je correspondía, se dió comienzo a la actuación con el saludo que 
la señorita María Yillalba, hizo en nombre del plantel, expre- 
sándose en las siguientes términos: 

Eminencia : 

La noticia de vuestra llegada a nuestro patrio suelo conmo- 
vió hondamente nuestros corazones y anhelamos exteriorizar 
los sentimientos que los embargaban; mas qué podríamos ofrece- 
ros, Eminentísimo Señor, si habéis visto a Roma, relicario del 
mundo, si venís de España, el reino de los grandiosos monumen- 
tos, allí donde cada ciudad encierra un tesoro literario y artístico"?' 
Vamos a evocar antiguas añoranzas; a transportaros, por un mo- 
mento al Imperio del Sol. al apogeo de la gloria incaica y a hacer 
revivir una escena de aquellos misteriosos tiempos. También que- 
remos recordar las hazañas de, aquellos valientes conquistadores, 
compatriotas del Cid y del Gran Capitán, cuyos legendarios hechos 
son también una gloria para la Madre España. En fin. queremos ha- 
ceros respirar un momento los perfumes de la llosa de Lima, la 
incomparable patrona de las Amérícas. Sean estos recuerdos pa- 
trios el homenaje de la Escuela Normal al ilustre Purpurado cuya 
presencia es un honor y una gloria para la Patria. 

Fué interesantísimo el programa de la liesla. que fué desa- 
rrollado con éxito feliz. 

Allí pudo, evocar Su Eminencia el brillo y grandosidad de- 
nuestra pretérita civilización, desfilando por el escenario, a me- 
dida que una alumna, aludía a las costumbres incaicas, los cua- 
dros vivos representados por señoritas vestidas con trajes de la 
época del formidable imperio del Tahuantisuyo. 

Se representó, luego, la fundación de Lima, apareciendo la 
gallarda y altiva silueta del soldado español y la sencillez y man- 




127 



EL CARDENAL BENLLÜCR 

selumbre del sacerdote peninsular, en representación de la fe 
cristiana. 

Pasearon el escenario las misteriosas tapadas de la época vi- 
"EL IMPERIO DEL SOL EX SD APOGEO" 




Fiesta incaica representada por las alttmnas 

rreynal. las gentiles damas de la mantilla y los arrogantes y va- 
lerosos caballeros de la capa. 

Apareció también en escena la suntuosa mansión virreynal 
de Torre Tagle, con una linda y graciosa limeña, que se abani- 
caba el rostro con discreta coquetería. 

S. E. siguió con vivo interés los diferentes cuadros que des- 
filaron delante de sus ojos y que fueron objeto de nutridos aplau- 
sos y merecieron sincero elogio de S. I 1 '... con palabras que refle- 
jaban honda satisfacción. 

Concluyó S. E. agradeciendo eí homenaje y levantando su 
diestra, bendijo a las profesoras y alumnas, las cuales formaron 
en la puerta del Colegio para darle la bienvenida. 



126 



E 



Y 



E L 



P E II U 




FELIZ EVOCACION 



En un antiguo patio colonial cariñosamente conservado y en 
cuyo ambiente raya una sombra de nobleza elegante, bellísima 
dama, hace desfilar SU preciosa silueta, representando la misterio- 
sa "Tapada Limeña" de la ¿época virreynal. 

•vM M M t i : í m t i ; * t i s-» m t * m t * t í í « t i m m t * J * * * M t * t-; m t i t i í * t i i 1 1 " c t> c * t * tví ií-i í i t i t i í i 

129 



E L 



CARDENAL 



BENLLOCR 



EN EL COLEGIO DEL SAGRADO 

CORAZON 

i 



Su Eminencia visitó esto plantel de instrucción femenina, 
en donde se había organizado, en la tarde del mismo día sábado, 
una actuación de carácter íntimo, en su honor. 

Fué recibido a las puertas del Colegio por la Superiora R. M. 
Mairé y todo el cuerpo docente, mientras las alumnas, vistiendo sus 
uniformes blancos de- las grandes ceremonias, le esperaban en el 
salón de actuaciones. El Cardenal Benllloch, al ingresar en él con 
su comitiva, escuchó una cariñosa y prolongada salva de aplausos. 

Después que S. E. y las personas que lo acompañaban, to- 
maron asiento en el estrado de honor, dióse principio a la sen- 
cilla y breve actuación, con una poesía sobre la Iglesia, declamada 
por la alumna señorita María Lui'sa Pérez. Al concluir los aplau- 
sos con que la señorita Pérez fué premiada. S. E. poniéndose de 
pie, dirigió la palabra a las alumnas, pronunciando al efecto, 
una hermosa alocución. Les dijo Su Eminencia, refiriéndose a 
la forma en que había sid.) arreglado el estrado, en el cual, entre 
¡as banderas de España y del Peni, se destacaba la del Papa, que 
sentía gran satisfacción y regocijo de ijue aquél símbolo de Dios 
y de la paz en la I ierra, enlazara los bicolores de España, la ma- 
dre, y del Perú, la hija predilecta. En seguida, les habló de la no- 
ble, sania y pura misión de la mujer, el único ser. con verdadero 
derecho — dijo — llamado a inculcar el inmenso e inmortal amor 
a la patria. 

Acallados los aplausos con que los concurrentes recibieron 
la alocución de S. E., la orquesla del Colegio ejecutó el Himno 
Pontificio que cantaron las alumnas. y luego lia Marcha Real es- 
pañola y el Himno Nacional. 

Concluida la fiesta. Su Eminencia abandonó el locaí del Co- 
legio de León de Andrade. sumamente complacido de la benevo- 
lencia de la< religiosas y de la cariñosa manifestación que. llenas 
de alborozo y entusiasm >. le tributaron las alumnas del men- 
cionado plantel . 



130 




EN EL COLEGIO 
DE LA INMACULADA CONCEPCION 



En este plante] que dirigen los padres jesuítas, se realizó, 
a las 5 de la tarde, dei sábado 10. una interesante actuación lítera- 
rio-musical, en honor del Príncipe de la Iglesia, Cardenal 
Benlloch . 

l'nn comisión compuesta por un grupo de niños del Colegio, 
conocidos ron el nombre de "Hijos del Santísimo", que veslían 
(rajes celestes, a la usanza del siglo XVII. y cuatro alumnos más. 
uniformados de oficiales, se apresuraron <a saludar y conducir a 
S. E. y sus distinguidos acompañantes, hasta el estrado exprofe- 
samenle preparado para ellos. 

Se dió principio a la actuación con el Himno Pontificio, can- 
fado por indos lis alumnos, preludiando., en seguida., la orquesta. 
(1 Himno Nacional. 

Terminados los himnos que fueron muy aplaudidos por una 
numerosa y selecta concurrencia, el alumno Luis Contenió, pro- 
nunció el siguiente discurso de ofrecimiento: 

"Eminentísimo Señor : 

El Colegio ile la Inmaculada, cuyos alumnos hemos aprendi- 
do siempre a fundir en un mismo amor el de nuestra Patria el 
Perú con el de Dios nuestro Padre y el de nuestra Madre, Espa- 
ña, esperaba con ansia la ocasión que ahora se presenta de diri- 
giros nuestro más sincero y afectuoso saluda de bienvenida, pa- 
ra manifestaros con la espontaneidad y entusiasmo propio de 
corazones juveniles. lo s sentimientos de gozo y alegría de que 
estamos hoy llenos por la cariñosa visita de Vuestra Emi'nencia 
a nuestra querida patria. 

La ciudad de Santa Rosa se ve boy honrada por primera 
vez en su historia, con la presencia de un Príncipe de la Iglesia, 
investido de la sagrada púrpura cardenalicia y que a sus rele- 

%VV*V*V*V»»W*V#*VV#V#V#»#V#V#«V»#» ♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦ ♦•>♦>♦♦♦♦♦ 

131 



B I< C A R D E N AL B E N L L O C H 

vantes prendas personales y a su gloriosa aureola como paladín 
de la extensión del reinado de Cristo en el inundo, une ahora 
e] traernos particular visita íntima, cordial y de familia del re- 




iíii el estrado de honor, el Cardenal Benlloch; <¡ su derecha Mons. 
Petrelli y a su izquierda Mons. García Irigoyen 

presentante de Jesucristo en la tierra, s. s. Pío XI y de quien 
tan genuinamente representa la caballerosidad e hidalguía de 
nuestra ra/a. s. M. Alfonso XIII. cuyo nombre, si en todas par- 
tes se oye con veneración y cariño, entre nosotros no puede pro- 
nunciarse sin orgullo, porque K. s. las glorias di' España si- 
guien siendo genuinas glorias peruanas. 

Bien hubiésemos querido ofreceros hoy, un obsequio que fuera 
digno de los méritos de Y. K.. de la grandeza de los ideales que 
inspiran su venida a estas tierras y de lo profundo de nuestro 

amor, peco ni de nuestra insuficiencia puede esperarse gratules 
cosas ni la inminencia y proximidad de los exámenes nos dejan 
ei tiempo y el sosfeg i que para ello se necesita. 

C'» **♦ **♦ **♦ *'* **♦»** t** ♦> ♦** **♦ tv ♦** **♦ **♦ *'* t> **♦ **# *** **♦ **• *v »v ♦*# v# »v J 

132 



E .Y 



E L 



PERU 



Persuadidos nuestros maestros que los ejercicios de análisis, 
composición y crítica literaria son a nuestra edad los más aptos 
para desarrollar y vigorizar la mente, formar criterios profun- 
dos sanos y pectos, dar colorido, viveza y gracia a nuestra ima- 
ginación y elevación y nobleza a nuestros sentimientos, han con- 
seguido del gobierno se nos permita seguir un plan de estudios' 
en que pueda atenderse ron preferencia a una intensa formación 
literaria. l'n trabajo como el que solemos hacer en nuestras au- 
las es el que hoy presentamos a V. E. tomando como materia el 
estudio de un poeta contemporáneo español el salmantino don 
José María Gabriel y (¡alán. Amenizaremos lo árido del estudio 
con cantares genuinamente populares españoles, y otros de sa- 
bor y gusto netamente incaico, elementos ambos que integran 
e| carácter de nuestra nacionalidad. En lodo (dio podrá apreciar 
V. K. que a falta de otros méritos, hay en nuestro obsequio una 
perfecta fusión de los tres amores que la visita de V. Eminencia, 
pretende robustecer en nuestrOg corazones, el amor a Dios, el 
amor a nuestra patria id Perú y id amor a nuestra amadísima 
.Madre Patria Kspaña. 

De los vari is números del programa confeccionado para es- 
ta simpática actuación, merecieron un elocuente elogio y un 
entusiástico aplauso del Eminentísimo Cardenal Benllocli y de 
todos los presentes, una canción popular asturiana que fue can- 
tada por uno de los alumnos, un animado baile de indios y la re- 
presentación de la fiesta del Inli Haimi. celebrada en el antiguo 
imperio, en honor del Sol. 

Terminada la actuación, id Cardenal Benlloch s p puso de pie 
para saludar a las damas presentes, para quienes tuvo frases muy 
encomiásticas. Expresó su agradecimiento a profesores y alum- 
nos, por la atención que se le acababa de rendir. Dijo que jamás 
so borraría de su memoria ni de su corazón ios agasaj is que. en 
ese local y en lodo Lima, se le hacían y concluyó haciendo una 
elogiosa y elocuente crítica de la fiesta y felicitando de corazón 
a los religiosos dirigentes del Colegio por la alta ilustración de 
fe y de cariño (pie inculcaban a sus alumnos. 

Abandonó, en seguida el plantel, mientras la orquesta eje- 
cutaba, nuevamente, el Himno Pontificio. 





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134 



E N 



E L 



PERU 



EL BANQUETE EN EL PALACIO 
DE GOBIERNO 



Brillante y solemnísimo, sin hipérbole, fué el banquete ofre- 
cido por el Presidente de la República en el Palacio de Gobierno, 
en honor de S. E. el Cardenal Benlloch. 

Con tal motivo, el comedor de. cristales fué engalanado en 
la noche del sábado 10 de noviembre con plantas y guirnaldas 
que simulaban los colores de los banderas peruana y española. 

Asistió el personal 
de la Embajada, los 
Ministros de Estado, 
el Cuerpo Diplomáti- 
co y consular, los Re- 
presentantes a Con- 
greso, miembros de 
las Cortes de Justi- 
cia, Obispos residen- 
tes en Lima. Cabildo 
Mel ropoklitano, comi- 
siones de las ÍBistitu- 
. Iliciones religiosas. je- 
fes del ejército y la 
marina, misiones ex- 
tranjeras y altos fun- 
cionarios de la admi- 
nistración pública. 

Después de los salu- 
dos de protocolo, pa- 
san m al comedor a- 
compañados de las nu- 
merosas y distingui- 
das personalidades in- 
vitadas a cs'a bellísi- 
ma e imponente de- 
mostración de afecto, que trascurrió en medio de un ambiente de 
sincera cordialidad, mientras una orquesta compuesta de los 
más hábiles profesores ejecutaba escogidas piezas musicales. 




El 



sillón histórico de los Virreyes 
el estrado presidencial 



¡a y e l p e n u 

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A la liora del champaña, el presidente, ofreció el banquete- 
después de Jos acordes musicales del Himno Pontificio, en los si- 
guientes términos: 

Eminentísimo Señor Cardenal: 

Señores : 

Los Poderes Públicos del Perú, experimentan viva satisfac- 
ción en estos momentos al ofrendaros este agasajo que representa 
el doble homenaje que. en la aila personalidad de Vuestra Emi- 
nencia, nos e s dable rendir a nuestra fé y a nuestra prosapia. 

Y aumenta el simbolismo de esta manifestación el realizarla 
en esta vieja casa de Pizarro. palacio de los virreyes españoles y 
residencia oficial de los mandatarios del Perú a uno de los cuales 
cabe, en estos instantes, ofreceros, con la mayor sinceridad y 
afecto, el testimonio que. sin desmedro de la soberanía, debe el 
Perú a las do§ alfas entidades que representáis: La Iglesia Roma- 
na, que es la religión del Estado, y la Marión Española que es 
madre de la nuestra. 

Levanto, pues, el corazón, Eminentísimo Sebor, para formular, 
en nombre de mi' pueblo, los más fervientes votos por la felici- 
dad del Pontífice Romano y del Monarca Español, que os han 
enviado en misión de paz y de amistad y para deseáros toda ven- 
tura en esta tierra que ha de seros grata como sacerdote y como 
español, porque tiene hermosa leyenda de piedad y de hispa- 
nismo . 

El Cardenal Benlloch contestó en la siguiente forma: 
Excelencia : 
Señores : 

No es menos viva la emoción que entre pliegues de puros 
y encendidos cendales, puros como la blanca luz y encendidos 
como los rojos rayos de vuestro sol. de vuestro eterno sol. refle- 
jado como el adecuado símbolo en vuestra gloriosa bandera, está 
sintiendo y quedando en ellos envuelto mi agradecido corazón. Es 
cierto que pasan por encima de mi humilde personalidad estos 
homenaje s que venís ofreciendo, tan solemnes como el que esta- 
mos presenciando, y van a postrarse ante el augusto solio del 



137 



E L 



CARDENAL 



BENLLOCH 



Soberano Pontífice Pío XI. a quien el Señor conserve y a besar 
la real mano del valiente y católico Monarca Español Don Al- 
fonso XIII. que Dios guarde, rindiendo pleitesía, como tan sen- 
tida y elocuentemente habéis dicho Excelencia, a vuestra firme y 
tradicional fe, y ¡a vuestra heroi'ca y legendaria prosapia. 

Y os prometo ser honroso 
portador de- esos nobles y le- 
vantados sentimientos que 
puestos en mis manos, por fe- 
liz disposición de la Divina 
Providencia en esta vieja y 
por ellos dos veces venerada 
casa de Pizarro. han de ir im- 
pulsados y henchidos de aquel 
entusiasmo que hinchó un día 
las velas de las naves de Pi- 
zarro. e hizo hondear la ban- 
dera roja y gualda y afirmó 
en su mano el puño de la es- 
pada, que era el signo de la 
cruz, diciendo al Santo Padre-: 
En id Perú, para vuestro con- 
suelo, la religión del Estado es 
la Católica, y a Su Majestad el 
Rey: en (d Perú. Señor, para 
vuestra satisfacción y la de 
vuestro pueblo, a España la 
llaman madre. 

Excelencia: Xo había caído 
en la rúenla de que podía re- 
petirse el legendario caso del 
santo Gral. inmortalizado por 
el genio de Wagner en su es- 
piritual y cusí divina "Parsifal". Pero ai oíros lo que acabáis 
de decir, me inclino devoto y agradecido ante vuestro corazón, 
(pie es ahora la copa sagrada di 1 cristal que levantáis ante mis 
ojos atónitos, paca tpic bebamos la sangre que en ella ofrecéis, 
en aras de la fé al Pontífice Romano, en aras del hispanismo ante 
ei monarca español. 

Volved vuestros ojos hacia el mío. (pie igualmente levanto, 
simbolizado en esta copa y en estos augustos y solemnes e his- 




La capilla de Palacio 




En el salón de recepciones, después del aran banquete, donde el 
ilustre purpurado fué condecorado con la medalla de la "Orden 
del Sol" por el Supremo Mandatario del Perú, dando así al acto 
relieve de marcado afecto 

139 



« 



EL CARDENAL BEXLLOCH 



lóricos instantes, para que veáis que io s anhelos que en él pal- 
pifan, como sacerdote y como español no son oíros que ver cada 
día más feliz y venturoso a vuestro digno pueblo y más estrecha- 
mente unidas. $i es que cabe, en apretado abrazo, a nuestras dos 
amadas naciones. Perú y España. 

La orquesta ejecutó el Himno Nacional; y los comensales pro- 
rrumpieron en aplausos de cariñosa simpatía para el dignísimo 
purpurado. 

Al terminar el banquete la distinguida concurrencia, a invi- 
tación del Jete del Estado, pasó al gran salón de recepciones, 
donde el Ilustre Purpurado, recibió de manos del Señor Presi- 
dente de la República, la honrosa condecoración de la Orden del 



Este acto fué coronado por una formidable y espontánea 
ovación, mientras la orquesta preludiaba nuevamente el Himno 
Nacional y el Himno Pontificio. 




Sol. 






EN '9 . t"KW 01 tTS 



La urna i/iif guarda los restos del Conquistador Piporro, 
>'ii ¡n Basílica 



140 



/•; y el /' e n u 



RECEPCIONES PARTICULARES 



EN LA RESIDENCIA DEL Dr. SALOMON 

El Cardenal Beniloch fué invitado por e] Ministro de Rela- 
ciones, Exteriores doctor Alberto Salomón, a una comida que se 
sirvió en su residencia. El agasajado, al que acompañaban al- 
gunas personas de su comitiva fué atendido en un ambiente de lla- 
neza y de cordialidad, habiendo hecho los honores de la casa, 
ei doctor Salomón con ila gentileza que le distingue. 

Terminado el banquete, tuvo lugar una audición de música 
incaica que agradó mucho al ilustre agasajado. 

UNA CONFIRMACION 

Su Eminencia, después de celebrar una misa rezada en su 
oratorio, administró el día 12. el sacramento de la confirmación 
al niñito Francisco Bailen Velarde, actuando de padrino el señor 
Carlos Velarde Cabello. 

Asistieron a este acto, distinguidas señoras y señoritas de 
nuestros mejores círculos sociales, los padres del confirmado, se- 
ñor Francisco Bailón y señora Enriqueta Velarde de Bailón y la 
familia del señor Carlos A. Velarde. presidente de las comisiones 
de atenciones a Su Eminencia. 

EN LA RESIDENCIA DEL Dr. PEDRO DE OSMA 

En eí hermoso palacete del doctor Pedro de Osma. situado 
en oí Barranco, se realizó una simpática recepción, en honor de 
Su Eminencia el Cardenal Beniloch, a la que concurrieron nu- 
merosos invitados de nuestras altas esferas sociales. 

La presencia del Príncipe de la Iglesia Católica, originó una 
prolongada manifestación de simpatía, habiend i sido recibido por 
el doctor Pedro de Osma. por su hermano, señor Juan de Osma y 
por su hijo señor Pedro de Osma. excediéndose en atenciones 
para el ilustre purpurado. 

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14-1 



EL C A R D E .Y AL BENLLOCH 



Al esquisito confort del chalet so sumó el gusto acabado 
con que se le arregló mediante una profusa iluminación con fo- 




La recepción en el indúcete del Dr. Pedro de Osnta 

quitos de luz eléctrica que se destacaban artísticamente distri- 
buidos en las palmeras de los jardines, notándose, además, en 
los salones un riquísimo mueblaje que descollaba por su elegancia 
regia. 

Una competente orquesta amenizó con escogidas piezas mu- 
sicales, esta recepción que sobrepasó toda espectativa y que 
marcará época en los anales de nuestra vida social. 

AUDICION MUSICAL 

Los insignes artistas Padrosa-Cabral, ofrecieron una audición 
musical en el regio palacio de Torre-Tagle, en honor del Excelen- 
tísimo Cardenal Benlloch y Vivó. 

Esta simpática y sugestiva actuación que se desarrolló con- 

»♦«♦♦♦♦**••»•♦•*♦♦♦♦♦♦♦•♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦•♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦*♦*♦♦ 

142 



EL CARDENAL BENLLOCU 



formo a un interesante programa, fué entusiásticamente acogi- 
da por una selecta y numerosa concurrencia. 

CONFIRMACION 

Terminada la celebración de la misa, S. E. el Cardenal 
Benlloch, administró el día 13 el Sacramento de la Confirmación 
a la niñila Pilar Mercedes Cabral-Padrosa. siendo la madrma 
la señorita Carmen Rosa Leguía, hija del Presidente de la Re- 
pública. 

Las distinguidas personas que presenciaron esla ceremonia 
pasaron, en seguida, al elegante salón de recepciones de La casa 
Torre Tagle, donde departieron algunos instantes con el ilustre 
Embajador. 




Otro aspecto de la selecta concurrencia en la recepción ofriecida 
por el Dr. Osma 



143 



EL CARDENAL BENLLOCH 



AGASAJO AL EMMO. CARDENAL BENLLOCH 

Los esposos Canevaro-Barreda.. ofrecieron a S. E. el Car- 
denal Benlloeli un almuerzo, al que fueron también invitados 
distinguidos miembros de nuestra sociedad, tanto el ilustre pur- 
purado, romo los demás asistentes al agasajo, fueron Unamente 
atendidos, por los dueños de casa. 




La distinguida concurrencia > 

Después del almuerzo, el eua] se realizó en medio de la más 
exquisita animación, Su Eminencia administró el sacramento del 
bautismo a la niñita Luz María Amalia Ganevaro Barreda, hija 
de los esposos Canevaro-Barreda. 

Este ¡acto revistió especial solemnidad. 

Al retirarse el Cardenal y su comitiva de la casa del señor 
Ganevaro Laos, agradecióle su extremada cortesía y fina atención. 



1+4- 



E N 



E 



L 



PERU 




El Cardenal después dé hi Confirmación de la riiñita 
Luz María Amalia Canevaro Barreda 



S. E. VISITA UN ASILO DE CARIDAD 

El Cardonal Benlloeh hizo una visita especial al estableci- 
miento de los Ancianos Desamparados, dirigido por las hermanitas 
de San Vicente de Paul. 

Después que fué recibido por una comisión de madres, presi- 
dida por la Superiora. S. E. recorrió las celdas de los ancianos a 
quienes prodigó palabras de consuelo y tuvo frases de aliento 
y de felicitación para las hermanitas que administran atinada- 
mente e] Asilo mencionado y cuidan, sobre lodo, con abnegación 
y amorosa solicitud de la vida de aquellos seros, que inspiran 
compasión y son dignos de- caridad. 

14Ü 



EL CARDENAL BENLLOCH 



EN EL COLEGIO 
DE LOS SALESIANOS 



El Eminentísimo Cardenal Ben- 
lloch, en cuyo honor había organi- 
zado el Colegio Salesiano una so- 
lemne actuación literario-musical, 



LA IGLESIA DEL CONVENTO 
DE JESUS MARIA 

Presenta, la iglesia un adorable y 
peregrino contraste con austeridad y 
opulencia, de ascetismo y riqueza, 
dg sencilla humildad, y de ostentado 
orgullo. Jamás iglesia más pobre 
poseyó altares más ricos. 

El pulpito y los retablos de un 
r>'lurir de oro perdurable, como bri- 
llo de antiguas virtudes, parecen a- 
rrancados a la capilla suntuosa de 
palacio florentino. Son el poema del 
cedro y del oro, y del cedro hecho 
fantasía, prodigio de imaginación 
escultórica de un decadentismo gó- 
tico . 




El pulpito 

146 



EN EL PERU 

t-»::-::-:*::-::-::-::^ 

¡logó a dicho plantel con su séquito acompañante, en ol 
cual montaban la guardia de honor los Exploradores Peruano® 
de Don Basco, mientras la banda de música de los alumnos eje- 
miaba la marcha Pontificia. 




JESLS MARIA.— La nave central 



Después de una breve oración ante el altar mayor del hermoso 
santuario en construcción de María Auxiliadora, S. E. pasó a 
visitar la cripta, habiéndose mostrado muy complacido de esta 
obra de tanto alíenlo. 

Acto seguido, fué acompañado hasta uno de los patios más 
amplios del Colegio que estaba adornado con banderas de diferen- 
tes naciones, palmas, flores y coronas y allí tomó asiento en un 
elegante sillón, colocado en un estrado pequeño, especialmente 
improvisado para Su Eminencia. 

El programa de la fiesta fué desarrollado, en todas sus par- 
tes con suma corrección y brillantez. 

El discurso de ofrecimiento pronunciado por el R. P. Víctor 
Alvarez, es como sigue: 



147 



EL CARDENAL BENLLOCR 



Eminentísimo Señor: 

Una luz radiante se ha difundido por nuestros cielos, ha 
iluminado nuestras comarcas y nos ha colmado de honor, de re- 
gocijo, de felicidad. Esa luz es un astro: ese astro c s un Carde- 




JESUS MAMA. El altar mayor 



nal: ese Cardenal sois Vos. Eminentísimo Señor, a quien hoy. 
ciimo salesiano y como peruano, len.üo la honra de presentar el 
saludo de mis hermanos de las lujas de María Auxiliadora, de 
los aiumnos y alumnas, de los cooperadores, de los exalumnos; 
en una palabra de toda la familia salesiana del Perú. 





EL GRAN TEMPLO DE SAN FRANCISCO 



EL C A R D E .Y A L BENLLOCH 



Humilde y sencillo es nuestro homenaje, pero sincero, fran- 
co, expontáneo: lo dedicamos a vuestra insigne persona y en Vos, 
il egregio Pontífice de Roma. Pío XI. cuyas bendiciones nos ha- 




Santo Toribio Alfonso de Mogrovejo 



liéis traído a manos llenas, y al augusto monarca español Don 
Alfonso XIII. que OS ha encomendado la misión de traernos el 
abrazo maternal de España, para estrechar así los vínculos de 
cordialidad y de amor que deben unir los corazones de todos 

:wwKaKsaKKK^:w:w::K«:::;:;::^ 

150 



E N 



E L 



PERU 



estos pueblos hermanos, animados por el espíritu de una mis- 
ma i'e y el hálito inmortal de una grandeza incomparable que 
los meció en su cuna. 

Os admirábamos sin conoceros: la fama que os precedió os 
trajo envuelto en nubes de magnificencia, de virtud, de saber; 
hoy, al contemplaros en medio de nosotros, se redobla nuestra 
admiración, y vemos que un efluvio de majestad y de amor brota, 
como una aureola luminosa, de toda vuestra persona, y sentimos 
que pasa cerca de nosotros una ráfaga de cíelo, fresca como el 
agua que corre e impregnada de aromas y dulzuras, de palabras 
y de mensajes lejanos. 

Aquí, pues, tenéis, Eminentísimo Señor; aquí tenéis esta tur- 
ba de almas juveniles, que os aplaude jubilante, en nombre de 
los varios millares de niños y niñas que se educan en el Perú 
bajo la amable sonrisa de Don Bosco, y amparados por el manto 
de María Auxiliadora. 

Aquí tenéis esta Casa Inspectorial, centro de otras seis, con 
¿a nuevo edificio en construcción, con su monumental santuario, 
testimonio elocuente de la fe y piedad de este pueblo; con sus 
esl lidiantes y artesanitos que ya se preparan a ganarse el pan 
con el sudor de su frente y el trabajo de sus manos, con el 
saber de su espíritu y la virtud de sus corazones. 

Aquí tenéis las hijas de María Auxiliadora y sus alnmnas, 
en nombre de sus diez casas. 

Todos formamos parte de aquella vasta red que la Obra 
Salesiana ha extendido por la América del Sur: todos contribuí- 
mos con nuestro granito de arena en la gran obra de restaura- 
ción social. Todos imploramos vuestra especial bendición. Todos 
anhelamos que vuestra visita sea una chispa que encienda más 
y más en los corazones la fe, y avive el amor al Papa, y acre- 
ciente el afecto a la Madre España. 

Bien sabéis que nuestra Patria ha sido siempre la hija pre- 
dilecta de la Iglesia. Ella, ha sido la cuna, el centro, el faro de la 
1V en «slas regiones del Nuevo Mundo. Ella ofrenda ya al Cielo 
cuatro ramos enormes de flores. — cuatro siglos. — en los que si 
bien no faltan espinas, abundan en cambio fragancias inmortales, 
entre las que reina y brilla, como luz en la luz. Rosa de Lima, 
nuestra gloria, nuestro orgullo, nuestra hermana. 

Pues bien. Eminentísimo Señor, que vuestra bendición des- 
cienda y arraigue en las almas de todos estos niños peruanos, es- 
peranzas del mañana, aquellas gloriosas tradiciones de fe y de 



151 



EL CARDENAL BEXLLOCH 

cristiana piedad, que son el mejor tesoro que heredamos de nues- 
tros mayores. 

Y cuando volváis al Vaticano, la casa solariega en donde 
agrupa la más antigua y la mejor blasonadla de las noblezas, la 
nobleza sagrada, llevad. Eminentísimo Señor, llevad 'ai Padre 
Santo, nuestro mensaje de amor, de adhesión, de respeto pro- 
fundo y filial. 

Y al caballeresco rey Don Alfonso XIII. de quien sabemos que 
aprecia y favorece nuestra Obra en España, llevadle nuestros sen- 
timientos de admiración y de aprecio. 

Y vos, Eminentísimo Señor, guardad en el cofre de vuestro 
corazón, cerrada caja de caudales, el homenaje que os ofrece 
la Familia Salesiana del Perú, junto con todos los que os ha tri- 
butado este país. 

Llevado s acaso de una ingenua ilusión filial, estamos per- 
suadidos nosotros de que visitar y conocer a nuestra patria es 
amarla. Y por eso nos hemos alegrado al saber vuestra visita, por- 
que acariciamos la dulce esperanza de que. cuando en el seno 
de vuestra patria., muy lejos de nosotros, evoquéis el cúmulo de 
recuerdos de este vuestro viaje triunfal al través de la América, 
brotará amable y transparente el de este pueblo, en donde, el día 
de vuestro arribo, la flores cubrían vuestra senda, y se echaban 
al vuelo las campanas, y ios corazones se encendían a vuestro 
paso, las multitudes os aclamaban y todos, indistintamente, os 
cunejaban con entusiasmo. 

En este grandioso acorde, quisiéramos que nuestra aclama- 
ción fuera una nota tan solo: pero una nota clara y vibrante, que 
llegara a vuestro corazón, oh ilustre Cardenal Benlíoch. y os hi- 
ciera presente todo el respeto y veneración que abrigan nuestras 
almas para con vuestra augusta persona. 

Esta manifestación juvenil que aquí veis. Eminentísimo Se- 
ñor, es la consagración de una idea: esa idea es fuerza, y esa 
fuerza es Cristo, por cuyo reinado todos trabajamos. 

Aceptadla con benignidad tanto más que en ella se incluye 
el saludo de una muchedumbre de niños del Perú: de esos niños 
crepúsculos de la mañana* ligeros como los pájaros, bulliciosos 
como una Fuente, alegres y risueños como todo lo (pie empieza, 
que. augurándole lodo género de venturas, exclama hoy con todo 
el júbilo di' su alma: ¡Viva id Papal ¡Viva España! ¡Viva el 
Cardenal Benlíoch ! 



E V 



E L 



1> E R ü 



Kl Padre Alvarez mereció al finalizar, la s felicitaciones 
di Su Eminencia. 

Terminada la actuación, el Cardenal improvisó un breve pe- 
ro significativo discurso, expresando su agradecimiento por las 
atenciones que en ese Colegio se le brindaba y elogiando ardien- 
temente la labor educacionista de los Padres Salesianos, de quie- 
nes dijo que eran los verdaderos escultores de las almas juveni- 
les, «le aquellos Que no pudiemio seguir la carrera de ia s letras 
u oirás profesiones, se preparaban a afrontar el porvenir para 
ganarse la vida, a fuer de sudores y de trabajos. 

Arlo seguido ritidiósele a Su Eminencia el homenaje del 
"besamanos" y finalizó esta simpática liesla con la bendición 
del Eminentísimo Cardenal. 




El Presidente <!<• la República), el Cardenal Benlloch y el Dr. 
Miguel Checa Eguiguren, Presidente del Jockey Club 



EL CARDENAL BENLLOCH 



Esta simpática liosla fué do excepcional brillantez; y superó 
toda espectativa por el entusiasmo) alegría y elegancia que le die- 
ron realce y solemnidad y por lo distinguido y numeroso do la 
concurrencia, pues a ella asistieron ministros de Estado, miembros 
de] Cuerpo Diplomático y Consular. Obispos residentes en Lima. 
Sen-adores y Diputados, miembros del Poder Judicial, de la Mi- 
sión Militar Francesa y Misión Naval Norteamericana y numero- 
sas familias de nuestro mundo social. 

Para todos fui'' una larde amena y feliz, y lo sería particular- 
mente para S. E., quien debió sentirse gratamente impresionado 
del sentimiento de sincero afecto que se dejaba notar en todas 
nuestras esfera s sociales, solícitas en agasajar debidamente a S. E. 
y su comitiva, y proporcionarles algunos momentos de espar- 
> cimiento y sana alegría. 

Cerca i\f las (i de la tarde terminó la reunión hípica, reti- 
rándose luego la comitiva oficial con dirección a Palacio. En este 
momento la banda del Regimiento Guardia Republicana, ejecutó 
los himnos del Perú, de la Santa Sede y de España. 




SU.V FRANCISCO. — La sillerUi ,h-l coro 



156 



E N EL PERU 

* ♦*# ♦** ♦*# *'*•*♦ **♦ **♦ **♦ *'♦♦*♦ **# **♦ **♦ **♦ **♦ t* >**♦ **♦ ♦> %*♦ í'2 



EXPLENDOROSA RECEPCIÓN 

EN LA UNION CATOLICA DE SEÑORAS 

A un extraordinario acontecimiento dol más alio relieve so- 
cial, dio lugar la recepción ofrecida, en su residencia por la se- 
ñora Constanza de la Puente de Valida. Vice-presidenta de la 
1 uión Católica de Señoras, en honor de S. Eminencia el Cardenal 
Benlloch y Vivó; pues la señora de la Puente de Valega ejercía 
funciones de Presidenta, por ausencia de la titular señora Eugenia 
llosas de Porras. 

En esa tiesta diéronse cita numerosas personalidades de ele- 
\ada figuración social. 

La elegante residencia de la señora de Valega, tanto por lo 
extraordinaria profusión de luces de diversos colores, como por lo 
artístico de su ornamentación, ofrecía un aspecto maravilloso. 

Llegado que fué S. Eminencia. Monseñor Drinot y Piérola, 
le presentí! los saludos de la Unión Católica de Señoras, en los 
términos siguientes : 
Eminencia : 
La Unión Católica 
de Señoras, estableci- 
da en el Perú y cuyo 
centro directivo radi- 
ca en esta capital, os 
recibe con extraordi- 
nario regocijo y filial 
veneraci'ón en este, 
uno de sus más pre- 
claros hogares, el ho- 
gar de su actual Pre- 
■s i d e n t a. engarzado 
desde hace siglos con 
los más altos timbres 
de virtudes y nobleza 
castellanas. A la cir- 
cunstancia, hoy para 
mí doblemente satis- 
factoria, de aer Di- Señora Eugenia Rusas de Porras, 
rector tic esta Insti- presidenta de la Unión Católica de Señoras 




EL CARDENAL BENLLOCH 



tución nacional, debo, Eminentísimo Señor, la altísima honra 
de dirigiros la palabra >en ■estos momentos; y dirigirla para ro- 
garos aceptéis el lilial y religioso saludo que os hace, asegu- 
rándoos que vuestra presencia y vuestras bendiciones han de 
alentar a las damas que la forman en las obras y empresas de 
fe y caridad que constituyen sus nobles y santas finalidades; 
Vuestra insinuante mirada, vuestra cálida y arrebatadora elo- 
cuencia, arraigará, estoy cierto, de ello, en sus corazones y en 
el mío el amor y sumisión que debemos al Soberano Pontí- 
fice, el respeto y amor a esa Iglesia Santa, columna y firmamento 
de toda verdad, fuente de todo buen espíritu y eterno. Expre- 
sión sensible de estos sentimientos y de nuestra imperecede- 
ra gratitud por vuestra visita a esta ciudad y a esta casa, 
es. Eminentísimo Señor, la ofrenda que os presenta, por mis 
manos, la Unión Católica de Señoras: ese cofre de auténtica 
y rezagada fecha colonial; encierra algunas reliquias de nues- 
tra egregia Santa, la Virgen Rosa. Aceptadlo. Eminencia, como 
un recuerdo de Lima, la opulenta metrópoli del Virreynato, hoy, 
modesta capital de nuestra república; aceptadlo como un pre- 
sente de cariño y religión, que os impulsará — no podemos du- 
darlo — a interceder por nuestras madres y nuestras vírgenes, 
por nuestros hogares, por los intereses religiosos de esta ciudad, 



Señora Constanza de la Puente de Valera, 
Vice -presidenta de la misma institución 




santificada por la ino- 
cencia y penitencia de 
Rosa de Santa María, 
por el desarrollo feliz 
de esta Unión Católi- 
ca. Y cuando oyéreis, 
Emilio. Señor, allá 
en vuestra sede arzo 
bizpal, en la Catedral 
de Burgos, asombro 
del arte, que hace 
senl ir el alma inmor- 
tal y en el 'alma el 
ansia de Dios y de las 
dichas que nunca 
mueren, cuando vol- 
váis a Burgos, al me- 
nos de vez en cuan- 
do, acordáos de Lima, 
de nuestra Rosa, de 
esta república que 



158 



/' E R U 



tanto ama y fanfo debe a España; y al recordarlo, Eminentísi- 
mo Señor. Rogaréis por ella." — Al terminar, Monseñor Drinot 
y Píérola, entregó al Cardenal un hermoso cofre de piala, que con- 
tenía un relicario ele oro con las reliquias de Sania Rosa de Lima, 
obsequio di' la mencionada institución. 

El Cardenal agradeció en términos expresivos el valioso ob- 
sequio, encomiando las virtudes de la mujer peruana y mani- 




Interesante aspecto de la suntuosa recepción 



fesfándoles que las señoras de Cima, habían resuelto con sir 
ingenio lo que él anhelaba de mucho tiempo atrás. 

Después de hacer los honores a un bien servido bar, y de 
haber disfrutado de momentos de recuerdo imperecedero, entre 
los acordes de escogidas piezas musicales, dióse por terminado 
el acto, dejando en todos los ánimos una muy grata impresión. 



159 



E N E L P E R U 



COMUNION GENERAL EN LA BASILICA 



A las 8 y media del domingo 11 ofreció una misa rezada S. 
E. el Cardenal Benlloch siendo asistido por el Nuncio Apostólico, 
Mons. José Petrelli y por los Obispos Monseñores Pascual Farfán, 
Carlos Ciareía Irigoyen y Fidel Cossío. 

Mientras S. E. celebró !a misa y durante el tiempo que duró 
la comunión, la "Schola Gantorum ', del Seminario, ejecutó her- 
mosos motetes. Dirigió la orquesta el R. P. liaklomero Alme- 
nabtar y acompañaba con el armonio el notable maestro de mú- 
sica. R. P. José María Coll, C. M . F. 




l (>0 



EN EL PERU 

#♦#•»»#♦♦*#•••»»••#♦♦•*»#»»*••*•»•*•*♦*•»»«•*»♦♦•»«»#♦•••••»♦»»•««# »**♦♦#•#*♦♦♦»#••»»♦#»#*•» 

Antes de la comunión, S. E. colocándose en la parte supe- 
rior tic las graderías del comulgatorio, dirigió su elocuente pala- 
bra a lia multitud que invadió las naves de la Basílica y dijo más 
n menos lo que sigue : 



Amados católicos: 

Antes de que viniera Cristo al mundo para iniciar su obra de 
redención, hubo un hombre que con sus predicaciones atraía a 




SAN FRANCISCO . — Los notables azulejos, que colocó Alonso 
Godínez, sentenciado a la horca en 1619. por haber dado muerte 
c su consorte. Libróse de la infamante pena, debido a su habili- 
dad de alfarero, bajo la condición di' que vistiera el hábito de la 
orden seráfica y jamás traspondría los umbralas del Convento. 



181 



EL CARDENAL BENLLOCH 

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las muchedumbres, preparándolas para recibir ai Mesías prome- 
tido. Fué el glorioso precursor San Juan Bautista. Este gran 
taumaturgo predicó de confín a confín el advenimiento del Hijo 
de Dios, quien descendió al seno de una doncella de Nazareth 
para hacerse hombre, «lar permiso a la muerte y ofrecerse en 
holocausto para que la humanidad recobrara la gracia perdida 
en el paraíso terrenal. 

El sacerdote, por humil- 
de que sea. cumple hoy 
la misma misión del pre- 
cursor y con la misma so- 
licitud primara los corazo- 
nes para que pueda pe- 
netrar en ellos el Rey in- 
mortal de los siglos. Cris- 
to Redentor. 

Yo soy el Bautista, 
amados hijos, y creed que 
en esta hostia pequeñísi- 
ma está el Rey de los re- 
yes, oculto bajo la blanca 
nube de los accidentes. 
"Ecce agnus Dei, qui lo_ 
toilif peccata mundi". He' 
aquí el Cordero de Dios 
que horra L is pecados del 
mundo. He aquí el que 
debía subir a la cruz para 
cancelar con su muerte 
la deuda de los hombres. 
Aquí está. (En este mo- 
mento S. K. cogió una 
forma consagrada y. le- 
vantándola a cierta altu- 
ra, la mostró a) público). 
He aquí a Dios, autor de la vida, que viene a destruir el 
pecado, autor de la muerte. Viene hacia vosotros en misión de 
paz y consuelo. Bajo las especies sacramentales se os va a dar 
todo entero, pero en cambio oídle antes: — Dame, hijo mío. 
tu corazón. Dadle vuestro corazón en cambio del suyo y así 




SAN FRANCISCO. —Portada de la 
Sacristía 



1(52 



E V 



E L 



P E II U 



hallaréis la vida eterna. Cristo va a vuestras almas: vosotros 
venid al cáliz, Corazón por corazón amados hijos. Haced antes 
un acto de fé, esperanza y cavidad. "Cor contritum Deus non 
despieiet". Dios no desechará a ningún corazón contrito, si así 
lo hacéis, sania será nuestra alegría, sanio nuestro júbilo en el 
cíelo y provechosa nuestra visita en esta mil veces bendita tierra 



de- las América; 



de Santa Rusa, excelsa Pati 

En seguida Su inmi- 
nencia asistido por el 
Exmo. Mons. José Pe- 
trellí, Nuncio Apostólico 
de Sanl idad, descendió al 
comulgatorio y allí dio 
la comunión a más de 
tres mil personas. 

Como la concurrencia 
fué numerosísima, los 
Obispos allí presentes 
ayudaron a Su Eminen- 
cia a distribuir la Sa- 
grada Forma. 

El R.P. Francisco A- 
rámburo actuó de maes- 
tro di' ceremonias, dis- 
poniendo el orden en 
que debían acercarse los 
fieles a recibir la hostia 
consagrada por el Exce- 
lentísimo Embajador. 

También lomaron par- 
te en esta ceremonia re- 
ligiosa, jamás vista en 
nuestra Basílica, los 
miembros del cabildo 
Metropolitano, los liármeos y vicepárrocos de !a 
alumnos del Seminario Centra] de Santo Toribio. 




San FRANCISCO: La puerta principal 
riel temido: de piedra labrada. 



localidad y los 




EL CARDENAL BENLLOCH 



BANQUETE EN LA LEGACION 
DE ESPAÑA 

El Exemo. señor Jaime de Ojéela, agasajó espléndidamente 
a S. E. el Cardenal Benlloch en el hermoso palacete de la Lega- 
ción en Barranco, siendo con lal motivo S. E. objeto de gran- 
personas especialmente invitadas a esta íiesta. 
dos manifestaciones de simpatía de parte del oferente y de las 




El Cardenal en el salón de recepciones de la Legación 

En el centro del elegante comedor, que se hallaba rica y 
Pili sUcamente ornamentado, se destacaban Tos estandartes de la 
San Sede, ríe España v del Perú. 

164 



E V 



E 



L 



P E R V 



Todos, españoles y connacionales como hijos de una misma 
madre, departieron horas de intensa satis-facción, al rededor di» 
Príncipe de la Iglesia. 




La mesa tld banquete ni la Legación de España 



El Emmoi Cardenal, en frases cariñosas, agradeció el aga- 
sajo del Excmo, Sr. Jaime de Ojeda y Señora que atendieron a la 
selecta concurrencia con ese gesto de amabilidad y nobleza que les 
distinguen en todos sus actos sociales. 




E L 



CARDENAL 



BENLLOCH 



Excmo. Sr. D. JAIME de OJEDA 

■ NVIABO EXTRAORDINARIO Y MINISTRO PLENIPOTENCIARIO DE ESPAÑA EN EL PERU 

Brillantísima es la hoja do servicios que el Sr. Jaime de 
Ojeda. Ministro de España en el Perú, tiene prestados en su lar- 
ga carrera diplomática. Pero sentimos en el alma no poder pu- 
blicar extensamente los datos biográficos de tan eminente per- 
sonalidad, por no haber llegado oportunamente a nuestras 
manos. 

Por los informes que he- 
mos podido obtener, sabemos 
que el señor Ojeda fué agre- 
gad > a la Legación de España 
en Tánger, y después adjun- 
to en el Ministerio de Estado, 
en Madrid, y más tarde en la 
Secretaría particular de s. M. 
Alfonso XIII. 

En premio de sus mereci- 
mientos y de su brillante ac- 
tuación en el desempeño de 
los cargos que le habían si:lo 
encomendados. formó parle 
del séquito de S. M. el Rey de 
España cuando visitó al Em- 
perador de Alemania. 

Desempeñó después id pues- 
to de Secretario de segunda 
clase y de primera más tar- 
de, de la Embajada 'le s. M. 
cerca de la Sanl a Sede . 

UltimameH*& ha merecido ExcMO SR D J * IME «.ojeda 
el lmnor de representar a Ks- 

paña, como Ministro Plenipotenciario, ante el Gobierno del Perú. 



i oí; 





E N 



E L 



PERU 



Estos dalos bastan por sí solos para enaltecer la vida de un 
hombre que ha consagrado todos sus esfuerzos al servicio de su 
patria, romo el señor Ojeda, distinguido diplomático, dignísimo 
hijo de la noble España y sincero amigo del Perú. 

El señor Ojeda. durante el tiempo que lleva desempeñando 
el delicado y honroso cargo de Ministro en el país, la patria que lia 
sido y sigue siendo la hija predilecta de España, ha sabido gran- 
jearse la estimación y simpatía de nuestro egregio mandatario, Sr. 
don Augusto B. Eeguía y de las más distinguidas personalidades 
de nuestra culta sociedad, por la delicadeza de su trato y exqui- 
sita amabilidad de su carácter, y principalmente por su gran 
preparación diplomática, que lo ha hecho merecedor del aitíiimo 
cargo que desempeña. 

Al Eminentísimo Cardenal Benlloch y Viví'», que. en el mes 
de octubre del año pasado, se dignó honrarnos con su visita, le 
prodigó mil atenciones dignas de su elevada representación y le 
agasajó espléndidamente, con un suntuoso banquete, que, fué 
servido en el Palacio de su residencia, obsequiado a España por 
el Perú, en testimonio de su cariño y profunda gratitud. 

Personalidades de tan marcado relieve, como la del señor 
Jaime Ojeda. necesitamos en el Perú, a fin de que las relaciones 
entre la .Madre y la Hija, se estrechen más cada día. y podamos, 
en un futuro, no muy lejano, asistir a la compenetración íntima 
de dos pueblos, que. para ser grandes, fuertes y poderosos, ne- 
cesitan levantar <d edificio nacional, sobre las bases de una sólida 
e inquebrantable unidad. 



167 



EL CARDENAL BEXLLOCB 



EN LA RESIDENCIA DEL MINISTRO 
DE GOBIERNO 

E] doctor Pedro José Hada y Gamio y .su distinguida esposa, 
ofrecieron un thé al Eminentísimo Cardenal Benlloch, siendo con 
(al motivo invitadas numerosas y connotadas personalidades a 
tan importante tiesta social en la que predominó una franca cor- 
dialidad, pues el agasajado y los visitantes como también ios 
dueños de rasa departieron amenamente algunas horas, 'a la vez 
que. en uno de los ángulos del salón de recepciones, una compe- 
tente orquesta ejecutaba animadas piezas musicales. 

Aprovechamos esta oportunidad, para dar a conocer los más 
salientes rasgos biográficos de la eminente personalidad del doo^ 
tor Hada y Gamio. 

El doctor don Pedro José Hada y Gamio ha venido adqui- 
riendo en los últimos tiempos tan marcado relieve, que. sin temor 
de equivocarse, se puede afirmar, ('alegóricamente, que en la ac- 
tualidad, es uno de lus más prominentes políticos Con que cuen- 
ta la República. 

De ilustre abolengo, pues está emparentado con la más alia 
nobleza española, el doctor Hada y Gamio nació en Arequipa,, el 
15 (Je agosto de 1873. Fueron -ms padres el culto y distinguido 
caballero señor don .Insé Hipólito Hada y Paz Soldán, cuyo re- 
cuerdo aún perdura en la más selecta soc-redad arequípeña, y la 
virtuosa y noble matrona doña .luana Gamio y Ugarte, emporio 
de los más excelsos atributos tísicos y morales. Como se sabe. 
e¡ doctor bada e s sobrino de don Juan Mariano de Goyeneche. 
Conde de (¡uaqui y Duque di' Gamio que en forma tan brillante 
representó a nuestro país ante la Sania Sede. 



168 



E N EL PERU 

•* ** *.• ■*-**-*^* - **-**"-**'* j^j^^J-J **♦ S"* í'í **5 **♦ **• 

A los quince años ingresó a la Universidad de San Agus- 
tín de esa ciudad y en 1890 se recibió de bachiller en fi lo— 




CONVENTO DE STO. DOMINGO: la comunidad dominica [tic la, 
primera </ae se estableció en el Perú. La fundación la hizo Pizarra 
con sii'lc religiosos traídos de Jauja, y fue confirmada por el Rey 
afiliante una cédula, de 25 de octubre de 1549. 



Sofía y letras; tres años después lo bacía en jurisprudencia, ad- 
quiriendo su título de abogado a la temprana edad de 21 años y 
de doctor en jurisprudencia al año siguiente o sea en 1895. 



1(31) 




Sr. Dr. PEDRO JOSE HADA Y GAMIO, 
Ministro de Gobierno. 



E 



E 



E 



O 




Fin 1 catedrático de literatura 
y miembro de la Municipalidad 
de Arequipa durante el año 
I8í)7. época en que por prime- 
ra vez sus comprovincianos, que 
ya habían podido formarse un 
concepto rabal de sus excepcio- 
nales dotes, le confiaron su re- 
presentación en ei Parlamento, 
ingresando a la Cámara de Di- 
putado en la que permaneció 
basta el año 1903. destacándose 
ya entre sus colegas por su 
preparación y su capacidad, lo 
que le valió .ser elegido secre- 
tario de la Cámara y del Con- 
greso en la legislatura de 18994 
Aprovechando de su estada en 
Lima el doctor Hada y Gamio 
prosiguió sus estudios, y así el 
año 1898 rendía brillantes exá- 
menes en la Universidad Mayor 
de San Marcos para optar el 
título de doctor en Ciencias Políticas y Administrativas. 

En 1903. fué elegido Presidente de las Asambleas T'nidas 
de los Obreros de Lima, conquistándose generales simpatías en- 
tre los elementos trabajadores por su correctísima actuación y 
valioso concurso en pro de Los intereses de esa colectividad. 

En el primer período del Presidente Leguía, este ilustre es- 
tadista lo designó como Encargado de Negocios dei Perú ante 
la Santa Sede, desempeñando este importante cargo diplomático 
con el acierto y brillo que le es característico, mereciendo por ello 
especiales deferencias de parte del Santo Padre y de los más 
destacados miembros de la Corte Pontificia. 

Durante su permanencia en Europa, que se prolongó hasta 
el año 1918. el doctor Rada visitó los principales países de aquel 
continente, no con el fugaz propósito que anima a la mayoría de 
los turistas sud-americanos que se dirigen al Viejo Mundo, sino 
con el preconcebido espíritu de observación y eludió que tanto 
le distingue. 

De regreso a la patria, en las elecciones de mayo de 1919, fué 

i* .... ........... ... ... ... ..'.^ . . '. ... ... 

171 



Excmo . Señor Conde de Guaqui 
y Duque de (ramio- 



EL CARDENAL BENLLOCH 
►♦'♦♦•♦♦'♦•'♦Cvt'**'» ♦** *'#í'#t'»*'»í"#t'# ♦'♦v#vit'#t'íí'Iv# ♦*♦**♦♦*♦«'#♦*♦♦***'♦**♦♦*♦♦*♦ $w*$2 ?*♦ **# **♦**♦**♦**♦ 5*3 

eiegido, nuevamente, diputado por Arequipa, a posar de la cruen- 
ta campaña Que en su contra realizaba el régimen imperante en 
aquel entonces, elección que fué ratificada por gran mayoría des- 
pués dei 4 de julio de ese mism > año. en las elecciones de agosto. 

Tanto en la Asamblea Constituyente, como después en la Cá- 
mara a que pertenece, dio pruebas inequívocas de su especial pre- 
paración para el desempeño de los más importantes cargos pú- 
blicos, destacándose com i uno de los mejores oradores parlamen- 
tarios. 

Si ni famoso-;, y siempre se recordarán sus notables discursos, 
verdaderas piezas oratorias, pronunciados sobre el protocolo Bi- 
llinghurst-La Torre, el tratado de Versalles y en general sobre 
los más importantes problemas de carácter internacional que 
atañen al Perú . 

Do su activiad. no superada por ninguno de nuestros hombres 




EN EL l> E H U 

públicos, da fe, mejor que nada, su infatigable laboriosidad fren- 
te al Ministerio de Fomento, en los días del Centenario Nacional, 




Antigua Capilla de San Marcos, hoy salón de la Facultad de 

Letras 

Con mucha propiedad nuestro pueblo le llamó., en aquellos días, 
"El Ministro del Centenario". 

173 



EL CARDENAL BEXLLOCR 



Do su labor, en general, en el Ministerio de Fomento, tendría- 
mos mucho que decir, pero no siendo ello posible dentro de un 
esoacio limitado, nos concretaremos a consignar los puntos más 




Detalle áei techo de /» antigua capilla de San Marcas con las 
maravillosas ensambladuras del artesonado. 

salientes, tales como: su lena/ y constante lucha para mejorar 
la higiene y salubridad públicas Que encontró en situación excep- 
cionalmente difícil, pues harían grandes estragos varias epfde- 



E N 



E L 



PERU 




SA.Y CARLOS. — El altar mayor. 

mias: la fiebre amarilla en el norte, la bubónica en el Callao y 
el paludismo en la capital y valles de la costa. 

En e] mes de julio de ese mismo año ludio de renunciar 
el Ministerio, para asumir el cargo de Presidente de la Cámara 
de Diputados, carpo que ha desempeñado con aplauso del Go- 
bierno, de sus compañeros de labor, y del Perú, en general'. 

175 



EL CARDENAL BENLLOCH 



Su labor como Alcalde de Lima, marca una era de resurgi- 
miento para la capital y de moralidad en los servicios municipa- 



El 12 de mayo de 1551 
('orlos V a su madre 
doña Juana expidie- 
ron la real cédula de 
creación de El Estudio 
General, el cual c/oza 
de todos los privile- 
gios; franquicias, ex- 
cepciones que tiene q 
goza el estudio de la 
<li>-ha de Salamanca. 




SAN CARLOS . — El Pulpito 

les. Y no obstante el breve plazo de tiempo que actuó como tal, 
inició una serie de reformas de toda índole que ? con el tiempo 
rendirán provechosos resultados para el progreso y ornato de la 
capital de la República. 

176 



En octubre de 1922, pasó a ocupar el Ministerio de Gobierno, 
Puliría, Correos y Telégrafos,, en circunstancias difíciles pro- 
vocadas por los eternos conspiradores del orden público, y en mo- 
mentos en (pie s e dilucidaba fuera de la República, el más gra- 
ve y trascendental de sus problemas internacionales. 

El Supremo Gobierno, necesitaba, a la sazón, un hombre de 
talento y ( |e acerado temple un político dotado de excepcionales 
condiciones. Y ese político lo encontró Leguía en el doctor Hada 
y Gantio. 

Elemento de labor efectivo y entusiasta cooperador del Jefe 
ilel Estado, el doctor Hada, lia consagrado sus esfuerzos a la 
consolidación de la paz interna y conservación del orden públi- 
ca, bases sustanciales en las que descansan el resurgimiento yj 
grandeza de los pueblos. J 

Convencido de que los hechos y no las palabras son la mejopfj 
y más elocuente argumentación para probar la eficaz y tesonera > 
labor de los que desean trabajar en beneficio di- su patria, el Dr. \ 
Hada lia desplegado una actividad verdaderamente asombrosa y 
demostrado palmariamente la efectividad de su labor ministerial. , 

El Dr. Hada lia dedicado gran parle de su lab :r cotidiana, ; 
3 mejorar, desde lodo punió de vista, el elemento Obrero, alma i 
y nervio de nuestra nacionalidad. 

Constituye un timbre de orgullo para e,l actual Presidente* 
de la República y para el doctor Hada y (¡amio. la inauguración^ 
de la Escuela de Guardia Civil, Seguridad y Policía, realizada] 
ci 1°. de Noviembre de 1922. 

La inauguración del Sifilicomio, cuya importancia y nece-íj 
sidad son indiscutibles, débese también a él. lo mismo que el en- 
sanche- del Correó otras de las obras importantes, que se está . 
llevando a cabn con la mayor prontitud y perfección posible. 

Como hombre de letras,, el doctor Hada, lia merecido las 
distinciones de los más altos exponentes de la intelectualidad 
mundial, siendo miembro correspondiente de las reales Aradé-lj 
mias Españolas de ]a Lengua, de la Historia y de Legislación 'yí 
Jurisprudencia de Madrid. También ostenta igual Ututo "efe la 
Academi'a Colombiana de Jurisprudencia y de la Academia de 
las Arcadas de Roma. Pertenece al Colegio de Abogados de Lima, 
del que fué una época su Secretario. 

El doctor Hada y Gamio ha sido agraciado por gobiernos 
extranjeros con diversas y valiosas condecoraciones tales como 
la de Caballero Gran Cruz de la Orden Pontificia de San Gre- 
gorio. 



E L 



CARDENAL 



BENLLOCH 



LA UNIVERSIDAD CATOLICA 



Y LA UNION CATOLICA DEL PERU 



EN EL TEATRO EXCELSIOR 

La solemne actuación literario- 
musical, organizad.! por la Universi- 
dad Católica y la Unión Católica del 
Perú, en honor del Emmo. Señor Juan 
Benlloeh y Vivó y su ilustre comitiva, 
fué indiscutiblemente una de las tiestas 
que alcanzaron un éxito grandioso, 
digno de los agasajados y que tuvieron 
su remarcable sello de distinción y 
suntuosidad. 

El teatro, que resultó estrecho para 
dar cabida a la selecta y nutrida con- 
currencia, había sido primorosamente 
arreglado ron guirnaldas de rosas blan- 
cas > T rojas. En el palco de S. E., se 
destacaban los escudos del Perú y Es- 
paña, circundados por dos anchas 
franjas de flores nautrales con los co- 
lores del emblema pontificio. 

A la llegada del Emmo. Cardenal y 
su comitiva acompañados del Excmo. 
Señor Nuncio Ajostólico, del Coronel 
Carlos J. Bazo y el teniente lt . Martí- 
nez Merizalde, ayudante y oficial de 
órdenes de Su Eminencia, la multitud 
prorrumpió en estruendosas ovaciones 
a las que conl estaba el Canlimal con suma cortesía y alborozada 
complacencia. 




Capilla del Puente. La 
primera iglesia fundada 
por la piedad de la cu- 
lunia . 



178 




179 



EL CARDENAL 



D E N L L O C H 



IGLESIA DE LA MAGDALENA 



La Sociedad Filar- 
mónica, que con todo 
acierto dirige el señor 
Federico Gerdes, dio a 
la fiesta un relieve in- 
comparable con las 
es ¡ogidas piezas musi- 
cales que ejecutó, en 
medio de frenéticos y 
prolongados aplausos. 

Son dignas de men- 
cionarse especialmen- 
te las señoritas Con- 
suelo Paernio, Clara 
Alvariño y Hortensia 
Gutiérrez, qüienes.con 
las vibraciones de su 
bien timbrada voz.su- 
gestionaron al selecta 
auditorio que las ova- 
cionó frenéticamente. 

Fueron también muy 
aplaudidos por el pú- 
blico los R. P. Cala- 
sanz Rebaza y Adolfo 
Villanueva. quienes hi- 
cieron verdadero de- 
rroche de elocuencia, 
pronunciando, e] pri- 
mero una .brillante improvisación y una hermosa poesía el segundo. 

El! Iltmo. señor Pedro Pablo Drinol y Piérola, y el doctor 
Carlos Arenas y Loayza. en nombre de la Universidad Católica 
del Perú y de la Unión Católica de Caballeros, respectivamente, 
pronunciaron hermosísimos discursos, habiendo merecid i am- 
bos repetidas ovaciones y una especia] felicitación del Kmmo. 
Cardenal. 




/;/ Pulpito 




E y EL PERU 



DISCURSO DE MONSEÑOR DRINOT Y Pl ERO LA 

Eminencia : 

La Universidad Católica do Lima, sus Catedráticos y alumnos 
asociándose al saludo que os dirige la Unión Católica de Caba- 
lleros, me ha confiado el muy honroso encargo de representarla en 
esta actuaci'ón. 

Actuación solemnísima. Eminentísimo Señor; ante todo, por- 
que la avaloran vuestra presencia, y la más alta significación, a 
la vez religiosa y social que ella tiene. 

Habéis atravesado lo s mares que surcaron las frágiles cara- 
velas de Colón; habéis trasmontado los Andes, mudos pero im- 
ponentes testigos de la agUada y pujante historia americana; y 
aquí os tenemos, esclarecido Príncipe de la Iglesia, mocitísimo hi- 
jo de España, hoy huésped ilustre de esta ciudad que, como 
vuestra incomparable Toledo, vive más que del presentí 1 fugitivo, 
de su grandezas pasadas, de sus legendarios y poéticos recuerdos. 

Y pues os hablo en nombre do una institución docente, que 
nació en el regazo do la Madre Iglesia, inspirada por su Credo, 
alentada por su amor, defendida por su elemento poro avasalla- 
dora Majestad, debo poner mi consideración en la enorme tras- 
cendencia do sus grandes fines y nobles propósitos, rogándoos. 
Eminentísimo Señor, me permitáis exponerlos, en breves frases, 
con oí reverente, poro muy vivo deseo de que ns dignéis aprobar- 
los, alentarlos y bendecirlos, ante tan selecta y numerosa con- 
currencia. 

Revelado el dogma cristiano y establecida, sobre evidente 
fundamento divino, la Iglesia Católica, con el expreso intento de. 
propagarlo y defenderlo, en toda la faz de la tierra; y estableci- 
da — digno es de ser notado — como sociedad jurídica perfecta, 
obligatoria, completa y universal, destácase, ante la mirada re- 
flexiva, do todos los entendimientos capaces do ver, su origen so- 
brenatural y divino, destacándose entre sus distintivos constitu- 
cionales, su carácter docente y junto con éste el inconfundible y 
exclusivo privilegio la infalibilidad ensoñante; como quiera 
que sin él. la soberanía sobre entendimientos y conciencias sería 
absurda y como absurda imposible. 

~ 181 ** 



EL CARDENAL B E N L L O C H 

Do osle preámbulo doctrinario, pasemo s a la realidad his- 
tórica. 

Aquella predicación apostólica de doce pescadores ignoran- 
tes y rudos, sin medios humanos contra obstáculos tan estupen- 
dos como la misma obra intentada: esa predicación enciende en 
todos los horizontes del mundo, la brillantísima aurora del saber 
cristiano: en cuyo nacarado fondo, los postreros fulgores de la sa- 
biduría helénica, matizan las primeras luces de la filosofía pa- 
trística, que encienden los geniales destellos de Clemente de 
Alejandría, Orígenes, el prodigioso San Agustín y tantos otros, 
que, si'n subir tan alt;o van como ensanchando, con hilos de nue- 
vas luces, aquel nimbo tornasolado y deslumbrante, digno dosel 
y digno marco para aquella Reina Majestuosa y. tan hermosísi- 
ma que se llama la Teología Católica. 

Reina legítima de todas las ciencias ostenta en la diestra el 
cetro de su incontrovertible imperio. 

Recorramos en breves instantes, la esplendorosa síntesis de 
su glorioso y benéfico reinado. 

Pus profundas y discretas lecciones, forman como l s ra- 
yos de un nuevo sol que al reverberar en las cumbres del pen- 
samiento humano, culminó en la fértilísima inteligencia de To- 
más de Aquino, en cuyo seráfico pecho, ostenta el sol de la cien- 
cia, como blasón de su genio, refundiendo como en un sólo fo- 
ro de luz las revelaciones de la razón y de la fe. 

Los rayos purísimos de este nuevo sol sin ocaso, ahuyentan 
las tinieblas del gentilismo, alumbran todos los misterios, ex- 
plican lodos los deberes, fundamentan y defienden todos los de- 
rechos reales, despejan las incógnitas de los grandes problemas 
que interesan a la humanidad; y ante las insaciables aspiraciones 
del corazón, allá, en los borrosos confines del tiempo, sus rayos 
bienhechores descubren esperanzas infinitas y eternas. 

En torno, pues, de tan digna soberana del saber, debieran in- 
clinarse cual vasallas sumisas, la filosofía, la jurisprudencia, las 
ciencias naturales todas y la misma Historia: por cuanto las 
ciencias racionales han menester para descansar en principios ab- 
solutamente ciertos e inconmovibles, conferir sus conclusiones con- 
jeturales y falibles, con las tesis católicas, reflejo auténtico de 
misma ciencia divina. 

Y es ciertamente rebelión impía contra el derecho de Dios, 
y clara necedad contra !<>s fueros de la razón, desconocer en na- 
ciones y sociedades católicas, el derecho docente de la Iglesia, ne-t 

182 



EN EL PERU 

+ M # # » M ♦,♦ ♦.♦ »>♦.♦ ♦.♦ •> •> 



gando o estorbando en alguna manera, en los lióles y ciudadanos 
católicos la más sania o intangible de las libertades, la libertad 
y el derecho do enseñar y de aprender. 

Y eiienla, señores, que ese orden ideológico, representado 
por el dogma entabico, es base y fundamento, alma y vida del 
orden cristiano, en que descansa la civilización cristiana: el úni- 
co orden, la uni- 
rá civilización que 
lia I raído y puede 
generar para e 1 
mundo la verdad, 
sabe hermanarse 
con el bien, la di- 
cha y id amor. 

Pomo s el easo 
que tan claro y ele- 
mental derecho.bion 
lo sabéis Eminen- 
tísimo Señor, des- 
de el pasad ) si'glo y 
araso antes, viene 
siendo objeto de 
controversia y de 
batalla, aún en el 
seno de naciones 
tan genuinamenté 
católicas, como las 
nuestras. 

¡Cuan lejos esta- 
mos, en verdad, de 
aquellos tiempos en 
que nuestro Credo, 
informaba la legis- 
lación y las cáte- 
dras públicas de 
la naciente Europa! 
Cuando las Univer- IGLESIA DE LA MAGDALENA. — El oro 
sidades Católicas, antiguo luce su palidez < » los altares y re- 
nacidas de las es- tablas: diríase que se abre un empolva- 
euelas libres funda- do arcó» del rey Felipe. 

das por los obis- 
pos y ilos princi- 

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183 




EL CARDENAL BENLLOCH 

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pes, hicieron brotar constelaciones do sabios y hombros de Le- 
tras, en torno de Oxford que establece Alfredo el Grande; de Bo- 
lonia ,al favor de la Condesa Matilde: y después Padua y Ñapóles 
en Italia: en Francia, París. Tilosa y Montpellier; las egregias 
de vuestra Católica y 'teóloga España, entre otras, con Salaman- 
ca. Valencia y Oviedo. 

Y ¿quién podrá, señores, desconocer la altísima y cultural 
importancia de Las Universidades Católicas medioevales? ¿Quién 
negará la enorme y decisiva trascendencia de sus beneficios en 
la Historia do la Civilización v do las Letras? 

Y para hablar rio nuestros tiempos, ¿quién no ve. que ante 
el ñecho do esa institución o dominio, que llamamos Estado do- 
cente — no discutimos ahora su derecho — so impone a la concien- 
cia do todo ciudadano católico, sea gobernante o gobernado, rico 
0 pobre, b imbre o mujer, pero en especial a los dirigentes y pa- 
dres de familia, so impono, como deber ineludible y primordial, 
anterior a todo otro deber, y sobre cuantos intereses materiales 
y espirituales reclaman nuestra atención y concurso, so impone, 
digo, la obligación religiosa, social y patriótica de contribuir co- 
mo en España, Francia. Alemania. Estados Unidos. Bélgica y todo 
país culto en que viven al amparo tío la ley muchos católicos, 
contribuir, a la formación vigorosa do una Universidad Catóuca. 
Porque sin este factor de mentalidad nacional so hace do todo 
punto imposible tener dirigentes políticos y estadistas católicos: 
sin él. desaparecerá, más lar le .1 más temprano, el orden social 
y la civilización que nos trajo la Cruz redentora; y desaparece- 
rán, señores, ineludiblemente, 'osos elementos básicos de bienes- 
lar público, ante el vendaba] do absurdos y sofismas que fraguan 
casi todas las escuelas y Universidades oficiales en un mundo ra- 
cionalista y paganizado? y más ante las incontables falanges de 
anarquistas y disociad ores Que olios engendran, precisamente, por 
cuanto sacudiendo el yugo do luda autoridad y expuestos como 
niño s sin juicio y sin criterio, a lodo viento do doctrinas, dejan 
a la razón sin defensa, a la virtud sin estímulos, a las muche- 
dumbres sin frenos, a la sociedad sin base y sin norte. 

Eminentísimo Señor: un grupo do católicos peruanos, dóci- 
les a las enseñanzas do nuestra Iglesia, liemos escuchado reveren- 
tes oslas frases hermosas del actual Pontífice: "Una Universidad 



E N 



E L 



l> E R U 



es mas 



Católica es oportunidad y necesidad en lo s tiempos presente-... 
forma del culto al cual Dios tiene tanto más derecho cuanto ella 
■levada y más hermosa..... por esto la Iglesia las ha 

promovido siempre con 
celo magnífico" .... 
f irma de culto, tan en 
armonía, por otra parle 
con este anhelo de San 
Pablo: 'cautivar toda 
inteligencia, bajo la obe- 
diencia de Cristo y con- 
fundir toda arrogancia 
que se levante contra la 
Ciencia de Dios". 

Eminencia: la inci- 
piente Universidad Cató- 
lica de Lima, os saluda, 
dignaos bendecir sus mu- 
chos afanes, sus magní- 
ficos y santos ideales. 



IGLESIA 
DE LA MAGDALENA 

La nave principal 




DISCURSO DEL Dr. ARENAS Y LOAYZA 

Eminentísimo Monseñor, señores: 

Si las grandes almas viven entre santos recuerdos y hermosas 
esperanzas, los grandes pueblos viven también., entre la gloria 
de sus tra liciones, y la profunda y viril concepción de sus destinos, 
tinos. 

No cí la tradición recuerdo bello, pero estéril, el lago de 
ondas claras pero muertas, en -que se contemplen los pueblos en 
una morbosa indolencia; ni es tampoco como algunos recelan 



185 



EL CARDENAL B E .Y L L O C H 

fren;) que detenga el progreso: es fuerza acumulada por las ge- 
neraciones anteriores que vigorosamente lo impulsa. 

Por esto hay dos maneras de entender y sentir la tradición. 
Para unos la tradición es sólo una reliquia, para otros es un nú- 
cleo vital: para unos es sólo deleitoso ensueño; para otros, lec- 
ción de moral práctica y orientación histórica en que se exprime 
todo el poder mental y la grandeza de alma de un pueblo o de 
una raza. La tradición es la maestra que enseña a los pueblos 
e' conocimiento de sí mismos, que prepara a la vida suscitando 
las fuerzas y marcando a la vez los derroteros: y es el recuerdo 
• que no deja dormir la voz de mando que no permite detenerse, 
la fuerza ascendente de la gloria., a otra gloria mayor. 

¡Grande es la tradición hispano americana, luminoso capí- 
tulo de los anales del Evangelio, fuente de amor a la madre Es- 
paña y nexo de la historia y la esperanza de dos mundos que se 
completaron! Vuestra Eminencia la ha despertado atrayendo los 
ojos de este pueblo hacía la cruz que resplandece en vuestro pe- 
cho, áureo cofre en que se ostentan todas las virtudes del cora- 
zón español . 

Constituye la esencia de la tradición hispano americana, una 
fe religiosa que civiliza: un progreso social e intelectual superior 
al de las colonias de la época: y una fraternidad política cimenta- 
da en la unidad de fe. de cultura, de lengua y de raza, que dio 
a la infancia de estos pueblos un solo hogar, hizo de su emancipa- 
ción una sola epopeya, y con la voz profética de la historié 
exige, manda que la obra de la independencia se complete hoy 
din la obra de la fraternidad hispanoamericana y se corone al- 
gún día con la empresa de la fraternidad universal. 

Fué el ideal religioso quien llevó a Colón desalentado y he- 
rido, a buscar en el Convenio de la Habida un corazón de herma- 
no, fué la clarovidencia de nuevas conquistas para el Evangelio 
la que movió a Fray Juan Marchena de los Heves Católicos al 
campo de batalla ante los muros de Granada y fué asimismo el 
ideal religioso el argumento que decidió la vacilante voluntad de 
los reyes católicos, en las angustias y penurias de sus viajes, y 
le dictó esas sublimes cartas, en que se exhibe con l ula su humil- 
dad y en loda su grandeza el héroe cristiano. 

Detengámonos ahora en la magna tarea realizada por los mi- 
sioneros en la civilización americana. Permitidme aquí, que 



186 




rompiendo el orden lógico del discurso por el orden superior de 
ía justicia, proclame que el misionero es el único héroe olvida- 
do: mártir en mucha s ocasiones, herido y abandonado siempre en 
cuatro siglos que trabaja por lia civilización del continente. Es 
el único héroe americano que no ha recibido el homenaje públi- 
co, es el único héroe a quien no se ha erigido un monumento; 
pero que siempre será la 
estatua viva del amor a 
Cristo que saluden el 
viajero y el explorador 
de las remotas selvas. 

Era necesario sembrar 
de ciudades ludo un con- 
t mente, reducir a las 1 ri- 
bus a la vida urbana, im- 
pedir la lucha de exter- 
minio entre dos razas de 
costumbres diferentes y 
enseñar a millones de in- 
dios, con la fé, la 'lengua, 
ron las costumbres cris- 
tianas, las artes de la in- 
dustria europea. Imagi- 
nad la labor gigantesca 
que hoy significa mejo- 
rar las ciudades y e l cos- 
toso esfuerzo que hoy 

representa el árduo pro- 
blema de la instrucción 
pública: y podréis for- 
un aproximado concep- 
to de la magnitud de la 
obra . 

Fueron los misioneros ios que dieron cima a esta tarea gi- 
gantesca. La fe apaciguó los ánimos, dulcificó lias relaciones en- 
tre vencedores y vencidos, formó el muy honrado y cristiano 
abolengo del hogar hispano-amerieano: y las más alt.a s virtudes 




El beato Fray Martín de Pórres 



EL CARDENAL BENLLOCH 

perfumaron hogares y claustros y crecieron en esta tierra bendi- 
ta, ios lirios de la santidad. 

Para ventura y orgullo nuestro, no empañaron la historia de 
la América española. 1¿ guerras de exterminio del .aborigen, pro- 
pias do las colonizaciones de su tiempo, ni las ciegas repugnan- 
cias de ila raza blanca; y esta convivencia y esta fusión de sangres 
es la más alta prueba de humanidad y de progreso social. Debe 
a -ellas su existencia la raza hispano-mericana, que fué más tarde 
pomo profundamente lo observaba don Bartolomé Herrera, la 
única capaz de comprender los dones de la Independencia y reñir 
las batallas de la Libertad. 

Ese progreso de las costumbres fué paralelo al de las cien- 
cias, de las artes y de la industria. El Perú y Nueva España po- 
cos años después de la conquista, tenía ya universidades a imi- 
tación de la famosa de Salamanca. Posteriormente se establecie- 
ron otras nueve universidades, y para el cultivo de las ciencias 
naturales, jardines botánicos; para el de la ingeniería escuelas 
de minas, y Analmente academias de bellas artes. La majestad y 
riqueza de nuestros templos, la hermosura de los claustros, el 
trazo de nuestras ciudades, los Olidos puentes las pétreas for- 
talezas, las mansiones señoriales y los preciosos muebles de la 
época, y hasta las sonoras campanas que pregonan nuestras fes- 
tividades; todo nos atestigua un estado de brillante progreso in- 
telectual e industrial. Humboldt. el eminente hombre de cien- 
cia en su célebre Ensayo Político y los sabios españoles don Jor- 
ge Juan y don Antonio Uiloa ponderan el adelanto de las colo- 
nias. Mendiburo se asombra del número de autores que flore- 
cieron en el Virreynato: y en tanto que el ilustre historiador 
mejicano Busfamante escribía en 1835. ¡aun bajo las exaltaciones 
fíe] liberalismo que la colonización de. las Américas es obra de 
ios frailes españoles, un sociólogo hispanoamericano, de marca- 
das ideas liberales, id insigne Esquivel Obregón, proclama en 
nuestros días que el celo paternal del monarca español por sus 
.■"Oloñiias contrastaba con la incuria del monarca inglés por las 
suyas. 

Si es digno de alabanza, el régimen social, es admirable co- 
mo tipo de prudencia y sabiduría práctica el régimen legislati- 
vo. El gobierno de los colonias estaba condado al famoso Con- 
sejo de Indias, formado por las más doctas y venerables perso- 
nalidades de la Rfetrópoli, inclusive antiguos e ilustres obispos, 
y virreyes de las colonias. 



188 



E S 



E L 



PERU 



♦** ♦*♦ ♦'♦ ♦'♦ ♦*♦ ♦*# ♦*♦ ♦*♦ ♦*♦ ♦*♦ ♦*♦ ♦*# ♦'♦ ♦*♦ ♦*♦ ♦*♦ ♦*♦ ♦'♦ 

Esta famosa corporación, con un alto sentido de justicia y 
profundo estudio de las necesidades propias de la Colunia, dic- 




El Eminentísimo Cardenal can los distinguidos miembros de 
la Embajada n comisiones de recibo 

tó las famosas levos de Indias, en que brilla el anhelo por la 
protección del indígena y el progreso de la América Española, y 
que son ejemplos de sabiduría legislativa.; y sá este criterio hu- 
biera formado tradición, tendría nuestra legislación republicana 
el mérito, que ordinariamente le falta, el estudio de la realidad 
nacional la originalidad y e'f acierto en la solución de los par- 
ticulares problemas del Perú. 

Hemos llegado la un tema grave y trascendental, decisivo pa- 
ra el porvenir de la América. La tradición sugiere hondas re- 
flexiones . 

Se ha dicho que oí secreto del éxito individual está en el 
conocimiento de sí mismo, y completando el pensamiento agre- 
garíamos, en el de la propia situación y los propios recursos. 
Idénticos es el secreto del éxito nacional. Los pueblos que ge 
inspiran más en su conciencia histórica y se preocupan menos 
do la imitación pueril de las fnstituciones extranjeras, que no 
se apocan sino se enaltecen, los que cuentan sus elementos pro- 
pios y los acrecenfan. sin esperar en log ajenos, son pueblos que 

J*J í** X"* **♦ **♦ X** v** ^ ♦ X^C'í 

189 



EL CARDENAL BENLLOCH 
•«•^•^•^•^•^•^•^*^*^Cí*^*^*^*^'^ # ^******"5í***v*vv#*vv#v »*w#v* »*• »*• **• *** %w*v»v« **«v#v»vJ 

tienen en ol fondo del alma un manantial inagotable de fuerza 
y una orientación feliz al éxito. El dilema es fatal: los pueblos 
se dividen en dos grupos, los que se decoran imitando sin pro- 
gresar sustancialmente y los que perfeccionan su personalidad a 
golpes de cincel. 

El principal secreto de ese poderío sin contrastes del pueblo 
inglés, perpetuándose en los siglos., está en que vive de su tra- 
dición sin pretender imitar leyes ni' costumbres extrañas, que 
perfeccionó las suyas, no al compás de las revoluciones extran- 
jeras, sino de las necesidades propias, que lia formado por esto 
la legislación política más sabia, el imperio colonial más pode- 
roso y la sociedad más equilibrada: y este pueblo no detesta 
su pasado: lo ama. el recuerdo de la vieja Inglaterra conmueve 
sus entrañas, y en medio de su admirable adaptación a nuevas- 
exigenoias .sociales y políticas,, espera reconocerse siempre 
identificarse siempre en una Inglaterra que como las vieja s vi- 
cies, con arruga- profundas en id tronco, ostente en los nervudos 
sarmientos, frescos pámpanos y jugosos frutos. 

Es la vuelta al espíritu tradicional el profundo sentido del 
movimiento f'asci'sta en Italia y del movimiento reformador en 
España. Son dos explosiones del patriotismo contra el ataque 
impune al orden y la conspiración contra la nacionalidad, dos 
brotes del espíritu tradicional sediento de vida propia y de glo- 
ria nueva. Es en Italia el nacionalismo y el catolicismo (pie si' 
reconocen y abrazan, es la Roma de íog Césares saludando a la 
Huma de los Papas, es la unión fraternal en una sola aspiración, 
de la religión y id patriotismo. Es en España, el espíritu de don 
Pelayo fine resucita contra la nueva morisma, es la España del 
descubrimiento y de ia conquista, la de la Edad de Oro. la de 
Santa Teresa y Cervantes, la de Carlos V y Gonzalo de Córdo- 
ba, arrojando el sudario con que la ahogaban el comunismo y el 
separatismo, el odio al glorioso pasado, la guerra a la religión ya 
la patria, la impunidad de políticos y partidos atrincherados tras 
Tas instituciones >' prácticas políticas importadas a España ? cuan- 
do se maquinó id imposible de dar muerte a la tradición espa- 
ñola. 

Las eflorescencias características del espíritu europeo con- 
temporáneo, son id renacimiento del patriotismo y el de la fe 
católica . 

Nos habían engañado el materialismo, declarando muertos 
los grandes ideales: id positivismo dando por agotadas para id 



190 



EN EL PERU 

hombre las miradas del ciclo, y cí socialismo revolucionario a- 
firmando que el pueblo ya no combatiría sino por la conquista 




SANTA ROSA DE LIMA 
Copia de uno de los mejores cuadros existentes 



de su bienestar y no tendría otra bandera, que la bandera roja- 

IM M » > » > »>»J M > . <M»> ♦,♦♦>♦>♦>♦.♦♦.♦ »*+*♦****• ♦ • ****** # * ********#*********** ♦ - 

191 



EL CARDENAL B E N L L O C R 

El hombro era más noble y más grande de lo que imaginaron 
los que pretendieron conocerlo. Solo se necesitaba un gran su- 
frimienl i para que el dolor operase e.l milagro de resucitar la 
grandeza de alma de los pueblos cristianos. 

Vino la guerra: el mundo antiguo se convirtió en un gran 
campamento, en que sufrían el rigor del combate los heroicos 
soldados; y las privaciones, la población entera. Para dar a la 
Patria nuevos combatientes, reemplazaron las mujeres a los hom- 
bres en los talleres y fábricas, y el telégrafo y el cable hacen 
universal la congoja, los temores y las esperanzas. No han pre- 
senciado los siglos cuadro más conmovedor del patriotismo. 

Pero este sangriento sacrificio no lo :agotó no pudo agotar- 
lo: por el contrario, el patriotismo rejuvenecido con oí sufri- 
miento, como se rejuvenecen todos ios santos amores, producía 
otro fruto de más alto esplritualismo, en el renacimiento de la 
fe católica. 

Intentemos explicar este bello fenómeno. La religión pide 
ai hombre el amor a Dios y el menosprecio de los efímeros bie- 
nes materiales: lo alista en una milicia espiritual donde el sa- 
crificio de las pasione s y aún el de la, vida ha de ser la ofren- 
da a un ideal de sublime perfección. • 

En las circunstancias ordinarias de la paz. los cuidados do 
la vida material, las atenciones de la samd y el esfuerzo por la 
existencia amodorran las altas potencias del espíritu y el hombre 
se halla muy distante de las condiciones que requiere un vivo 
y profundo sentimiento religioso. 

Pero el ciudadano ennoblecido ron la casaca del soldado; 
•que va a la guerra por la Patria renunciando a la fortuna y a 
la vida en aras de un heroico deber, se halla precisamente en el 
estado espiritual propicio a que florezca el sentimiento religio- 
so: el heroísmo fo avecina a la santidad y la Patria lo devuelve 
a los brazos de la religión. 

>.Qaé le ofrecéis al hombre que va a la guerra por un aiL- 
simo deber y no por atávica o estoica ferocidad? ¿Qué le podéis 
ofrecer en cambio de ese absoluto renunci unienl o? No me ha- 
fcieig de la historia que ya ha declarado solamente que no sana 
premiar a la infinidad de los humildes, porque no los conoce r.i 
puede conocerlos y que para acallar esa punzante congoja del 
espíritu moderno ha establecido un nuevo homenaje: el home- 
naje ai soldado desconocido. No me habléis de las recompensas 



192 



E N E L P E II U 

ilr los contemporáneos ique se regatean en los presupuestos, ni 
de los aplausos alternados con afrentas y odios, que solo son uná- 
nimes cuando el héroe desciende al sepulcro, y ya señores, es 
inútil aplaudir. 

Nó, dejad que «obre el horizonte nublado por la pólvora 
brille un pedazo azul del cielo; que el amor a Cristo consuele 
ai herido, ampare al prisionero, reconcilie en la hora suprema 
a los héroes de todas las banderas y dé al guerrero esa gloria in- 
mortal que los débiles brazos del hombre no pueden sostener, ni 
sus manos impuras entregar sin mancha. 

Y este retorno a las tradiciones cristianas puede traer ai 
mundo la solución del gran problema de la justicia, por el auxi- 
lio de la caridad, y del gran problema de la ventura humana, 
tn el ideal cristiano de perfeccionamiento individual. 

Chanto más 11'bres son los hombres, menor fuerza tiene la 
fórmula jurídica, sin la caridad. 

Convenzámonos: en los tribunales se encuentra justicia pre- 
cisamente cuando el alma del juez es desinteresada y procede li- 
bre de amor y de odio: pero hay una infinidad de relaciones 
individuales que ;se escapan a la justicia, y en estas relaciones 
en que no obramos con espíritu de jueces, sino con el interés de 
partes, si la caridad no viene en auxilio de la justicia, si el amor 
no es el amparo del derecho, la justicia perece. Por eso no 
basla para el orden y la paz social que sepamos nuestro dere- 
cho y el ajeno; en esto nadie se equivoca, este no es el origen 
del conflicto: es necesario que la caridad cristiana asegure la 
justicia, por el amor. 

También habíamos creído en el talismán de las fórmulas 
jurídicas para el arreglo de la vida política y de las relaciones 
internacionales. Celebrado el tratado, promulgada la ley. des- 
cansábamos tranquilos: los hechos no desmentirían el poder del 
talismán. Habíamos creído en la posibilidad de un orden jurídi- 
co sin la base de un orden moral, en el imperio del derecho sin 
e! cimiento de la virtud cristiana; y la historia jurídicai contem- 
poránea no tiene ya espaci'o para contener los tratados infringi- 
dos, las leyes conculcadas, la falta de buena fe con que se ce- 
lebró el tratado y la falta de austera sinceridad con que se dio 
la ley. 

La moral católica sabe que el cimiento del progreso y la 
ventura humana están en el perfeccionamiento individual. Las 

193 



EL C A R D E .V A L BENLLOCÜ 

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leyes no son fuerzas creadoras, sino reguladoras: la ley sin la 
honrada cooperación individual es un fiat sin omnipotencia. Y 
uno de los mayores males de las sociedades modernas ha sido 
destruir el concepto de la responsabilidad individual. Hoy solo 
se hahla de responsabilidades de la sociedad, del gobierno, del 
Estado, del mundo, pero nadie se acuerda de ]a responsabilidad 
de las conciencias. Recoged uno por uno a los quejosos, interro- 
gadas sobre la parte de acción y de deber que les correspondía, 
sumad todas esas declaraciones y llegaréis a la conclusión de 
que no hay responsables, tal es la común y casi universal incons- 
ciencia de la responsabilidad individual. 

El mundo pide, señores, más cristianismo, más virtud, más 
Sinceridad, menos rencores, hospitalidad más generosa, y la so- 
lución del supremo problema de la paz y la ventura humana, 
con un espirita fraternal: la paz y la ventura para todos los pue- 
blos, sin duras exclusiones: para lodas las razas, sin crueles 
menosprecios. 

Y a esta gran solución, llevan sus viejas tradiciones, al pue- 
blo hispanoamericano. En la América Española quedó el tesoro 
(ie la sinceridad castellana: sus vastos territorios y sus brazos 
hospitalarios convidan al hombre a establecerse en su suelo; 
fuerte, lozana, libre de seculares rencores, saluda emocionada, 
en España, a la madre: en Europa, a la maestra de su ciencia: 
en la gran república sajona, a los genios de su industria y su 
democracia. La América será el lazo de unión de los mundos y 
el crisol en que se fundan las razas más nobles de la tierra. 

Y el día que este ideal se realice y muera la conquista, ha- 
brá dado su gloria postrera la grande hazaña del descubrimien- 
to; y las banderas hispanoamericanas haciendo guardia a las Ce- 
nizas de Colón, entrelazadas por el s iplo de los siglos, parecerán 
a quien la s mire desde las cumbres de la historia, el más bello 
homenaje que haya glorificado el sepulcro de un héroe-: una 1 co- 
rona de glorias vivas: una corona de glorias fecundas: una in- 
mortal corona de banderas. 

DISCURSO DEL PADRE CALASANZ REBAZA 

Estoy viviendo una hora de aturdimiento. Enera golpea.! 
recias y continuadas en mi corazón las impresiones de este vivir 
extraordinario; y dentro del corazón dan corcobos enormes por 
salir las emociones y sentimientos, que lo avasallara por lodas 
partes, en estas solemnidades de vuestra galantería, y que si en 

191 



EN EL PERO 

^•»»»»»»»»»»»»»»^ 

los latidos articulados del corazón podrían hallar forma expresi- 
va, so convierten en interjecciones y suspiros, cuando suben 3 
[a garganta. 




PORTADA DEL TEMPLO DE SAX AGUSTIN 

195 



EL C A R D E .\ A L BENLLOCE 

He notado un vacío al entrar en este espléndido local. He 
buscado la bandera peruana y la bandera española y no í^s he 
encontrado por ninguna parte. No he comprendido la razón de 
la omisión hasta estos momentos en que veo de frente a las mu- 
jeres peruanas y advierto que llevan ellas en la cara la bandera 
de su pahua cuando sonríen. La sonrisa desfrunce y dilata sus 
iabios. rojos como corales, en dos franjas paralelas entre las 
. jaíes blanquea la marfilina cinta del aljófar de sus diente^. 
Así se crían tan patriotas los hijos de esta tierra, porque apenas 
nacidos ya besan la bandera en la boca de sus madres: así los 
valientes peruanos sienten el deleite y la gloría del sacrificio: 
porque al caer en el campo de batalla, vuelven la vista moribun- 
da a la bandera, que al flamear sobre su cuerpo agonizante pa- 
rece la boca abierta por donde saltan los besos de las madres, 
de las esposas, de las hijas o de las prometidas ausentes. 

Vuestra bandera me encanta, porque confundo muchas ve- 
ces sus colores con los de la bandera española. Un tozal encar- 
nado, color de sangre y heroísmo, partido por una vía láctea 
la vuestra y la nuestra por un reguero de sol. 

En vuestra bandera, como en libro abierto., quiero leer el 
índice de mis pensamientos: porque en esta sesión brillante en 
aue campean las glorias de la X'níversidad Católica y de la V- 
nión Católica del Perú y en la que la verdad y el pensamiento 
católicos han brillado con la blancura de la luz. en los labios de 
Monseñor Drinot. como el blanco listón central de vuestra ban- 
dera: la alocución del señor Arenas ha pasado sobre mí. impo- 
nente y arrolladora. y me he sentido a su lado como el leve fa- 
tucho que ve pasar junto a sí al poderoso trasatlántico, en cuyo 
vórtice de espumas siente el riesgo de naufragar y que después 
sigue su ruta a favor de su estela, como yo en estos momentos, 
vibrando como un eco apagado de sus palabras, me inspiraré en 
Vas hermosas lecciones de ese verboso labio amer'eano, para 
desgranar mis desconcertadas ideas, después de decir: gracias, 
América, que así honras a la madre España" . 

"Honra a tu padre y a tu madre — ha dicho Dios — para 
que vivas largos años dichoso sobre ¡a tierra". Vosotras, nacio- 
nes americanas, que así honráis a la nación que fué vuestra ma- 
dre, leñéis derecho a la asistencia divina para vivir prósperas 
y venturosas y perdurar, entre todas las naciones, gloriosas e 
inmortales. 

Cuando honráis al pran Embajador que nos preside, adver- 
1<)6 



E N 



E L 



¡> e n u 



Lid en él la cruz del Principo do la Iglesia y "ol cofre áureo de 
su pecho" donde guarda laníos tesoros de españolismo. En esos 




LA HERMOSA SILLERIA TALLADA DEL CORO DE Sn. AGUSTIN 

puntos de vista quiero pararme para comprender lo < j 1 1 . > ha si- 
do y lo que será la raza española y el fundamentó de ella. 

Un poeta español grande ahogado, honrado político y ex- 
celso eanal"ero cristiano, paisano de Su Eminencia, don Antonio 
Aparisi Guijarro, decía a los españoles de su tiempo: 

No nos digáis lo que fuimos. 
No nos matéis de vergüenza. 

Y yo por el contrario diré: decidnos lo que hemos sido, por- 
que oso pasado tiene dolante do mis ojos un hermoso presente. 



197 



EL CARDENAL BENLLOCH 



Voy a mirar otra voz a vuestra bandera y la mía. como por- 
tada limpísima del álbum histórico de nuestras glorias. 

Nuestras banderas son un par de lienzos ensangrentados con 
la ejecutoria de bravuras y heroísmos. 

Para dar a esos heroísmos un eje de razón y de justicia, 
tomó la Iglesia su bandera Pontificia, la rasgó en dos franjas 
y puestas en el centro de los sangrientos trofeos, tuvo Perú en 
su blasón las luces de la aurora, verdad y sinceridad, y tuvo Es- 
paña en el suyo regueros de inextinguible sol, justicia y clari- 
dad. 

La España, cuno los demás pueblos, no tiene sólo las fron- 
teras geográficas. La verdadera frontera está arriba, hacia el 
oenit; y progresar es ascender hacia las cumbres del ideal y las 
altas planicies del espiritualismOj de don^ 0 viene la fuerza y la 
inmortalidad a los pueblos. 

Por eso conviene rectificar el concepto de España, para dar 
en el conocimiento de la esencia de la raza. 

No me avengo con que España sea la nación guerrera y ava- 
luadora. Bien es verdad que las colonias fenicias y griegas las 
bizo españolas: que a los cartagineses por egoistas y tiranizan- 
tes los negó su suelo: que a l is r<nnanos- los admitió a cambio 
dr que sus ciudades valieran tanto como Roma y los españoles 
fueron maestf ts y emperadores do los romanos: y que a ios ára- 
bes les cobró su estancia, quedándose su civilización... y no voy 
a negar la gloria y las proezas do los que dieron heroicamente 
su vfda por la Patria. Poro entiendo que en la historia de una 
raza más que la batalla de Lepanto vale la novela del gran man- 
co do Lepanto. más Que San Quintín vale el Esc n ial, más que 
los castillos do Fiando* valen las Moradas de Santa Teresa. 
Más que Pavía y Otumba valen la "Guía de Pecadores" y "La 
perfecta casada" y más que las campañas de Nápoleg y del Mila- 
nesado Váleil Suárez. Luis Vives y los teólogos do Trento. 

Debemos hacernos cargo de que ia España de] Cid y de IV- 
layo, di- Gbrmaz y Calatañazor, de las Navas y del Salado, de 
f.ovadonga y do (¡ranada no os la España do las batallas y de 
!ás victorias, aunque lo parezca; sino la España do la Virgen 
del Pilar y do la unidad católica la que ante el aliar do Auseva 
tiene plegarias que so convierten en flechas contra los enemigos, 
la que os paseada en i ríunfo por aquellos royes que antes de 
cabalgar ponían a Santa María en el arzón do sus caballos y 

1 KS 




ENTREVISTA DE P1ZARR0 CON CARLOS V. 
(Cuadro de Lizcano) . 



EL CARDENAL BENLLOCH 



por aquellos guerreros que antes de entrar en combate recibían 
la comunión. 

Para dominar e influir es necesario elevarse y subir a las 
alturas; y los pueblos se elevan por la fe. el ideal y el sacrifi- 
cio. Cuando los pueblos están en lo alto ya su fuerza y poderío 
se extienden y se derraman. Cuando España se santificó y se 
levantó basta Dios en los siglos de la reconquista, mirad que 
fácil le fue. desde las alturas de Granada y desde la planicie de 
su sfglo de oro. tender su manto dominador sobre Italia, los 
Países Bajos y las regiones africanas. 

Evoquemos un recuerdo y un contraste. Una farde, en el 
desfiladero de las A'.pujarras. que aún recuerda el suspiro del 
moro, se volvía Boabdil el Rey Chico a mirar, por última vez, 
a su gentil Granada y sus ojos se le arrasaron en lágrimas: en- 
tonces su madre le azotó el alma con aquella frase: "llora, como 
mujer lo que no lias sabido defender como bombee"'. [Cómo Via- 
jan los pueblos! 

A la misma hora, cuando el sol tramonta como una arenga 
de luz, enviando sus últimos rayos a las llores del Genil, a la 
puerta de su tienda, en el cuartel de Santa Fe, una peina que se 
ba llamado Isabel Primera y es Isabel Unica, la (pie comparte 
con Fernando el dictado de Católica, habla con un genio y le di- 
ce: "¿Dónde hay tierras dónde hay reinos que conquistar?... 
Porque, ¿qué van a hacer ahora estos mis caudillos y caballeros 
tprminada ya la homérica empresa do la reconquista cristiana? 
Dios encerró a mi raza en esta jaula del solar que guardan ma- 
les y montes y el león no cabe ya en la jaula y se me escapa 
rompiendo los barrotes de su encierro... Pregúntale al sol. si 
alumbra otros pueblos; indaga entre las constelaciones de ios as- 
iros si conocen la rula de otros mundos... Y si - los hubiera, 
marcha y en mi nombre despiértalos con este beso de madre". 
V cuando el explorador temerario, instrumento de la Providen- 
cia en manos de España, halló a la Virgen América, dormida 
en la cuna de dos océanos, la despertó con aquel beso que es- 
tampó en la (ierra al pisarla, el beso de Isabel la Católica, en 
(1 que venía con el alma española el germen de la nueva raza 
iberoamericana . 

E] beso de Colón quisiera yo que fuera la primera hazaña 
de la conquista del Nuevo Mundo. Porque creo que e s preci'so 
reformar nuestra Historia. No hablemos de los sucesos sin ba- 
ldar del alma de los sucesos. No me place que la Historia se de- 

200 



EN EL PERO 

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tenga en las lia/.añas de Hernán Cortés de Francisco Pizarro, 
de Núfíez de Balboa o de Pedro de Valdivia; porque no son más 
que los que hicieron la incisión de sangro para inocular la civi- 
lización. Log civilizadores fueron Olmedo, Yalvorde, Corroa, 
Beltrán, Solano y Mogrovejo, esos misioneros, mensajeros de ver- 
dad y de amor, cuyo elogio bizarrísimo hornos oído hace poco al 
señor Arenas, a quien yo sigo todavía aplaudiendo. 

Esa zona luminosa que parle en dos el campo do sangre de 
vuestra bandera y do la nuestra, marca la espiritualidad y e1 
nervio de la raza. [La sangre! ¡siempre la sangro! ¡Sangre allá 
y sangre aquí! Admiremos la sangre pero adoremos la fe, sin 
la cual ningún valor tiene. Evoquemos el pasado do vuestro 
país: luchas intestinas entro las tribus aborígenes precursoras 
de los Incas; guerras civiles entre los vasallos y pretendientes 
incaicos; guerras entro los españoles y los Incas; guerras entre 
ios mismos españoles; guerra entre españoles y peruanos; 

y basta las tumbas so abrieron 
gritando: venganza y guerra! 

¡Basta do sangre, hermanos! Por oso yo que siento humilla- 
ción y pena cuando llego a la escena sangrienta de Pizarro y 
Alahualpa; siento confortarse mi c irazón cuando oigo la voz se- 
vera do la religión y do la conciencia ique, por boca do Fray 
Marcos de Pisa, reprende y anatematiza la acción do Pizarro; 
que por encima de los fueros do la guerra están los soberanos 
dictados del Dios de la paz. ¿Qué día será aquel en que la fran- 
ja' central de nuestras banderas so ensanche tánto ¡tánto! que no 
deje ver las zonas de sangro en nuestras ejecutorias? Y entién- 
dase que sólo aspiro a que no so confunda el heroísmo con las 
fuentes del valor, que son la espiritualidad do la vida y la in- 
mortalidad de la esperanza, por las cuales se explica la acción 
perennemente civilizadora del espíritu español. 

España descubrió, conquistó y civilizó el mundo americano. 
Ese es el bocho más asombroso do la Historia. Eso es el gran- 
dioso tema que está esperando, de entre- estos pueblos jóvenes, 
al poeta de da raza que cante la epopeya más maravillosa de la 
literatura universal, evocando las hazañas ultrahomóricas de a- 
quel puñado de aventureros, enamorados del ideal y emisarios de- 
¡a fe. 



201 



E L CARDE N A L B E N L L O C R 

Que por Cristo, por Fernando e Isabel 
Ganan reinos, fundan pueblos, crean razas. 

Es evidente que el pasado español está aquí presente. Y 
España puede escribir en dos frases su historia colonial. 

La primera frase es esta: '"América, lo que tengo te doy". 
España ha dado su lengua, su sangre, su fe, sus costumbres, su 
religión, su moral, sus tradiciones, su historia., sug instituciones, 
sus universidades, sus conventos, sus templos, sus hogares, su 
ciencia, su literatura, su arte,, su pasado en garantía de su por- 
venir... y si necesitara pruebas mi afirmación, aquí está la a- 
trayente y donosísima ciudad de Lima, con s us flores, sus 
portales, sus patios, sus edificios, hogares, palacios y templos 
con la labra de sus fachadas y la talla de sus altares barrocos, 
con los aplicados de sus claustros y la suntuosidad de sus con- 
ventos, con sus fiestas cristianas y sus santos admirables, con 
!a> asauras gustos y torneos, proclamando ante el mundo que por 
aquí no ha pasado España: que ¡aquí se ha quedado España! 

La segunda frase la lia dicho España por los labios de ese 
Cardenal Embajador, la encarnación actual más sintética e inte- 
gral del carácter español, el corazón más ascendrado y expresivo 
de aquid pueblo, la cumbre más iluminada y cimentada del alma 
española, (ienio de la estirpe y patriota a la s derechas, viene a 
vuestro pueblo con las manos abiertas y llenas de bendiciones, 
a pronunciar estas palabras, que del corazón le salen: "¡amor! 
¡paz! ¡unión! entre la inmensa familia iberoamericana"... que 
esa unión racial puede ser poderoso factor de equilibrio y ar- 
monía entre la gran familia humana. 

Podemos los hermanos vivir muy separados en la extensión 
rie nuestros territorios. Poco e s la unidad de territorio: lo es 
todo la recia unidad de los corazones y las almas. ¡Ver corazón 
y un alma sola! 

Para los que bien se quieren 
No hay olvi'dos ni distancias: 
Cuanto más lejos los cuerpos 
Están más cerca las almas. 

Mirad, señores, por qué o s decía que la actuación perenne 
de nuestro pasado queda glorificada por este presente, en el que 
se garantiza nuestro lisonjero porvenir, como rector de la hu- 



EL P. LAS CASAS, PROTECTOR DE LOS I.XDIOS 



EL C A R D E N AL BENLLOCH 

inanidad, en las jornadas de la Historia. Que e s la Historia un 
silogismo, cuya mayor es el pasado., cuya premisa menor es el 
presente, que arrojan, como consecuencia, la previsión del fu- 
turo . 

Otra observación sobre la civilización iberoamericana y los 
deslinos de 'a raza. 

Después del descubrimiento americano se pronunció la de- 
cadencia aparente de España; pero injusto hablar de esa deca- 
dencia. España había repartido en un mundo nuevo su civili- 
zación y su vida: ¿e s extraño su aparente extenuación? Fijaos 
en que- sus elementos vitales e históricos forman entre España 
y América cnmo el líquido en dos vasos comunicantes. ¿No ha- 
brá de bajar en España a la vez que subir en América la cultu- 
ra y el progreso? 



HABLA EL CARDENAL 

Antes de. que la selecta concurrencia abandonar? el teatro. 
Su Eminencia se puso de pié. y en breves frases, pero muy elo- 
cuentes, agradeció a la Universidad Católica y a )<a Unión Ca- 
tólica del Perú por el honor que se le babia tributado con una 
fiesta tan hermosa y sugestiva. Su Eminencia hizo pública su 
admiración a las respetables instituciones que le ofrecieron la 
actuación literario-musical y tuvo palabras de gratitud para el 
selecto auditorio que eariñosamcnf e le ovacionó. Al terminar 
dijo: "El doctor Arenas ha dicho que mi pecho es un áureo co- 
fre. Difícilmente renunciaré a este piropo tan generoso, pues si 
¿El pecho es un áureo cofre, abramos esc cofre y saquemos 10 
que él encierra: aquí está mi corazón, que es para todos los hi- 
jos de la nobilísima nación peruana' 1 . 

Las frase s del Cardenal fueron coreadas con delirante entu- 
siasmo. Momentos después la multitud abandoné) el local del 
teatro, llevando grabada en su mente y corazón la más grata sa- 
tisfacción. 

La Universidad Católica y la Unión Católica del Perú, de- 
ben gloriarse de su obra, pues ella fué coronada ayer con el éxi- 
to más completo, que sobrepasó a toda expectativa. 



20-4- 



E L 



PERU 



E /V 



SESION SOLEMNE 

EN EL 

SENADO DE LA REPUBLICA 



De excepcional importancia y regía suntuosidad fué la re- 
cepción que, el Senado de la República ofreció .al Kxmo . Carde- 
nal Benlloch y Vivó, Senador por derecbo propio, del reino de 
España. 

El suntuoso y artístico salón, ofrecía un hermosísimo y se- 
vero aspecto. 

Un precioso dos©! de raso encarnado con la? armas io la 
República en el centro, coronaba regiamente el estrado, en el que 
aparecían dos valiosos sillones dorado-s. Al pie del estrado, co- 
locóse la mesa del Santo Oficio, valiosísima reliquia histórica, 
sobre la cual se erguía un bellísimo Crucifijo, rodeado de dos 
magníficos candelabros de plata. 

Los escaños de los senadores, elegantes y severos colocados 
en hi leras dobles, dejaban en el centro un pasadizo paca la en- 
trada de la comitiva cardenalicia . 

l'n entusiasmo desbordante y una vivísima ansiedad de pre- 
senciar el desarrollo de la imponente actuación del Senado, se 
apoderó, electrizando las innumerables personas que invadie- 
ron la plaza de la Inquisición y calles adyacentes. 

El Oficial de esa alta corporación, señor doctor don Rafael 
Belaunde, y el ayudante de la misma, señor coronel Francisco 
Más, fueron comisionados ambos para acompañar a S. E. desde 
el palacio de Torre Tagle basta el local del Senado. 

Rompían la marcha cuatro batidores y en pos de los carena- 
jes de gala que conducían a S. E. e ilustre comitiva, seguía el 
regimiento Escolta del Presidente de la República, en traje de 
parada . 



205 



7 L CARDENAL BENLLOC^ 

Al llegar S. E. a las puertas del Senado, orladas de flores 
naturales rindióle ios honores debidos a su alta investidura, la 
Guardia Republicana, ejecutando el Himno Nacional. 

La comisión de recibo 
compuesta de los seño- 
res senadores de la Pie- 
dra. Bedoya y de Piéro- 
la. condujo a S.E. bas- 
tí el salón donde lo es- 
peraba el Presidente del 
Senado, señor don Gui- 
llermo Rey. 

Después que S. E. y 
todos los concurrentes a 
tan significativa y tras- 
cendental actuación, to- 
maron asiento en sus es- 
caños respectivos, el Pre- 
sidente del Senado decla- 
ró abierta la sesión so- 
lemne en honor de S. E. 
el Cardenal Benlloch y 
puesto de pie. una vez 
leída y aprobada el acta 
de la anterior, dijo : 

Eminentísimo señor: 

Os saludo en nombre del Senado de la República que. pues- 
ta de pie, os recibe solemnemente en este su viejo recinto colo- 
nial, cuya maravillosa techumbre es un himno triunfal al arte 
hispánico. 

Vrrfstrtm («<Hflrerrdos rm*mM mónitas y vuestra alfa dignidad 
de príncipe de la Iglesia Católica son títulos espléndidos para 
los excepcionales honores, que ron sinceridad insospechable os 
tributan el pueblo y el gobierno del Perú a vuestro paso por la 
ciudad de Pizarro; pero la institución que inmerecidamente pre- 
sido tiene que ver en vos, principalmente, al ilustre miembro- 
vitalicio del Senado Español. 

»***»*♦****»♦♦***♦*♦♦**•»♦*♦*********♦*♦*♦*»**'»••»*♦***********♦*•♦♦*»'♦#**•*♦**»•*♦*•***•'•**** 
* *w* **■**'**'••«*#••*♦■♦*♦••'♦**♦#*'♦«'#♦#»♦•#♦'* V* »"**'-*'*»'»*'*»'**#*"#♦#*>*#♦#«#•'**'#*'#»**'*♦#•#♦#*>♦#•#•*• ♦ 

200 




DON GUlLUihMO BEY. 
Presidente del Senado 



EN EL PERU 

Congregados en torno vuestro los senadores peruanos, os- 
brindan inequívoco testimonio de su inquebrantable amor a la 





EL PALACIO DEL SEXADO 



Madre Pafria. Sed. pues, intérprete de esos sentimientos cuan- 
do os restituyáis al alto cuerpo a que pertenecéis, sin omitir ex- 

207 



E L C A R D E N AL BENLLOCB 

presar entonces a vuestros eminentes colegas la profunda satis- 
facción que nos causa vuestra presencia. 
(Aplausos) . 

Luego, se pusieron en debate las siguientes mociones: 

La Comisión Diplomática somete a la consideración del Se- 
nado la siguiente moción de orden del día: 

El Senado de la República, con ocasión de la visita del Emi- 
nentísimo señor Cardenal don Juan Benlloch y Vivó, expresa su 
filial afecto y admiración a su Santidad Pío XI. 

Lima, a 17 de noviembre de 1923. 

Lauro A. Curletti. ■ — José Manuel García. — Francisco L. 
Alvariño . 

La Comisión Diplomática somete a la consideración del Se- 
nado la siguiente moción de orden del día: 

El Senado de la República, con ocasión de la visita del Emi- 
nentísimo, señor Cardenal Juan Benllocb y Vivó, expresa a Su 
Magestad el Rey Alfonso XIII. el invariable y sincero afecto que 
une al Perú con la Madre España. 

Lima, a 17 de noviembre de 1923. 

Lauro A. Curletti. — José Manuel García. — Francisco L. 
Alvariño . 

F.l señor PRKSIDENTE. — Están en debate las mociones pre- 
sentadas por la Comisión Diplomática. 

El señor CURLETTI. — Señor Presidente: pido la palabra. 

El señor PRESIDENTE. — El señor Curletti puede bacer uso 
de la palabra. 

El señor CURLETTI dijo: 

Excelentísimo señor Presidente del Senado: 

Eminentísimo señor Cardenal: 

El Senado de la República ha querido detener la marcha 
normal de sus labores cuotidianas para rendir excepcional y sen- 
tido homenaje al ilustre senador español, cuya visita al Perú co- 
mo Príncipe de la Iglesia y como personen) del monarca Alfon- 
so XIII. ha conmovido al país con vibrantes recuerdos a la hidal- 
ga y generosa patria que nos legara su sangre y su cultura, y 
ha evocado unánimes manifestaciones de veneración y simpatía 
hacia el incomparable Pontífice Pío XI. que en la hora de crisis 

208 



E fs 

para todos los valores morales, políticdg de la tierra, en medio 
de las convulsiones de todos los pueblos y d.« todas las institu- 
ciones, lia hecho surgir triunfalmente la moral cristiana, ofre- 
nda hoy a la consideración universal como fuente en que lia d* 




inspirarse la nueva civilización y la paz levantada sobre las rui- 
nas de la conflagración mundial. 

El Senado ha querido. Eminentísimo señor, que paséis al- 
gunos instantes en este recinto que abriga el recuerdo de vues- 
tros antepasados que son también log nuestros: que participéis 



209 



CARDE N AL BENLLOCH 



de su vida institucional que en sus albores recibió la valiosa he- 
rencia cultural de los tiempos virreynales y que durante los cien 
años de labor que lleva realizada ha conservado incólume la fé 
de sus mayores y lia contribuido .a la constante evolución de 
nuestras leyes, hasta producir en estos últimos años una Cons- 
titución Política, que cristaliza los ideales más avanzados y per- 
fectos, y un cuerpo de leyes que declaran los más sagrados de- 
rechos, que dan a los extranjeros, que vienen a rendir su traba- 
jo y sus aptitudes en nuestra tierra, las mismas garantías y fa- 
cilidades que a los nacionales^ y que. instituye la más eficaz de- 
fensa y prolección para los indígenas, para el proletariado, para 
log niños y en general para todos los que retardados en la carre- 
ra de la vida necesitan de la protección del Estado, y en ocasión 
a las cuales lia sido frecuentemente recordada la legislación de 
Indias, considerada como un monumento insigne y glorioso del 
Derecho Español, 

En esta alta y venéra la institución han florecido desde su 
origen los más eminentes prelados de la Iglesia peruana, de los 
cuales bástame rilar a los Luna Pizarro. a los Herrera, a los Ro- 
ca y Boloña y al muy ilustre Arzobispo Tovar. que con Montes 
de Oca. de Méjico y Monseñor Restrepo, de Colombia, son reco- 
nocidos romo los tres astros luminosos del cielo de la Iglesia en 
América: prelados eminentes y santos varones que con su ejem- 
plo y su palabra evangélica elevaron el nivel moral y el fervor 
cristiano de las masas populares, e iluminaron las generaciones 
intelectuales que se lian sucedido desde la emancipación hasta 
recieron durante la colonia y que representan el fruto bendito 
nuestros días. Hasla este misino recinto llega aún id eco y las 
enseñanzas gloriosas de esa constelación de sanios y de sabios, 
(ie filósofos y artistas, de oradores y hombres de Estado, que flo- 
recieron durante la colonia y (pie representan el fruto bendito- 
di' la cultura española, sembrada en el surco abierto por los mi- 
sioneros y los conquistadores, en esla I ierra fértil y virgen. 

En la historia del Peni, como en la de España, vuestra E- 
minencia hallará las virtudes cívicas de sus colectividades popu- 
lares, así como la de sus esladislas, legisladores y políticos, es- 
trechamente vinculadas y exalfadas por las virtudes cristianas, 
y lodos los actos de su vida inspi'rados sobre el fundamento re- 
ligioso de la abnegación, de la fé y del sacrificio. Aquí como en 
España, veréis, señor que el amor a la patria eg la principal 
riqueza espiritual de nuestro pueblo, que el no necesita ser en- 
*.♦•>♦.♦♦.♦•>♦>♦.♦♦>♦.♦•.♦♦>»>♦>• 
210 



E N E L PER ü 

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señado a nuestros niños para que en ellos florezcan con mani- 
festaciones sorprendentes de abnegación y de entusiasmo; que en 
Las discusii nes, dominó todos los intereses; es el amor a la lu- 
tria, que después de la~ pruebas más terribles, qui'zá no sopor- 
tadas por pu-ebl i alguno, ha vigorizado todos los espíritus, ha 




El Cardenal BenUoch ingresa ni Senado, recibido por la co* 
misión compuesto di- los Señores Senadores de la Piedra, de Pié- 
rula y Gen'pral eBdoija 

reunido (odas las fuerzas y ha desportado todas las energías, que 
ese amor el que más noble y ardientemente hace latir ei cora- 
zón de todos nuestros hombres y de todas nuestras damas; que 
el amor a la patria nos alentó al sacrificio, y que él creció cuan- 

211 



E L C A R D E N A L B E N L L O C H 

nía había sido llamada a la vida independiente merced ai celo 
apostólico del Obispo do Mien. — Pío IX resucitando de la tumba 
de Pablo IV. el ideal de la libertad de Italia después de 300 a- 
ños, había encendido la flama del ardor patriótico y la esperan- 
za de su constitución nacional. El pueblo italiano agradecido 
proclamó al ilustre Pontífice, como el genio '!■• su democracia, 
peio los acontecimientos políticos que- se desarrollaron en la se- 
cunda mitad del siglo pasado parecieron distanciar aquel Estado 
ao la Iglesia, apesar del invariable celo cristiano del pueblo y 
de los soberanos de esa nación, basta que el gobierno fascista, al 
que ella debe su reorganización política y su prosperidad en to- 
do orden, ha restablecido ia enseñanza y las prácticas religiosas 
en las escuelas, en id ejército y en la marina, ha combalido enér- 
gicamente las asociaciones antireligiosas y ha proclamado la ne- 
cesidad de fomentar los ideales cristianos como id medio más 
eficaz de foitalecer. si cabe, los sentimientos patrióticos y de 
conducir a las colectividades por el camino del bien y del orden. 
Francia fa!taba once años del Vaticano cuando Benedicto XV 
glorificó a Juana do Arco, quedando desde, entonces restablecidos 
i s vínculos do la Santa Sede con esta nación eminentemente 
'cristiana. Suiza, faltaba también del Vaticano desde 1874. pero 
habiendo encontrado favorable acogida en oso país los esfuer- 
zos del venerable Pontífice, desplegados a favor de las víctimas 
de la guerra, quedaros desde entonces restablecidas las relacio- 
nen que. permitieron al gobierno suizo, ser uno de los más efica- 
ces colaboradores do la caritativa misión del Santo Padre que 
regía entonces los destinos do la Iglesia. La Alemania democrá- 
tica lia Llamado a un Nuncio, que la Alemania imperialista se 
negó siempre ha aceptar, y el Reioh que "salió do la guerra, ha 
enviado una embajada al Vaticano que id Koieh que desencade- 
nó ese conflicto, había omitido acreditar. Kn Inglaterra, la igle- 
sia católica lia progresado considerablemente en los últimos &- 
ñus. Un eminente hombre do Estado, declaraba recientemente 
que la iglesia católica oslaba llamada a consolidar los sentimien- 
tos de confraternidad y id bien espiritual del pueblo inglés. 
Desde la guerra s e lia adoptado en aquel reinó practicas católi- 
cas que anlos repudiaban. En 1020 por primera voz desdo ia Re- 
firma, un Cardonal. Monseñor Burilo, visitaba oficialmente la es- 
cijiadra y celebraba el santo sacrificio de la misa en la nave Al- 
mirante de la flota do la Gran Bretaña; y por último, en el pri- 
mer período do funcionamiento de la Liga de las Naciones. Bal- 



214- 



four después de pedir que so garantizaran los intereses do las 
misiones católicas en lodo el orbe, rindió cumplido homenaje a 
(a obra eminentemente humanitaria de Benedicto XV, y recordó 
, que la idea de constituir una sociedad de naciónos, había naci- 
do en el talento preclaro del recordado Pontífice León XIII. El 
japón que durante todo el s iglo XIX. había prohibido el aposto- 
lado cristiano en sus territorios, fué el primor país de Asia que 
después do ta guerra acudió al Vaticano para tratar do la im- 
portancia de las misiones católicas en las apartadas comarcas del 
Paoílico oriental. Las jóvenes Repúblicas de América, han par- 
ticipado también de las corrientes de opinión favorables a la 
iglesia; especialmente ai primor centenario de la vida autóno- 
ma qué casi todas oslas Repúblicas han celebrado en los últimos 
años ha permitido recordar la intervención eficaz y principalí- 
sima que tuvieron los prolados de la Iglesia en el advenimiento 
de la emancipación política. Parece que los Gobiernos y las mul- 
titudes de todo el mundo, sintiendo una gran necesidad de au- 
toridad y de conservación, en presencia do la sociedad y de las 
instituciones profundamente conmovidas por la guerra, han mi- 
rado hacia la iglesia católica: y a medida que la actividad hu- 
mana va desplegándose en sus diversas modalidades para crear 
una nueva etapa de la civilización fundada en la solidaridad, en 
la justicia y en el respeto al derecho, el alma del hombre se va 
impregnando más y más del sentimiento religioso y se ha des- 
pertado en él un respeto más profundo aún hacia los Pontífices, 
que prestaron tan eminentes servicios durante la conflagración 
mundial y continúan hasta ahora orientando la organización de 
una paz durable y bienhechora. 

El progreso de la influencia moral de la iglesia ha sido par- 
ticularmente perceptible en el nuevo espíritu y orientación de 
las masas populares. Fronte a las doctrinas disolventes para la 
nacionalidad y para la religión de la Internacional del Trabajo, 
se ha elevado f riunfalmento la doctrina del socialismo cristiano. 
León XIII, en su célebre carta a Gaspar de Gurtius, preconizaba 
ía necesidad de una legislación internacional del trabajo, que el 
tratado de Versalles do 1918 ha venido a sancionar; y 30 años 
después de lanzada su inolvidable Encíclica sobre la s condiciones 
de los obreros, se reunió en 1920 en La Haya, la conferencia in- 
ternacional, en que estuvieron representados tres millones y me- 
dio do obreros correspondientes a once naciones, desdo entonces 
aparece la Iglesia, como la inspiradora do las confederaciones 



215 



EL CARDENAL BENLLOCH 



obreras destinadas a fomentar la solidaridad y la defensa deí pro- 
letaríado, y en esta misma conferencia quedó sustituido el pro- 
grama de la Internacional por la Carla Obrera, inspirada en el 
más sabio y elevado cristianismo. El jefe de los anarquistas de- 
cía recientemente que de la gigantesca guerra que lia becho 
de Europa un campo de carnicería y de ruinas, lia salido un so- 
lo vencedor que es el Vaticano. El órgano doctrinario del ra- 
dicalismo expresaba, igualmente, que el Papa era el verdadero 
vencedor de la guerra; y en el último Congreso obrero de Li- 
verpool, el Cardenal Gasquet. recordando las palabras del primer 
Ministro do Inglaterra, exclamaba: nadie ha triunfado en la 
conflagración mundial como el Pontífice de Roma. 

El Perú que proclamó la libertad como la suprema bendi- 
ción de los pueblos, que en su vida internacional encarnó siem- 
pre las doctrinas sustentadas sobre la inconmovible base de la 
justicia y supo respetar los derechos de las demás naciones co- 
mo condición indispensable para ta armonía y prosperidad uni- 
versales, ha recibido con la misma efusión de sus sentimientos 
patrióticos y cristianos al venerable Enviado de la Santa Sede, 
cuyos sabios y santos Pontífices fueron los Profetas y los pre- 
cursores de la nueva >era que se abría en la historia con el tér- 
mino de la gran conflagración que agid'» al mundo entero, y que 
después de desvastaciones sin cuento y haber llevado el dolor 
y ¡a muerte a millones de hogares, ha permitido a la humanidad 
ver la aurora resplandeciente de una nueva vida definitivamente 
inspirada en los ideales de la moral cristiana. Kl choque formi- 
dable de ideas, de pasiones y de intereses contrapuestos, que du- 
rante s¡glo s había acumulado la civilización hasta culminar en 
la gran guerra, ha dejado cristalizado un sentido nuevo de la 
realidad de ta religión. Todos los hombres no van hoy. sin duda, 
hasta dar una forma ostensible a. sus sentimientos religiosos: 
pero lodos en el recurso de la existencia, en los actos más ha- 
bituales de la vida, como en la s más profundas y violentas con- 
mociones del espíritu; así en (d nacimiento, en la formación de 
la familia y en la muerte, como en las incomprensibles cruel- 
dades del destino, como en las excelsas abnegaciones de nuestras 
madres cristianas como en las sublimes manifestaciones del va- 
lor y del heroísmo; lodos en un momento de la villa llegan al 
límite de Id inconocible y de lo inexplicable, en el (pie la ciencia 
más vasta es incapaz de satisfacer la razón más clara, y enton- 

216 



E N EL P E ¡1 U 

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ees como suprema verdad, como una necesidad profunda del sor, 
llamamos en auxilio del espíritu al raudal de sentimientos que 
Dios ha puesto en el corazón del nombre, y especialmente los 




Sillón de Sesiones di' la Cámara de Senadores, antigua sala 
de la Inquisición. 



de la veneración y de la te. La humilde plegaria del labriego, 
postrado en la iglesia de su aldea, tiene el mismo árenlo, tradu- 
ce ¡a misma ignorancia y significa el mismo presentimiento de 
Dios, que la meditación del sabio o la elucubración 'leí filósofo. 
Y es así como en el seno de la Igiesia los seres más humildes, 
con los más eminentes intelectuales y los más grandes potenta- 
dos de la tierra, ocupan un mismo plano y se sienten unidos por 
aquellos mismos sentimienl is que en verdad constituyen la su- 
prema bendición que Dios ha derramado sobre la humanidad. 

Hen 'di, 'lo XV se acercó a todos los que padecían en aquella 
terrible ¿poca de prueba, se identificó con la miseria e hr/o de 
jos sufrimientos provocados por la guerra, sus propio s sufri- 
mientos. Pedía a los Gobiernos de las potencias beligerantes en 
favor de los prisioneros, de ios heridos y de los inválidos. Cuan- 



EL C A R D E N AL BÉNLLOCH 

tos millares do hombres se salvaron de la pena de muerte por 
su intercesión. Agotó todos los recursos que podía reunir para 
enviar auxilios a los innumerables niños desvalidos de Rusia y a 
millares de- seres indigentes que morían de hambre y de frío 
en las comarcas devastadas por la guerra. La vida de las trin- 
cheras en que se hallaban unidos por una noble aspiración co- 
mún hombres de distintos países y de la más diversa condición 
social, despertó el sentimiento de la confraternidad hasta llegar 
a términos jamás vistos en la historia de la humanidad, y el es- 
píritu de abnegación para soportar los más grandes sacrificios, 
ofrendando la existencia en defensa de la patria, despertó y con- 
fortó el sentimiento religioso. En las horas trágicas, en presen- 
cia del peligro y de la muerte, los auxilios de la religión cristia- 
na elevaban las almas a las sublimes regiones de heroísmo, y 
tranquilizaban y fortalecían las esperanzas de los agonizantes que 
dejaban tras de sí a seres más queridos que ellos mismos, en la 
desolación y muchas veces en el más cruel abandono. Durante 
la guerra pudo verse en las tropas de diversos ritos un gran 
número de espíritus místicos y de autoridades religiosas soñan- 
<lo en una grandiosa unidad cristiana que fuera para la huma- 
nidad una fuente de paz y de concordia. 

En La nación peruana, Eminentísimo señor, habréis notado 
el palpita!' de sentimientos que sin duda han armonizado inten- 
samente con vuestro preclaro espíritu hispánico y con vuestra 
ahna excelsa de Príncipe de la Iglesia. Hija mayor y sin embar- 
go la última en separarse, de la nobilísima madre que nos le- 
gara su religión y su cultura, la historia diplomática del Perú 
es la perenne defensa de los más avanzados principios del dere- 
cho di' gentes. 3 de propaganda más sincera de la solidaridad 
para la existencia, lia lucha por la vida, ha sido entendida por 
los hombres de esta tierra como la necesidad de ser Útil para 
la familia, para la patria y para la humanidad, sin olvidar ja- 
más ipn' el brutal derecho di- la l'uerzá\ ha sido la fuente inago- 
tables iic horribles guerras fraueidas y de amargos odios disol- 
ventes. El Perú proclamó siempre la necesidad di- respetar el 
11I ¡m.sidrtis de 1810. a lili di' que cada colonia, convertida en 
país autónomo, •conservara la herencia (pie recibió de la Corona 
de España, y cuando una nación del Sur, alucinada por los asom- 
brosos y fugaces éxitos de una potencia imperialista europea, 
que no era de nuestra raza, ni participa de las tendencias es- 



21 8 




LA SOLEUXE SESION 



DEL SENADO 



EL C A R D E N A L BENLLOCH 



prrituales del alma latina, manifestó sus primeros propósitos de 
dominio y absorción sobre un país vecino, el Perú ofreció pri- 
mero, en 1847. su mediación amigable, y fué después al sacrifi- 
cio con el santo propósito de impedir que el derecho de conquis- 
ta que constan! emente había modificado el mapa de Europa y 
que habia motivado profundas divergencias entre los países de 
aquel continente, solo dominadas bajo el imperio de la fuerza, 
pudiera incorporarse en el derecho internacional del Continen- 
te American >, que ia nobleza incomparable de una Reina es- 
pañola y católica, había abierto para que en él florecieran las 
virtudes de su religión y de su raza. 

Desde que se inició el conflicto y durante el curso de su 
desarrollo, el Perú invocó siempre el recurso del arbitraje como- 
el más honrosa y el más justo para poner término a esa san- 
grienta lucha. A pesar que el tratado de Ancón, impuesto por id 
vencedor a raíz de su victoria, significó para e-te el más rico 
botín de guerra que jamás haya producido conquista alguna en 
el mundo, y para nuestra patria, la pérdida de las más valiosas 
y accesibles fuentes de sus riquezas naturales, el Perú, en ple- 
na paz. vio avanzar más aún la acción de la conquista y sus pro- 
vincias de Tárala y de Chileaya. fueron también detentadas por 
'a fuerza. Cuando el Perú reiteradamente solicité) el cumplimien- 
to de aquel tratado, una de cuyas cláusulas disponía que di'ez 
años después de terminada la guerra, una votación plebiscitaria 
decidiría si volvían al seno de la patria las provincias de Tacna 
y Arica, mutiladas d«'l organismo de nuestra nacionalidad, no- 
hubimos de obtener otra respuesta que el exterminio de la po- 
blación peruana de estas provincias, por medios más violentos 
aún que los de la guerra. Sus templos y sus escuelas fueron 
clausuradas. su s sacerdotes, que en el seno de los piadosos hoga- 
res de esas comarcas mantenían ta fé en el día de la redención 
fueron expulsados, los jóvenes internad is en el país enemigo y 
enrolados en B u ejército, y como nada, de esto bastara para d<?5- 
fruir la abnegación y fervor patriótico de los que aún conser- 
vaban en pie en su propio suelo, la población en masa ha sido 
arrojada de eSOS territorios. 

Los historiadores imparciales, ágenos a nuestra nacionali- 
dad, que han sillo lestigos de ta guerra de! Pacífico, y del cau- 
tiverio de nuestras comarcas de| Sur. han expresado su admira- 
ción por tos actos de heroísmo no superados en ninguna parte 



del mundo, por la tenacidad en la resistencia y la fé en los de- 
signios de la justicia, de los que defendían sus hogares y ia he- 
redad de SUg mayores, y no lian podido ocultar su asombro por 
la crueldad que fué capaz de provocar la ambición contra pue- 




blos que habían realizado juntos su advenimiento a la vida libre 
y cpie habían vivido como hermanos. Aquellos héroes a quienes 
vuestra eminencia, ha rendido pleito homenaje desde vuestra lle- 
gada a nuestras playas, no desmintieron jamás las virtudes de 



221 



EL CAED E y A L B E N L L O C II 



su religión, ni de su legendaria sangre española; no usaron sus 
armas sino para la sagrada defensa de lo que tes ,M ' a propio y a 
tavor de una causa umversalmente reconocida como justa; sus 
hazañas, después de despertar la admiración del mundo so ele- 
varon a las excelsitudes di' la gloria, porque al exhibir las her- 
mosas reacciones provocadas por la dignidad de hombres y de 
patriotas, supieron hermanar id valor guerrero y la raridad cris- 
Mana. Para satisfacción y orgullo de vuestra raza podéis cons- 
falar. Eminentísimo señor, que aún que cu el Perú faltan co- 
marcas que le lian sido detentadas, no ha 'aceptado el yugo de la 
opresión; que aunque materialmente esclavizadas, quedan Libres 
por el alma, y por id alma unidas a la patria; que ni la guerra, 
ni las espoliaciones, ni id hambre, ni los sacrificios sin cuento, 
las han hecho desaparecer ni someterse. V que sin olvidar ta 
actividad di' Dios a favor di' las causas justas, esos pueblos re- 
ducidos a cautiverio al elevar s"s plegarias al Altísimo, no pi- 
den ni la ruina de nuestros enemigos, al armas que sabrán la- 
brar con sus propias manos, ni un socorro extraño cualquiera: 
sólo piden una voluntad firme para mantener a través de las 
generaciones el amor y el sentimiento de la nacionalidad, que 
con más suerte que él territorio mismo, escapa siempre a la con- 
quista. V en toda la extensión de la tierra peruana, de Tumbes 
ai Loa. desde la s orillas del mar a las más alejadas regiones de 
las selvas orientales, así en ta más suntuosa morada c uno en la 
más humilde choza del labriego, hallaréis siempre, señor, sobre- 
la bandera bicolor que simboliza la Patria, el signo de la Cruz, que 
i "cuerda a los pueblos cristianos cómo la te pudo transformar 
el Calvario en la apoteosis de la Redención, 

No escucharéis, Eminentísimo señor, la lamentación de nues- 
tros infortunios pretéritos. Creímos, hace cuarenta años, que 
nuestro Continente no buscaría, como en Europa, el reinado de 
una paz efímera sobre ei equilibrio inestable de la fuerza. Abri- 
gábamos la esperanza de que el nuevo derech i internacional 
oe América sería respetado, y entregamos nuestra actividad y 
las fabulosas riquezas nal tírales de nuestros confines del Sur al 
dominio de una naturaleza exhuberante y rica extendida sobre 
un accidentado territorio. Fuimos, quizás, pródigos y llegamos 
con frecuencia hasta el derroche; pero nuestra actitud frenta a 
los demás pueblos de la i ierra se inspiró siempre en el respeto 
al Derecho y en el anhelo al bien general. Kl dolor del infortu- 



E 



U 



nio ñus ha Libertado de ciuesl pos 
pasados errores, como que e1 
dolor, cuando encierra el carác- 
1 1 * r ilc una sacra expiación suhli- 
me, i iene la \ irl ud incompara- 
ble de hacer amar una nueva 
vida y encaminara los pueblos 
por el sendero del progreso. Ad- 
miramos a España, cuando sor- 
prendida por invasiones extran- 
jeras se retiró a sus montañas de 
Asturias,y al impulso vigiroso e 
inexl inguible de su patriotismo 
y de su fe religiosa, recuperó 
palmo a palmo el suido de la pá- 
lida, demostrando al mundo en- 
tero y especialmente a las jóve- 
nes nacionalidades de América 
que ella había llamado a la vi- 
da y a la civilización, que la con- 
quista sólo extiende eventual- 
menle el dominio de la espada; 
pero no dilala la extensión de la 
propia patria con desmedro de 
la ajena. 

Sois. Eminentísimo Señor, la 
personalidad más representativa 
que ha visitado nuestras playas. 
Habéis traído la más alta repre- 
sentación del Pontífice de nues- 
tra madre España. En vuestras 
manos venerables el Senado de la República 
saje de amor y de admiración qin 
Santo Padre de la Cristiandad, 
este mismo cuerpo, que encarna 




La Puerta del Secreto 



pone el lilial men- 
la Nación peruana envía al 
Ante vos. Eminentísimo señor, 
la soberanía de la Nación y que 
tiene en su seno los representantes de toda la República, hasta 
de sus más apartados confines, en nombre de la mayor de las 
veinte repúblicas nacidas al calor de las gloriosas tradiciones de- 
la gran nacionalidad de que sois dignísimo Embajador, formu- 
lamos nuestros fervientes votos por la gloria inmarcesible de 
España, y por la ventura de sn grande e ilustre monarca don 

223 



EL C A R D E N AL BENLLOCH 

Alfonso XIII. que durante el más agitado período de la vida in- 
ternacional que registra la historia de la humanidad, ha saludo 
ser el más alto exponente de los preclaros talentos y de las 
excelsas virtudes de su extirpe y de su raza. 

Terminado el discurso del doctor Curletti. la presidencia 
puso al voto las mociones, por separado, siendo ambas aprobadas 
por unanimidad. 

DISCURSO DE SU EMINENCIA 

El presidíente invitó al señor Cardenal Benlloch a hacer uso 
de la palabra, quien agradeció la manifestación del Senado, en 
ios siguientes términos: 

Señores Senadores: 

La ocasión conmueve profundamente mi alma: las solemní- 
simas circunstancias de estos momentos embargan por completo 
mi corazón. La aparatosa majestad de este acto con su doble va- 
lor real y representativo mv abruma, a tas elocuentes y ponde- 
í adas palabras de rste augusto Senado, vibrando en los labios, 
primero, del Excmo. Sr. Presidente, y niego en los del señor 
Curletti, me arrancan sentimientos de gratitud inexpresable. 

Suis alta representación de un gran pueblo y este acto con 
que me honráis pareeiérame excesivo y redundante, si' no mira- 
va con mi corazón en estos momentos el escabel del Pontífice Ro- 
mano y de la Majestad Española. Este modesto senador español 
hace caudal de las bendiciones del Santo Padre, de la gratitud 
de España y de su reconocimiento personal para correspondar a 
vuestras galantes finezas. Todas mis palabras, si han de salir 
del corazón, han dé ser de gratitud y ella responde en primer 
lugar al valor y significación de este acto, para mí inolvidable, 
en el cual este alio cuerpo legislativo "'del ¡ene la marcha normal 
de sus labores cuotidianas" para honrar al representante de la 
Sania Sede y del Monarca Español; y al reconocer en estilo es- 
pañol "míe nobleza obliga", añadiré como entre españoles'". 

"que por honra vuelven honra 
hidalgo.- que por honra nacen'*. 



Mi gratitud es además honda y sentida como Príncipe de la 




E N E L P E R U 

Iglesia, que la siento a par de mis simpatías y de mis aplausos, 
para corresponder a las solemnes y ejemplares palabra-, con que 
su señoría ha subrayado la personalidad del Soberano de las al? 
mas Pío XI, e.n la tremenda crisis de los valores políticos y mo- 
rales, que tan sabiamente acaba de comentar. 

Yo quisiera seguir paso a paso y frase a frase, el interesan- 
te discurso que hemos oído y admirado para solazarme en 
"vuestra vida constitucional, herencia de la fe de vuestros ma- 
yores : en vuestra Constitución Política que cris- 
taliza los ideales más avanzados y perfectos": en ese magnánimo 
recuerdo de la "Legislación de Indias, insigne y glorioso rnonu. 
inenlo dcil Derecho Español"; en la evocación de los "prelados 
eminentes y santos "varones que elevaron el nivel moral y fervor 
cristiano de vuestras masas populares" que iluminaron vuestras 
generaciones intelectuales, y prepararon en estas tierras del sol 
el "fruto bendito de ta cultura española". V bien se admira que 
Lodo lo que ha sido contento al escucharlo, es. al recordarlo, es- 
pontánea y vehemente gratitud. 

Yo gozaría, si hubiera tregua para ello, en armonizar el him- 
no hermoso que hemos oído, entonado al amor a la Patria, ese 
amor que en el pueblo y en los legisladores en el Perú como en 
España tiene esencias cristianas... y 'allí y aquí es nuestra más 
grande riqueza espiritual, y que se acendra y purifica en las 
pruebas más doloresas y terribles. Y mis notas irían acompaña- 
das con bendiciones a los héroes y los mártires de la Patria, esa 
Patria que tanto habéis enaltecido vosotros con vuestras luces, 
vuestros ejemplos y vuestras 'leyes. 

Qué espectáculo tan hermoso estáis dando, señores senadores, 
a la faz del mundo y de la Historia, proclamando la influencia 
y el poder extraordinario del Vaticano, su intervención hermosa- 
mente fecunda en la pacificación de los pueblos, el afianzamiento 
de la autoridad y de la justicia de que tanta necesidad tienen los 
gobiernos y las multitudes del mundo entero, el despuntar de la 
nueva etapa de la civilización que la Iglesia brinda a la necesidad 
y simpatía de las naciones, las confederaciones obreras del sindi- 
calismo cristiano con la Carta obrera de La Haya, frente a la 
Internacional y al comunismo soviet ista: en una palabra, repi- 
tiendo una vez más el testimonio tan repetido de que el único 
vencedor en la guerra mundial ha sido el Vaticano. Cuánto estimo 
y agrad-ezco vuestras entusiásticas manifestaciones de adhesión al 
Papa y cuánto consuelo he de llevarle con ellas. 

225 



EL CARDENAL BENLLOCB 



Aún quiéro decirle más: que reconocéis para vuestro bien 
que la Religión es el supremo recurso de los hombres y de Los 
pueblos; que el Perú ha. palpitado a nuestro paso con el espíritu 
de, la Iglesia: que sobre las banderas de vuestros combates se le- 
vanta la Cruz, símbolo eterno de la justicia y del amor; y que 
habéis tendido los brazos de Cristo. Redentor y Juez, sobre los 
sepulcros donde duermen juntos los que cayeron luchando entre 
si. acto supremo de. generosa nobleza, que blasonará vuestra 
Historia ante la admiración de los pueblos. 

Y aquí tenéis, señores senadores, el acto de suprema gen- 
tileza y espléndida prestación para el que toda gratitud sería 
poca si no se juntara a la nuestra tan viva y tan ardiente toda 
la gratitud de España, palpitando en el corazón de las madres 
españolas. Perú, hija mayor de España, y la última en sepa- 
rarse de la nobilísima madre, tú lo acabas de decir: la nobleza 
incomparable de una Reina Española y Católica, abrió el con- 
tinente americano para que en él florecieran las virtudes de 
su religión y de su raza. Bien lo demuestran tus acciones, 
nación peruana, y hoy más que nunca lo acredita tu conducta 
con tu Madre. Este modesto senador de la Madre Patria, nues- 
tra España querida, agradece, pues, con el alma entera por sf 
y por aquel pueblo el hecho y el trámite de ese suceso sin pre- 
cedentes, en el que podrán hallarla las más hidalgas naciones. 

Por eso aprovecho gustosísimo la ocasión que me brinda 
esta recepción cordial que me dispensa el Señad) ilustre del 
Perú, para dar las gracias más rendidas al Excmo. señor Pre- 
siden! e de la República cuya vida Dios guarda y Dios guarde. 
a¡ Gobierno de la Nación y en su nombre al señor Ministro do 
!a ("hierra, a las cámaras legislativas del Congreso y del Senado, 
por e-e acto profundamente conmovedor que habéis tenido para 
nuestra Madre España y para nosotros que formamos su Em- 
bajada de amor, al rubricar el Excmo. señor Presidente, y 
presentar al señor Ministro de la (hierra y hacer suyo el Cio- 
hierno y aprobar rápidamente la Ley de la República, en que 
"con testimonio del filial afecto del Perú a la Madre Patria" ser 
manda erigir un monumento en el cementerio do la capital de 
la República..." destinado a guardar y venerar los restos de 
los soldados españoles, que sucumbieron durante la campaña de 
la emancipación, y en la memorable jornada del 2 de. mayo de 
1866. 

No halla el corazón palabra en nuestro rico idioma de Cer- 



226 



E .\ E L l> E R U 

vántes para agradecer vuestro exquisito homenaje a nuestros 
muertos, más Que rezando sobre las cenizas de los vuestros, y 
besando vuestra bandera teñida en su sangre, porque ella les 
sirvió de pabellón en las hazañas y de Sudario en la muerte. 

Os declaro con íntima sinceridad que de cuantos homena- 
jes, hermosos, conmovedores, opulentos habéis tributado a este 
ingenuo Embajador, — y ya no lleva cuenta de ellos más que mi 
reconocimiento — éste, inclusive, ninguno me ha llegado al alma, 
ninguno me ha llenado el alma y perdurará imborrable en mi 
alma como este homenaje a nuestros muertos hermanos, allísi'- 
iini relieve de un pueblo de magníficos sentires a cuyo nivel no 
puede llegar más que la gratitud sentida por todas las mujeres 
españolas . 

La noticia a estas horas ha estremecido por cable el alma 
española y si este honorable cuerpo, señores sonadores, ha pues- 
to el sello de su hidalguía sentimental, en el refrendo de esa 
ha/aña colectiva de un gran pueblo, en estos momentos el Se- 
nado de las ricas hembras, de Castilla, hijas do- aquellos muer- 
Ios ha levantado acia de gratitud perdurable y sania, digno 
monumento, erigido en las almas ron Moques de corazones: 
mientras llega el día. en quo este sonador español, dé cuenta con 
el valor que sopa al alio cuerpo representativo de mi Patria, 
para que (a admiración y gratitud embarguen a los próceros sen- 
timientos de la nación agasajada y favorecida. 

Ese monumento, visto desdo España, más aún .quo la me- 
moria y el decoro de los muertos, perpetuará vuestro honor y 
magnánima nobleza . 

En cuanto a la delicada fórmula del preámbulo., en que se- 
ñala el señor Ministro do la (Hierra, como causa ocasional de la 
erección de monumento la visila que os hemos hecho con lanío 
agrado de nuestro corazón, t rayéndoos mil bendiciones del San- 
to Padre Pío XI, y un mensaje de amor che nuestro Rey don Al- 
fonso XIII y de nuestro pueblo, que os debemos decir?... Que 
es otro detalle de vuestra gentil cordialidad. 

Agradezco muchísimo vuestra declaración, porque si oirás 
satisfacciones intensas y vivísimas no hubieran hecho nuestra 
estancia entre vosotros tan dulce y encantadora, bastaría para 
nuestro corazón que dejamos este monumento como estela de 
nuestro paso por la nación peruana, para bendecir la hora en 
que la Provindencia Divina nos (rajo en sus brazos a este jardín 

*.* ♦.♦ *.* *.* *•* X'**'* *'•**♦ **x 

227 



E L CARDENAL BENLLOCH 

porfuinad ) por la Rosa más linda que se abrió en las Américas, 
por vuestra y nuestra Santa Rosa de Lima. 

Añado y termino, señores senadores: atravesamos momentos 
solemnes en la Historia de España, de América y del mundo. 
Nuestro augusto Monarra. Don Alfonso XIII. surca los mares 
rodeado de la espléndida grandeza que es nimbo de la monar- 
quía española. En Roma se le recibe ron honores uniros en la 
Historia contemporánea. Y ese |p>y. con lodas las glorías del 
Monarca español, ron lodas las grandezas que rodean el cetro de. 
S. Fernnado y de D. Jaime, empuñado por sus reales manos, 
se va a postrar ante los pies del Soberano íVmtífice; porque só- 
lo ante Dios y el Papa se arrodilla el Monarca español. 

Y los ojos de España y Roma se acarician en una sola mi- 
rada y después de contemplar con gozo el resurgir de 1 s pue- 
blos, vuelven sus cabezas al Nuevo Mundo para mirarle y mi- 
rarle y ofrecerle el tesoro de su cariño maternal y fraternal. 

Hagamos votos por la prosperidad de nuestras patrias uni- 
das e independientes, ambas fuertes y ambas encariñadas con 
; ! lema común di 1 sus recuerdes y el ideal de sus comunes glo- 
rias, para que marchen paralelas y de la mano a la integración 
de la gran confraternidad ibero-americana, que prepare equili- 
brios estables y caminos seguros al progreso de la gran comu- 
nidad de almas creyentes y a Las glorias de la familia huma- 
na . 



Los anteriores discursos fueron vivamente aplaudidos en 
sus interesantes pasajes, por los asistentes a la galerías, que es_ 
(aban llenas de una selecta concurrencia. 

Concluidos los discursos descendió su Eminencia del es traí- 
do, retirándose del recinto, acompañado hasta ta puerta por los 
mismos señores senadores que constituyeron la comisión de re- 
cibo . 

La guardia rindió nuevamente los honores, dejándose oír 
la marcha de banderas, tocada por la banda militar. 

Hasta su residencia en el Palacio 'torre Tagle. fué acompa- 
ñado su Eminencia por el oficial mayor y por el ayudante del 
Senado, doctor Rafael Belaúnde y coronel Francisco Mas, res- 
i »ect ¡vamente . 



228 




GRAFICAS DE LA RECEPCION OFRECIDA ¡'OH EL CARDENAL 
BENLLOCH, A NUESTRO MUNDO SOCIAL 



EL CARDENAL B E ¿V L L O C H 
♦,♦ ♦,♦ ♦.* • ♦.* ♦> *♦* *#* ♦> m ♦.♦ ♦.*♦.* <sa 



RECEPCION 

EN EL 

PALACIO DE TORRE-TAGLE 

El Kmmo. Cardenal Juan Benlloch y Vivó, ofreció una so- 
lemne recepción en el palacio de Torre Tagle a los miembros 
del Cuerpo Diplomático y a oirás personalidades de nuestras al- 
ias esferas políticas, religiosas y sociales. 

Esfa recepción a la que asistieron también distinguidas seño- 
ras y señoritas, trascurrid en un ambiente de gran animación 
y fué amen/zada por una competente orquesta de la compañía 
lírica italiana, que a sazón actuaba en nuestros leativs. mien- 
tras los concurren! es hacían honores a un bien servido bar. 

La concurrencia se retiró muy complacida llevando en 
el ánimo una grata impresión de esta Resta social, de subido 
relieve, y muy satisfecha sobre ledo de haber departido fa- 
miliarmente con el ilustre Kmba.jador. cuya poderosa inteli- 
gencia y bondadoso corazón, revelar nse, una vez más. en tan 
solemne oportunida- 1 . 




EN EL P E ñ 0 \ 

i 



EN EL CLUB NACIONAL 

Esta importante institución social, exteriorizó su simpatía 
al Emmo. Cardenal, agasajándolo en su local, que ofrecía un su- 
gestivo aspecto, con un suntuoso banquete, al que asis,ti,eron 
los más distinguidos rniembrps < I » ^ que se compone.. 

El Presidente del Club, señor doctor don Felip„e de Qsnva, 
■ a la hora de los postres, ofreció el agasajo con un conceptuoso 
discurso, cuyo tenor es romo siguí': 

Emmo. So ll i ir : 

".Muy grande debe ser la satisfacción de vuestra eminen- 
cia en este viaje a nuestra América, porque aprecia, de cerca, i 
la fecundidad de España y el vigor de su obra civilizadora. ! 
Veinte nuevas nacionalidades hablan su lengua, profesan su re- ! 
ligión y proclaman .sus glorías:. Y cada una de estas naciona- j 
lidades. por combinación, más p menos afortunada, de factores ( 
geográficus étnicos e históricos, Ijenen. en su fisonomía espi- 
ritual, predominando sobre otro-;, algunos de los inconfundibles ' 
caracteres del alma española. 

"Nosotros los peruanos hemos heredado id sentimiento de- 
mocrático y el amor a las libertades públicas, poderosos ele- 
mentos que. al clausurarse el período de constitución definiti- 
va del Estado, afirmarán las instituciones republicanas, y ser- 
virán en todo tiempo, de defensa contra las exóticas tendencias 
trastornadoras de las bases fundamentales en que descansa el ¡ 
orden político y social. 

"También somos españoles en el espíritu de justicia que 
ha inspirado constantemente nuestras relaciones con los otros ' 
pueblos. Hemos abominado siempre de las imposiciones de la i 
fuerza. Hemos querido siempre las solucione-; .jurídicas. He- 
mos puesto siempre nuestra colaboración resuella en id pensa- i 
miento de organizar detinil i várenle la justicia internacional. 

También somos españoles por nuestra fe en los sentidos 
de la raza. En nuestra alma están, como formando círculos 

231 



E N 



E L 



P 



E li U 



concéntricos, la patria; más allá de la patria, América; más allá 
de América, la raza. Tenemos un fuerte e intransigente nacio- 
nalismo; un sentimiento de solidaridad con las repúblicas ibero- 
americanas, fomentado por tos intereses políticos y económi- 
cos comunes; y un ideal de cultura para que perduren las ap- 
titudes mentales y las excelsas virtudes de la ra/a y continúe 
ésta escríbiend i en la historia de la humanidad admirables pá- 
ginas sobre hechos grandes y gloriosos. 

"Español y cardenal, vuestra eminencia lia de bendecir estas 
realidades y aspiraciones hermosas y cristianas. V rendir, con 
(milis nosotros, el más sincero y caluros) homenaje a la madre 
España, invocando su más encumbrada representación espiri- 
tual: Don Quijote. 

"Señores: Brindemos por nuestro ilustre huésped, el car- 
denal Benlloch, y por los insignes soberanos a quienes repre- 
senta'* . 

El Emmo. Cardenal, dió respuesta al discurso anterior, que 
mereció prolongados y repelidos aplausos, en una feliz impro- 
visación, manifestando su gratitud a los miembros del Club Na- 
cional, por id vigor de la raza y la necesidad, cada vez más im- 
periosa, de la confraternidad ibero-americana. 

Al terminar brindó por la prosperidad del Perú y por la 
ventura personal de su ilustre mandatario. 

Las elocuentes frases de S. E., impregnadas de purísimo 
afecto y de intensa emoción, fueron acogidas por la concurren- 
cia, con esl mendosos aplausos. 



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233 



E L 



CARDENAL BENLLOCH 
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LAS MATRONAS Y CABALLEROS 
DE LA 

VENERABLE ORDEN TERCERA DE LA MERCED 

Los miembros de ambas instituciones, presididas por ei 
R. P. Carlos D. Cobo, Rector de la Y. Orden Tercera, acudie- 
ron al palacio de Torre Tagle. con el fin d'e saludar a S. E., 
j ofrecerle como un recuerdo de su inquebrantable adbesión y 
afecto sincero, la rmag'en de la Santísima Virgen de las Merce- 
des. Patrona di 1 las Armas del Perú, colocada en hermoso mar- 
co de plata, con su respectivo estuebe. 

iiiin lal motivo, el R. P. Cobo, pronunció un hermoso discurso. 

El Eminentísimo señor Cardenal agradeció con frases muy 
elocuentes y de la manera más efusiva el presente de la V. Orden 
Tercera de la Merced: inculcó la devoción a la Patrona del Perú 
y terminó haciendo votos por la felicidad de la mujer limeña, 
<[ue resplandece por la virtud y la hermosura, concediendo una 
bendición a todo*? los presentes. 



*'* •'♦**♦ ♦*# ♦> **♦ »*# ♦*# ♦*♦ ♦'♦ •> ♦*♦ ♦*» 

234- 



E I. 



CARDENAL 



BENLLOCH 



HOMENAJE A SANTA ROSA DE LIMA 

EN LA 

BASILICA METROPOLITANA 



La magostad del culto católic > Llegó a su más alto grado 
en la fiesta que en honor de sania Rusa de Lima se celebró en la 
Basílica, con asistencia del Presidente de la República, ron su ga- 
binete y funcionarios públicos. 

Desde mucho antes de la hora señalada una numerosa y com- 
pacta muchedumbre estaba apostada en La escalinata de la Ca- 
tedral con el objel i de contemplar la llegada de Su Eminencia y 
acompañan! es . 

La comitiva oficial y las instituciones religiosas ocuparon los 

lugares asignados en la nave central. 

Tanto ei Presidente do la República como el ilustre Purpura- 
do fueron recibidos por una comisión del Cabildo Metropolitano; 
ocupando el primero el estrado presidencial y el segundo el solio 
pontificio, l-'.n la sillería del curo tomaron asiento los señores 
obispos, los canónigos y dignidades eclesiásticas. 

En la parte superior del presbiterio se destacaba el anda 
que sostiene la preciosa urna de plata, donde se exhiben las re- 
liquias de Santa R isa de Luna: en La parle fnferior las andas que 
sostienen a las imágenes de Sania Rusa y al beato Martín dé 
Porros . 

Antes de dar comienzo a la Misa de Gran Pontifical, hubo 
que impedir el ingreso a la Basílica, pues a esa hora no cabía una 
persona más. 

Todo fué sublime en esia ceremonia religiosa. E) oficiante, 
un Príncipe de la Iglesia; la asistencia, un pueblo, el pueblo de 
Sania Rusa, la orquesta, el panegírico; el panegírico fué pronuncia- 
do por el'R. P. Luis Urbano, miembro de >la Embajada Cardenali- 
cia, uno de los primeros oradores sagrados de España. 



En cuanto ¡i la procesión, solo diremos qm* formará época en 
los anales de la Historia Eclesiástica del Perú. Deslíelos halcones 
«■aía una lluvia de flores sobre las andas y se aplaudía el paso 
del Cardenal Benlloch y del señor Presidente Augusto B. Leguía. 

La liesla terminó después de las dos y media de la larde. 

Por vez primera se lia visto en Lima una ceremonia tan me- 
morable. Podemos asegurar que nunca se lia efectuado en América 
un homenaje tan propio y tan digno de la Patrona de las Américas. 



SANTA ROSA DE LIMA Y EL PATRIOTISMO DEL PERU 



Tu honorificentia popnli nostri. 
Ti'i la honra de nuestro pueblo- 
Excelencia: Judith. XV, 10. 

Emmo. Señor: 
Excmcs. Señores: 

Venerable Caldillo Metropolitano : 

Es imposible. Hay que 
renunciar al empeño. La pa- 
labra no se presta a encerrar 
en su marco material emo- 
ciones tan inmensas. Día 
tras día. hijos amadísimos de 
Lima, habéis centuplicado 
los agasajos y las manifesta- 
ciones espléndidas de entu- 
siasmo hacia la Embajada de 
amor y de concordia, que en 
nombre del Soberano Pon- 
tífice de Roma. en cuya fren- 
te brilla el resplandor perenne 
de la verdad infalible; en 
nombre del Rey de España, de 
cuyo pecho irradian cascadas 
de amores que se difunden 
por estos pueblos encantados 
de América; Embajada pa- 
cífica y amorosa que ha traído 
el E. S. Cardenal Benlloch. a la noble nación peruana, y en especial 
a esta ciudad de los Virreyes, perla del Pacífico, Atenas de 




R. ]' . Luis Urbano 



237 



EL V A li D E S A L BENLLOCU 



América, emporio de riqueza, blasón, de gloria, Lima la inmor- 
tal, archivo de grandezas pagadas, que no cayeron muertas en 
la lumlia. sino que se dejaron caer en el surco abierto de la 
historia, como semillas do futuras grandezas. 

Desde aqui'l día cuyo recuerdo n is emocionará mientras 
vivamos, en que llegamos a surcar las aguas del Callao, bajo id 
estampido de los cañones que no guerra sino alegría publicaban; 
entre las sonidos vibrantes de las músicas y cornetas: los vil ires 
de las muchedumbres, los saludos cordiales y e'ocuentísimos de 
las autoridades: y la entrada por las calles de esta ciudad, lautas 
veces ensoñada, y mirar a los balcones nos parecía ved is cu- 
biertos de macetas hasta que ad- 
vertimos que se movían las flores de 
vuestros semblantes, como si Mies- 
Iras manos., hijas hermosas de la 
ciudad hermosa, al subir a la cara, 
fuesen arraneand i pídalos para al- 
fombrar ciui ello- vuestras calles 
al paso del Cardenal amadísimo...: 
y al oír. dentro de la Catedral, la 
voz vibrátil i' de la Iglesia peruana, 
por boca del Kxcmo. Sr. Farl'án. 
Obispo del Cuzco, donde se guardan 
los ec 13 dormidos de la civilización 
incaica, dando la bienvenida al Emi- 
nentísimo Señor Cárdena! Benlloch. 
Embajador del Papa y del Rey Al- 
fonso, en los pliegues de cuya púr- 
pura cardenalicia hemos hecho l.a pila en que fué bautizada 

nuestros nidos las golondrinas de Sosia liosa 

España que gozam s en estos mo- 
mentos de vuestro sol ; en la magnífica recepción con que 

el KxceLenl ísimo S. Presidente de la llcpúhlira honró a la— Em- 
bajada de paz. poniendo en sus labios enérgicas, vibrantes y ca- 
riñosas palabras (pie estaban pidiendo una lápida de bronce don- 
de quedar para siempre esculpidas, -i no las lleváramos grabadas 
en el alma donde vivirán para siempre, porque la vida dei alma 
es inmortal : desde aquellas primeras impresiones tan es- 
pontáneas, tan cariñosas, lan agradecidas, ha ido subiendo día 
Iras día. momento tras momento, la marea de vuestro entusias- 
mo, hasta llegar hoy a besar con las espumas blancas de vuestra 




E Y 



E L 



p e n u 



alegría, la cumbre más excelsa de vuestra Patria, donde hay un 
altar y un trono levantados a vuestra Patrona queridísima, or- 
gullo de vuestro pueblo, sublime encarnación de vuestros ideales, 
flor hermosa, en que ha reconcentrado lo más helio de sus ener- 
gías, lo más perfumado e inmortal de su perenne savia el viejo 
árbol de la nación peruana: la más santa de sus hijas herniosas 
y la más hermosa de sus hijas santas, cuyo nombre es una epo- 
peya, una bandera, y un clarín para la Patria: Santa Rosa de 
Lima . 

.Ninguna manifestación pudiera elegirse para agradecer al 
Perú y a su Capital, Lima, las pruebas continuas de su admiración 
y entusiasmo, que esta solemnidad 
herniosa en que las autoridades y 
el pueblo se unen bajo las bóvedas 
del primer templo nacional para 
percibir los aromas de la incompa- 
rable Rosa dando a la tiesta los ca- 
racteres brillantes de ; una solemní- 
lal oficial y el calor férvido de una 
liesla leí pueblo. 

Por eso. nuestro Eminentísimo 
Sr. Cardenal; en cuyo pecho germi- 
nan las iniciativas más espléndidas, 
oportunas y cordiales, ha querido 
celebrar esta Misa Pontifical con 
todo el esplendor que impone la 
sublime Liturgia Católica, trayen- 
do del templo de Santo Domingo las 
Reliquias venerandas y la Imagen 
bellísima de la Rosa más fragante 
de América, con la guardia de honor 
que le hace este hermano lego, glo- 
ria del Perú. Beato Martí» deíPorres, quien siendo sacristán del 
Convento debió ver muchas veces a Santa Rosa por la Iglesia: y 
que boy. día de su fiesta en Lima, la quiere acompañar en su 
triunfo. 

He de cantar las glorias de vuestra Santa Rosa de Lima, sin 
otro título que ser mi hermana, y hermana muy querida desde 
mi primera juventud. Con toda la emoción de mi alma la quisie- 
ra cantar, presentándola a vuestros ojos, como espejo refulgente 
dé patriotismo, como tipo de las almas que necesita el Perú para: 




Crucifijo QUe perteneció a ta 
Santa 



239 



í L CARDE Y AL BE N L L O C P 



ser lo que debe ser: un pueblo grande e inmortal, porque lo exige 
su historia, su suelo de oro. su sol de fuego; su montaña tejida de 
misterios, su sierra encantadora, runa de heroísmos, su casta bra- 
va, donde entre alfombras de flores y flecos de espumas alzaron 
su trono la civilización y la cultura. 

Mi palabras serán de aliento y esperanza. Cantando a Sania 
Rosa, cantaremos las glorias del Perú. Que Dios nos dé su gracia. 
Que la Santísima Virgen. Madre de América y de España, conceda 
a mis palabras la ternura de su amor. 

Pedídselo lodos conmigo, rezando con el corazón y con los 
labios el Are María. 



(Texto y saludo como al princi- 
pio) . 

Hubo un tiempo, no tan lejano 
de nosotros que hayamos dejado de 
oír sus convulsiones, en que se agi- 
taba contra la Iglesia Católica un 
argumento formidable» desde las 
cumbres de los Estados, donde el 
racionalismo político había levan- 
tado sus tiendas de campaña. Se 
decía que la Iglesia, en virtud de 
su misma calificación de Católica, 
era enemiga de la Patria: por ser 
amantísima y defensora de la fra- 
ternidad universal, era enemiga de 
las fronteras y quería borrar el lí- 
mite de los Estados, haciendo de 
todos los pueblos un solo pueblo, y 
de todas las familias de la tierra 
una sida familia por nombre hu- 
manidad . V di' las consideraciones bajaron a las realidades: y a 
los representantes de la Iglesia que eran los Obispos: y a los 
qup encarnan en su vida la exaltación del espíritu católico, que 
son los religiosos, se les arrojó violentamente y se los deportó 
en épocas distintas, según aumentaban los grados de la fiebre 
de casi todos los Kstados europeos, de España, de Francia, de 

Inglaterra, de Alemania, de Italia, de Portugal y también de 

múltiples Kstados americanos. 

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24-0 




Clara al que alalia sa cabellera 
para no dormir, en la oración 



E L P E n u 



Fué prensil que la Patria, sintiéndose gravemente herida ra 
su honor, diese un grito de angustia que resonó por lodos los 
ámbitos del mundo; y aquellos desterrados oyen n sus lamentos 
de dolor y volvieron presurosos a la misma I ierra que los había 

expulsado como traidores, por el solo delito de ser honrados ; 

y ruando durante la grwn guerra, sobre planicies inmensas cu- 
biertas de sangre, se escribía el capítulo de las injusticias y cruel- 
dades humanas, ese capítulo de horrores tan terrible, que se 
lian necesitado Siete millones de hombres para escribirlo con 
las letras de sus cadáveres: cuando la cobardía hizo presa en al- 
mas que por deber y disciplina debían anhelar, por instantes, 
ofrendar la vida en aras de la Pa- 
tria, los más valientes y esforzados, 
los amantes de todos los peligros, 
los que querían ir siempre a la 
vanguardia, eran los sacerdotes u 
religiosos-, vestidos ahora de militar. 

pero que llevaban siempre bajo la 
sotana o bajo id escapulario un co- 
razón ardiejnte, enamorado de su 
Patria, aun cuando su Patria los 
perseguía. 

Precisamente los pueblos más pa- 
triotas han sido siempre los más 
religiosos. Los únicos pueblos que 
detuvieron los pasos de Napoleón. 
■ '\ mi denlo César que eclipsó las 
gloria- del antiguo, fueron como di- 
jo Chateaubriand, los rusos dirigí- El pozo donde arrojó la'üati 
dos por popes y los españoles que del cilicio 

obedecían la voz de los frailes. 

Y si queréis rápidamente bosquejada la razón de este fenó- 
meno que está brillando en las páginas de la historia del mundo, 
pensad que la Religión Divina es la única que por medio del de- 
ber moral se impone al mundo de nuestras ambiciones. De la 
unión de leyes, al parecer contrarías, unión que exige un Mecá- 
nico sapientísimo y omnipotente, capaz de realizarla e imponerla, 
Se originan los movimientos admirables de los cuarenta millones 
de astros que van por los cielos caminando como gigantes de 
luz en busca de lo infinito. De esa unión de leyes depende tam- 
bién la harmonía esencial en el mundo de la materia infinitesimal. 

24-1 




EL CARDENAL RENLLOCH 

**,* ♦.■» ♦.♦ ♦.♦ *.* ♦,♦ ♦.♦ ♦> ♦.♦ *.♦ ♦> *l ♦,♦ J 

en los últimos reductos do la división química, en ose mundo 
ultramicoscópico donde se agitan miríadas de conjuntos plane- 
tarios que forman los átomos con sus miles de arriónos y ca- 
tiones para constituir las especies químicas de los cuerpos. De 
la unión harmónica de las leyes que rigen la vida individual de 
la célula con la vida integral del organismo, la cual exige la pe- 
renne subordinación de la primera, dependen los magníficos es- 
plendores de la vida que se convierte en tinieblas de muerte, cuan- 
do en el organismo se impone e impera la ley individual de la 
célula . 

En cada ciudadano, célula del organismo social, sentimos 

nacer y vibrar con violencia una 
ley de ambición, de egoísmo, de 
interés propio, la cual consiste 
en la entronización del yo, aún 
sobre, los escombros de los inte- 
reses ajenos. Ese egoísmo plan- 
ta en el corazón un eje en torno 
del cual hace girar todas las con- 
veniencias agenas por sublimes 
que parezcan, por patrióticos que 
sean. Y es la Religión Divina la 
única de imponerse en la grite- 
ría de las humanas ambiciones y 
do los intereses individuales que 
se disfrazan a veces con la más- 
cara de sagrados; es la tínica que 
obliga a reconocer la existencia 
de un eje extrínseco, con dos 
polos: uno en la altura, que es 
el amor a Dios, y otro en la tie- 

Imagen a quien llamaba 1Ta - V" 0 es el an ""' a la Pat™ 8 * 
el"Doctorcito" 1 |IS anhelos y las esperanzas; y 

basta los azules espirales del incienso que forman las ambiciones, 
cuando Doblemente se queman en el incensario del corazón, ante 
el alfar augusto de la Patria. 

La Iglesia doliendo la fraternidad y la manda, porque no 
quiere como el chauvinismo fundar el (¡mor :i la Patria en el odio 
al extranjero, a lodo lo que sea Nacional, al género humano. La 




2+2 



e y 



E L 



P 



E R U 



Iglesia quiere y bendice las fronteras de los pueblos trazados por 
el dedo omnipotente y soberano de Dios, abiertos coii ej sudor de 
nuestros antepasados y pegados tal ve/, por su sangre heroica e 
inmortal. La iglesia quiere que la bandera nacional, flamee en 
esas fronteras y que sea respetada por las naciones vecinas, como 
es querida y reverenciada por la nación, que en ella ve, cuando 
los vientos la acarician y despliegan, el- símbolo glorioso de 
su libertad e independencia. La Iglesia quiere que las fronteras 
sean permeables a la verdad y al amor; que no sean tapias de 
cementerio, sino tabiques de colmena, garanlía del trabajo, orden 
luminoso y bello de la vida de paz. casas contiguas de hermanos, 
que no por serlo lian de vivir todos en la misma casa. La Iglesia 
manda el amor a la Patria, como consecuencia de la virtud de la 
piedad; impone ese amor, como una de las deudas máximas que 
el hombre tiene, aunque 



por ese amor tenga que 
dar su sangre y su vida 
cuai conviene al ciuda- 
dano virtuoso, cives oir- 
tuosi, como dice en fra- 
se hermosa y exacta el 
Angélico Doctor Santo 
Tomás. 

II 




Estos sentimientos for- 
maron la trama del pa- Santuario de Santa Rosa 
triol ismo espafio'l queso 
injertó en las venas de 

las razas americanas. Por eso no vinieron con ansia de extermi- 
ni ». Por eso injertaron sus corazones en el árbol secular de las 
razas aborígenes; y se mezclaron las sangres y los amores y los 
tinteros y las ideas y la fé y las esperanzas y los heroísmos, y 
de las razas peruana y española nació una sola raza, mezcla de 
las dos: fuerte como los españoles y melancólica como los indios, 
pero hermosa y pura, ardiente y soñadora, amante de su fé y de 
su tierra, ansiosa de libertad y de cultura, enamorada de las flo- 
res -y de la- poesía, quejumbrosa y mística, alegre y sentimental'. 
El patriotismo de España se infundió en el alma peruana, dán- 

*'* **♦ ♦*♦ ♦*♦ *v v# ♦*♦♦*♦ **♦♦'♦ **♦ **♦ v# *'*»'♦*'♦*■# t** **♦ **♦ **♦ **# X'+ *'«*'♦*'* *■» **♦ **♦*>**♦ *'#♦#*'#*'♦*'* **í 

243 



E L 



CARDES A L 



B E N L L O C H 



dolé los caracteres de inmortalidad que tuvo e-1 alma española lia- 
ra amar a su Patria con locura. 

Hijos dei Perú, amad a vuestra nación idolatrada, como 
amaron a la suya los hijos de España. 

Que sea vuestro amor sincero. La sinceridad debe ser carác- 
ter de la raza peruana: Sinceridad en el vivir, en el amar, y aún 
si queréis, en él odiar. Sinceridad es blancura de bondad en el 
entendimiento* reflejada en el remanso del corazón, donde las 
aguas de los sentires son cristalinas y trasparentes como aguas 
de nieve. Sinceridad es odio a las I ¡nieblas donde se fraguan los 
complots y donde la deslealtad, la ingratitud y La cobardía alzan 
frecuente-mente los pianos inclinados para derribar los tronos o 
los sillones presidenciales. Sinceridad es valor para decir a plena 
luz los defectos, pero con am r y ternura, a quien se quiere fe- 
prender i>ara su bien y 
enmienda . Sinceridad es 
nobleza en el carácter, 
lealtad en el i ral o. firme- 
za de roca en la palabra, 
humilde confesión del 
tropiezo o de la igno- 
rancia: la rudeza del 
I ronco que sosl iene a las 
flores y a los frutos 
contra la tempestad y el 
terremoto . nul riéndolos 
con la savia que amoro- 
samente ayuda a circu- 
lar por sus entrañas . . . 
Que sea vuestro amor 
constante. La constancia es un carácter indispensable para todo 
li grande. Es la energía que da a lo pequeño eficacia casi omni- 
potente-, a la gota de agua tuerza capaz de perforar la roca. Cons- 
tancia es la formación de la juventud en el estudio, cada vez más 
intenso y más profundo; en el trabajo honrado, libre de hieles y 
de rencores; en la buena discusión de los negados: en id cumpli- 
miento exacto y gozoso de los defieres: y sobre todo en el amor 
a la patria...'., asi en la desgracia como en la fortuna, en la ad- 
versidad y en la gicria. No es patriota de veras quien ama a su 
nación cuando la ve grande, y la menosprecia cuando la ve postra- 




Ln V(i)¡'\\\(\ donde (imlxi Santa liosa 



E 



E 



E 



U 



da.. Se debe amar a la Patria cuando está su frente coronada 
de laureles y también, y mucho m;K cuando al ver sus hlancas 
sienes descubrimos los rubíes que de su sangre formaron las es- 
pinas. Tanto más se lebe querer a la Patria cuando se le ve más 
d lorida. Por eso el amor patrio debe ser heroico, si nos pide 
la vida para defender su bandera o vindicar su honor o afianzar 
su independencia, debemos sentir no poder ofrecerle más que 
sólo una vida: que mil serían pocas para ofrecerlas a la Madre 
Patria. Cuentan de Alejandro Magno que al pisar la India mis- 
teriosa y dirigirse a i s Sacerdotes ancianos, que envueltos en sus 
vestiduras blancas, le miraban impávidos, pisó una piel de leo- 
pardo, muy seca y rígida, que se conmnió toda al sentir la pisada. 
Y como preguntase qué 
significaba aquella piel. 
■'Señor, le respondieron 
los sacerdotes blancos, eí 
símbolo de nuestra Pa- 
tria que al sentir la pre- 
sión de un pié enemigo 
en la orla dé su frontera, 
se conmueve toda la na- 
ción y se apercibe a la 
tenaz y heroica defensa. 
Cuando suene el clarín 
de guerra debe ser him- 
no de gloría en los oídos 
del verdadero patriota. 
Sobre el campo de bata- 
lla revolotea el ángel de 
La Patria para recoger en sus brazos a los que mueren por ella, 
y subirlos en vuenlo rápido a gozar la vida de felicidad perenne. . . 

Pero más que sincero, constante ;/ heroico, debe ser vuestro 
amor profundamente religioso: porque donde no hay religión, ni 
existe el heroísmo, ni la Constancio, ni la sinceridad . Antes os lo 
indicaba refiriéndome al verdadero patriotismo, cuya base incon- 
m vible es la Religión. Quien no obedecí' a la voz augusta de la 
conciencia, que es heraldo de ta voluntad divina y pregonero de 
su justicia: quien no obra por convicción, por motivos más al- 
tos que los aéreos y tornadizos y volubles ideales meramente hu- 




Lvgar i n (/ae nació la Santa 



EL CARDENAL BENLLOCE 



manos: quim no alimenta su corazón con esperanzas divinas a 
través del desierto de los desengaños constantes del vivir: quien 
no fortifica su flaqueza mediante la participación amorosa de las 

omnipotentes energías del Cíelo ese individuo, y más 

todavía ese pueblo, que no se nutre con la savia de la Religión, 
verá morirse sus floridas ramas porque tiene ya podridas las 
raíces . 

Las páginas todas de la historia de España, que es vuestra 
misma historia hasta hace bien pocos años, demuestran palpa- 
blemente que la Religión es la base de todas las grandezas nacio- 
nales: y que es la cualidad fundamental del nobilísimo carácter 
español. # 

III 

Ahí leñéis, en \uestra hermosísima Patrona vuestra Santa 
Rosa de Lima, un espejo bruñido donde podéis mirar, aureoladas 
por la virtud más simpática, graciosa y bella, las cualidades del 
amor entrañable que habéis de tener a vuestra Madre Patria. 

Parece mentira que una doncella hermosísima, muerta a los 
treinta años, en plena floración de juventud y belleza soa la per- 
sonificación más gallarda del patriotismo peruano. 

Alma ingenua, candorosa y dulce llevó siempre la sinceridad 
en sus labios, en su mirada, en su trato, en la sonrisa, en el dolor. . . 
Era su carácter melancólico y alegre, como si en su corazón se hu- 
bieran fundido los ecos de las melancolías incaicas y de las cau- 
cione- ile España. Amiga de cantar, pulsaba la cítara y se acompa- 
ñaba coplas que ella misma había compuesto, como aquella en 
que recordando su nombre y que su padre se apellidaba Flores y 
su madre Oliva, le decía a su Jesús: 



¡ Ay Jesús de mi vida 
Qué bien pareces 

Entre flores y rosas 
V olivas verdes! 

Y aunque sufrió verdaderos horrores en unas penitencias que 
le desgarraban, nunca perdió la alegría del rostro: ni La belleza 
de sus mejillas sonrosadas que le pidió a su esposo, que no se 
pusiera pálida ni enflaquecida a pesar de todos sus ayunos y pe- 



246 



E A r 



E L 



PERU 



nitonrias horrorosas.. Nadie ron más razón que ella piulo cantar 
la copla de vuestro pueblo: 

¿Con qué Le Lavas la cara 
Que tan colorada estás? 
Me lavo con agua clara 
Y Dios pone lo demás. 

Tuvo Santa Rosa do Lima un constancia portentosa en la 
práctica de las virtudes y en el dominio de si misma, sin dejarse 
vencer por las necesidades más apremiantes de (a vida. Yo he, 
visto en el Santuario donde se conservan recuerdos de su niñez 
y juventud, y en el monasterio erigido donde murió la Santa, los 
clavos en que alalia sus cabellos para no dejarse dominar del 
sueño: la cruz en que se colgaba; la corona do espinas y los rallos 
con que despedazaba sus carnes purísimas. Y' esa constancia es- 
calofriante que tenía para sufrir, la tuvo para amar. No supo 
ella lo que son las mieles del cariño maternal. En su madre tuvo 
una tirana, que sin cesar la atormentaba, causándole grandes pe- 
nalidades corporales e ínfima desgarradura moral. Pues Santa 
Rosa guardó a su madre un amor tanto más intenso cuanto más 
le bacía sufrir; cuando le llegó la hora de abandonar este valle 
de lágrimas, fué su madre la preocupación que más le atormen- 
taba, por dejarla sola y triste-. 

Pero donde habéis de fijar más vuestra atención, hijos muy 
amados del inmortal Perú, es en el amor heroico que tenía Santa 
Rosa de Lima por su Patria, que es vuestra Patria. Siempre latió 
su corazón purísimo con férvido entusiasmo en el sacrosanto amor 
de la Patria. Guando el año 1615 vinieron los holandeses al Callao, 
dicen que Santa Rosa acompañada de nobles doncellas, estaba en 
la Iglesia de Santa Domingo rezando por el triunfo de las armas. 
Y sentíase transfigurada aquella joven hermosa de 2 ( .) años; rba 
del altar a la puerta briosamente, como esperando ver al enemigo;. 
Sacó unas tijeras y se cortó las faldas para poder luchar mejor: 
se subió las mangas del vestido; se ciñó las ropas a la cintura y 
como soldado enardecido, echando resplandores de fuego por su 

cara hermosa, esperaba con ansias el momento del ataque 

«'liando pasada la emoción, se dió cuenta do cómo estaba, no se 
atrevió a salir de la Iglesia hasta que le trajeron nuevos vestidos. 

Años después, el día mismo en que fué canonizada Santa Ro- 
sa, tuvo el Siervo de Dros Nicolás de la Madre de Dios, fundador 

v* i ♦ v* v5 **♦*'♦♦*♦*****♦*'♦♦*♦♦*♦ & 

247 



E L 



CARDENAL 



BENLLOCH 



de Capuchinos, una visión, que yo he leído en un euadro del 
Monasterio de Santa Rusa. Vio que del Cielo bajaba la Santa con 
una pluma de oro en la mano, y una ancla en la otra. La pluma 
se la dio al Papa para que firmase la Bula. Y entonces le preguntó 
Clemente X: ¿Y para qué quieres. Rosa, esa ancla? A lo cual la 



Virgen contestó: "Esta ancla 
para que en ella esté asida la f 



me la lia dado mi Divino Ksposo 
e católica de mi Patria". Y aunque 
entonces tuvieron por lo- 
co al Venerable Nicolás, 
la coincidencia de fechas 
vino a persuadir la ver- 
dad de su narración: y 
en las imágenes de San- 
ta Rosa veréis siempre 
el áncora de salvación 
para la Patria. 

En días más cercanos 
se ha visto palpable- 
mente la protección va- 
liosísima de Santa Rosa 
sobre el Perú. Ahí está 
el 15 de Enero de 1881. 
para no citar sino un so- 
lo hecho: cuando el almi- 
rante francés Du Petrt 
Thouars, quien era desde 
niño muy devoto de San- 
la Rosa de Lima, vino 
desde Valparaíso hacia el 
Callao, como sintiendo 
dentro del alma una voz 
que se lo mandaba y 
amenazó con destruir La 
escuadra, si se oía un solo disparo en la ciudad de Lima .... 




Fascímil de una curta rf<- la Sania 



Siempre Santa Rosa ha salvado y salvará la Patria, atian- 
zando el senlrmienlo religioso de los peruanos, que es la base in- 
conmovible de su libertad e independencia. Vuestros héroes, hijos 
del sol, vertían dentro del alma el luego sagrado de la fé, que es el 
sol verdadero del espíritu. Desde el General San Martín, que re- 
zaba con fervor el Rosario, hasta el mártir Clava., el mártir hu- 



248 



E N E L P E /.' U 

milde por su rima, inmortal por su tenaz empeño en defender 
lealmente a su Patria, indos veréis que son profundamente reli- 
giosos y luchan "por la justicia de una causa que Dios defiende"-. 
El patriotismo español tiene por sus venas sangre de religión y 
de IV": p r eso el patriotismo peruano, bijo al fin del primero; es 
(3a invencible como vuestros héroes son hijos de los mi-estros y 
los cachorros de los leones, y Heva en su corazón sangre de fé, 
de religión y de heroísmo. 

IV 

V al amar entrañablemente al Perú, yo os pidoj con el corazón 
en mis labios, que améis, que sigáis 
amando a nuestra Madre España. 
Ella os ha dado cuanto bueno teñía, 
la flor di 1 su juventud, el tesoro de 
su fé, la riqueza di' su Inicua, la vir- 
tud di' sus mujeres, el heroísmo de 
sus misioneros, la bravura de sus 
capitanes, e] genio de sus emigrado- 
res y la santidad de sus prelados. Ella 
fundó vuestras universidades, abrió" 
los ranees de vueslro comercio, me- 
joró vuestras industrias., estimuló 
vuestras investigaciones científicas, 
decoró vuestras ciudades con joyas de 
su arquitectura engarzadas en las 
vuestras, modeló vuestro carácter, os 
dió su sangre y su vida. Los jardines 
de vuestra Rosa eran doblemente hí- 
jos de España, porque además de ser 
españoles, fueron hijos de Sanio Do- Santa Rosa, orando 
mingo de Guzmán: los padres Bilbao, 

Velásquez y Lorenzana, con sus consejos, el V. P. Maestro Fr. L. 
de (¡ranada, con la savia jugosa de sus escritos, fueron matizando 
y hermoseando la Rosa más bella del mundo de la Santidad. Cuan- 
do veáis vuestra bandera, desplegada magníficamente en brazos 
de los vientos que soplan los Andes o envía el mar. acordaos de 
nuestra hermosa bandera gualda y roja: p irque yo creo que para 
formar la bandera peruana, tomó Santa Rosa de Lima la bandera 

249 




EL C A R D E N A L B E N L L O C H 

española y puso entre las franjas de sangre, su blanco escapulario 
y recogió el oro de la franja amarilla para bordar con sus manos 
angelicales vuestro escudo. Amad a España, pictórica de te. en 




El Emilio. Cardenal >i los Ilystrísimos Prelados peruanos Qtie 
asistieron ni homenaje 

tiempos en que es tan necesario el acendrado amor entre la madre 
y los hijos. 

¡Coincidencia singular! Quizá a estas lloras esté llegando a la 
Ciudad eterna el valiente y católico Monarca español Don Alfonso 
XIII con su bellísima esposa Doña Victoria Eugenia; quienes van 
a Roma rodeados de lodo el esplendor de la Monarquía española, 
no por ostentación, sino para rendir todas las grandezas a los pies 
de] Vicario de Cristo, que besarán arrodillados los Heves de Es- 
paña, porque sólo ante Dios y ante el Papa se saben y pueden y 
quieren arrodillar nuestros Monarcas. Guardad en vuestro eora- 



2f>() 



/, N EL PERU 

*.* •#* *•* *•* M *-* *** íá Sfif¿ 1 £&fó£2 í't 1*1 t*i 1-1 1-1 t't t'i l'Z »*• t*# í*í *•#*'♦♦'♦♦*♦♦*•♦'♦♦'•*'•*'♦*'# *'♦»"**'♦*'♦»*♦*"«•* 

znn esa fé de vuestros mayores, patrimonio de España y del Perú, 
fundamentó de su grandeza. Peruanos, sed dignos hijos de aque- 
llos héroes que al morir como Pizarro escribían con su sangre 
el nombro de Jesús y era consuelo en sus labios moribundos; o Je 
aquellos romo el joven Ugarte después de agotar los medios do 
defensa, herido por las balas, dando un ¡Viva el Perú! se derrum- 
ba desde el morro al fondo de los abismos, para ser recibido en 
sus brazos por el ángel di' la Patria. No sabemos las ineertíJum- 




El paso de las venerandas reliquias de Santa Rosa 

bres del porvenir: pero el amor a la patria es la mayor prueba 
de la inmortalidad de los pueblos. Amad al Perú, joven".' sedien- 

251 



EL C A R D E V AL BE X L L O C E 

tos do gloria, y trabajad silenciosamente en las cátedras, en ios 
laboratorios, en los gabinetes de estudio, para que prospera la 
ciencia patria y sepáis utilizar las riquezas inmensas de su "uelo. 
Recordad que no todo viene ie la Política, cuyos ruidos y turbu 
léñelas son poco propicias a la formación solitaria y reflexiva que 
las ciencias piden. Precisamente, en España existe hoy un mielen 
notabilísimo de hombres sabios, honra y prez de nuestra raza, los 
cuales han nacido y se han formado al margen de la Política. Y 
así la Patria se engrandece, porque llega a tener hijos muy gran- 
des. Jóvenes deJ taller y de la fábrica, amad de corazón a vuestra 
Patria; cerrad los oídos a quienes os predican odio y exterminio 
y os prometen montañas sin tener voluntad ni posibilidad de con- 
cederos valles. Trabajad con gozo cuando la Patria os pida el es- 
fuerzo de vuestros músculos y dadle juntamente con ese esfuerza 
el tributo de vuestro corazón. Hombres del Perú, archivos de la 
experiencia del vivir; olvidad vuestras rencillas y unid vuestras 
energías en bien de la Patria. Mujeres bellas y virtuosas, com- 
pendio de- la hermosura peruana, seguid modelando el corazón de 
vuestros hijos e infiltrando en él profundamente, tan profunda- 
mente que no puedan borrarlo las visicitudes de la vida, las pro- 
pagandas y los desengaños, el doble amor a la Religión y a la Pa- 
tria: y aquella llosa de Lima tendrá en vuestras almas, como 
tiene en vuestros semblantes, digna< herederas de su belleza y de 
sus virtudes. Mientras id Perú siga siendo religioso, será grande. 
Mientras recen a esa Virgen preciosa del Rosario, regalo del 
Emperador Carlos V, imagen que ostenta hoy con gallardía el has. 
tón de oro que acaba de regalarle vuestro dignísimo Presidente 
de la República peruana: mientras se tenga devoción y amor a los 
Sanios hijos del Perú, formados de vuestra sangre y animados de 
vuestro mismo espíritu; mientras se vea el espectáculo grandioso 
tpie hoy contemplamos bajo las bóvedas del Templo Catedral, esa 
unión maravillosa entre las muchedumbres populares y los altos 

poileres de la Nación, a cuyo frente brilla el Presidente que es 
EjCgelejitísimo por su gerarquía y por su magnánimo y brioso co- 
razón mientras oslo se vea, debe el Perú abrir su pechó a 

-la más bella de todas las esperanzas, al más dorado de iodos i.>- 
pnrvenires. Eso quiere España, como os lo ha dicho con frase ar- 
diente nuestro Eminentísimo Cardenal Benlloch, y con el gesto 
sublime de aquel beso (pie sus labios temblorosos de cariño deposi- 
taron en los pliegues de vuestra hermosa bandera. 



E N EL PERU 

Que Sania Rosa do Lima, a quien llamáis con dulce emoción 
nuestra hermana* sóror nostra, siga favoreciendo desde la gloria 
a los hijos deJ Perú y singularmente a esta Ciudad qnr ha sido 
llamada "la segunda ciudad de España, si no era más todavía"; a 
esta Lima encantadora, libro do tempestades, de truenos y de hura- 
canes, que de lodo quiso librarla Dios para que no se quebrasen 
los tallos de sus rusas. Qu>e en los brazos de la dulcísima Sania lio- 
sa de Lira se unan fuertemente las cabezas de España y el Perú 
para darse un beso encendido de eterno amor. Que ella bendiga 
a lodos los hijos de España, desde el Rey Alfonso XIII y su Emba- 
jador de Paz ei Eminentísimo Cardenal Benlloch hasta el último 
de h ilos en alabarla, pero no en amarla. Que bendiga Sania llosa 
a lodos los hijos del Perú, desde su dignísimo Presidente y los 
altos dignatarios que forman su guirnalda hasta el más pobre 
y abandonado de lodos los pobres. 

Y que esa bendición de Sania Rosa nos acompañe a través de 
la vida hasta que se nos abran las puertas de la eternidad dichosa. 
— A mén . 



253 



EL C A Ii D E ^ A L BENLLOCH 



EN EL CONVENTO Y COLEGIO 
DE SAN AGUSTIN 

Accediendo a la invitación que le hicieran los PP. Agusti- 
nos, el Cárdena] Benlloch, que como oriundo de Valencia conoce 
a Fondo las tradiciones agustinianas y aprecia en alto grado a 

esa Orden religiosa, vi- 
sitó el suntu 'so templó 
y convenio agustiniano 
de nuestra ciudad, si no 
con el detenimiento que 
él hubiera querido, sí lo 
suficiente para informar- 
se de la obra civilizado- 
ra que realizan en Lima 
los hijo-: del gran Agus- 
tín. 

Su presencia en aque- 
llos cláustros lio'' acogi- 
da con grandes muestras 
de simpa) ía i anto de par- 
le de los Padres, como 
de los jóvenes que allí se 
educan. Manifestó a los 
Padres que se sentía 
enorgullecido ante una 

falange de luchadores de 
la causa de Dios, compa- 
triotas suyos, y diri- 
giéndose a la juventud 
En !■! muralla del antiguo templo <!<• exclame» como el Divino 
San Agustín, tras esta inscripción, se Maestro: "Dejad a éstos 
conserva <•/ corazón <lfl Conde de se acerquen a mí", y 
San Isidro. 

**• •'• t*« $3 í'# í** *•# « > **« % S »** ♦** **♦ ♦** **♦ •#*'» * **• **♦ **• ♦*# ♦*« **# ♦*« 

2. ",-4- 




£ ¿V EL PERU 

los exhortó a trabajar con denuedo para poder servir después 
'•t la patria con Fruto. Al lado de estos exciarecidos Profesores, 
les decía, que lanías glorias lian reportado a la religión y a las 
letras, creo que saldréis buenos estudiantes y excelentes ciudada- 




nos alumnos del Colegio de San Agustín, agrupados alrededor del 
Em inentísimo Cardenal 

I 

nos. Los hijos del gran Doctor de la Iglesia S. Agustín, el ge- 
nio más sublime del Cristianismo, han contribuido y contribu- 
yen, como ninguno, al esplendor y engrandecimiento do los paí- 
ses en que residen y particularmente en España y las repúbli- 
cas Sud-americanas sostienen el cetro y la hegemonía de la buena 
literatura. Terminó sus frases concediendo a los jóvene s asueto 
de las clases que les fallara en el día. Tras esto, se agruparon 
alb irozados, romo racimos de cabezas, en torno de la patriarcal 
figura del Prelado, para que el fotógrafo estampara en oí cliché 
aquel animado cuadro. 

En compañía de los PP.. visitó la Iglesia, la Sacristía y al- 
gunos salones del Colegio, admirando ]3 solidez y elegancia ar- 
quitectónica de 'os muros y columnas. la s bellezas maravillosas 



EL CARDENAL BESLLOCÜ 



de algunos de sus artesonados y la amplitud de sus patios; este 
es un edificio, decía, que honra a los artistas de las generaciones 
que nos precedieron. 

Deteniéndose ante los azulejos que adornan parte del inte- 
rior de la Sacristía, esclamaba, este adorno azul blanco ron som- 
bras de color naranja oscuro, delata 9U procedencia sevillana y 
más teniendo en cuenta lo delicado y correcto de] dibujo, hojas 
de acanto que suben, se entrelazan, se retuercen y serpentean en 
graciosísimos contornos etc. Antes ai pasar por la primera de- 
pendencia de la Sacristía había indicado que el azul sobre c-s- 




El Cardenal Benlloch, rodeado de los Padres del Convento de 

S<n> Agustín 

malte blanco y log motivos de ornamentación predominantes del 
zócalo 'le azulejos hacían sospechar que fueran de fábrica meji- 
cana. 

Al visitar la iglesia, los acociles majestuosos del órgano, le 

2.">G 



evocaron sentimientos experimentados en las grandes catedrales 
de la Madre Patria. 

Al recorrer otras dependencias del convento y colegio elogió 
la labor benéfica de ías Corporaciones religiosas, cinc no omiten^ 
ningún sacrificio p 1 bien de la religión y de la patria. 

Por último, después de impresionar varias fotografías eni 
compañía de los Padres y acompañantes entre nuevas y signifU 
.-•ativas maniféstacíi oes de amor y veneración, si' despidió ofre- 
ciéndose, para cuanto necesitara la comunidad, repartiendo ben- 
diciones a indos y dejándolos sumamente complacidos, 

EN LA LEGACIÓN DEL BRASIL 

El Ministro Plenipotenciario de. los Estados Unidos del Hra- 
.-¡i. Excmo. señor doctor Abelardo llosas, con motivo de la ee- 
lcbración del XXXIV aniversario de la proclamación de dicha re- 




La Mesa del banquete 



257 



EL C A R D E N AL BE S L L O C H 



pública, ofreció en su elegante residencia, un espléndido banque- 
te, al Presidente de la República, señor don Augusto B. Leguía. 




El Presidente de la República, el Cardenal u los demás concurrentes 

siendo invitado también a él, de manera muy especial, el Emi- 
nentísimo Cardenal Benlloch y Vivó. 

A la hora de los postres, (d Excmo. señor llosas, brindó 
por (d Presidente di' la República y id Emmo. Cardenal Benlloch, 
quienes contestaron id brindis en forma feliz y elocuente. 

Esta fiesta que revistió los caracteres de un verdadero acon- 
tecimiento diplomático-social, fué realzada con la presencia de 
distinguidas y numerosas personalidades: parlamentarios, miem- 
bros del cuerpo diplomático y consular, altos funcionarios pú- 
blicos y gran numero de personas de encumbrada figuración so- 
cial . 

Mientras la selecta concurrencia disfrutaba de un espléndi- 
do menú, una gran orquesta, formada por competentes profe- 
sores, amenizó la tiesta, ejecutando escogidas piezas mtisicaies, 
del más puro clasicismo. 

♦> ♦,♦ ♦,♦ ♦ * ♦ ♦ ♦ •„* • ♦> ♦> ♦>♦.♦ ♦.♦ * 

258 . 



E V 



E L 



PERU 



ACTUACIÓN EN LA FILARMÓNICA 

Esta importante Sociedad, agasajó en forma artísti'ca y so- 
lemne, al Emmo. Cardenal Bénlíoch, Arzobispo de Burgos llevan- 
do a cabo un hermoso concierto musical, que fué ofrecido a S. 
E., en términos muy expresivos, por el Presidente de la ipisma, 
señor doctor Agustín de la Torre González, cuyo discurso es 00- 
mu sigue: 

Eminentísimo Señor: 
J.a Sociedad Filarmónica, cediendo al ambiente, desea ex- 
teriorizar su regocijo por la presencia de un Príncipe de la Igle- 
sia, enviado de nuestro bien 'amado Don Alfonso, a quien Dios 
guarde . 

Usará su lenguaje propio, el de las notas, lenguaje el más 
adecuado, porque vá directamente al corazón. 

Si al regresar os dignáis recordar las características de to- 
dos estos homenajes que a porfía os tributamos — espontaneidad, 
sinceridad, sano entusiasmo — justo será digáis al Monarca que 
habéis reposado algunos momentos, brevísimos para nosotros, a 
la sombra de una rama desprendida del tronco magnífico de do- 
ña Isabel La Católica. 

Si el genio insuperable de Colón dirigiera las débile s cara- 
belas, en medio del mar desconocido, sus velas las henchía ese 
otro genio, que dominando atajos, al parecer indominables, hizo 
posible la empresa del descubridor; genio sublime, símbolo del 
alma española, a la que debemos lo que somos. 

Id señor; continuad la órbita luminosa de vuestro destino; 
prosperidad os acompañe. Doquiera que fuereis, contad confia- 
damente con que vuestros éxitos encontrarán el eco de viva sim- 
patía en nuestros corazones. 

El Emmo. Cardenal, contestó en elegante dicción al discurso 
anterior, manifestando su complacencia por haber asistido a una 
fusta tan bella como significativa y cuyo recuerdo perduraría 
en su alma. 

Los números del programa que fueron artísticamente in- 
terpretados, merecieron la más cordial felicitación del Emmo. pur- 
purado, y arrancaron nutridos y entusiastas aplausos de la se- 
lecta y numerosa concurrencia. 



259 



E L 



CARDENAL 



BENLLOCR 



EN EL SEMINARIO DE SANTO TORIBIO 



El Emmo. Cardenal BenÜoch, acompañado del Excmo. señor 
José Petrelli, Nuncio de S.S.; del doctor Belisario Philipps. dig- 
nidad de Chantre de la 
Basílica Metropolitana y 
de los miembros de su 
comitiva, se dirigió a 
este plantel de educa- 
ción eclesiástica, siendo 
recibido a la entrada 
del Salón de actos, pol- 
lina comisión nombrada 
al efecto, al mismo 
tiempo cpie la orquesta 
del Seminario, dirigida 
por el maestro Ciro Si- 
moni, ejecutaba el Him- 
no Pontificio, que fué 
acogido con grandes de- 
mostraciones al Papa, 
al Cardenal, a España y 
al Perú. 

Después que S.E. to- 
mó asiento en su trono, 
rodeado de los catedrá- 
ticos de la Facultad de. 
Teología y demás pro- 
fesores del Seminario, 
ocupó la tribuna el ílustrísimo Monseñor José Sánchez Díaz, 
Vicario General de la Anquidiócesis, y Rector del referido plan- 
tel, pronunciando un elocuente discurso, en el que puso de ma- 
nifiesto el gran amor que tiene el Perú a la .Madre Patria y a la 
Sania Sede. II i x . » una breve reseña de la obra que realiza el 
Seminario Central del Perú y encareció a S. E. para que fuera 

►V ♦.♦♦,♦♦>♦.♦♦>♦.♦•> 




Mons. José Sánchez Díaz 




portavoz de los sentimientos que abriga la tierra de Santa Rosa 
de Lima por [a de Sania Teresa de Jesús. 

Ai terminar, dijo más o menos lo siguiente: 

Eminencia : 

Decid ni Sumo Pontífice que el Seminario Central de Santo 
Toribio no desmiente su gloriosa tradición de adhesión inque- 
brantable a la Sania Sodo. Decid también al Rey Alfonso lo mu- 
cho que se le ama y lo mucho que se le quiere en estas tierras. 
Decidles a ambos que la gloriosa Perla del Pacífico continúa 
siendo el florón más hermoso del Rey y el santuario má s Hermo- 
so donde se venera al Papa. La unidad de fe y la unidad de 
idioma, no se han borrado; éllas conservan la comunicación eter- 
na de nuestros sentimientos peruanos, españoles y católicos-. 
(Prolongados aplausos) . 

Eminencia: Habéis querido honrar este Seminario ron vues- 
tra presencia, y é] se siente orgulloso de albergaros dentro de 
sus muros, siquiera por breves instantes. V. como prueba de su 
amor de su respeto y agradecimiento, os ofrenda, en un relica- 
rio, cuanto más caro puede haber para un corazón peruano; es 
una parte del dedo con que Santo Toribio confirmó a Santa Rosa 
de Lima. Notad, ilustre Embajador, la rara coincidencia: pare- 
ce que la Divina Providencia, previendo la unión íntima que 
había de realizarse entre España y el Perú, hubiera querido 
reunir en esta reliquia, como en un símbolo de unión entro las 
dos naciones, a dos de sus más preclaros hijos: Toribio de Mo- 
grove.jo. gloria de España, y Rosa de Santa María, gloria del 
Perú . 

Aceptadla. Eminencia, y sea ella también un símbolo de la 
veneración profunda y afecto intenso que los profesores y alum- 
nos de este Seminario o s profesamos. 

En seguida, el doctor Sánchez Día/, colocó en manos del Car- 
denal el precioso relicario de piafa con la reliquia de Santo To- 
ribio. 

La concurrencia prorrumpió en estruendosas ovaciones al 
orador, quien fué muy felicitado por Su Eminencia y por todos 
los allí presentes. 

Acto seguido habló el Cardenal, y empezó diciendo que os- 
laba en su casa, pues aún sentía las nostalgias de su vida do se- 
minarista. Tuvo palabras de intonsa gratitud por los conceptos 
emitidos en honor do su persona y manifestó que detalladamente 

¡*«* *** *«* *-* ♦.♦ ♦.♦ ♦.♦ ♦.♦ ♦>♦.♦ 

261 



EL CARDENAL BENLLOCH 

♦♦♦♦♦♦♦♦♦ 

comunicaría al Papa y al Rey el encargo del rector del Semina- 
rio. Se mostró muy satisfecho de estar en el plantel fundado 
por Sanio Toribio y perfumado pon los aromas de la llosa Id 
Perú. Encomió la labor de los profesares y. antes de abandonar 
el local dio algunos consejos a los seminaristas, indicándoles que 
dos amores les debe guiar para ser buenos sacerdotes: La Virgen 
María y el Seminario. 

Por razones que sería muy largo relatar, dijo, me voy a 
Colombia a fundar un centro de misiones, el único en su género 
en América. Y como deuda de gratitud por el homenaje que roe 
hacéis, yo os prometo, y lo cumpliré, que el segundo centro lo 
fundaré en el Perú, para probaros con obras ío mucho que tam- 
bién yo os quiero. (Prolongados aplausos). 

El qur. bien ama nunca olvida. Yo os amo y nunca podré 
olvidar la l.ida gía de esta nobilísima nación. 

Al terminar S. E. fué aplaudido frenéticamente por los a- 
lumnos seminaristas. 

A continuación, el Cardenal y la comitiva pasaron al local 
(¡el rectorado, donde fué atendido con pastas y champaña. 



EN EL CASINO ESPAÑOL 



S. E. el Cardenal Benlloch, fué objeto de una cariñosa ma- 
nifestación en ei local del Gasino Español. 

Esta bosta que alcanzó relieves de la más exquisita distin- 
ción, fue un alto homenaje al ilustre Príncipe de la Iglesfa que 
eíra huésped de nuestra capital, a la vez que una demostraeción 
de vivísima fraternidad hispano-peruana . Ofreció además el as- 
pecto de una brillante actuación académica por las hermosas poe- 
sías y conceptuosos discursos que al final de ella se declamaron 
y pronunciaron. 

El local del Casino, arreglado con extraordinaria elegancia, 
descollaba por una artística ornamentación floral. 

Al llegar el Cardenal, fué recibido por la jimia directiva del 
Casino, a los acorde^ de una bolla marcha ejecutada por una or- 
questa tan numerosa como escogida. 

Reunidos todo s en el Salón principal, el Presidente del Ca- 
sino, señor don Antonio de Quesada. le ofreció en nombre de la 
Colonia Española, una artística tarjeta de oro. pronunciando, con 
tal motivo, el siguiente- hermoso discurso: 

Eminentísimo Señor: 

Señores : 

Es motivo de verdadero orgullo para mí dirigiros la palabra, 
y en nombre de la Colonia Española residente en esta Ciudad", 
brindaros como pálido homenaje de nuestros respetos y simpa- 
fías, y en este modesto banquete, un presente simbólico que lle- 
va grabada la ofrenda de corazones hispanos, bajo el escudo de 
la hidalga Nación que nos hospeda y en el metal legendario que 
hizo nacer la frase inmortal: "VALE UN PERl"'. 

Os saludamos. Eminentísimo señor, en vuestro doble y elo- 
vadísimo carácter do personero del Pontífice Sumo y de repre- 

263 



"í L CARDENAL B E N L L O C " 



GRAFICAS DEL BANQUETE DEL CASINO ESPAÑOL 




sentante de nuestro Rey. Vemos en vos, como en lejanos día.* 
gloriosos, la encarnación de la clásica y vieja España, cuando do 
su fecundo seno, salían conquistadores y misioneros, plenos de 

264 



E N E L 1> E R U 



fervor divino ¡i ganar tierras en las que se alzarían altares al 
Símbolo magestuoso del amor cristiano, y a rendir corazones que 
en la sonora lengua de Castilla alabasen al Dios-Hombre. 

Habéis venido en buen tiempo, señor, para .afirmar que aquí, 
como lal vez en ninguna otra parle, se conserva infarto el pre- 
ciado tesoro de la raza; que aquí, los españoles nos sentimos 
como en una dulce prolongación del bogar materno, porque todo 
nos habla dé la gesta inolvidable de aquellos varones insignes 
que dieron al Mundo con el descubrimiento y la conquista de 
América, una nueva esperanza y un nuevo rumbo a la civiliza- 
ción . 

Todo nos recuerda aquí, ib grande que fué nuestra España, 
y todo parece que se confabulara para confortarnos y estimu- 
larnos en la ilusión del reflorecimiento. A través de los tiempos 
y de las vicisitudes, y a pesar de las evoluciones y de la< cambios 
políticos, aún queda vibrante y tendida hacia las alturas, el alma 
española, en estas benditas tierras, donde se volcó, generosamen- 
te, 10 mejor de nuestra savia. 

Aquí, como en la tierra que añoramos, vive encendida en 
los espíritus la lámpara de la fe; aquí, como allá, se rinde culto 
3 la hidalguía y hay en los corazones la unisona vibración por 
los mismos anhelos que se traducen en castizas expresiones. Y 
porque aquí, se dió por entero nuestra alma, pudieron bridar 
flores de misticismo y flores de heroicidad. En lodo aquí, sen- 
limos como .si un penetrante aroma hispano nos envolviera y 
bajo la sugestión de la filial semejanza, con los ojos del alma, 
vemos doquiera y en todo instante el tronco augusto de nuestra 
Madre España, cuyos retoños florecen v prosperan bajo el sol del 
Perú . 

Los españoles nos congratulamos de vuestra presencia en 
esta Ciudad tan típicamente hispana y conmovidos ai ver como 
se os recibe y aclama, hemos querido que. en nuestra sencilla 
y respetuosa ofrenda, el símbolo del entrelazamiento de dos pue- 
blos ligados por la sangre y la gloria comunes, os diga perenne- 
mente que aquí se nos lia ensanchado el corazón para amar a 
nuestra Patria, porque doblemente la amamos, en ella misma y 
en su predilecta hija: !a Nación peruana. 

Y antes de entregaros ia ofrenda, quiero que todos, puestos 
de pie. alcemos nuestras copas en el más respetuoso de lj- brin- 
dis por \ueslra salud, y por la mayor gloria de] Pontífice, de 
nuestro Rey y de núes! ra amada España. 



265 



EL CARDENAL BENLLOCE 

Terminado el discurso, que fué muy aplaudido. S. E. agra- 
deció ei homenaje do que se le hacía objeto, en términos de 
gran elocuencia, profunda emoción e intensa espiritualidad, que 
le merecieron una ovación extraordinaria y sincera. 

El Ministro de relaciones exteriores, doctor Salomón, agra- 
deció en delicados términos las afectuosísimas frases que el Emmo. 
(.ardenal liahía dedicado al Perú. 

A petición de todos el poeta José Gáivez declamó su inspi- 
rado "Canto a España", que fué muy encomiado por S. E. ma- 
nifestando además que haría de él una edición especial para re- 
partirla entre los escolares de Burgos. 

Solicitado para hablar, id ductor Luis Várela y Orbegoso, 
dirigió al Cardenal frases afectuosas y justicieras elogiando los 
brillantes méritos de S. E. y enalteciendo las excelsas cualida- 
des del carácter español. 

El P. Calasanz Rehaza declamó una bellísima composición 
a! descubridor de la América, y el P. Adolfo Villanueva una 
inspirada oda a la bandera española. 

Todos fueron grandemente aplaudidos y efusivamente feli- 
citados . 

Esta tiesta, en 1.a que peinó la más tranca y distinguida in- 
timidad y el más férvido entusiasmo patriótico, puede conside- 
rarse, con razón, como el más elevado exponente e irrecusable 
testimonio de la gran confraternidad hispano-peruana . 



266 



E A 



PERU 



»V **♦ ♦*# *> ♦> ♦*♦♦*♦ * * *V »*♦ ♦*♦ W ♦'♦ W ♦"♦♦*♦ 



POR LOS HEROES ESPAÑOLES 

QUE SUCUMBIERON 
EN LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA Y COMBATE 
DEL DOS DE MAYO 

El ministro de la Guerra don Benjamín Huamán de los 
Heros, presentó al Parlamento Nacional, un proyecto do ley 
relativo al monumento que el Perú, ha de levantar muy en breve, 
a los heroicos soldados españoles muertos en las guerras de la In- 
dependenci'a y del Dos de Mayo, por gentil iniciativa de su ín- 
clito mandatario, don Augusto B. Leguía. 

El proyecto en referencia, os como sigue: 

MINISTERIO DE GUERRA 

Lima. 12 de noviembre de 1923. 
Señores Secretarios do la Cámara de Sonadores. 

Con ocasión de la gratísima visita del Eminentísimo señor 
Cardonal don Juan Benlloch y Vivó. Arzobispo de Burgos, que/ 
nos lia traído con las bendiciones del Santo Padre, un mensaje, 
do amor y simpatía del ilustro monarca español y su egregio 
pueblo, el Gobierno, interpretando fidelísimamente el sentir uná- 
nime de la Nación, desea exteriorizar en forma perenne y dig- 
na el hondo alecto tilial del Perú a la Madre Patria y el culto fer- 
voroso que a los héroes sabe rendir nuestro pueblo. 

Responde a esto noble sentimiento y altísima idealidad na- 
cional, el adjunto provéelo de ley. que. rubricarlo por el s oñor 
Presidente de la República, tengo el alto honor do someter a la 
deliberación del Congreso, seguro do que ose alio cuerpo, que tan 
digna y cumplidamente representa la voluntad do la nación, ha 
de prestarlo la preferente y benévola acogida que por todo con- 
cepto merece. £p 

Dios guardo a T'ds. 

Rúbrica del Presidente de la República. 

Benjamín Huamán de Jos ü^ros ■ 



EL CARDE N AL BE N L L O C H 



EL CONGRESO, ETC. 

Ha dado la ley siguiente: 

Artículo lo. — Erijas* en el cementerio de la capital de la 
República, como testimonio do filial afecto del Perú a la Madre 
Patria, un monumento desfinado a guardar y venerar los restos 
de los soldados españoles que sucumbieron durante la campaña 
de la emancipación y en la memorable jornada del 2 de mayo 
de 1860. 

Artículo 2o. — El Poder Ejecutivo queda facultado para ar- 
bitrar los recursos necesarios que demande el cumplimiento de 
esta ley. 

Dada. etc. 

Rúbrica del Presidente de la República. 

Benjamín Huamán de los Heros . 



me 
nes 



debí 



No puede ser más hi- 
dalgo ni más oportuno 
dicho proyecto enviado a 
las Cámaras por el Go- 
bierno, y no es posible 
leer los términos en que 
eslá concebido, sin sen- 
tirse con el ánimo con- 
movido y lleno de alen- 
tadoras esperanzas res- 
pecio a una unión mo- 
ral, comercial, afecl iva e 
inextinguible entre Es- 
paña y sus hijas. Es la 
consagración fervorosa y 
la más viva expresión de 
la profunda simpatía que 
los peruanos sentimos 
por Kspaña. cuyos hijos, 
que son hermanos nues- 
tros rindieron heroica- 
i vida en aras del más ascendíanlo patriotismo y a quie- 
mos una sepultura digna de la gloriosa epopeya que los 




])r. Benjamín Huamán de (os Hfros 



EN EL PERO 

♦••>♦>♦>*.♦♦>♦>*.♦♦.♦*.♦♦.*♦>♦.♦♦>♦>♦.♦♦>♦-*♦.♦♦.♦♦-*♦.♦♦.♦♦-*♦>♦.♦♦.*♦.*♦.♦♦.*♦-♦♦.♦♦.*♦>♦.•♦.♦♦.♦♦>♦>♦>♦*♦ »•»•»#* 
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inmortalizó y de la madre común que a todos ñus infundió las 
virtudes ^ue en ellos admiramos. 

Leído que fué dicho proyecto, el señor Gurletti, ilustre miem- 
bro del Senado, haciendo uso de la palabra, dijo: 

Ki Gobierno por intermedio del señor Ministro de la (¡tie- 
rra lia tenido el acierto di 1 interpretar la admiración que lia 
conservado hasla hoy la República peruana por los heroicos sol- 
dados españoles que cayeron en defensa de su bandera, ensañando 
a la nue¡va nacionalidad, que ellos mismos habían contribuido 
a formar, la austeridad grande y sania en el cumplimiento del 
deber. 

Las luchas por la independencia no fueron una, guerra fra- 
tricida, sino una crisis social provocada por los hijos de la co- 
lonia, que habían alcanzado un grado de cultura suficiente para 
asumir su vida autónoma. 

Los restos de los soldados muertos heroicamente en las jor- 
nadas de la emancipación constituyen una reliquia que nos 
pertenece y que guardaremos religiosamente en id monumento 
que el Gobierno va a erigirles. 

Al expresar mí sincero aplauso al señor Ministro de (Hie- 
rra por la patriótica idea que inspira el proyecto que nos ocupa, 
solicito la dispensa del trámite de comisión y su inmediata 
discusión . 



Este proyecto fué aprobado por unanimidad de vofus y ha 
merecido los más entusiastas y laudatorios ci nceptOS de toda Ta 
prensa nacional. 




EL C A R D E y A L BE\'LLOCH 



GRANDIOSA RECEPCION 

DE LA 

MUNICIPALIDAD DE LIMA 

La solemne recepción ofrecida al Eminentísimo Car- 
denal Benlloch y Vivó, por el Municipio Gapítoliao en testimo- 
nio de admiración y simpatía, revistió un carácter de solemni- 
dad y grandeza, digno del agasajado y del oferente, y fué real- 
zada con la presencia de numerosas y distinguidas personalida- 
des especialmente a ella invitadas. 




/./( sfh'rhi coifcutréneia en los~ sut(mes~de ln MuniEipululud 



270 



><MtMHM>JMtMM 



E L c A R D E N A L B E N L L Q^H 

El Palacio de la Exposición y sobre todo el salón de sesiones 
en el que se veían enlazadas las banderas nacional y española, 
presentaba un hermoso aspecto, por su artística ornamentación. 

En un estrado sobrio y severo tomaron asiento el alcalde so- 
ñor Andrés F. Dasso. teniendo a su derecha a S. E. el Cardenal 
Beniloch. 

La comisión de atenciones que recibió y acompañó a S. E. 
hasta la sala de recepciones, mientras la banda de músicos y la 
orquesta tocaban la Marcha de Banderas y la guardia presentaba 
las armas., estaba formada de los señores Eulogio Higueras, Li- 
zardo Yelazeo. Enrique Ruggero. Francisco Salazar Oyárzabal y 
Aurelio Kóechiin, y la comisión nombrada por los señores Juan 
Manuel Yáñez León. Sebastián Salinas. Miguel R. Denegrí. Alfre- 
do Homero. José San Martín y Alberto Patrón del Busto. 

Abierta la sesión, fué declarado huésped ilustre de la ciu- 
dad, el Emmo. Cardenal Beniloch. 

En seguida, el alcalde, señor Dasso. dió lmdura al siguiente 
discurso : 

Eminentísimo señor Cardenal: 

El Concejo Provincial de Lima, experimenta en la solemni- 
dad de esta liora. La más profunda satisfacción de ratificaros que 
la ciudad, de la que sois ilustre huésped, estima Vuestra visita 
como una honra insigne y hace íntimo voto porque generosamen- 
te encontraréis grata vuestra permanencia en ella. 

Halléis traído basta oosotros, Eminentísimo señor, un doble 
mensaje espiritual (pie. por su signilicado y su simbolismo, tiene 
la excepcional virtud de c inmover con singulares resonancias, 
las libra- más profundas de nuestro espíritu ciudadano. Portador 
dé aquella altísima misión de paz y di 1 amor, traéis, también, 
con vuestras manos plenas de bendiciones, la embajada espiritual 
did Padre de nuestra Iglesia y la del Soberano de la Madre Pa- 
tria, admirable conjunción (pie basta para recordar que esta ciu- 
dad — tpie quisiera, Complacida, reteneros — fué fundada y pobla- 
da en el sagrado nombre de Dios — "sin id cual ninguna cesa que 
buena sea se puede hacer, ni principiar, ni arribar, ni permane- 
cer" — y en representación de los Reyes de España. 

Esta conjunción de ía fe católica y del heroísmo castellano 
entraña la esencia misma de toda nuestra historia. Clla realizó 



el milagro del descubrimiento y de la conversión de América y 
es por ella, también, que a la audacia y el valor de Cortés y de 
Pizarro se unen la energía del Cardenal Císneros y la piedad 
cristiana de Bartolomé de las Casas. Tal conjunción de la fe y el 
heroísmo halla su símbolo más excelso en la historia de Lima, 
cuando Pizarro, en el instante postrero de su vida, traza sobre 
tierra nuestra, con su propia sangre, el srgno de la cruz y muere 
sobre rila pronunciando la palabra "Jesús'". 





ASESIXATO DE PIZARRO POR ALMAGRO -EL JOVEN" 

Oleo de Muñiz Prop. del Sr. M. Carreta 

La ciudad cristiana y española de hace cuatro siglos, ha sa- 
bido, señor, perpetuar la fe de sus mayores y las tradiciones de 
su estirpe. Es por ello que, en el instante del retorno, cumplida 
vuestra misión de amor, podréis decir que esta ciudad, creyente 
y esforzada, cuya historia se engalana con maravillosos aromas 
»>*>#,«♦«♦•♦>♦♦*♦♦*♦»♦***♦»♦.*♦ *♦*♦>♦,♦♦♦♦>♦>♦ *♦>♦♦♦ »♦♦*♦♦>*♦•♦♦>♦*♦♦♦>♦>*♦«**♦♦.♦ 

273 



EL C A R D E K A L BENLLOCH 



de santidad y admirables leyendas de auténtico heroísmo caste- 
llano, guarda con fervoroso culto, la divina pureza de sus creen- 
cias y el orgullo de su prosapia gloriosa. 

En nombre de la ciudad de Lima o de los Reyes, y por el in- 
termedio de su histórico Cabildo, recibid, Eminentísimo Señor e¿- 
te testimonio de nuestra adhesión espiritual y este recuerdo de 
vuestra estancia en ella. 

La banda militar y la orquesta dejaron oir el himno del Va- 
ticano cuando terminó de hablar el señor Dasso. el mismo que 
fué escuchado de pie por los asistentes, y saludado luego con 
grandes aplausos. 

A continuación Su Eminencia agradeció el homenaje que se 
le tributaba, más o menos en los siguientes términos: 

Señor Alcalde, dignísimo Presidente de este Concejo Pro- 
vincial de la ciudad de Lima: no sé por dónde comenzar a contes- 
taros vuestra condensada, verdadera concreción; que diría yo, cor- 
til en tiempo, al discurso que acabáis de pronunciar; pero que -es- 
cullo la pequeña botella que encierra una exquisita fragancia, 
porque ¡qué bien que resuenan en mis oídos todos esos con- 
ceptos, envueltos en palabras tan bellas y atildadas! Yo no sé 
si comen/ai' por donde habéis concluido: termináis diciendo 
que la-ciudad de Lima ha heredado, a través del tiempo y del es- 
pacio, id espíritu religioso y patriótico que fué el fundamento 
de es|'a cfiidad, que selló y rubricó, diría, el acta de su fundación 
con su propia sangre, al besar Pizarro la. cruz que había forma- 
do, pronunciando la divina palabra: Jesús. (Aplausos). 

Lo compararía ese hermoso párrafo, a fidelísimo espejo en 
donde habéis retratado toda la historia de vuestra gloriosa ciu- 
dai1 É 1 „J.'' 111 a: pero principalmente, la última imagen que -allí 
habéis dejado tan bien impresa, que retleja la verdad de vues- 
tras palabras, en la espléndida, en la entusiasta, en la desbordan- 
te manifestación pública y solemne que la ciudad de Lima ha 
hecho, esta mañana, de sus sentimientos religiosos y patrióti- 
cos. (Aplausos). 

Alguna vez lo he dicho: yo hubiera querido que vuestro 
vecino mar. en esa hermosa bahía del Callao, hubiera sido, como 
lo es. lagu tranquilo que asi como i as nubes reflejan siempre, 
cuando sus superficies tranquilas están, las hermosuras todas de- 





274 




El Cardenal Benlloch \j el Alcalde de Lima, Sr. Andrés F. Dassa 



E L C A R D E V A L B K N L L O C H 

los cielos., los ciólos, en justa correspondencia hubieran refle- 
jado, allá arriba, toda la gloria que Lima ha desplegado esta ma- 
ñana para que se hubieran podido asomar, a mirsí. desde allá 
las naciones tedas de la tierra, que no sólo se hubieran compla- 
cido, sino honrado en imitar este justo, digno, noble y elevado 
sentimiento que ha tenido esta mañana la ciudad de Lima para 
con la santa religión del Divino Jesús y para con esta patria por 
la que tantas veces habéis derramado vuestra sangre y estáis 
dispuest a a derramarla cuando así lo exija de vosotros, ((irán- 
dos aplausos"' . 

Desarrolló en seguida, con gran extensión, ol tema relativo 
a que los pueblos y las naciones no tienen más fundamento que 
el religioso, que es el que hace perpetuar la gloria do la patria; 
cita ol ejemplo del pueblo de Israel. Dios dijo, eso os ol que le- 
vanta las naciones y el que las unde. para siempre, en el abismo 
do la nada, envueltas en las sábanas del olvido, o en las arenas 
del desierto: terminó esto tópico diciendo: a esto quería refe- 
rirme ahora, para corroborar las hermosas frases vertidas por 
los labios, santos y patrióticos., en este instante, del dignísimo 
Alcalde, en nombre do la ciudad do Lima. (Grandes aplausos). 

Más adelante dijo: entraba yo. diciendo y saludando a las 
dignísimas y venerables señoras que honran esto solemne acto, 
(porque otro hermano mío me doria: aún perduran las fragan- 
cias do la Rosa de Lima, de esta mañana que mientras quede 
una sola' dama limeña, mejor dicho peruana, a fin do no estre- 
char el círculo, mientras quede una sola do ollas: permanecerá 
osa fragancia, y Lima será siempre, una ciudad piadosa, porque 
al cabo y al fin, la piedad do la mujer es la que sostiene hasta en 
sus desmayos, la fortaleza y la virilidad do los hombros. Aplau- 
sos prolongados). 

Agregó que al recuerdo de la imponente ceremonia que en 
la mañana tuvo lugar en la Basílica, siento surgir del fondo del 
corazón, algo así como una niebla que obscurece su inteligen- 
cia, y es porque cuanto más se siento, más enmudecen los labio*. 
Que así como la tempestad levanta el oleaje del mar. así tam- 
bién la sangre del corazón., aunque pasada por el tamiz do los 
ojos es la que expresa los sentimientos que embarga el alma: y 
dice: si yo siguiera ahora hablando, unos minutos más tened 
por cierto que mis lágrimas serían el aplauso de. estas manifes- 
taciones, (ürandes aplausos). 



276 



CARDENAL 



E L 

y#WMWWW»>fM *********** 



BENLLOCR 



Yo no sé cómo lu habéis dicho, y tengo memoria feliz para 
recordarlo; pero se me va nublando la inteligencia. No lo sin- 
táis; más bien, que hable el corazón; pero creo que os he oido 
decir algo así como que no me dejaríais marchar. Se me ha 
presentado la tripulación del buque, en el que voy a zarpar de 
aquí, y decía anoche, he dicho repelidas veces, que si liemos 




El Cardenal Benlloch, /¡munida en >■! Iibn> del Cabildo 



ae ser nosotros, los que moviéramos la máquina que leva el an- 
cla, no la levaría la nave, porque no tendríamos fuerzas en los 
brazos, ni aliento en el corazón, para arrancarnos de aquí. ¡Que 
lo hagan ellos! Se acercan los momentos de la despedida; pero 
si vosotros no queréis dejarme ir. tampoco yo quiero marchar- 
me. ¿Cómo arreglaremos esto? Es difícil. Cita, con este moti- 
vo, la frase de un gran poeta español, refiriéndose a la ciudad 
do Burgos: "mi atmósfera es la leyenda, mi campo la tradición": 
y dice: yo me "evo vuestra hermosa leyenda: me marcho con 
el corazón henchido al ver religiosamente conservada, entre vo- 
sotros, la tradición y la fe de vuestros mayores. Lo habéis di- 
cho con gran solemnidad, yo lo acepto como tal. en su doble si'g- 

278 



E N E L P E f! U 

niflcación, de homenaje al Santo Padre, a nuestro Augusto Mo- 
narca y a nuestra Madre España; pues bien, cuando a España 
vuelva, sabré decir rúales son las gloriosa- tradiciones del Pe- 
rú, y repetir ron el poeta: "mi atmósfera es la leyenda, mi cam- 
po la tradición." 

Agregó: no me dejaríais ir y yo no quiero marcharme; pe- 
ro me he de ir y vosotros no podéis impedirlo; sabed sí. que el 
corazón, ese ya no lo tengo; lo eché, sino por la ventana, por la 
celosía o el balcón de mi Palacio, el día en que llegué. (Grandes 
aplausos) . 

Terminó diciendo: yo no aspiro sino a que quede en el 
Perú un recuerdo de este humilde embajador que aquí ha ve- 
nido, como habéis dicho, distinguido señor alcalde, ron las ma- 
nos plenas de bendiciones y con las voces de la Madre Patria, 
hermoso consorcio que he escuchado en vuestro discurso. Pe- 
ruanos: padre habéis llamado al Sumo Pontífice, y madre habéis 
llamado a España; todos, pues, somos hijos del mismo padre v 
de la misma madre. Conste, entonces, que yo no he venido a de- 
ciros más, sino que el Perú y España son dos hermanos y que 
los españoles y los peruanos son ya y serán para siempre, her- 
manos del corazón. (Aplausos prolongados . 

En seguida, su Eminencia abrazó estrecha y largamente al 
señor Alcalde, diciéndole: en este abrazo que os doy. abrazo a 
toda la ciudad de Lima. (Grandes aplausos . 

Terminado el discurso de su Eminencia, se escuchó el him- 
no patrio ejecutado por la banda y la orquesta, en medio de 
gran solemnidad. 

Momentos después llegó el Señor Presidente de la Repúbli- 
ca, acompañado de los señores Ministros de Estado, pasando al 
bar, en unión del Emmo. Cardenal, del Alcalde Señor Dasso. y 
demás miembros de la Municipalidad, quienes fueron debida- 
mente atendidos, lo mismo que la enorme concurrencia que es- 
pecialmente invitada asistió al acto. 

T'na brillante orquesta dejó oir sus acordes, y dió comienzo 
un animado baile, cuyo entusiasmo no declinó hasta los últimos 
instantes, de tan memorable recepción, que perdurará en los 
anales edilicios. 



279 



EL CARDENAL BEMLLOCH 



ANTE EL HEROE DE ARICA 

MISA DE CAMPAÑA 

Antes do .alejarse de nuestra Capital. S. E. el ilustro car- 
denal Benlloch y Vivó, quiso poner un broche hermosísimo a su 
actuación entre nosotros, brindando al Ejército Nacional, con 
focha lí» 'le Noviembre, una misa do campaña ante el bronco de 
Bolognesi. como lo hizo a su llegada auto la cripta do nuestros 
guerreros inmortales, elevando por olios al ciólo una ferviente 
y sentida plegaria. 

Esto gesto tan simpático, tan elocuente y tan expresivo que 
dijo muy alto di' su nobleza y magnanimidad y de su clara com- 
prensión di' lo que significa el heroísmo do los que mueren por 
las causas santas y justas, tiene que marcar, sin duda alguna, 
una página más de imborrable recuerdo en la historia de los 
breves días que permaneció en la Perla del Pacífico, el ilustre 
Embajadoi'. 

El primer saludo del Cardenal, al pisar tierra peruana y su 
primera despedida, al retirarse de ella, lo hizo a los héroes do 
la patria, celebrando sus épicas hazañas, y honrando su ilustro 
memoria ante los altaros do la religión; con lo que puso de ma- 
niflesto que el sentimiento patriótico y el religioso andan siem- 
pre unidos en estrecha vinculación y son los resortes más po- 
derosos del engrandecimiento de los pueblos. 

Para el efecto de la ceremonia religiosa, el monumento do 
Bolognesi, fue elegantemente adornado con preciosas guirnaldas 
do llores naturales. Al pie do la estatua se levantó un aliar por- 
tátil, sosteniendo en la parle superior a la imagen do la Virgen 
do las .Mercedes. Patrona do las Armas del Perú. 

En la parle superior del pedestal aparecían desplegadas las 
banderas del Perú y España. 

Una alfombra roja cubría el paso entre -M monumento y »\ 
estrado presidencial. Las palmeras del rededor ostentaban vic- 
iosos rosetones de llores con colores del emblema nacional. 



I£J.JJ.**.JJ.JJ.JJ: 

280 



E N EL PERU 

Desde las nueve de la mañana, comenzaron a tomar empla- 
zamiento al rededor de La plaza Bolognesi y en las calles adya- 
centes ins colegios de segunda enseñanza, c imisiones de las es- 
cuelas fiscales y de los Centros Escolares, Indos correctamente 
uniformados y llevando cada cual su respectivo estandarte. 

A las lo a. ni. las bandas de músicos del Ejército, ejecu- 
taron Indos a la viv. la Marcha de Banderas y momentos des- 
pués llegó a la plaza en un carruaje de gala de la Casa de Go- 
bierno, id Presidente de la República, quien llevaba a su dere- 
cha al Cardenal Benlloch y en los asientos del frente al minis- 
tro de Relaciones Exteriores y al Jefe de su Casa Militar. 

Acompañaban, además, al Presidente y al Cardenal, en otros 
carruajes, los señores ministros de Estado y lis miembros de 
la comitiva cardenalicia. 

Después (jue el Jefe del Estado tomó asiento en su tribu- 
na, en la que ya se hallaban instalados buen número de repre- 
sentantes a Congreso, id Prefecto de Cima, el Alcalde Municipal, 
altos funcionarios públicos y el personal de la Misión Militar 
Francesa y de la Misión Americana de Marinos. S. E. se diri- 
gió a la base del monumento acompañado del gentilhombre de 
su comitiva y del R. P. Carmelo Blav. oficiando, en seguida, la 
misa de campaña. 

La ceremonia fue importante y majestuosa. La significación 
del Santo Sacrificio, la presencia del celebrante. la concurren- 
cia oficial, el emplazamiento de las tropas y colegios y la in- 
mensa ola humana que se hallaba congregada en torno del mo- 
numento, iodo fue solemne, lodo grandioso, todo emocionante. 

En el momento de la elevación, las bandas dejaron oir la 
Marcha de Banderas, mientras el Ejército presentaba las armas 
y la multitud se postraba de rodillas. 

Durante la celebración de la misa de campaña., una escua- 
drilla de aeroplanos recorrió el espacio que abarca la plaza de 
Bolognesi y los jirones adyacentes. 

Al terminar los oficios divinos. S. E. se colocó la mitra y 
empuñando el báculo, descendió algunas gradas del pedestal y 
con voz robusta dirigió la palabra al ejército y al pueblo pe- 
ruano, en la forma siguiente: 

¡Soldados! ¡Compatriotas! 

Acabo de celebrar el Santo Sacrificio, implorando al Dios 

281 



EL CARDE X AL BENLLOCH 



de los Ejércitos bendiciones mil para e 1 Ejército peruano, cuyo 
valor y heroísmo están personificados en el héroe gigante del 
Morro. Francisco Bolognesi. 

Ante el mágico conjuro de mis palabras ha descendido Dios 
al altar para escuchar mi plegaria, oh" mi oración y hacerse el 
Superior, el Jefe, el Caudillo del glorioso ejército del Perú. 

Vuestra bandera, esa bandera que flameó gallarda a los 
cuatro vientos, en mil combates, y que ante nadie ni nada se 
rinde, se ha rendido solo ante la magestad del Dios que gobier- 
na las naciones y al pasar El sobre esa bandera, sirviéndole de 
alfombra, dejará estampadas sus huellas divinas que constitui- 
rán su más radiante gloria y su más preciado blasón. 

Tal vez en el momento solemne en que elevaba entre mis 
manos al cielo la hostia expiatoria e inmaculada, las almas de 
vuestros padres que supieron rendir su vida en aras de la pa- 
tria en las heroicas jornadas bélicas, han remontado su vuelo 
a la mansión de la gloria, más gallarda y majestuosamente que 
esos aparatos que giran en estos momentos sobre nuestras ca- 
bezas, surcando el espacio incommensurable. 

Religión y patria: estos son los sentimientos de un buen 
soldado. Cultivadlos vosotros, nobles hijos del Perú y no du- 
déis que estos dos amores mantendrán en vosotros el espíritu 
del sacrificio sublime para que sepáis ofrendar vuestra vida en 
la hora de la prueba, como la ofrendó el héroe inmortal Fran- 
cisco Bolognesi. gloria de la raza, honor del Perú. 

Cuando desaparece la fé, desaparece también la libertad, la 
independencia de un pueblo. La fé lleva a [os hombres a las 
grandes empresas y si el ejército peruano no aparta su espada 
de la cruz, estad seguros que vuestro laurel se conservará eter- 
namente inmarchitable y vuestra gloria crecerá inmensamente 
a través de los siglos. 

Y para que las los banderas del soldado. Dios y Patria, se 
mantengan siempre inseparablemente unidas, voy a dar mi ben- 
dición al Ejército del Perú y no dudo que ella será el feliz au- 
gurio de otras glorias gigantescas. 

Acto continuo, el Cardenal dió su bendición apostólica que 
la muchedumbre recibid de rodillas, mientras las bandas del 
Ejército ejecutaban la Marcha de Banderas, el Himno Nacional, 
la .Marcha Real Española y el Himno Pontificio. 

2S2 



EL CARDE N A L W E N L L O C E 

Terminada la brillante alocución del Emmo. Cardonal, el 
Ministro de Guerra., doctor Huamán de los Heros, descendió del 
" estradcT oficial; dif igíóndbse al pie del monumento con el objete 
de invitar al ilustre Prelado a la tribuna, para que en unión 
del Presidente de la República y de la comitiva oficial, presen- 
ciara el desfile de honor que iba a realizarse en seguida. 

El Presidente de la República que lo esperaba de pi'e con 
todos sus acompañantes, le dió un cariñosísimo abrazo, invi- 
tándolo, en seguida, a tomar el asiento que se le había designa- 
do 

Al destilar el Ejército S. E . tuvo para este calurosas fra- 
ses de elogio y al paso de cada bandera, se inclinaba reverente- 
mente. 

A las 12 del día terminó el destile, dirigiéndose, en segui- 
da, la comitiva al Palacio de Gobierno, siendo el Cardenail muy 
ovacionado a su paso por las calles del jirón de la Unión. 



(ti N. B. -Rodolfo Gril, notable escritor español y critico de arte, escribe: 
■ Repútase com í la mejor obra de est a segunda lase de Quero] su monumento al co- 
ronel Bolognesi. Desde luego es una de Us páginas más bellas y gloriosas de su inspi- 
ración férvida y desatada, que supo en este caso irononerse sobre cuatrocientas escul- 
tores de todos los paises. ka estupenda epopeya de Arica ha stdo ejecutada con alma 
indomable y enardecida, como si el artista hubiese asistido a la dcsespeiaria rtMMcncta 
de aquel puñado de héroes en el Morro, Vibra en torta la composición una lueite inten- 
sidad d ramática . Mucvense ante los ojos las figuras destacadas del blanco fiaste con 
tan brava y noble acometividad, y tal txpresióu de los más altos sentimientos de un 
pueblo, que impresiona, como si la acción se reprodujese en nuestra presencia Con 
igual tino supremo que estos guerreros estoicos que en grupos hermosos mitán cara n 
cara a la muerte y solo a ella se rinden, están trazados en relieves altgói icos de] Valor, 
de la Fe, de la Gloria, de la Historia y de la Pama, en que se hermanan las concreciones 
mas atrevidas del ideal moderno con las más sugestivas evocaciones reí arte antiguo. 
El estilo es adecuado, rápido, febril La escultnia del héroe glorificad" que abrazado 
a la bandera de Ayacucho y empuñando en su diestra un revólver, se desploma herido 
de muerte, es de lo más acabado y grandioso que modeló Ouerol. lilla sola sintetiza 
con trágica elocuencia y majestad la patriótica jornada > 




CARBJBNAL SE BiRIJE A LA TfílfJlWA OFICIA L 



EL C A R D E 1S A L Zí E X L L O C H 



EN EL CONVENTO DE LA MERCED 




tí. E. hizo una visita a 
dicho Convento., siendo reci- 
bido por los RR. PP. Mer- 
cedaríos. presididas por el 
R. P. General de la Orden. 

Después de los saludos de 
estilo, S. E. se dirigió al 
altar mayor, ante el cual 
oró breves instantes, mien- 
tras en el órgano del coro, 
se ejecutaba el Himno Pon- 
tificio. 

Luego S. E. contempló y 
admiró la histórica imagen 
de la Pafrmia de las Armas 
del Perú, coronada canóni- 
camente, a raíz de nuestro 
primer centenario nacional. 
Entre las varias prendas ar- 
tísticas de la Virgen, que 
los RR. PP. mostraron a 
S. E.. dignas son de men- 
cionarse una corona de la 
duquesa de Goyeneche y el 
bastón fie Mariscal, home- 
naje dei ejército peruano. 

A continuación, visitó la 
sacristía e.n donde las so- 
ñoras y señorita-' d,> la Ter- 
cera Orden de la Merced, le 
prepararon una muy grata 
sorpresa, obsequiándole un 



El Templo de lo Táéréed. 
Lo ii keva fo'rft (Ulo • 




2SG 



EL C A R D L K AL BENLLOCH 

hermoso cuadro do piala., estampa de la Virgen Mercedaria. 

¡>. E. manifestóse profundamente agradecido para las su- 
cias de la mencionada institución por el signilicativo obsequio que 
se dignaron hacerle con marcadas muestras de piedad. 

Al ausentarse S. E. dejó en el ánimo de ¡os HH. PP. Merce- 
darios, un gratísimo e imperecedero recuerdo. 



UNA RECEPCION ARISTOCRATICA 



Nobles sentimientos ue gra- 
titud hacia el Emmo. Carde- 
nal Benlloch y estrechos vín- 
culos de parentesco con las 
más aristocráticas familias 
burgalesos. de las que ¡s. E. 
es ejempiarísimo Pastor, im- 
pulsaron a la nobilísima y 
gentil dama de nuestra culta 
sociedad, señora Iguaria Ro- 
dulfo v. del Genera] Caneva- 
ro. a organizar en su elegante 
morada, una solemne recep- 
ción, en honor de tan ilustre 
huésped . 

Huelga decir que los am- 
plios salones ostentaban un 
derroche de buen gusto. Ene! 
centro del hall, que había si'do 
adornado con vistosas palme- 
ras, se destacaban las bande- 
ras de España >' el Perú, for- 
madas con llores naturales. 
A osla tiesta que. por la suntuosidad y exquisita cultura 
ipie en ella reinó puede ocupar un sitio preferente en el gran 
número de las que so organizaron en honor do S. E.. concurrie- 




Señora Ignacia I! . 

Canevaro 



del General 



E N E L PERO 



ron los más valiosos elementos sociales, notándose entre olios, 
a los miembros de la Embajada, obispos residentes en Lima, 
altos funcionarios públicos, miembros de las cámaras legisla! i- 
vas representantes diplomáticos y consulares, dignidades del cif- 
ro secular y regular, magistrados de las corles de justicia y un 
buen número de distinguidas matronas y señoritas. 

El Emmo. Cardenal, al retirarse manifestó, en frase cariño- 
sa y delicada, su profundo agradecimiento, a la Sra. de Caneva- 
ro, quien supo atender a S. E. y a todos sus invitados con la 
cortesanía y delicadeza que hacen de ella una de las persona- 
lidades más distinguidas y de encumbrada figuración social. 

El R. P. A. Villanueva, cronista de la Embajada, y que 
popularizó, entre nosotros, su seudónimo de '"Escolapio", rindió 
homenaje a la ilustre dama, en esta bella composición: 



He visto un mar inmenso 
y los inmensos Andes... 
he visto cosas grandes 
en toda esta región. 
Pero no he visto nada 
como este relicario 
oculto en el santuario 
de vuestro corazón. 

Lo grande. lo infinito, 
sus dulces emociones, 
sus dádivas, sus dones, 
su ardiente caridad. 
Lo he visto muy de cerca, 
como ese amor no hay nada; 
lo he visto en la mirada 
de hermosa realidad. 

Yo sé que de tus ojos 

como de inmensa hoguera 

brotó la verdadera, 

centella de la fe. 

Y que prendió su llama. 

en su abrazo estrecho. 

en el bizarro pecho 

del hombre a quien lloré... 



♦ *♦>**♦*»»*♦♦♦* w », 



289 



EL CARDENAL BENLLOCH 

«> v« v« «*• v« « w« «*• ♦>♦*♦ **♦♦'♦ «• ♦*♦ »vw **♦ **♦ **♦ *v **• **♦ **♦ «*• ♦*« **♦ v« v# «*• »*♦♦*♦ %v 

Lloré sin conocerle, 
al ver esa "Corona" 
que ofrece a svi persona 
el alma del Perú . . . 
Lloré porque quisiera 
mezclar mi sentimiento 
a aquel fatal lamento 
con que lloraste tú. 

Cuando medito un poco 
en que lu amor. Ignacia, 
fué el astro de la gracia 
que a César díó la luz, 
opino que tus brazos, 
por un prodigio inmenso, 
son ara. son incienso, 
son redentora cruz. 




Interesante gráfica de la recepción 



200 



£ ¿V E L P E R U 

*•«.♦«.•♦.«♦.♦*.* *.♦*.* *.* ♦.♦ *.* ♦.♦ *.* *.* ♦.♦ ♦.♦ ♦.* 

Yo sé pni' tus palabras, 

que es luya lu victoria, 

que su alma está cu la gloria... 

quo 1 1' lu dolió a I í . . . 

que si lu amor luí' grande 

os tanto lu favor, 

quo ahora será mayor, 

amando desde allí. 




EL CARDENAL BEXLLOCH 



AL SALIR DE LIMA 

Al distinguido oficio! de órdenes 
de la Embajada Beniloch, Tenien- 
te Martínez Merizalde, de pasta de 
héroes. 

Lima, me voy cosa extraña 

Esía que diciendo estoy. 
¿Cómo digo que me voy. 
Yéndome de Lima a España? 

Pues claco a la vista está. 
Por lo que pasa por mi 
Que si la España está aquí 
Encontraré a Lima allá. 

Y que la España está en Lima 
Lo dicen los caracteres 

De las limeñas mujeres 

Y esas flores y este clima. 

Que está España sin resabios 
Noble y sincera como antes. 
En la lengua de Cervantes. 
Lo dicen todos los labios. 



292 



E 



N 



E 



E 



U 



l.n proclaman esas cruces 
Que trajeron los cristianos 
Los salones castellanos 
Y los patios andaluces. 



De sus típicas costumbres, 
De España son los ejemplos 
Los zócalos y techumbres 
De sus palacios y templos. 




293 



EL CARDENAL BESLLOCR 



Aún guardan a los foreros 
Sus capoles las manólas. 

Pero donde hay que admirar 
Las virludcs peregrinas 
De esas bellas heroínas 
Es en su corte el h( gar. 

¡Mujer piadosa y risueña! 

Eres mujer sin igual 

Sania llosa, el ideal 

Es de la mujer limeña. . . . 

Y si la mujer sus fueros 
Labró aquí en tales crisoles. 
De moldes lan españoles 
Hallé muchos caballeros. 

Cuando aquí nos acompaña 
Ambiente tan español 
¿Quién va a preguntarle al Sol 
Hacia dónde cae España? 

Kn un patriótico enredo" 
Así por mi suerte esi y 
Que si me mar. din. me quedo: 

Y si me quedo, me voy. 

Estrechémonos las manes 
Sin corazones parí idos; 

Y en Perú y España unidos, 
Querámonos como hermanos. 

Colasioiz Rebaza. 



EL CARDENAL BENLLOCH 




DESPEDIDA DEL CARDENAL 

ALMUERZO EN HONOR 
DEL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ABORDO 
DEL "MANUEL ARNUS" 

A tas l () y media s. E. abandonó el palacio de Torre Tagle. 
dirigiéndose, en seguida, al palacio de Gobierno para despedir.-'' 
del Presidente de la República. Después de departir con él, bre- 
ves momentos, salió de allí acompañad i del Ministro de Relacio- 
nes Exteriores. Dr. Alberto Salomón, del Oficial Mayor de la Can- 
cillería, doctor César Elguera. y del Jete de la Sección Diplomá- 
tica, señor Barrenecbea y Raygada, del .Nuncio Apostólico y de 
¡los miembros de la Embajada Pontificia. 

La comitiva recorrió Lriunfalmente la Plaza de Armas y el 
jirón de la Unión, hasta la estación de la Colmena, bajo una llu- 
via de llores que le arrojaban desde los balcones, las damas de 
nuestra sociedad. 

Acompañado de numerosas y distinguidas personalidades, 
llegó S. K. al Callao, siendo recibido por el Prefecto, Coronel 
Rivero Hurtado, el Alcalde, señor Juan Miller, el Capitán de Puer- 
to, Comandante Salaverry, el Subpr efecto señor Fry y vanos ca- 
balleros de la mejor sociedad del puerto. 

296 



E Y 



E L 



P E R U 



Apenas descendió del tranvía el representante del Papa y 
del Rey de España, las baterías de tierra dispararon una salva do 
veintiún cañonazos y la banda dé la artillería de costa Ion') la 
Marcha de Banderas, presentando armas la tropa. 

Millares de personas se habían congregado cerca del Muelle, 
con el objel i de hacer una cariñosa despedida al Ilustre Príncipe 
do la Iglesia. 




El Ilustre Purpurado, Monseñor Petrelli, a los Preladas residen- 
tes Que asistieron al banquete de despedida en el -Manuel Arnús" 

El Cardonal visiblemente emocionado agradecía tan simpá- 
tica manifestación impartiendo su bendición apostólica. 

Embarcóse, luego, con todos sus acompañantes, por el mue- 
lle do guerra, en la lancha automóvil "Grtimete" que lo condujo 
abordo del vapor español Manuel Arnús. 

[nvitado a almorzar por su Eminencia, el Jefe del Estado, 
fué recibido por el Capitán de la nave española, señor Eugenio 



297 



EL CARDENAL BENLLOCH 

Agacino, conduciéndolo a presencia del Cardenal, quien lo es- 
trechó efusivamente entre sus brazos. 

Después de haber visitado los diversos compartimentos de 
la nave, admirando sus condicioses navieras y de confort., se dio 
comienzo al espléndido banquete. 

A la hora del champaña el Prelado español ofreció el aga- 
sajo al Presidente de la República improvisando un breve dis- 
curso que fué interrumpido varias veces por nutridas salvas de 
aplausos. 

Dijo — entre otras cosas — . que el pueblo de Lima le había 
tributado homenajes que él. por su humildad, estaba muy lejos 
de merecer: que el recuerdo de esas generosas manifestaciones 
le acompañaría toda la vida y que si alguna vez le preguntaran 
si era de raza española, diría: "si español significa ser peruano, 
sí, sino no". Estas palabras fueron estruendosamente ovacionadas. 




En el fumoir <¡<-l MANUEL IRNUS 



29 8 



e n /■: i. /* a /; o 




El Sr. Presidente de la República y el Cardenal Benlloeh, despi-í 
diéndáse, con un abrazo cordialísimo, en in escala 
del "Manuel Avhús" 

Acallados los a-plausos, el Jefe del Estado agradeció el agasajo 
y encargó al Cardenal que al (legar a Europa, terminada que hubie- 
se su rtíisión en América, se sirviese abrazar en su nombre a Su 
Santidad Pío XI, el Rey de las almas y a S. M. Alfonso XIII, 
1 Rey de la raza. 

Durante el banquete, reinó la más franca cordialidad. Ahí 
- ■ rompieron los cumplimientos protocolarios y se dejó al cora- 
zón que hablara su lenguaje familiar y cariñoso. No hubieron dis- 
cursos de esfilo ni formalismos de ocasión. S. E. dijo: "Estamos 
entre hermanos y es preciso romper protocolos para estrecharnos 
■:i último abraco. 

Como fusionados en un solo sentir, lodos los asistente- de- 
partieron amenamente en el suntuoso comedor, mientras la banda 

i".) 1 , i 



EL CARDENAL BENLLOCH 

* # w>#.w> 

de músicos del Regimiento Guardia Republicana, ejecutaba esco- 
gidas piezas musicales* 

Terminado el banquete el Presidente de la República declaró 
que antes de salir de Palacio, había puesto el cúmplase a la ley 
que manda levantar un mausoleo en id Cementerio de Lima a los 
héroes españoles que murieron en el combate del Callao, el 2 de 
Mayo de 1866. Esta declaración hizo que las lágrimas asomaran 
a los ojos del Cardenal, mientras los que allí presentes prorrum- 
pían en calurosos aplausos. 

A las 4 p. m. del día 20 de Noviembre tuvo lugar la despedida, 
que fué tierna y conmovedora. 

'"Hasta luego. Excelencia", fueron las palabras que muy 
emocionado, contestó el egregio Cardenal al estrecho abrazo 
y adiós de despedida del Jefe de la Nación, 

Embargado de inefable sentimiento, con abrazo de amigo, con 
abrazo de hermano, se despidió de todas las demás personas, con 
estas palabras eternamente memorables: "si no hubiera corazón 
no hubieran lágrimas". Y mientras se- desarrollaba esta escena 
envuelta en un ambiente de cariñosa amistad, van creciendo las 
sombras de la tarde; el Sd!, con majestad real, desciende a su 
ocaso, dibujando mil caprichosos celajes en el lejano horizonte 
y resuena al oído blando rumor de olas que se- confunde en un 
solo himno entonado al Autor de la Naturaleza, con las mágicas 
notas de un tierno y dulce yaraví. , 



300 



E N EL 1> E II U 



EL CARDENAL BENLLOCH 

DESDE LA ARQUIDIOCESIS DE BURGOS 




brmosa carta que el Emmo. Cardenal 
Benlloeh. al llegar a su sede arzobispal 
dirigió a los periodistas de Lima, en la 
que el egregio purpurado, dedica a nues- 
tra querida patria, y a la prensa nacional, 
los más delicados sentimientos, retorna- 
dos respetuosamente con efusiva since- 
ridad . 



""Señor Director di 



Lima . 



Muy distinguido señor: 

Cada día recuerdo con más gratitud 
las atenciones que las autoridades, pue- 
blo y prensa me lian prodigado durante 
mi estancia en ese hidalgo país. 

Encontrándome con más tranquilidad 
en mi palacio de Burgos, y lamentando 
que la premura del tiempo me impidiese 
detenerme más entre ustedes, quiero sub- 
sanar los aparentes olvidos que a per- 
sonas y representaciones hayan podido 
afectar, por la imposibilidad de corres- 
ponder adecuadamente a sus homenajes, 



» *.*♦>** ♦>*>♦> *.*♦.»♦♦ ♦ » >♦ »♦»♦,♦**•• 
♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦ *♦♦*♦♦>♦♦♦"' — " — *— 



301 



LA LLEGADA DEL CARDENAL A ESPAÑA 




302- 



E A 



E L 



1> E ¡1 U 



y por el ajetreo de la travesía: y quiero que a lodos y rada uno 
de los habitantes llegue mi saludo, mi recuerdo, mi reconoci- 
miento y mi afectuosa bendición. 

El tiempo y la distancia, lejos de entibiar las impresiones que 
llevo en el alma, las avivan más y más; por eso espero que desde 
las columnas del periódico de su digna dirección, llegue mi voz 
a huios los ámbitos del país. 

Algunos periódicos, emulando alcanzar triunfos informativos, 
lian dado más importancia a la rapidez en publicar entrevistas 
y conversaciones que a la re-flexión en la turma y contenido 
de las mismas. Y a veces lie tenido que lamentar se publiquen 
conceptos y frases susceptibles de interpnetación que lesiona el 
sentimiento nacional de los pueblos. Hay quien me ha hecho es- 
tablecer supuestas comparaciones entre ejércitos de una y otra 
nación, entre homenajes y afectos de tal o cual pueblo; y en 
verdad nunca lie pensado en clasificar potenci'as militares, pues 
mi misión iba por muy distintos derroteros, y mi mayor dificultad 
es y será siempre id medir cuándo y dónde han sido las atenciones 
más grandes y sinceras. 

Ya se le alcanza a su buen sentido: pero quiero constar de 
una vez liara siempre, que nada ni nunca saldrá de mis labios so- 
bre esa República, que no sean palabras de afecto, de respeto y 
de gratísima recordación. He dado muestras y las he recibido 
grandes en número y por la sinceridad, del mutuo afecto y com- 
penetración, apreciando en todas las manifestaciones la caballe- 
rosidad, hidalguía y deferencias inolvidables de esa noble nación, 
para la cual guardo eterna gratitud, que con su bendición sella 
su afectísimo*'. 

EL CARDENAL BE.XLLOCH . 



F I ^ 



303 



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INDICE 

PÁGINAS 



Prólogo. ni 

El Eminentísimo Cardenal Benlloeh ., I 

La Comitiva lieil Cardenal 15 

Las rosas de Lima (poesía) 10 

El Presidente Leguía, patrocinador de la visiia del Car- 
denal Benlloeh 17 

Monseñor Emilio Lissbn. Arzobispo de Lima 32 

Señor Doctor Alberto Sai'.omón, Ministro de Relaciones 

Exteriores 38 

Madre e Hija 43 

El Cardenal Benlloeh. llega al territorio nacional 53 

El Cardenal Ben'lloch, en el Callao .. .. 59 

El Cardenal Benlloeh, en Lima 02 

El Palacio de Torre-Tagle, residencia del Cardenal Benlloeh 74 

La Misión del Cardenal 80 

Al pisar la bendita tierra peruana., del U. 1*. Rebaza . . 88 
El hombre di 1 'la trómpela (poesía) del R. 1'. A. Villa- 
nueva 91 

Salud y Amor (poesía del R . P. Restituto del Valle Ruiz 

(agustino) 92 

El Eminentísimo Cardenal Benlloeh y Vivó en la solem- 
ne recepción oficial .." .. .. 95 

El Presidente de'a República, Señor I). Augusto B. Leguía 

visita al Cardenal 103 

Otras visitas 103 

Homenaje del Cardenal Benlloeh a líos Héroes del Perú. . 105 

Excelen'ísimo Monseñor José Pctrclli 118 

Recepción en la Nunciatura Apostólica 120 

Saludo, poesía de la señorita Rivera y Piérolá 122 

En la Escuela Normal de Mujeres 124 

En el Colegio del Sagrado Corazón .. .. 130 

En el Colegio de la Inmaculada Concepción .. 131 

El banquete en el Palacio de Gobierno 135 

Recepciones particulares 141 

Audición musical! 142 

Confirmación 143 



306 



ÍNDICE 



PAGINAS 

Agasajo al Eminentísimo Cardenal Benlloch de los esposos 

Canevaro Barreda . . 144 

Su Eminencia visila un Asilo de Caridad 145 

En el Colegio de los Salesianos .. 146 

Fiesta de gala en Santa Beatriz 154 

Explendorosa recepción en la Unión Católica de Señoras. . . 157 

Comunión general en la Basílica 100 

Banquete en la Legación de España 164 

Excmo. Sr. D. Jaime de Ojeda. Enviado Extraordinario 

y Ministro Plenipotenciario en el Perú 166 

En la residencia del Ministro de Gobierno .. 168 

La Universidad Católica y la Unión Católica del Perú .. 178 

Sesión solemne en el Senado de la República 205 

Recepción en el Palacio de Torre-Tagle .. .. 230 

En el Club Nacional 231 

Homenaje, a Santa Rosa de Lima, en la Basílica Metro- 
politana 236 

Santa Rosa de Lima y el Patriotismo del Perú, panegírico 

del R. P. Luis Urbano 237 

En el Convento y Colegio de San Agustín .. 20 i 

En 'la Legación del Brasil . . . . . 257 

Actuación en la Filarmónica . . . . 2ó(> 

En el Seminario de Santo Toribio 260 

En el Casino Español 26:t 

Por los héroes españoles que sucumbieron en la guerra de 

la independencia y combale del 2 de Mayo 267 

Grandiosa recepción en '1 a Municipalidad de Lima . . . 270 

Ante el Héroe de Arica. — Misa de Campaña ....... 280 

En el Convento de la Merced .. 286 

Una recepción aristocrática .. 288 

Al salir de Lima', poesía del R. P. Rebaza 202 

Despedida del Cardenal. — Almuerzo en honor del Presi- 
dente de la República, a bordo del "Manuel Arnús". 206 
El Cardenal Benlloch. desde la Arqu ¡diócesis de Burgos. 302 




FE DE ERRATAS 



Dice Pág. Lín. 

Suftcencia 3 £ 

Esculapio 1(5 56 

reacerque 70 2 

rey 80 23 

movió a Fr. -luán Mar- 

chena de los lleves 

Católicos. . . . .186 32 
el ideal religioso etc. 

en las angustias y 

penurias 18(5 34 

herido y abandonado. 187 3 

y podréis f [•mar . . 187 30 

Mendiburo 188 27 

prácticas políticas . . 190 34 
agoladas para el hom- 
bre las entradas del 

ciclo 191 1 

el telégrafo y el cable 

hacen 192 ít 

ha declarado solamen- 
te ... . 192 36 

en el ideal cristiano . 193 14 

recoged uno por uno.. 194 7 

General eBdoya ... 21 1 8 

fascímil 248 32 



iJi'be decir 

suficiencia 
Escolapio 
se acerque 
soy 

movió a Fr. Juan Marchena a 
ir en pos de los Reyes Cató- 
licos 

El ideal religioso efic y el que 
dio fortaleza a Colón 

herid i y con frecuencia aban- 
donado 
y podréis formaros 
Mendiburu 

prácticas parlamentarias 

apagadas para el hombre las 
estrellas del cielo 

el telégrafo y el cable hicie- 
ron 

ha declarado solemnemente 
por el ideal cristiano 
recorred uno por uno 
(¡enera! Bedoya 
facsímil 



Lima -Pera 

CALLE 
AMAZONAS 



APARTADO